sábado 11 de julio de 2009

Cielo e mar por Mario del Monaco y una reflexión


A veces, leyendo las diversas opiniones que los aficionados dejan en blogs, foros y similares, me da por preguntarme hasta qué punto estamos influidos por las corrientes de opinión mayoritarias o por las opiniones autorizadas, que a veces diríanse incuestionables, de ilustres expertos en la materia. Por supuesto, me incluyo entre los influenciados por estas corrientes, pero me gustaría saber hasta qué punto las opiniones ajenas nos influyen a la hora de emitir juicios pretendidamente personales acerca de lo que escuchamos.

Hoy mismo, curioseando por youtube, he acabado escuchando el Cielo e mar (La Gioconda, Ponchielli) de Mario del Monaco, un tenor que como ya sabéis me es especialmente grato. Como suele pasar, el vídeo venía acompañado por comentarios de toda índole. Entre ellos había uno que, aunque pretendía ser laudatorio, sacaba a relucir el viejo tópico acerca del florentino: que si no sabía matizar, que si todo lo cantaba en forte... Pero lo mejor es que la réplica a tal comentario, que en mi opinión basta para desmontar sus argumentos, simplemente decía "1:56". Y efectivamente, si escuchamos el minuto citado en el vídeo podremos comprobar que Del Monaco no sólo sabía matizar (de hecho, ya hay matices en los minutos previos al 1:56, empezando por el primer "Cielo e mar"), sino que además sabía apianar, y apianar un agudo como el suyo no debía ser fácil. ¿Acaso el autor del primer comentario no había escuchado el aria antes de comentarla? ¿O estaba tan influido por la idea generalizada de que Mario del Monaco es incapaz de matizar que no se dio cuenta de los matices a pesar de lo evidentes que resultan? Y eso me lleva a preguntarme si no nos pasará a todos lo mismo, si no estaremos a veces ejerciendo de portavoces de ideas ajenas cuando creemos estar expresando la nuestra.

Os dejo con el Cielo e mar de Mario del Monaco y os invito a comentar tanto el vídeo como esta reflexión de todo a cien a la que me ha llevado el insomnio. Qué lo disfrutéis.


Vídeo de MARISOLDELMONACO

lunes 6 de julio de 2009

Programa completo de la temporada 2009-2010 en Les Arts


Pinchad AQUÍ para verlo.

Se nota la crisis, ¿eh?

Vuelven viejos conocidos (Matos, Tsymbalyuk, Meli, Pisapia, De León) junto a jóvenes promesas y otros cantantes de los que nunca había escuchado hablar. Esperemos que la habilidad de Helga Schmidt para escoger jóvenes cantantes de calidad, demostrada en el reciente Anillo, siga funcionando en una temporada basada en un repertorio que quizá no le sea tan afín.

La buena noticia es que no está prevista ninguna visita de la Voulgaridou. La mala noticia es que esta señora se suele presentar sin avisar y se encarga de echar por tierra ella solita la habilidad de Helga Schmidt mencionada más arriba.

Sólo nos queda esperar que el baile de nombres que ha sido la tónica general esta temporada no se repita, o si se repite que sea para mejorar la oferta y no al contrario.

viernes 3 de julio de 2009

Ya es oficial la temporada 2009-2010 del Palau de les Arts


Aunque aún no se conocen los repartos, sólo algunos nombres. Sólo nos queda desear que, tomándose el tiempo que necesiten, no acaben anunciando repartos que luego no se parezcan ni remotamente a los que van a acabar cantando, como ha pasado esta temporada.

Copio y pego de la web de Les Arts:

El Palau de les Arts ofrecerá 51 funciones de ópera en su cuarta temporada, que se inaugurará con Les Troyens el próximo 31 de octubre

El centro operístico ofrecerá, entre otros, títulos célebres como La Traviata, Madama Butterfly o Lucia di Lammermoor junto con su primera incursión en el repertorio checo con La novia vendida Una cosa rara de Martín i Soler, La vida breve de Falla y El murciélago de Johann Strauss completan la oferta lírica del enclave cultural El ballet regresará de la mano del Ballet Marinski, con Carlos Acosta como solista invitado Una nueva producción de Salome de Richard Strauss abrirá la III edición del Festival del Mediterrani

Valencia (3-7-09).- La Intendente del Palau de les Arts Reina Sofía, Helga Schmidt, ha presentado hoy la cuarta temporada del centro de artes valenciano, que contará con 51 funciones de ópera y que se inaugurará el próximo 31 de octubre con Les Troyens (Los troyanos) de Hector Berlioz.

Esta coproducción del Palau de les Arts con el Teatro Marinski y el Teatr Wielki, Opera Narodowa con puesta en escena de La Fura dels Baus bajo la dirección de Carlus Padrissa supondrá la primera vez que Valeri Guerguiev dirija en España una orquesta que no esté bajo su tutela. Los troyanos, la obra más ambiciosa de Berlioz, según ha explicado Helga Schmidt, exige un gran reparto vocal y una compleja puesta en escena para cualquier teatro. La coproducción, cuyo estreno absoluto tendrá lugar en Valencia, viajará meses después a San Petersburgo y Varsovia. El propio Guerguiev tiene la intención de incluirla dentro del repertorio del Teatro Marinski.

Ante la gran demanda por parte del público valenciano de Puccini, como ha recordado Schmidt, el enclave cultural volverá a contar con Madama Butterfly en su programación bajo la batuta de Lorin Maazel, director musical del Palau de les Arts. En esta ocasión la producción tendrá la firma del Teatr Wielki, Opera Narodowa, con dirección de escena del cineasta Mariusz Treliński, que en un futuro regresará a Valencia para realizar Lulú, de Alban Berg.

La opereta vienesa inundará el mes de diciembre el edificio de Calatrava con una nueva producción de Die Fledermaus (El murciélago) de Johann Strauss, una de las piezas preferidas de Lorin Maazel, bajo la dirección escénica de William Kerley, con quien colabora en el montaje de óperas que se representan en el Festival de Castleton (Virginia), que preside el propio Maazel. En el reparto figurará el tenor granadino José Manuel Zapata en el papel de Alfred. El bel canto llegará de la mano de Lucia di Lammermoor de Gaetano Donizetti bajo la dirección musical de Karel Mark Chichon en esta coproducción del Maggio Musicale Fiorentino y Grand Théâtre de Genève. La soprano georgiana Nino Machaidze dará vida a Lucia en el montaje creado por el director de ópera inglés Graham Vick.

Una cosa rara será la segunda ópera de Vicente Martín i Soler que el Palau de les Arts pondrá en escena desde su inauguración, en esta ocasión con el sello de Francisco Negrín y las batutas de Ottavio Dantone -que ya tomó las riendas de la orquesta titular del centro de artes en la versión en concierto de L'isola del piacere- y Segio Alapont. Esta nueva producción será la primera de la serie de obras del compositor valenciano que el centro de artes valenciano grabará con Unitel en High Definition. La idea, como ha explicado Helga Schmidt, es extender las grabaciones a toda la obra del valenciano con el fin de darlo a conocer a los teatros del mundo.

En su cuarta temporada, el Palau de les Arts realizará con Podraná nevěsta (La novia vendida) su primera incursión en el repertorio checo con esta puesta en escena realizada para The Grand Theatre & Opera House Leeds por Daniel Slater y dirigida por el maestro Tomáš Netopil.

El repertorio operístico de Manuel de Falla sonará por primera vez en la Sala Principal del edificio de Calatrava con La vida breve que se programará junto con Cavalleria rusticana de Pietro Mascagni. El Palau de les Arts realizará una nueva producción de la ópera de Manuel de Falla bajo la rúbrica de Giancarlo Del Monaco que también firma la puesta en escena de Cavalleria rusticana, producción alquilada al Teatro Real. Se trata de la primera vez que Lorin Maazel dirige esta obra del compositor español.

La Traviata de Giuseppe Verdi, una de las óperas más populares de todos los tiempos, cerrará la cuarta temporada del Palau de les Arts. Lorin Maazel capitaneará a la formación titular del enclave cultural en esta producción alquilada que contará con un reparto con jóvenes valores encabezado por Marina Rebeka y Kristine Opolais como Violetta Valery, y Vittorio Grigolo y Francesco Demuro como Alfredo Germont. Fiel a su filosofía de albergar todas las formas de arte, el Palau de les Arts ofrecerá de nuevo ballet. El Ballet Marinski acompañado por la Orquesta del Teatro Marinski, dirigida por Valeri Guerguiev y Carlos Acosta como solista invitado ofrecerán tres veladas inolvidables durante el mes de noviembre.

Jornada de puertas abiertas

Durante su intervención, la Intendente Helga Schimdt ha remarcado su apuesta por acercar el Palau de les Arts y sus contenidos al público valenciano, por ello el 11 de octubre el centro de artes valenciano abrirá sus puertas de once de la mañana a diez de la noche con un completo programa musical. Schmidt ha destacado al respecto el éxito de las actividades para todos los públicos realizadas este pasado Festival del Mediterrani, como los 40.000 asistentes al espectáculo Anell de llum o las más de 4.000 personas que presenciaron en la Plaza de la Virgen la proyección en directo de Die Walküre.

Programa sinfónico

El Auditori del Palau de les Arts volverá a ser la sede de un excelente ciclo de conciertos sinfónicos que arrancarán el 3 de diciembre con ‘Homenaje a Rodrigo’, con el que se rinde tributo al décimo aniversario del fallecimiento del célebre compositor valenciano, bajo la batuta del también valenciano Enrique García Asensio. Maazel ofrecerá de nuevo el esperado ‘Concierto de Navidad’. Además el director musical del Palau de les Arts ofrecerá otro concierto con obras de Chaikovski y Sibelius, que se repetirá el 11 de noviembre de 2010 en el prestigioso Teatro alla Scala de Milán. Uno de los nuevos valores en los fosos de orquesta, Tugan Sokhiev, será el encargado de concluir el ciclo de conciertos en el Auditori con un programa con obras de Rimski-Kórsakov, Rajmáninov y Chaikovski.

Programa didáctico Dentro de su cuarta temporada el Palau de les Arts Reina Sofía mantendrá de nuevo su apuesta por acercarse a los más jóvenes con un amplio y diverso programa didáctico, en el que participaron más de 17.000 alumnos la pasada temporada.

La primera de las actividades será el espectáculo didáctico que dirigirá el valenciano Santiago Sánchez, Joaquín Rodrigo. El niño que soñó la música en el que se ilustran algunos momentos de la vida del compositor valenciano y que se incluye dentro de las actividades que el centro cultural programa con motivo del Año Rodrigo.

El enclave cultural valenciano proseguirá con las funciones didácticas destinadas a los alumnos, que esta temporada podrán asistir a Lucia di Lammermoor, Una cosa rara y La novia vendida. Asimismo, el Palau de les Arts continuará con la programación de lecturas dramatizadas. Este año, los asistentes podrán disfrutar de The Bride of Lammermoor de Walter Scott y dos adaptaciones de los libretos de las óperas La novia vendida y Così fan tutte

Además, tras el éxito entre los centros educativos, se volverá a proyectar la película Pedro y el lobo, de Suzie Templeton, basado en la composición musical de Serguéi Prokófiev. Una nueva actividad completará la amplia oferta educativa: Detectives en la ópera que tiene como principal objetivo dar a conocer a los más jóvenes las partes y la estructura de un teatro de ópera.

III Festival del Mediterrani

Richard Strauss y su obra se convertirán en el eje principal de las futuras ediciones del Festival del Mediterrani que preside Zubin Mehta, en las que se representarán algunas de sus óperas más conocidas como Rosenkavalier, Elektra y Ariadne auf Naxos. Una nueva producción de Salome con puesta en escena de Francisco Negrín inaugurará el III Festival del Mediterrani que también contará con la reposición de otra producción de éxito del Palau de les Arts Reina Sofía Carmen cuya puesta en escena modificará Carlos Saura para esta cita lírica de referencia dentro del circuito de festivales de verano. Según ha avanzado Helga Schmidt, el enclave cultural también grabará con Unitel esta producción en High Definition para ponerla a la venta en el mercado.


Comentarios a vuelapluma:

1- Se confirma Les Troyens, que a priori parece lo más apetecible de la temporada.

2- ¿Otra Butterfly, con otra producción distinta? ¿Por qué no una Tosca, o ya puestos a reponer, La Bohéme, que muchos nos la perdimos en la primera temporada por el famoso accidente de la plataforma móvil?

3- ¡¡¡Lulú en Les Arts!!! No sabemos cuando será, pero igualmente viva y bravo.

4- Lucia dirigida por Karel Mark Chichon. ¿Lo habrán hecho para seguir la política de traer maridos de neo-divas, mucho más barata que la de traer a las neo-divas? Si hay suerte veremos a la Garanca paseando por el hall de Les Arts.

4- Me alegro de que en Les Arts empiecen a contar con Sergio Alapont, un director de la tierra y con un gran futuro.

5- ¿Netopil (alias sosoman) otra vez? ¿Por qué?

6- ¿Carmen otra vez, con la puesta en escena más espantosa de cuantas se han visto en Les Arts? ¿Y encima la van a grabar? Por mucho que Saura vaya a hacer mejoras en el montaje, yo creo que de donde no hay no se puede sacar. Espero que esta vez, al menos, el reparto sea algo interesante.


jueves 2 de julio de 2009

Ivar F. Andresen, la voz del siglo (XX)


Los que no hemos tenido la suerte de acudir al reciente Götterdämmerung que cerraba el II Festival del Mediterrani en el Palau de les Arts nos hemos intentado consolar escuchando diversas versiones de tal obra, o al menos de algunos fragmentos, y para ello hemos utilizado esa mina de diamantes que es el youtube. Me encanta ir saltando de vídeo en vídeo, empezando por lo que me apetece escuchar en ese momento y acabando donde el azar quiera llevarme. De esa forma conocí aquella versión de la marcha fúnebre de Sigfrido dirigida por Klaus Tennstedt que escuchamos hace un par de meses y que tanto nos gustó, y también así me he cruzado hoy con Ivar F. Andresen, un bajo de principios de siglo al que no conocía de nada (gran error por mi parte, pues aparece en grabaciones tan célebres como el Tristan de Toscanini) y que me ha dejado impresionado como Hagen con una llamada a las armas tremenda. No puedo insertar el vídeo en cuestión, pero podéis escucharlo directamente en youtube pinchando AQUÍ.

Investigando un poco he sabido que Ivar Frithiof Andresen (1896-1940) fue conocido en su época como "la voz del siglo", destacó especialmente como bajo wagneriano (aunque también cantó Mozart y Verdi con frecuencia) y fue el primer cantante de nacionalidad noruega en pisar las tablas del Metropolitan de Nueva York. Falleció a una temprana edad, aunque por fortuna se conservan bastantes registros de su voz. Al parecer, fue catalogado al principio de su carrera como bajo-barítono, algo que puede parecer chocante si escuchamos su peculiar timbre oscuro y su facilidad para emitir notas graves, como podemos comprobar en su grabación del aria O Isis und Osiris, de Die Zauberflöte (W. A. Mozart).


Vídeo de sarastrone

Otro vídeo en el que podemos comprobar sus excelentes cualidades vocales y su amplia paleta de colores es este en el que canta la canción tradicional Per Svinaherde (Canción del porquero).


Vídeo de retrotor

Nos vamos a despedir con dos arias traducidas al alemán, una desde el francés, perteneciente a la ópera La Juive, de Halévy y la otra procedente de Macbeth, de Verdi. En ambos casos, su maestría nos obliga a dejar a un lado los prejuicios lingüísticos para entregarnos al puro placer auditivo.




Vídeos de sarastrone


PS: Como curiosidad, en Noruega se le recuerda principalmente porque su rostro todavía aparece en la caja de las populares pastillas para la tos IFA (sus iniciales), junto a una cita en la que recomienda su consumo a "cantantes, oradores, fumadores y deportistas".

domingo 28 de junio de 2009

Siegfried (ciclo II) en Les Arts


La de ayer fue una de las mejores noches de ópera que se recuerdan en la breve historia del Palau de les Arts, una de esas noches en las que todo, cantantes, orquesta y escena, está a una gran altura y se integra en la búsqueda de algo tan wagneriano como es el ideal (inalcanzable, como todos los ideales) de obra de arte total.

Siegfried es quizá la más difícil de llevar a cabo de entre las óperas que forman el ciclo del Anillo wagneriano, y eso se debe a que para hacerlo de forma correcta hay que encontrar un tenor que sea capaz de afrontar el reto que supone canta el papel que da nombre a la ópera, un papel agotador que exige una fuerza física y una resistencia que muy pocos tienen. Hay tenores que cumplen estos requisitos pero descuidan el fraseo, las dinámicas, las regulaciones... el canto, al fin y al cabo. Y un cantante que descuida el canto es del todo inaceptable, por mucho que sus características físicas sean excepcionales. Otros cantantes intentan cantar el papel sin tener la voz adecuada, algo que les impide demostrar lo buenos cantantes que son, bastante ocupados están intentando hacerse oír por encima de una orquesta que les sobrepasa. Este es el caso de Leonid Zakhozhaev, quien cantara el papel el año pasado en Les Arts, un cantante de bella voz pero que se enfrentaba a un papel que le excedía. El resultado fue, parafraseando al gran Mario del Monaco, Nemorino en el Nibelheim. No es de extrañar que para la grabación que se comercializará en DVD se haya optado por el Siegfried de Lance Ryan, cuya voz no es tan bonita como la del ruso (de hecho, no es nada bonita) pero que canta el papel sobrado de energía, sin amilanarse en ningún momento y acaba cerrando la ópera con un magnífico dúo en el que demuestra estar tan fresco como en el primer acto. Mi opinión acerca de Ryan ha mejorado mucho respecto a la que me formé tras el reciente Götterdämmerung. Ayer fraseó con gusto, prestó atención a las dinámicas (sobre todo en una delicada evocación de la madre plagada de pianísimos), se impuso sin dificultad a la orquesta con unos agudos potentes pero nunca gritados y además se metió en el personaje del joven héroe desde el primer minuto hasta el último. ¿Qué más se puede pedir? Pues se podría pedir un sonido menos nasal, aunque no sé hasta qué punto ese sonido dependerá de su técnica o de su naturaleza, en cuyo caso no se podría solucionar (ni falta que hace, grandes cantantes han tenido voces más feas, pensemos en Vickers sin ir más lejos). También se podría pedir una mejora en su pronunciación, que en muchos aspectos deja claro su origen anglófono. Esto sí se puede mejorar y no me cabe duda de que lo hará a medida que adquiera experiencia.


Jennifer Wilson, como ya he dejado claro en diversas ocasiones, es mi debilidad. De todas las veces que la he escuchado, hasta ahora me quedaba con las dos Die Walküre, la de hace dos años y la del pasado miércoles. Pues bien, ayer se superó. Aunque su intervención sea más breve que en las otras dos óperas en las que aparece su personaje, Wilson aprovechó al cien por cien su media hora en escena para meterse al público en el bolsillo con una exhibición de canto en la que deja claro que tiene un instrumento privilegiado y que sabe usarlo para cantar estupendamente. Se me ocurren muchos casos de cantantes, de todo tipo de repertorio, que tienen una de estas dos cosas. Que tengan las dos, muchos menos. Que además puedan cantar un papel tan exigente como el de Brünnhilde, me sobran dedos en una mano. Además, tras las múltiples críticas a su implicación dramática, ayer no le quité el ojo de encima desde que salió a escena montada en su paella gigante y qué queréis que os diga, a mí me basta y me sobra con su actuación, no la encontré deficiente ni mucho menos.

Como Caminante Juha Uusitalo sigue dando muestras de su clase y de lo mucho que ha mejorado en estos años. Su Wotan es más humano que divino, quizá por la falta de rotundidad de su voz que le impide imponerse a la orquesta en determinados momentos. Es en los pasajes más introspectivos donde se encuentra más a gusto, dejando ver una concepción del personaje de gran complejidad psicológica. Precisamente por eso me gustó más en Die Walküre, donde la partitura le da más ocasiones para lucirse.

Gerhard Siegel cantó un Mime muy caricaturesco, lo que no gusta a todo el mundo. A mí, particularmente, sí me gusta cuando se hace bien (y Siegel lo hizo bien) porque recalca el contraste entre el charaktertenor y el heldentenor, entre el enano mezquino y el jóven héroe. Muy buena también su actuación escénica, sobre todo en su encuentro con el correcto Alberich de Franz-Josef Kapellmann en el segundo acto.

Las breves intervenciones de Fafner (Stephen Milling) y el pájaro del bosque (Marina Zyatkova) no desentonaron dentro del elevado nivel que imponían los cantantes principales. Tampoco lo hizo la Erda de Daniela Denschlag, aunque hubiese sido preferible un registro grave más rotundo.


Zubin Mehta siguió en su línea presentándonos un Wagner que fluye sin estridencias, sin aristas, aprovechando al máximo la sonoridad de la excelente Orquestra de la Comunitat Valenciana. El año pasado lamenté la excesiva suavidad con la que enfocó la impactante escena de la fragua, achacándolo a la voluntad del maestro de no sepultar al pobre Zakhozhaev que se las veía y se las deseaba para dar las notas. Ayer, sin embargo, volvió a optar por una fragua suave y contenida, a pesar de tener en escena a un Ryan sobrado de facultades y capaz de superar el muro orquestal sin problemas. Supongo que en su concepción general de la obra no encaja una escena excesivamente explosiva, pero lamento que sea así porque es este un pasaje que invita a perder los papeles y entregarse al exceso sonoro. Esto es lo único que se puede achacar a una dirección que en todo el resto de la obra exprimió la partitura y sacó lo mejor de los pasajes orquestales (excepcionales murmullos del bosque) sin desatender nunca a los cantantes durante todas sus intervenciones.

La puesta en escena de Carlus Padrissa y La Fura del Baus me pareció más acertada que el año pasado, no sé si debido a los cambios introducidos o a que ayer estaba más abierto a la propuesta que hace un año. Sigue habiendo cosas que no me gustan, como la fila de figurantes de la escena de la fragua con sus inevitables errores de coordinación al seguir el ritmo de los martillazos, a la que se ha añadido un bailarín de break dance que o no estaba el año pasado o había sido pasto de mi amnesia selectiva, pero en todo caso no pinta nada en la escena. Pero en general creo que la puesta en escena es todo un acierto y espero ansioso su edición en DVD para poder deleitarme una y otra vez con su visionado.

jueves 25 de junio de 2009

Die Walküre (ciclo II) en el Palau de les Arts


Sí, ya sé que dije que no podría asistir a ninguna de las funciones del ciclo del anillo, pero finalmente sí ha podido ser, para mi fortuna. Ayer asistí a la representación de Die Walküre que forma parte del segundo ciclo completo que el Palau de les Arts está ofreciendo en el marco del II Festival del Mediterrani, quizá la función más esperada de la temporada para muchos aficionados por la presencia de un plantel de profesionales excelentes pero sobre todo por la llegada de un mito como es Plácido Domingo para una sola función.

El Palau presentaba un gran ambiente, lleno absoluto desde el principio hasta el final (algo inhabitual en óperas de Wagner, donde las deserciones empiezan a aparecer al final del primer acto). Teniéndo en cuenta que era un día entre semana, que jugaba la selección española, que hacía un calor infernal y que además la función se ofrecía en directo por pantalla gigante en la Plaza de la Virgen, ese lleno tiene mucho mérito.

Zubin Mehta volvió a ofrecernos su particular visión de la obra wagneriana que a unos consideramos adecuada y otros no tanto. A mí volvió a convencerme, sobre todo en el segundo y el tercer acto, donde la orquesta sonó con más garra que en un primer acto excesivamente lírico. Independientemente de la dirección, el sonido de la orquesta y su precisión fueron excelentes, como viene siendo habitual. Diréis que soy un pesado y que siempre digo lo mismo, pero yo no voy a cansarme de repetirlo y ojalá pueda hacerlo durante mucho tiempo.

El primer acto estuvo marcado por las tres grandes voces de sus protagonistas. Pude comprobar con agrado que lo que me habían contado acerca de la soprano holandesa Eva-Maria Westbroek (Sieglinde) era cierto. Una voz inmensa, con un timbre oscuro de gran belleza y un curioso vibrato en los agudos que no afea el canto, y sobre todo una gran artista que carga de intención dramática cada una de sus intervenciones y que se mueve en escena como pez en el agua. Junto a ella, un viejo conocido, Matti Salminen (Hunding), sustituía a un indispuesto Stephen Milling para alegría y regocijo de sus muchos seguidores. Y no es que Milling no sea un gran bajo wagneriano, todo lo contrario, pero Salminen es mucho Salminen y ayer lo volvió a demostrar haciéndonos vibrar con su vozarrón y su fraseo cargado de intención. Con trampas de viejo zorro, dirán. Pues sí, con trampas de viejo zorro, pero a mí denme trampas como esas que no me canso de escucharlas.


Ya que era la estrella de la función y el reclamo para un gran número de asitentes locales y foráneos, vamos a dedicar párrafo aparte a Plácido Domingo (Siegmund). Su entrega escénica fue total, como la de Westbroek, increible en alguien que según distintas versiones está a punto de entrar o ya ha rebasado sobradamente la setentena. Lo mismo puede decirse de su voz, grande y sin el vibrato característico de los cantantes ya entrados en años. Domingo se mueve cómodamente en la tesitura del welsungo, básicamente central con subidas al agudo asumibles para su estado actual, a la que su timbre baritonal sienta estupendamente. Pero aunque respetemos las canas no debemos dejarnos cegar por su resplandor, el Siegmund de Domingo fue de más a menos durante el primer acto a medida que la fatiga empezaba a hacer mella en su resistencia. Sus agudos estaban ahí, pero no dejaban de ser brevísimas incursiones en un territorio incómodo que rápidamente abandonaba para volver a la zona media (sirvan como ejemplo unos Wälse, Wälse que apenas duraron un suspiro) . El acto acabó con un Domingo con problemas de fiato que defendió dignamente su papel pero distó mucho de ser el joven intrépido y desafiante que Wagner nos presenta en su partitura y que, en su particular fraseo de bajo vuelo, lastró a una orquesta totalmente entregada a su comodidad.


Lo mejor estaba por llegar, sin embargo. El segundo acto empezó con una orquesta mucho más viva, con una espectacular Jennifer Wilson (Brünnhilde) lanzando agudos potentes y afilados a lo Birgit Nilsson y con un Juha Uusitalo (Wotan) que ha mejorado considerablemente respecto a la última vez que le escuché, hace un año como Wanderer en Siegfried. Ya entonces me gustó, pero es que lo de anoche fue algo increíble. Su voz se ha oscurecido y ensanchado, gozando ahora de unos graves potentes y muy bellos, pero por encima de eso su capacidad para el fraseo, para la matización (qué pianísimos, señoras y señores) le convierten en una referencia inexcusable para el público wagneriano de la actualidad. Por primera vez en mi vida he deseado que el monólogo de Wotan, que normalmente se me hace cuesta arriba, durase más y más. Un Wotan de muchísimos quilates, digno compañero de escena de una Brünnhilde que, como ya sabéis, me apasiona. Junto a ellos, la excelente Fricka de Anna Larsson, con una intervención más breve pero que le permitió lucirse y exhibir una voz sana y hermosa.


En el tercer acto, tanto Westbroek como Wilson acusaron el cansancio, aunque las dos cantaron con dignidad y nos dejaron grandes momentos. Sin embargo, el tercer acto tuvo un dueño y ese fue Juha Uusitalo, con una escena de los adioses antológica. Fue el único de los cantantes con papeles extensos que acabó la ópera en plena posesión de sus facultades vocales, sin que se le notase el inevitable agotamiento que supone esta obra.

La puesta en escena, tantas veces comentada, me ha gustado más que la primera vez que la ví hace dos años. A diferencia del reciente Götterdämmerung, no bombardea nuestra retina con un exceso de información visual, sino que acompaña al texto cuando es necesario, lo complementa presentando imágenes del prólogo en flashback durante el monólogo de Wotan (todo un acierto) y deja las pantallas apagadas o con imágenes neutras (el árbol del primer acto, el cielo estrellado del segundo) cuando no es necesario presentar algo nuevo, permitiéndonos centrarnos en la observación de los cantantes. Por cierto, el cambio en el encendido de la roca de Brünnhilde en el tercer acto, también conocida como el paellero, me parece un acierto, mucho más agil que hace dos años.

También podéis leer las crónicas de Atticus, Maac y Papagena.

domingo 21 de junio de 2009

Anamorfosi, de Salvatore Sciarrino

Dice la wikipedia: Una anamorfosis o anamorfismo es una deformación reversible de una imagen producida mediante un procedimiento óptico (como por ejemplo utilizando un espejo curvo), o a través de un procedimiento matemático.

El más célebre uso de la anamorfosis en la historia del arte lo encontramos en el cuadro de Hans Holbein el Joven Los embajadores, que encabeza esta entrada. A los pies de los dos jóvenes representados, una mancha gris que traza una diagonal sobre el suelo se transforma en una inquietante calavera cuando el cuadro se ve desde una determinada perspectiva o se refleja en un espejo curvo, por ejemplo en el dorso de una cuchara. Comprobadlo vosotros mismos:


El interesantísimo compositor italiano Salvatore Sciarrino, a quien espero poder dedicar una entrada más extensa dentro de poco, tiene en su catálogo una obra llamada Anamorfosi. Si os parece bien, vamos a hacer un experimento: antes de seguir leyendo, escuchad la pieza (dura menos de tres minutos). La interpretación corre a cargo del pianista Massimiliano Damerini.


Vídeo de scriabinwasmydad

Si conocéis la obra Jeaux d'eau, de Maurice Ravel, os habréis dado cuenta de que esto no es más que una reelaboración de sus primeros compases. Si no la conocéis, escuchémosla en la versión de Marta Argerich:


Vídeo de PananXD

Muy bien, ahora ya todos sabemos que Sciarrino ha copiado el principio de los Jeaux d'eau, pero ¿a qué se debe el título, Anamorfosi, si la copia es más que evidente y no hace falta ningún cambio de perspectiva para reconocerla? Quizá algunos ya os hayáis dado cuenta, pero por debajo de los Jeaux d'eau hay otra melodía, mucho más conocida, que queda disimulada. Probad a volver a escuchar si formáis parte de este segundo grupo, a ver si se os queda la misma cara de bobos que se me quedó a mí cuando la reconocí.


Vídeo de Emeuh83