En 1908 el joven Anton Webern, ya graduado en musicología por la Universidad de Viena, finaliza sus estudios de composición con Arnold Schoenberg y presenta como trabajo de fin de carrera el que será el opus 1 de su breve pero intensa obra: Passacaglia. Lejos aún del atonalismo y el dodecafonismo de sus obras posteriores, pero mucho más avanzado en cuanto orquestación y armonía que muchos autores de la época, Webern inicia con esta obra el alejamiento del estilo postromántico imperante, que aún impregna la partitura, abriendo el camino hacia nuevas sonoridades más arriesgadas.
Escuchamos la Passacaglia de Webern en la versión de Claudio Abbado con la Filarmónica de Viena.
Ayer tuve por fin ocasión de ver la versión medio fílmica y medio teatral de La Cenerentola rossiniana que dirigió Jean-Pierre Ponnelleen 1981. A buenas horas, diréis los que la conocéis desde hace tiempo. Pues sí, había visto fragmentos que me habían gustado mucho y tenía ganas de verla entera, pero hasta ayer no se había dado la ocasión. Dejando a un lado lo musical, que es extraordinario, con un Claudio Abbado sentando cátedra y unos protagonistas (Frederica Von Stade y Francisco Araiza) en su mejor momento de forma, vamos a centrarnos en la puesta en escena, en la actuación, en la gestualidad y vamos a acabar rindiéndonos ante ese gran director de escena que fue Jean-Pierre Ponnelle.
El método utilizado para esta película fue grabar primero las voces en estudio para que después, en el escenario del Teatro alla Scala, los cantantes pudiesen hacer play-back y centrarse en la actuación. En principio, es un método que no me parece preferible a grabar una función en vivo, pues se pierde la emoción del directo, pero es cierto que permite jugar más con las cámaras y con los decorados. No fue la única vez que Ponnelle utilizó este método, también están por ahí su Rigoletto, su Madama Butterfly, su Barbiere y otras, pero ninguna de ellas me parece preferible a una grabación tomada del vivo excepto esta Cenerentola y, en todo caso, su trilogía monteverdiana con Harnoncourt.
Veamos un fragmento en el que podremos apreciar el manejo del movimiento y la gestualidad del coro, algo que tanto se echa en falta en muchas producciones actuales, y la capacidad de Ponnelle de conjugar las acciones de los cantantes y la música con resultados divertidísimos. Me refiero a la entrada del criado Dandini (Claudio Desderi) en casa de Don Magnifico haciéndose pasar por el príncipe. Como el vídeo no es insertable, podéis verlo directamente en youtube pinchando AQUÍ.
Pasemos a ver un fragmento correspondiente a una digresión respecto al libreto que se permite Ponnelle. No estoy en contra de las digresiones siempre y cuando haya un motivo para llevarlas a cabo, como es el caso. Aquí Ponnelle pone el aria de Alidoro (Paul Plishka), en la que el sabio hace el papel de hada madrina y cambia el destino de la Cenerentola, en boca de una figura que se presenta como casi divina. No es para menos, pues se trata del mismísimo creador de la obra, Gioacchino Rossini, que aparece además tal y como se le representó en la estatua que se puede contemplar en el propio Teatro alla Scala.
Vídeo de madamemauve
Acabemos con la pieza más lograda desde el punto de vista estético, el sexteto Questo è un nodo avvilupato, donde Ponnelle utiliza las siluetas a contraluz, tan típicas del siglo XVIII en el que sitúa la acción.
La cantata Alexander Nevsky, basada en la música que Sergei Prokofiev compuso para la película de Eisenstein, fue mi vía de acercamiento a la música clásica hace años. Me compré el disco sin saber por qué, supongo que porque me gustó la portada. La versión era la de la London Symphony Orchestra dirigida por Claudio Abbado, de Deutsche Grammophon. Yo tenía por entonces catorce o quince años y aún tendría que esperar otros diez años hasta empezar a interesarme seriamente por este tipo de música. Aún así, este disco siempre lo tuve a mano, siempre encontraba un momento para escucharlo.
Curiosamente, la música que Prokofiev compuso para la primera película sonora de Eisenstein nunca pudo llegar a escucharse en todo su esplendor en las salas de cine. Debido al tema patriótico (Alexander Nevsky fue un caudillo de Novgorod que frenó la invasión sueca primero y la de los caballeros teutones después), Stalin retrasó el estreno de la película tras firmar un pacto de no agresión con la Alemania nazi para después ordenar su proyección inmediata cuando la guerra ya era inevitable. A causa de esos movimientos, la toma de sonido nunca llegó a completarse y lo que sonaba no era más que una sombra de lo que Prokofiev había compuesto. La posterior reelaboración de esta música en forma de cantata le dio la fama internacional que la película no pudo darle. Es habitual la proyección de la película en salas de conciertos mientras una orquesta y un coro interpretan la cantata, intentando sincronizar la música con las imágenes. En 1995 Yuri Termikanov grabó con la Filarmónica de San Petersburgo una nueva versión de la banda sonora a la que se superponían las voces de los actores. A continuación, un fragmento de una de las escenas más memorables de la película y de la partitura, la batalla sobre el hielo, en la versión de Termikanov.
Vídeo de DexterDTQC
Es impresionante la fuerza que transmiten tanto las imágenes como la música, y sobre todo la conjunción de ambas. Ahora veamos como sonaba esta misma escena originalmente.
Víde de ivan55599
Para los interesados en la versión referencial de Claudio Abbado:
Sergei Prokofiev - ALEXANDER NEVSKY op.78 Elena Obratztsova, Mezzosoprano London Symphony Chorus London Symphony Orchestra