domingo, 6 de enero de 2008

La Belle et la Bête, Philip Glass (6-1-2008)

Ayer, mientras los reyes magos se dedicaban a hacer la vida imposible a los que pretendían atravesar Valencia en coche, en el Palau de les Arts un reparto íntegramente checo (Andrea Porta y Marina Rodríguez-Cusí no cantaron los papeles protagonistas y fueron sustituidos por Jiri Kubik y Karolína Berková) representó La Belle et la Bête, ópera (u ópera-film, como aparecía en el programa) de Philip Glass.

Compuesta para servir de banda sonora a la película homónima de Jean Cocteau, en La Belle et la Bête el autor rebaja su conocido estilo minimalista, haciendo de ésta su obra más accesible para el público menos acostumbrado a tal corriente musical. Lo cierto es que hay momentos en los que la música recuerda a la de las antiguas películas mudas. Valga como muestra la obertura de la obra:

Pincha aquí para escuchar "La-Belle-et-la-Bete-Philip-Glass---Overture"

Una de las virtudes de esta música es lo bien que se adapta a la película de Cocteau. Vamos a ver unas imágenes de esta película, aunque con la banda sonora y los diálogos originales de 1946.


Vídeo de am0123

Yo ayer no sabía muy bien con qué me iba a encontrar. En un principio había pensado que iban a proyectar la película de Cocteau y que los cantantes simplemente pondrían la voz a las imágenes, pero más tarde me enteré de que había una puesta en escena a cargo de Petr y Matej Forman, los hijos del cineasta Milos Forman, por lo que no iba a ser tan simple. Al final, lo que me encontré fue una puesta en escena totalmente independiente de la película, muy bonita y con un uso de la iluminación fantástico, pero que desgraciadamente pierde todo el aire surrealista y adulto que tenía la versión de Cocteau, transformándose en una versión apta para todos los públicos. Eso sí, como puesta en escena es realmente buena, pero la música de Glass se adapta mejor a la película.



Debo reconocer que, a pesar de que la impresión general fue buena, al final salí un poco agobiado por tanta repetición, algo que seguramente no habría pasado si hubiese habido un entreacto. De los cantantes no voy a comentar nada, no es una obra donde puedan lucirse así que sólo diré que a algunos apenas se les escuchaba, lo cual me hizo valorar aún más el reciente Don Carlo de las voces talla XXL.

Nota curiosa: Quien más aplausos recibió por parte del público fue... ¡El caballo de la Bestia!

9 comentarios:

Barbebleue dijo...

En todo caso, Titus, un lujo de espectáculo.

Titus dijo...

Pues sí, más que nada por lo poco habitual que es este repertorio en los teatros. Por muchas pegas que le podamos poner, siempre será preferible a una ópera de repertorio con cantantes de saldo, como la Carmen con la que iniciamos la temporada.

maac dijo...

Me resultó un espectáculo entretenido en lo visual, la música me pareció utilizada por Glass como función decorativa, tanta repetición hace que te acostumbres y al final todo acaba siendo ruido de fondo, no llegó a causar en mí ningún efecto hipnótico que es lo que esperaba tratándose de Glass, el hecho de que los diálogos de la película determinen cuándo tiene que cantar cada personaje creo que impidió a Glass que hubiera podido explotar mejor los recursos de la voz humana. No me entusiasmó pero tampoco salí defraudado.

ximo dijo...

Gracias por la crónica. A mi por lo que has contado me hubiera gustado verlo.

Alvaro dijo...

Definitivamente no hay amplificación de voz en Les Arts. Los árboles que crecían desde la ramas hacia el suelo me impresionaron (el caballo también)

maac dijo...

Y digo yo... ¿Cómo iba a salir defraudado si me esperaba lo peor?

maac dijo...

Ah, y una cosa que se me olvidaba, lo que dice Álvaro es cierto ¿Cómo quieren hacernos creer que se amplifican las voces si se aprecia tanta diferencia de volumen y proyección entre unos cantantes y otros, no ya en distintos espectáculos sino en un mismo espectáculo? Por cierto, en La bella me di cuenta lo mal que suena la megafonía del teatro. Por no hablar de la grabación con la que pretendieron engañar al público, como si de La Cubana se tratara, qué chapucera, una señora que pronunciaba mejor el inglés que el castellano.

Titus dijo...

Bueno, nadie ha dicho que se amplifiquen las voces en este teatro en concreto, sí se dijo que era común en muchos teatros. Pero si se puede cantar sin amplificación en éste, ¿por qué no lo iban a hacer en otros teatros del mismo o menor tamaño?
Lo de los mensajes por megafonía, los guardaespaldas y todo ese numerito no me gustó nada, además hizo que el anuncio de la indisposición de los cantantes pasase casi desapercibido.

Papagena dijo...

Hace poquito, en una cena, el corresponsal operístico de un diario de tirada nacional me dijo que eso de los micrófonos capilares y demás historias para no dormir era un cuento chino, incluída la Bartoli en el Met. Y no parecía tener ningún interés en que una cosa u otra fueran ciertas... No es que este hombre me ofrezca especial credibilidad, pero al ser alguien medianamente informado "in situ" lo ofrezco a vuestras sabias personas sólo como dato.

Besos sonoros (sin amplificación) ;-)