viernes, 23 de diciembre de 2011

Sonata Natalis, de Pavel Josef Vejvanovský

Pavel Josef Vejvanovský (1633-1693) fue un compositor y trompetista checo cuya obra, muy conocida en su época, cayó en el olvido durante tres siglos hasta que el descubrimiento de una colección de partituras en el palacio de Kromeriz (concretamente en un archivo que él mismo había fundado en el siglo XVII) la volvió a situar en el panorama musical.

Hijo de un soldado a sueldo del obispo de Olomouc, nacido en plena Guerra de los Treinta Años y criado en el castillo de Hukvaldy, no es de extrañar que Vejvanovský se decantase por un instrumento tan marcial como la trompeta, que pronto llegó a dominar. El obispo de Olomouc, su primer patrón, lo mandó a Viena para que mejorara su técnica y posteriormente lo incorporó a su orquesta del palacio de Kromeriz, donde pasó toda su vida componiendo obras sacras y profanas y dirigiendo tal agrupación.

Aunque se estima que compuso más de 200 obras, sólo la mitad se conservan. En ellas destacan los ecos de las melodías eslavas, mezclados con las formas barrocas predominantes en la época.

Escucharemos, en la interpretación de Virtuosi Saxoniae y Ludwig Güttler a la trompeta, la Sonata Natalis o sonata de Navidad de Vejvanovský, lo que me sirve para desearos a todos una...
¡¡FELIZ NAVIDAD!!


Vídeo de redbrian3655

martes, 13 de diciembre de 2011

Paul Le Flem: Fantaisie pour piano et orchestre

Paul Le Flem (1881-1984) es un autor poco conocido, tan poco que yo lo acabo de conocer hace un rato, pero está relacionado con nombres mucho más célebres: fue alumno de Vicent d'Indy y de Albert Roussel en la Schola Cantorum de París, devoto de las obras de Debussy y Rimski-Korsakov, defensor de Igor Stravinski y Darius Milhaud en su faceta de crítico musical y posteriormente profesor de Erik Satie, Edgar Varèse y André Jolivet en la misma institución donde había estudiado años atrás.

Vamos a escuchar su Fantaisie pour piano et orchestre, de 1911. En esta obra podemos escuchar melodías del folklore de Bretaña, región natal de Le Flem, flotando entre las olas del impresionismo musical debussiano, todo ello barnizado por la fina elegancia parisina. Los intérpretes son Marie-Catherine Girod al piano y Claude Schnitzler dirigiendo la orquesta.


Vídeo de collectionCB

viernes, 2 de diciembre de 2011

Canciones encadenadas XXIII: Jesús

Esta nueva edición del juego de las canciones encadenadas está dedicada a Jesús, del que podrímos decir, parafraseando a Homer Simpson, que es nuestro personaje de ficción favorito, aunque lo cierto es que no lo es. El favorito, quiero decir.

Allau empieza la serie con la Velvet Underground y su Jesus.


Vídeo de witheyesclosed

Kalamar elige su canción favorita del musical Jesus Christ Superstar de Andrew Lloyd Weber, que también es la mía: Heaven on Their Minds, interpretada por Carl Anderson en el papel de Judas.


Vídeo de RICBNH

Josep elige Cry Out to Jesus, de Third Day. Debo confesar que no conocía ni la canción ni a sus intérpretes.


Vídeo de ThirdDayVEVO

José Luis expía sus pecados de entradas anteriores (lo que resulta muy apropiado, dada la temática de la actual) con Jessye Norman cantando Give Me Jesus.


Vídeo de LEGENDSOFTHEROD1

La elección de Joaquim es Personal Jesus, de Depeche Mode, que escucharemos en una interpretación en directo.


Vídeo de deepblackful

Si José Luis lavaba sus pecados con Jessye Norman, Atticus cae de lleno en el vicio y la perdición de la mano de Raphael y su híbrido entre Le llaman Jesús y Aleluya del silencio.


Vídeo de SirPetterLily

Teresa opta por una de las opciones que yo estaba barajando: Tom Waits y su Chocolate Jesus.

Vídeo de glaucomalagoli

La elección de maac es Imitation of Christ, de Psychedelic Furs, a quienes veremos en una actuación en el programa de TVE La edad de oro.


Vídeo de videodeoro

Barbebleue vuelve a traer por aquí a Frank Zappa, lo cual está muy bien, sobre todo si es con canciones como esta, que son geniales incluso en su título: Jesus Thinks You're a Jerk.


Vídeo de GandalfDaBlack

Y mi elección, con la que cerramos esta entrada, está sacada de La edad de oro, al igual que la de maac: los Violent Femmes cantando Jesus Walking On The Water, con solo de bajo acústico incluido.


Vídeo de kigonjiro

Para la próxima edición del juego de las canciones encadenadas buscaremos aquellas que hagan referencia al agua sobre la que Jesús tenía la costumbre de caminar, según dicen la Biblia y los Violent Femmes.

lunes, 21 de noviembre de 2011

Boris Godunov en Les Arts


No hay ópera más apropiada para una noche electoral, especialmente si esta nos deja una mayoría absolutísima con aclamación popular, que Borís Godunov, y quiso el destino que fuera esta la obra programada para ayer en el Palau de les Arts. Hay que decir que la versión elegida fue la original de 1869, a la que misteriosamente se le ha añadido la escena del bosque de Kromy pero no el acto polaco. La quinta de las seis funciones de esta obra tuvo tanto éxito como las anteriores, a pesar de verse marcada por la cancelación a última hora del director titular de la Orquestra de la Generalitat Valenciana, Omer Meir Wellber, a causa de una indisposición. Su asistente, Carlo Goldstein, tuvo que enfrentarse a la partitura de Modest Músorgski, lo cual no es tarea fácil, y el resultado fue muy bueno. Los miembros de la orquesta supieron agradecer su esfuerzo con numerosas muestras de cariño. No puedo comparar la labor de Goldstein con la de Wellber (quienes pueden apuntan a que éste último tiene más tendencia a subir el volumen orquestal), ni sé hasta qué punto lo que se escuchó es mérito de Wellber o de Goldstein, sólo puedo congratularme de que la orquesta siga sonando tan bien como en temporadas anteriores, lo que la sitúa muy por delante de cualquier orquesta a muchos kilómetros a la redonda.

Si es destacable el nivel de la orquesta, qué decir del Cor de la Generalitat Valenciana, que tiene en esta ópera una gran oportunidad para lucirse, pues a las exigencias musicales se suma el protagonismo del pueblo ruso al que representan en la trama de la obra. En todos los aspectos, en lo canoro y en lo actoral, supieron dar la talla y se conviertieron en los principales artífices del éxito de la obra. Muy bien también la Escolania de la Mare de Déu dels Desamparats y los Pequeños Cantores de Valencia.


De entre los cantantes solistas, cabe destacar a Orlín Anastassov, jóven bajo-barítono búlgaro que carece de una voz atronadora de auténtico bajo pero que sabe sacar partido a su material, bello aunque excesivamente baritonal, y a pesar de unos graves resueltos de aquella manera, dota al personaje protagonista de los matices necesarios para crear una figura patética. Quizá por la adecuación idiomática, quizá porque va madurando y mejorando, es esta con mucho la mejor de las interpretaciones que le hemos visto en Les Arts y probablemente sea difícil hoy por hoy encontrar quien pueda hacerle sombra en este papel.

También me gustó mucho Vladímir Matorin como Varlaam, pues a pesar de la edad y de utilizar todos los trucos del mundo, la suya fue la única voz de bajo eslavo, profundo y oscuro, que se oyó en Les Arts ayer. A esto se le suma una excelente interpretación de Varlaam, un personaje que le viene como anillo al dedo y del que sabe sacar todo su jugo sin caer en la caricatura ni en lo grotesco.

Nikolai Schukoff, un tenor con un futuro prometedor, cantó muy bien el papel de Grigori, aunque la ausencia del acto polaco nos privó de lo que podría haber sido su momento de lucimiento. A destacar también la Xenia de Ilona Mataradze, que cantó muy bien su breve intervención.

Me gustó menos el Pimen de Alexánder Morozov, correcto aunque intrascendente. La voz de Morozov es en exceso lírica, al igual que la de Anastassov, pero no comparte ni la belleza tímbrica ni la capacidad de frasear del búlgaro. Tampoco Arnold Bezuyen pasó de la corrección en el papel de Shúyski, aunque hemos de reconocer que es un papel difícil y que alcanzar la corrección ya es un logro.

Desgraciadamente, Andréi Zorin no supo sacar partido del papel del idiota ("demente", según el librito que se reparte en el Palau de les Arts), un personaje importantísimo en el devenir de la obra, al que no supo dotar de la entidad suficiente. Lo cierto es que no es la suya una voz con la que se puedan hacer grandes cosas y además se vió perjudicado por la absurda decisión del director de escena de convertir en ciego a su personaje, lo que impide que pueda mirar a los ojos del zar cuando le dice lo que todos piensan y sólo él, desde su locura, se atreve a pronunciar.

Todos los papeles menores, que son muchos, fueron cantados con corrección, aunque poco se puede decir de sus breves intervenciones. Eso sí, hay que destacar el acierto de elegir a un niño para cantar el papel de Fiódor, el hijo y heredero de Borís, pues su presencia sobre las tablas añade credibilidad a las escenas en las que interviene y nos ayuda a entender la angustia de su padre en la última escena, cuando le cede un poder que excede la capacidad de un niño y que, bien lo sabe, puede costarle la vida (como de hecho ocurrió unos años más tarde).


Por último, la puesta en escena de Andréi Konchalovski fue un acierto en su conjunto, con pequeños detalles positivos y alguno negativo aquí y allá que no empañan el resultado global. Está basada en el ya habitual concepto de escenario minimalista y atemporal junto con vestuario tradicional y preciosista que parece contentar a todo el mundo (el mismo que, sin salir de Les Arts, vimos en el Fidelio de Pier'Alli, el Simon Boccanegra de Lluís Pasqual, el Don Carlo de Graham Vick...). Una pared monocroma y un plano inclinado (en realidad una plataforma móvil que va basculando por segmentos durante la obra, muchas veces durante las escenas, lo que no deja de ser un espectáculo) componen la base sobre la que, a partir de determinados detalles, hemos de imaginarnos el monasterio de Novodévichi, la plaza del Kremlin, el palacio del Zar... Algunos de estos detalles ambientales son un acierto (el ojo del icono que observa a Borís cuando dice que su crimen nunca podrá ser perdonado, la caída del trono cuando muere); otros resultan insuficientes (ni la posada parece una posada, ni el bosque de Kromy parece un bosque) y otros son hasta ridículos (la cámara de torturas que aparece durante unos segundos bajo el trono de Borís, la lámpara votiva/botafumeiro/brasero volador durante la escena del bosque, cuando un bosque no es lugar para lámparas, botafumeiros ni braseros voladores). Como ya he dicho, no me gustó la caracterización del idiota como ciego, pero sí me gustó la de Shúyski y la de Fiódor, pues se ayuda al espectador a reconocer al conspirador y a su futura víctima.

En resumen, una buena función con un nivel medio muy alto y que marca la línea que debería seguir el Palau de les Arts en tiempos de crisis: repartos correctos con nombres discretos para abaratar costes y máximo aprovechamiento de los cuerpos estables con obras que permitan su lucimiento.

jueves, 17 de noviembre de 2011

Boris Godunov sintetizado por Stokowski


Leopold Stokowski fue un gran director, un revolucionario en la técnica de dirección (sin batuta) y el creador de lo que se ha dado en llamar el "sonido Filadelfia" (debido a la que fue su orquesta durante veinticinco años, la Philadelphia Orchestra). Además de todo eso, es conocida su labor como orquestador, arreglista y transcriptor de piezas de otros compositores. Los historicistas recordarán con horror sus versiones anabolizadas de obras de Bach, y los wagnerianos sus síntesis sinfónicas de Parsifal, el Anillo y otras óperas, en las que las voces eran sustituidas por las cuerdas o por instrumentos solistas. Pues bien, no fue solo Wagner quien le proporcionó material para sus síntesis, también la ópera Boris Godunov de Modest Músorgski fue sintetizada por el director británico-estadounidense.

Stokowski era un experto orquestador y conocía bien la obra de Músorgski (había dirigido el estreno de Boris Godunov en los EEUU y compuesto orquestaciones propias para Noche en el Monte Pelado y Cuadros de una exposición) y aunque estos pastiches no son algo que me apasione, lo cierto es que la orquestación es buena, el sonido espectacular y la dirección muy teatral. En resumen, que vale la pena escuchar la síntesis e ir descubriendo las melodías de la escena de la coronación, la canción de Varlaam, la muerte de Boris... mientras gozamos del "sonido Filadelfia".


Vídeo de 2ndviolinist

jueves, 10 de noviembre de 2011

George London canta la muerte de Boris Godunov

Buscando distintas interpretaciones de la ópera Boris Godunov de Músorgski para preparar mi próxima visita al Palau de les Arts me he encontrado con un vídeo en el que el bajo-barítono canadiense George London cantaba la escena de la muerte de Boris en inglés. London es un cantante que me gusta mucho, pero Boris Godunov en inglés suena raro, rarísimo. Las frases parecen metidas con calzador, y aunque es curioso lo que se siente al entender lo que está cantando (a destacar su excelente dicción), las piezas no acaban de encajar. Si queréis comprobarlo, AQUÍ podéis ver el vídeo en cuestión.

Escuchándolo, uno no puede dejar de lamentar que no esté cantando la escena en ruso. Al fin y al cabo, George London era hijo de judíos rusos exiliados y algo de ruso sabría, supongo. Afortunadamente, una búsqueda rápida me ha llevado al siguiente vídeo, que os dejo aquí para que disfrutéis tanto como yo lo he hecho con la voz y la interpretación de George London. Es impresionante la intensidad que es capaz de transmitir a pesar de ser una escena suelta interpretada como parte de un concierto. Dirige la orquesta, muy bien, por cierto, Jean Morel.


Vídeo de TheGreatPerformers

lunes, 31 de octubre de 2011

La verdad sobre el caso Savall

No gustará a los fans de Jordi Savall, pero debo reconocer que me he hartado de reir.


Vídeo de Tovardorliska

viernes, 21 de octubre de 2011

Canciones encadenadas XXII: Médicos, enfermedades y medicinas

En esta edición del juego de las canciones encadenadas vamos a escuchar canciones relacionadas con médicos, hospitales, enfermedades, medicamentos y similares.

El primero en proponer una canción es Alfredo, y su elección es Doctor Jimmy, de la segunda ópera rock de The Who, Quadrophenia. La escucharemos unida a Is it me?, tal y como viene en el disco.


Vídeo de red777photo

Atticus opta por Medical Love Song, de los Monty Python. No en vano Graham Chapman era médico y a juzgar por esta canción, sabía bastante sobre enfermedades de transmisión sexual.


Vídeo de KloubOsama

La elección de José Luis es Señor doctor, de Los Payos.


Vídeo de monre1949

Teresa elige un sirtaki cantado por Maria del Mar Bonet: Per Hipòcrates. Sí, el del juramento.


Vídeo de sexenni

La canción que ha elegido maac, si no me equivoco, es la segunda vez que aparece por aquí. Se trata de The Sword of Damocles, de Lou Reed. Una canción dura sacada del duro disco Magic and Loss.


Vídeo de donnyv78

Assur elige la canción Je suis malade, pero no cantada por Serge Lama, sino por Lara Fabian.


Vídeo de EyeLook2U

La elección de Barbebleue es Why does it hurt whwn I pee?, sacada del maravilloso Joe's Garage de Frank Zappa, un disco imprescindible.


Vídeo de RakyMaky

La canción elegida por Kalamar es una de esas canciones que, a pesar de su uso y abuso, no pierden su frescura y su punto picante: Sexual Healing, de Marvin Gaye.


Vídeo de redesonica

Vuelven The Who, esta vez con su Doctor, doctor de la mano de Baltolkien.


Vídeo de Grafietstift

Y cerramos con mi elección, Novocaine for the soul, de los Eels.


Vídeo de xXxthe0wnz74

Los versos más gloriosos de esta canción dicen "Life is white / And I am black / Jesus and his lawyer / Are coming back". Buscaremos para la próxima entrega canciones en las que aparezca Jesús, ese simpático personaje de ficción.

sábado, 8 de octubre de 2011

Klemperer, Mendelssohn y Beethoven

A principios de los años 50, el famoso director Otto Klemperer firmó un contrato con la discográfica británica Vox para grabar, entre otras obras, la quinta sinfonía de Beethoven. El fundador de dicha discográfica era George Mendelssohn-Bartholdy, descendiente de la familia a la que perteneció el famoso compositor Felix Mendelssohn (y otros muchos personajes célebres: el filósofo Moses Mendelssohn, el químico y fundador de AGFA Paul Mendelssohn, el magnate de la construcción alemán Heinrich Mendelssohn...).

Klemperer fue un día a entrevistarse con George Mendelssohn con la intención de mostrarle su enfado por la deficiente labor de distribución de sus discos. Para convencerle de que esto era así, fueron juntos a una tienda de discos londinense a intentar comprar la grabación de la quinta de Beethoven que acababan de publicar. El dependiente que les atendió, dándole la razón a Klemperer en sus protestas, les dijo que no tenía ese disco, pero que tenía otras versiones dirigidas por Toscanini y por Ormandy. Ante la insistencia de los clientes preguntando por la versión de Klemperer, el dependiente preguntó -¿Y por qué la quieren dirigida por Klemperer?- a lo que el aludido contestó -Porque yo soy Klemperer. 
-Sí, claro- dijo el vendedor con sarcasmo-, y supongo que su amigo será Beethoven.
-¡No! -replicó Klemperer -¡Es Mendelssohn!.

Escuchemos la grabación que motivó esta anécdota. En su día fue criticada por su mal sonido (Vox era una compañía de bajo presupuesto y posiblemente el prensado de sus discos dejase mucho que desear), pero el genio de Klemperer está ahí. Algo lento y excesivamente cuadriculado para mi gusto, pero de una calidad indudable.


Vídeo de otterhouse

sábado, 1 de octubre de 2011

El solitario en otoño

El solitario en otoño (Der Einsame im Herbst) es el segundo movimiento de La Canción de la Tierra (Das Lied von der Erde), ciclo de canciones en forma de sinfonía de Gustav Mahler en el que el autor pone música a antiguos poemas chinos. En el caso de la canción que nos ocupa, la letra procede de un poema de Chang Tsi (710-782), poeta de la Dinastía Tang, y su traducción, según la wikipedia, es la siguiente:

Las nieblas otoñales ondean, azules, sobre el mar;
toda la hierba se cubre de escarcha;
se diría que un artista ha extendido polvo de jade
sobre las delicadas flores.
El dulce perfume de las flores se ha evaporado;
un viento frío dobla los tallos.
Pronto flotarán las mustias y doradas hojas
de las flores de loto sobre el agua.
Mi corazón está cansado. Mi pequeña linterna
se apaga crepitando, y me hace pensar en el descanso.
¡Voy hacia ti, querido último lugar de reposo!
¡Sí, dame tranquilidad, necesito tanto alivio!
Lloro muchísimo en mi solitud.
El otoño perdura demasiado en mi corazón.
Sol del amor, ¿ya no quieres brillar más
para secar tiernamente mis amargas lágrimas?
Escuchamos El solitario en otoño tal y como lo cantó Christa Ludwig en 1974, con Leonard Bernstein dirigiendo a la Orquesta Filarmónica de Israel.


Vídeo de Tokkemon

Para quienes prefieran la versión para barítono, aquí tenemos a Thomas Hampson y la Gustav Mahler Jugend Orchester dirigidos por Bernard Haitink en 1995.


Vídeo de leff56

miércoles, 21 de septiembre de 2011

Variaciones sobre el tema "La Vaca Lechera", por Juan Lémann

La casualidad no será el método más efectivo para descubrir nuevas obras interesantes, pero sí el que menos esfuerzo requiere y, por tanto, mi favorito. Por casualidad fue como descubrí al compositor y pianista chileno Juan Lémann (Vendôme, Francia, 1928-Santiago de Chile,1998) y lo hice a través de una obra que, como bien sabréis si seguís habitualmente el blog, no podía sino despertar mi entusiasmo. ¿Por qué? Porque es una broma. Una broma mayúscula, y no una broma fina, irónica, elegante y chispeante, no. Una broma de las de verdad, de las que hacen gracia. Lémann,que acabaría siendo un respetable profesor de piano, vicedecano de la Facultad de Ciencias y Artes Musicales de la Universidad de Chile y una figura importante en el mundo musical latinoamericano, compuso siendo un estudiante en 1947 sus Variaciones sobre el tema "La Vaca Lechera" para piano, las cuales interpretó por primera vez en un concierto celebrado en 1952 con el noble propósito de sacarse un dinerito para financiar un viaje de estudios. En las variaciones, Lémann imita el estilo de varios compositores célebres, así como los ritmos del tango, las danzas húngaras, el jazz y la música oriental. Me encanta. Y no debo ser al único: hay un grupo de Facebook con 111 seguidores (yo entre ellos) dedicado a esta obra y del cual he sacado los vídeos que podéis disfrutar a continuación con la interpretación del propio Juan Lémann. También podéis despreciarlos con gesto altivo, compadeceros de mi candidez o intentar comprender cómo puede haber quien disfrute con algo tan banal si lo preferís, que sobre gustos no hay nada escrito. O mejor, sí lo hay, pero no me apetece leerlo, prefiero escuchar "La Vaca Lechera" y sus 14 variaciones.

TEMA:




1ª VARIACIÓN: JOHANN SEBASTIAN BACH



2ª VARIACIÓN: GEORG FRIEDRICH HÄNDEL



3ª VARIACIÓN: MINUETO AL ESTILO BARROCO



4ª VARIACIÓN: WOLFGANG AMADEUS MOZART



5ª VARIACIÓN: LUDWIG VAN BEETHOVEN, "MARCHA FÚNEBRE"



6ª VARIACIÓN: FRÉDÉRIC CHOPIN - JOHANNES BRAHMS, "LA VACA ROMÁNTICA"



7ª VARIACIÓN: CLAUDE DEBUSSY, "LA VACA SUMERGIDA"



8ª VARIACIÓN: SERGÉI PROKÓFIEV, "PEDRITO Y LA VACA"



9ª VARIACIÓN: ÍGOR STRAVINSKI



10ª VARIACIÓN: VACA AL ESTILO CONTEMPORÁNEO



11ª VARIACIÓN: LA VACA LECHERA EN ARGENTINA



12ª VARIACIÓN: LA VACA EN ESTADOS UNIDOS



13ª VARIACIÓN: UNA VACA EN CHINA



14ª VARIACIÓN: VACA HÚNGARA

Vídeos de lorseisdedos

lunes, 12 de septiembre de 2011

Charles Ives: Central Park in the Dark


Hace poco más de un año traje al blog la obra de Charles Ives The Unanswered Question, cuyo título completo es, en realidad,  A Contemplation of a Serious Matter or The Unanswered Perennial Question. Hoy traigo la otra pieza que la complementa en el ciclo Two Contemplations y cuyo título es Central Park in the Dark. En realidad su título también es un poco más largo: A Contemplation of Nothing Serious or Central Park in the Dark in ‘The Good Old Summer Time’. Ambas piezas fueron compuestas en 1906.

En palabras de Charles Ives, esta pieza pretende ser un retrato sonoro de los sonidos de la naturaleza y de los acontecimientos que se escucharían hace algo así como treinta años (antes de que el motor de combustión y la radio monopolizaran la tierra y el aire) mientras se estaba sentado en un banco de Central Park en una calurosa noche de verano.

Ives especificó que los instrumentos de la orquesta de cámara para la que está compuesta la pieza debían disponerse en dos grupos separados entre sí. Dichos instrumentos incluyen dos pianos, que según el autor deberían ser una pianola y un piano de cola. A cada uno de los instrumentos se le asigna un papel en este retrato de Central Park:

Las cuerdas representan los sonidos nocturnos y la silenciosa oscuridad -interrumpida por los sonidos del Casino al otro lado del estanque- de los cantantes callejeros que vienen del Circle cantando, aquí y allí, las melodías de esos años- de algunos "búhos nocturnos" de Healy's silbando lo último de los Freshman March- los "elevados ocasionales", un desfile callejero, una "avería" en la distancia- de vendedores de periódicos gritando "uxtries"- de pianolas manteniendo una guerra de ragtime en el piso "sobre la tapia del jardín", un tranvía y una banda de música ambulante se unen al coro-  un camión de bomberos, el caballo de un carruaje que se escapa, aterriza "sobre la valla y fuera", los caminantes gritan- de nuevo se oye la oscuridad- un eco sobre el estanque- y nos vamos caminando a casa.

Al igual que en The Unanswered Question y en muchas otras de sus obras, Ives yuxtapone distintas texturas orquestales: las cuerdas estáticas, ambientales junto al ragtime sincopado de los pianos junto a los metales de la banda de música. Otra característica común de ambas piezas es que en ambas la música es programática, como se desprende del detallado análisis del párrafo anterior.

Escuchemos Central Park in the Dark en la interpretación de la BBC Symphony Orchestra bajo la dirección de Lawrence Foster.


Vídeo de dmitrydreizin

lunes, 5 de septiembre de 2011

Canciones encadenadas XXI: One Hit Wonders

Sigue el juego de las canciones encadenadas con esta entrada dedicada a los One hit Wonders, cantantes o grupos que sólo han dejado un éxito en el recuerdo.

Alfredo abre la tanda de One Hit Wonders con Zager and Evans cantando la pesimista In the Year 2525.


Vídeo de eitan19611

Xim elige a los suizos Double con The Captain of Her Heart.


Vídeo de kumaloo

Baltolkien nos trae la famosa Video Killed The Radio Star, la única canción conocida del dúo Buggles e, irónicamente, el primer vídeo emitido en MTV.


Vídeo de TheMusicVideoJunkie

La elección de maac es Come On Eileen, de los Dexy's Midnight Runners. Yo recuerdo verlos en un episodio de The Young Ones cantando una versión de Jackie Wilson Said. Muy bien, por cierto.


Vídeo de mythosum

Kalamar ha escogido Funky Town, una canción que habéis escuchado todos mil veces pero, ¿alguien sabría decir el nombre de sus intérpretes? Pues son Lipps Inc, hala, ya lo sabéis.


Vídeo de jonie38

Atticus sigue trayéndonos música de origen cinematográfico y esta vez opta por la melodía de El tercer hombre, compuesta e interpretada por Anton Karas, que pese a tener nombre de exorcista era un citarista. En los 80 las máquinas tragaperras sonaban así.


Vídeo de davetube68

Barbebleue nos trae a los pioneros del rock gitano, Smash, con su éxito El garrotín.


Vídeo de rebollo88

Glòria elige I'm not in love, de los ingleses 10cc.


Vídeo de patricia1955

José Luis escoge la canción Sukiyaki, de Kyu Sakamoto. Creo que es la única de todas las que hemos elegido entre todos que no había escuchado nunca.


Vídeo de Ijimmie2

Allau elige a Soft Cell cantando Tainted Love, una canción de Ed Cobb cantada originalmente por Gloria Jones, como explicó recientemente maac en su blog. Para una canción famosa que tenían los de Soft Cell y ni siquiera era suya.


Vídeo de curious13april

Assur elige He vist com sorties, versión catalana de Ti vedo uscire, cantada por Donatella Moretti.


Vídeo de CaptainPopis

Y mi elección, con la que cerramos la tanda de One Hit Wonders, es Two Princes, de los neoyorquinos Spin Doctors, que sonó mucho en los 90 y que, a diferencia de muchas cosas que sonaron en los 90, no daba ganas de suicidarse al escucharla.


Vídeo de SpinDoctorsVEVO

Ya que el último grupo grupo llevaba la palabra "doctors" en su nombre, vamos a continuar las canciones encadenadas buscando aquellas que hagan referencia a médicos, enfermeros, hospitales y enfermedades de todo tipo y en cualquier idioma.

viernes, 26 de agosto de 2011

Ti serba superba, un autopréstamo siberiano de Donizetti

Con este calor a uno le apetecería estar en un sitio más fresquito. Siberia, por ejemplo. Y aunque hay una ópera con ese título (de Giordano) que podría ponerme para viajar con la mente ya que no puedo hacerlo de otra forma, se tratad de una historia muy triste y ahora no me apetece escucharla, así que opto por Gli esiliati in Siberia (a.k.a. Otto mesi in due ore, a.k.a. Elisabetta) de Donizetti, de la que escucharemos el cuarteto  Ti serba superba en las voces de Brigitte Hahn, Valery Ivanov, Jerome Varnier y un señor del coro cuyo nombre no conozco.


Vídeo de LindoroRossini

¿Os suena de algo esta pieza? Claro que sí, estáis hartos de escucharla cerrando el primer acto de L'elisir d'amore del mismo autor, compuesta cinco años después. Podéis comprobarlo en el siguiente vídeo con Rolando Villazón, Anna Netrebko y Leo Nucci (a partir del minuto 5:41, aunque si queréis también podéis ver lo de antes, que como dijo El Gallo "hay gente pa to").


Vídeo de mijano75

martes, 16 de agosto de 2011

Algunos vídeos sobre religión

Nada que ver con la música, pero con el mismísimo Emperador Palpatine XVI paseándose por Madrid en plan rock star, es lo que me apetece.


Vídeo de etiodocmo


Vídeo de ThinkingShogun


Vídeo de FrenteAdogmatico


viernes, 5 de agosto de 2011

Helga dice que se pira


Sacado de Las Provincias:

Helga Schmidt se plantea dejar el Palau de Les Arts por los recortes

La Generalitat no pondría reparos a la salida de la intendente que cobra más de 250.000 euros entre sueldo y dietas

Podéis ver la noticia original en la web de Las Provincias pinchando AQUÍ



Vídeo de thefreeboysccsful

jueves, 21 de julio de 2011

Canciones encadenadas XX: Cielo

Vuelve el juego de las canciones encadenadas, que dejamos hace un mes con los Talking Heads y su Heaven. Seguimos por las alturas, a ver que nos encontramos.

Alfredo abre la tanda de canciones celestiales con Bob Dylan y su Knokin' On Heaven's Door, compuesta para la película de Sam Peckinpah Pat Garrett & Billy the Kid.


Vídeo de VoxStudios

Y de un clásico pasamos a otro, porque José Luis nos trae Stairway to Heaven, de Led Zeppelin.


Vídeo de catboy12000

Ya que hablamos de clásicos, Kalamar elige a The Beatles con Lucy in the Sky with Diamonds.


Vídeo de A7XRULES60000

Glòria opta por Eric Clapton con su triste Tears in Heaven.


Vídeo de aspirinsmoke

Atticus, tan cinematográfico como siempre, nos trae Cheek to Cheek, con Fred Astaire y Ginger Rogers, sacada de la película Top Hat. También sale en La rosa púrpura del Cairo, y por culpa de esta última película tuve una época, afortunadamente ya pasada, en la que cada vez que escuchaba esta melodía me ponía triste.


Vídeo de AriadneYvette

Teresa elige un tema de Jaume Sisa, El setè cel, interpretado el día después del Canet Rock entre los restos de la batalla. Assur se suma a esta aportación.


Vídeo de condeorloc

Allau elige Just Like Heaven, de The Cure, que debo confesar que es la primera opción que pensé yo porque me parece un temazo.


Vídeo de TheCureVEVO

Más o menos por la misma época en la que The Cure cantaban Just Like Heaven, The Smiths hacían lo propio con There Is A Light That Never Goes Out, la canción elegida por maac.


Vídeo de LetItBleedRevolver

Barbebleue elige a una cantante que presenta como de voz evocadora, y es cierto, algo en su voz recuerda a Billie Holiday. Ella misma se encarga de potenciarlo con ese sonido low-fi. Estamos hablando de Madeleine Peyroux con This is Heaven to Me.


Vídeo de Terrybogart2

Y tras tantos clásicos rock y pop, ahora un clásico de la música disco. Xim nos trae a los Tavares con Heaven Must Be Missing An Angel.


Vídeo de foutecd

Por último, mi elección es (Feels Like) Heaven, de los escoceses Fiction Factory.


Vídeo de mandaluyongboy

Para la próxima edición del juego de las canciones encadenadas vamos a complicar algo la cosa. Fiction Factory, el grupo de la canción que he elegido, es lo que en inglés se denomina One Hit Wonder, o sea, un grupo o solista que saca una canción de éxito, llega a lo más alto con ella, pero es incapaz de volver a obtener otro éxito y pronto cae en el olvido. Seguro que todos conocéis muchos ejemplos de este tipo de fenómenos. Pues bien, la siguiente canción que elijáis debe ser el éxito de uno de estos One Hit Wonders, trate el tema que trate y esté en el idioma que esté. Espero vuestras propuestas.

domingo, 10 de julio de 2011

Más ópera alemana en italiano: Tito Gobbi canta Wozzeck

En la entrada anterior escuchábamos a Giuseppe Borgatti cantando Wagner en italiano. Esto me ha hecho recordar una conversación reciente (con Goulaud y Ennecus, si no me equivoco) en la que les hablé del Wozzeck de Alban Berg que cantó y grabó el barítono Tito Gobbi en italiano. Ninguno de los que participamos en aquella conversación habíamos escuchado dicha grabación y ahora se me ha ocurrido que eso tiene fácil solución. Aquí tenemos a Tito Gobbi en 1954, acompañado por Hugues Cuénod e Italo Tajo, cantando Ma dunque dov'è il coltello? (que vendría a ser Das Messer? Wo ist das Messer?). Dirige Nino Sanzogno.


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El genial director Dmitri Mitropoulos dirigió a Gobbi en esta ópera y declaró que era su Wozzeck favorito. Ahí queda eso.

En youtube podéis encontrar fragmentos de una grabación anterior, de 1949, con un sonido pésimo en la que el Wozzeck de Gobbi es dirigido por Karl Böhm, nada menos.

viernes, 1 de julio de 2011

Giuseppe Borgatti, el heldentenor italiano


BIOGRAFÍA

Giuseppe Borgatti nació en Cento, en la provincia italiana de Ferrara, en 1871. Su familia era tan humilde que no pudieron pagarle ni la más mínima educación. Desde niño trabajoó como albañil y cantero, trabajos en los que solía entretenerse cantando, y tan bien lo hacía que uno de sus patrones, el marqués Plattis, decidió subvencionarle sus estudios musicales, así como una mínima educación general que le permitió salir del analfabetismo. A los veintiún años, en 1892, debutó como Faust en la ópera homónima de Gounod, al que siguieron otros papeles de tenor lírico hasta que en 1894 incorporó, con gran éxito, el rol de Chevalier des Grieux de la ópera Manon Lescaut, recomendado por el mismo Puccini, demostrando así que estaba preparado para papeles más propios de un tenor spinto. Ese mismo año también debutó el papel de Lohengrin, su primera encarnación wagneriana. En 1896 cantó el papel principal de la ópera Andrea Chénier de Umberto Giordano en el estreno absoluto de la misma en La Scala de Milán, lo que le convirtió en una estrella de la lírica a nivel internacional. Aunque no cantó en el estreno absoluto de Tosca, sí lo hizo en el estreno en La Scala en 1900, obteniendo mejores críticas que Emilio de Marchi, el primer Cavaradossi.

Borgatti siguió cantando, siempre de forma exitosa, óperas de Donizetti, Verdi, Puccini y los veristas, pero el repertorio que realmente le atraía era el wagneriano. Tuvo la suerte de coincidir con otro gran músico italiano wagnerófilo, el director Arturo Toscanini, por aquel entonces titular en La Scala, y junto a él preparó y debutó, siempre en italiano, los papeles de Tannhäuser, Walther, Tristan, Siegmund, Siegfried y Parsifal (estos dos últimos en su estreno en Italia).

En 1904, Giuseppe Borgatti se convirtió en el primer tenor italiano invitado a participar en el Festival de Bayreuth, causando una gran impresión en Cosima Wagner, viuda del compositor y directora del festival y en Hans Richter, director musical del mismo.

En 1906, tras cantar el papel de Herod en el estreno italiano de Salome de Richard Strauss en La Scala, decidió dedicarse con exclusividad al repertorio wagneriano, iniciando una carrera que culminaría en 1914 con el estreno italiano de Parsifal en Bolonia y La Scala. Ese mismo año, con su carrera en su punto más alto, Borgatti decidió retirarse de la escena a causa de un glaucoma que desde 1907 le estaba haciendo perder la visión y que acabó por dejarle completamente ciego en 1923. En 1927 cantó por última vez en un concierto y desde entonces se dedicó a la enseñanza, teniendo entre sus alumnos a la contralto estadounidense Marian Anderson. Falleció en 1950.


LA VOZ Y EL ARTE

Giuseppe Borgatti poseía una voz de gran volumen, robusta y con un hermoso timbre claro. Era capaz de cantar con delicadeza, con dulzura, especialmente durante su primera etapa. Posteriormente, a pesar de no llegar a ser una voz de auténtico tenor dramático, pudo enfrentarse a los papeles más pesados del repertorio wagneriano gracias a su homogeneidad y a su timbre. Las crónicas de la época lo retratan como un hombre atractivo, de constitución fuerte, con una resistencia física y vocal que le permitía entregarse al máximo en escena. Su estilo de actuación histriónico y su peculiar forma de cantar las óperas veristas, introduciendo el declamado vehemente que tanto han copiado otros tenores posteriores debido a su gran efecto empático, no deben hacernos olvidar su capacidad para el canto lírico y virtuoso y su excelente dicción, que lo conectan con tenores de generaciones pretéritas como Roberto Stagno o Fernando de Lucia. Borgatti se preciaba de que, aún después de haber incorporado los papeles más exigentes del repertorio wagneriano, era capaz de cantar Una furtiva lagrima con facilidad y sin que se echase en falta la ligereza necesaria para sacarla adelante de forma adecuada. Estamos pues ante un tenor puente entre dos generaciones, dos estilos de canto. Es destacable también la profundización en la psicología de los personajes que interpretaba. En conjunto, nos encontramos ante un gran cantante, con unos medios privilegiados, capaz de aportar a la ópera un nuevo estilo en lo canoro y una nueva forma de interpretar, lo que resultó clave para encandilar al público y así acercar las grandes creaciones wagnerianas a la audiencia italiana.


GRABACIONES

Curiosamente, Borgatti no grabó ni un solo fragmento de Andrea Chénier, a pesar de haber estrenado el papel, ni de otras óperas en las que destacó como Mefistofele, Aida, La Traviata, Pagliaci, Fedora o Manon Lescaut. Sólo entró dos veces en un estudio de grabación, en 1905 y en 1919, dejando menos de veinte discos para el recuerdo. Empecemos la escucha de sus grabaciones de 1905 con su interpretación de E lucevan le stelle, de Tosca.


Vídeo de lodiopera

A continuación, un fragmento de su Lohengrin en italiano, Di, non t'incantan.


Vídeo de lodiopera


Y para cerrar la escucha de sus grabaciones de esta etapa, Nel verno al pie del focolar, de Die Meistersinger von Nürnberg.


Vídeo de lodiopera

Pasamos a sus grabaciones de 1919, esta vez con orquesta. Empezamos con Niun mi tema, final de la ópera Otello de Verdi.


Vídeo de jaquesurlus

Nos metemos de lleno en harina wagneriana, empezando por su Tannhäuser, del que escucharemos Col cor contrito (Inbrust im Herzen).


Vídeo de MrCafiero

Pasamos a su apasionado Winterstürme de Die Walküre.


Vídeo de MrCafiero

Y por último, volvemos a la ópera Lohengrin para escuchar Mein lieber Schwan.


Vídeo de titaruffo2

jueves, 23 de junio de 2011

Jonas Kaufmann canta Fidelio en Les Arts


Antes que nada, quiero agradecer su generosidad a José Luis pues gracias a él pude asistir a la función de Fidelio de ayer en el Palau de les Arts, aprovechando su entrada ya que él no pudo hacerlo.

La función de ayer me dejó mejor sabor de boca que la que ya comenté hace dos semanas porque a una orquesta y un coro excelentes se unió una ligera mejoría en la actuación de Yevgueni Nikitin como Pizarro y una más notable en Jennifer Wilson como Leonore/Fidelio. Aunque sigo creyendo que este papel no es adecuado para las características de la soprano norteamericana y que haría bien si lo eliminara de su repertorio, he de decir que ayer estuvo mucho mejor que el pasado día 11 y que, a pesar de que siguió sufriendo con las agilidades y llegando apurada a los agudos, consiguió salvarlos sin caer en el grito como desgraciadamente hizo entonces.

Zubin Mehta dirigió tan bien como en mi anterior visita a Les Arts, y la orquesta y el coro volvieron a demostrar su excelencia, especialmente al final de la ópera, donde ambas formaciones tienen ocasión de lucirse con una espectacular obertura Leonora III y con el coro final.

Pero si había ayer algo que llamase la atención en el reparto era la aparición, sólamente para esta función, del tenor más mediático de la actualidad, Jonas Kaufmann, que se encargó del difícil pero breve papel de Florestan. A pesar de la poca publicidad que se hizo de su presencia, lo cual resulta sorprendente, gran parte del público de ayer (que no llenó el teatro, aunque faltó poco) venía de otras ciudades sólo para ver a la estrella alemana. Algunos, incluso, para escucharlo. Bueno, esto último es una maldad, pero es que yo soy así, malvado. Mwahahaha!!!

Todo hacía presagiar un éxito: Kaufmann venía de triunfar con un excelente Siegmund en el Met, canta una obra que conoce a la perfección y con la que ya ha obtenido grandes éxitos, en alemán (lo cual es importante no sólo por la dicción y la prosodia propias de un nativo, sino también porque su particular emisión suena más natural cuando canta en su propia lengua que cuando lo hace en francés o italiano). Además, se trata de un cantante que suele ser bastante regular, para lo bueno y para lo malo, así que todos estábamos convencidos de que la cosa iría bien y así fue. Pero independientemente de la crónica de un éxito anunciado, muchos teníamos curiosidad por escuchar en vivo esa voz tan peculiar, o mejor dicho, esa voz emitida de forma tan peculiar, para ver si la cosa funcionaba o no. Vamos a tratar de analizar sus características, siempre desde la profunda ignorancia y el atrevimiento que caracteriza estos apuntes.

Para empezar, ayer Kaufmann estuvo muy bien. Su voz es más grande de lo que pensaba, pero también más opaca, lo que le resta presencia en los números de conjunto. Mientras que cuando cantaba solo su voz llenaba el teatro, si lo hacía junto a Wilson o Nikitin había que hacer un esfuerzo para distinguirla. Su zona alta siempre me ha parecido lo mejor de este tenor y así fue, no sólo porque es la única que está liberada y tiene cierto squillo, sino porque además la alcanza con aparente facilidad y eficiencia. Por contra, su zona media suena gutural, lo que da a su voz ese tono oscuro que tanto gusta a algunos pero que a mi se me atraganta, no sólo porque lo encuentro poco tenoril, sino porque además suena a oscurecimiento artificial. Pues bien, en vivo la sensación de artificialidad disminuye notablemente y aunque la emisión sigue siendo extraña, el centro parece más integrado con el agudo. El timbre resulta más aterciopelado que en las grabaciones, donde muchas veces se da un sonido que algunos llaman "viril" y otros "orco de Mordor", y aunque no es de una belleza arrebatadora, tampoco está desprovisto de atractivo. Estaríamos pues ante un cantante al que no le sienta bien el micrófono, que pone al descubierto irregularidades que quedan camufladas en el teatro. Un caso raro, pues la mayoría de cantantes actuales suelen quedar muy resultones en estudio pero pocas veces dan la talla en directo.

Más allá del análisis de su voz, una de las principales características de su canto es su cuidado de los matices, las dinámicas y la línea de canto. No defraudó en esta faceta, donde hay que destacar, además, su dominio del legato, su fraseo incisivo y su adecuación estilítica, también en lo actoral, donde se implicó mucho. Sólo hubo un exceso, para mi gusto, y este fue el inicio de su escena del segundo acto con la palabra Gott! iniciada en pianissimo y progresando hasta el forte. Aparte de un efecto de dudoso gusto, el sonido en pianissimo fue ciertamente feo y débil, totalmente descolgado del resto del aria, que cantó estupendamente.

Por último, una vez escuchados dos de los tenores que cantan el papel de Florestan en esta producción (falta Lance Ryan, al que no podré escuchar), debo decir que si tuviese que elegir, a pesar de estar ambos muy bien, me quedaría con Peter Seiffert. Otra opinión, probablemente, tendría si ambos hubieran venido a cantar el Siegmund de Die Walküre, pues la juventud y la resistencia de Kaufmann le harían ganar muchos enteros frente al veterano Seiffert, pero hoy por hoy, el maillot amarillo de los Florestanes lo sigue vistiendo Seiffert. Afortunadamente, no hay por qué elegir y podemos escuchar a ambos, incluso a Ryan, al que deseo lo mejor en su próxima actuación.

domingo, 19 de junio de 2011

Canciones encadenadas XIX: Bares


Dejamos hace un mes el juego de las canciones encadenadas con John Lee Hooker pidiendo whisky en un bar y lo retomamos ahora con canciones que hacen referencia a este tipo de establecimientos dispensadores de deliciosos elixires.

Alfredo abre la serie de bares con Y no dieron las diez, cantada por Joaquín Sabina. También la cantaban Los Secretos con el título Ojos de gata, pero como su vídeo en youtube incluye publicidad, nos quedamos con Sabina.


Vídeo de yerkoz

Kalamar opta por Billy Joel y su Piano Man, que lógicamente toca el piano en un bar y no en el salón de su casa.


Vídeo de billyjoelVEVO

Allau nos trae una canción compuesta por Bono y The Edge para Marianne Faithful pero interpretada en esta ocasión por Annie Ross, Confessions on a Barstool.


Vídeo de reve68

José Luis propone el tema principal de la película Bagdad Café, Calling You, de Bob Telson.


Vídeo de dvigo10

Barbebleue elige un temazo de Lone Star: Mi calle.


Vídeo de xuanlloreu

La canción elegida por Xim es la que para muchos, yo entre ellos, es la mejor de El último de la fila: Insurrección.


Vídeo de Siroco80

Joaquim nos trae una presentación realizada por él mismo, lo cual siempre es sinónimo de calidad, de la canción El café Antic, con música de Lluís Llach y letra de Miquel Martí i Pol.


Vídeo de ximowb

Atticus escoge la canción Hey Bartender en la interpretación de los Blues Brothers.


Vídeo de IdolAmerica

Glòria no se contenta con sólo un bar y nos trae un hotel entero, el Hotel California de los Eagles.


Vídeo de nikrazy27

Assur elige la canción de Sau Boig per tu, que escucharemos tal y como la cantaron en directo junto a Luz Casal.


Vídeo de xucramel

Y mi elección es Heaven, de Talking Heads. Everyone is trying to get to the bar, the name of the bar, the bar is called heaven...


Vídeo de FlyingDoctor1988

Para la siguiente entrada nos iremos a las alturas y buscaremos canciones relacionadas con el cielo.

domingo, 12 de junio de 2011

Fidelio vuelve a Les Arts


Fidelio es una ópera a la que tengo mucho cariño desde siempre. Ese cariño incrementó cuando fue la elegida para inaugurar el Palau de les Arts en el 2005, con una serie de funciones que alcanzaron un nivel elevadísimo. Ahora, seis años después, Fidelio vuelve a Les Arts y aunque mi cariño hacia este título sigue siendo el mismo o mayor, hay que analizar los cambios que ha sufrido el reparto, a priori de inferior categoría, para ver si el nivel se ha mantenido.

Para empezar, si en la inauguración del Palau todos quedamos sorprendidos con la excepcional calidad de la Orquestra de la Comunitat Valenciana y el Cor de la Generalitat Valenciana, ayer demostraron que en estos años esa calidad no ha hecho más que ir en aumento. Pocos pueden dudar de que estas formaciones, hoy por hoy, estén al nivel de otras de mucho más renombre y de mayor tradición en el continente europeo. Y seguramente, quienes lo duden tendrán motivos que poco tienen que ver con lo musical. Desgraciadamente, ya se oyen voces que anuncian la marcha de parte de los miembros de la orquesta debido a la mala gestión de la misma. Ojalá no sea así, porque uno de los principales motivos para acudir a Les Arts cada vez que se programa una ópera, aunque sea un título poco interesante y el reparto sea mediocre, es la calidad asegurada de sus cuerpos estables.

Zubin Mehta volvió a demostrar que le tiene cogido el pulso a Fidelio y a la orquesta. Se le suele acusar de ser un director superficial, efectista y de abusar del volumen orquestal sin tener en cuenta a los cantantes, pero ayer, tal y como pasó hace seis años, no hubo nada de eso. La música de Beethoven sonó a Beethoven del bueno, del de la vieja escuela, con tensión de principio a fin, sin desparrames ni explosiones orquestales de dudoso gusto. Salvo en desajustes puntuales durante la obertura de la ópera, la orquesta respondió a sus exigencias con precisión y con un sonido espectacular. Como ya se ha comentado en blogs, foros y prensa, la obertura Leonora III que se interpreta en el segundo acto es el mejor momento de la noche y unos de los mejores de la corta historia de Les Arts. Ya lo fue en el Fidelio del 2005 y lo vuelve a ser ahora, quizás con un sonido aún más depurado.

Como ya hemos dicho, el handicap de este Fidelio está en su reparto, menos atractivo que el del 2005. Ni Jennifer Wilson es Waltraud Meier, ni Stephen Milling es Matti Salminen. Peter Seiffert sí que es Peter Seiffert, pero con seis años más a cuestas, y además seis años en los que ha cantado Tristan, Tannhäuser, Parsifal... Vamos a ver cómo resultaron estos cambios respecto al Fidelio que muchos teníamos idealizado en nuestra memoria.


Empezaremos por el único que repetía, Peter Seiffert. Sorprendentemente, lo encontré mejor incluso que en su Florestan de hace seis años, con un vibrato ancho presente pero menos pronunciado que en aquella ocasión. Demostró que sigue siendo la referencia actual en este papel, con una línea de canto esculpida con clase, llena de detalles y de gran intensidad dramática. Su voz sigue sonando joven por timbre, homogeneidad y potencia, a pesar del ya mencionado vibrato. Es un tenor que me gusta mucho y ayer volvió a darme motivos para seguir teniéndolo entre mis preferidos.

Sin embargo, Jennifer Wilson, que tenía por delante el difícil reto de competir contra el recuerdo de Waltraud Meier, no sólo no consiguió hacer que nos olvidáramos de la alemana, sino que ni tan siquiera sacó adelante el papel de forma satisfactoria. Yo, que quedé encantado con su Brünnhilde en el Anillo de la Fura (por fin una Brünnhilde que cantaba y no gritaba), que la defendí frente a quienes la encontraban fría (aún hoy sigo diciendo que de eso nada), llegué a Les Arts predispuesto a disfrutar con su actuación a pesar de posibles defectos, pero lo cierto es que salí muy decepcionado. Aunque empezó bien, imponiéndose en el canon del primer acto por sus innegables cualidades vocales, fracasó en su aria al atragantársele las agilidades. Aparte del hecho mismo de no superar esta dificultad, el esfuerzo que realizó intentándolo hizo que llegara al agudo a trompicones y pasó lo que tenía que pasar, lo resolvió gritando. No me lo podía creer, alguien capaz de cantar todas las notas de las tres jornadas del Anillo (repito: cantar) estaba gritando. ¡Qué decepción! En el entreacto pensé que quizá en su dúo con Florestan, por el tipo de escritura más "wagneriana", se encontraría más cómoda y así fue, lo cantó correctamente, pero sus intervenciones previas a ese dúo volvieron a estar llenas de gritos y agilidades mal resueltas. Dramáticamente, quienes la encontraron fría en el Anillo la volverán a encontrar fría aquí, pero qué queréis que os diga, yo no busco calidez en la ópera, lo que busco es canto de calidad. Como Brünnhilde lo ofreció y sigo recordándola con admiración. Como Leonore no, y de ahí y sólo de ahí que me llevase una decepción. No es este un papel que se adapte a sus medios y debería plantearse retirarlo y centrarse en aquellos que más le convienen.


Stephen Milling no nos hizo olvidar a Salminen pero tampoco nos hizo añorarlo. Simplemente, nos ofreció otra concepción de Rocco, más humana, menos imponente. A su voz, de gran calidad y calidez, se une un cuidado en la línea de canto y una atención al detalle que hizo que el conjunto de su actuación resultase modélico. Estuvo al nivel de su Gurnemanz, aunque el papel de Rocco tenga menos miga en comparación.

Yevgueni Nikitin era el único que partía con ventaja, pues en el Fidelio del 2005 el papel de Don Pizarro fue cantado de forma deficiente por Juha Uusitalo (posteriormente, su Wotan estuvo mucho mejor). Pues, aunque su voz es mucho más atractiva y tiene más volumen que la del finlandés, lo cierto es que en la primera de sus intervenciones anduvo más perdido que Andy y Lucas en una biblioteca y luego no supo levantar el papel. Qué lástima, dos Pizarros en la historia de Les Arts y dos fiascos.

Bien sin más estuvo Sandra Trattnigg como Marzelline, con unos medios vocales más bien limitados y mejor Karl-Michael Ebner como Jaquino, de quien podría decirse lo mismo. De los dos prisioneros que cantan durante el coro del primer acto, mejor el tenor Javier Agulló que el bajo Mika Kares.

Por último, me alegré de poder escuchar al veterano Robert Lloyd en el brevísimo papel de Don Fernando. La verdad es que me lo esperaba con la voz en peores condidiones y lo encontré bien, muy entero y haciendo gala de su gran carisma sobre las tablas. No creo que esté para cantar mucho más, pero como Don Fernando es todo un lujo su presencia.

Sobre la puesta en escena de Pier'Alli, he de decir que, o bien ha cambiado en muchos aspectos desde su estreno, o bien yo la recordaba como menos lograda, porque lo cierto es que me volvió a gustar y yo creía que esta vez no lo iba a conseguir. Estéticamente es muy atractiva, pero yo la recordaba como estática y ajena a la dirección de actores. y sí, hay estatismo (epecialmente en el coro del segundo acto), hay cantantes plantados en la boca del escenario cantando su aria sin moverse, pero también hay aciertos, como la iluminación o las proyecciones y en conjunto no está nada mal.

domingo, 5 de junio de 2011

Tosca en el Palau de les Arts

Tosca es una de esas óperas que llenan cualquier teatro a poco que se ofrezca con un mínimo de garantías, por lo que era de esperar que el Palau de les Arts se hiciera con una puesta en escena propia (compartida con otros teatros) que le permita reponerla con frecuencia y hacer caja, como ya ha hecho con Turandot y la tetralogía wagneriana, incluso con Fidelio, que no es un título tan llamativo para el gran público. Ya sabemos que en tiempos de crisis, la política de Doña Helga va a ser ir a lo seguro, programar obras muy populares y repetir las que salen más baratas, aquellas cuya puesta en escena es propiedad del teatro. Esta Tosca pasa a engrosar este grupo, y lo hace con honores, ya que el baratismo impregna la escena en su totalidad, desplazando al ya tradicional por estos lares minimalismo neo-soso y sustituyendo las pretensiones arty de éste por puro funcionalismo.

Jean-Louis Grinda, el encargado de esta producción, apenas se ha tomado licencias con el libreto, lo que hoy por hoy resulta casi sorprendente, y se ha limitado a intentar ser fiel a la obra con los mínimos elementos imprescindibles. El primer acto resulta demasiado desangelado, apenas dos paredes curvas y unos pocos reclinatorios para representar una iglesia inexistente, con una capilla subterránea. Mejor pensado está el segundo acto, con un juego de transparencias gracias al cual el gran mapa de Roma que preside el despacho de Scarpia hace las funciones de ventana por la que no sólo se escucha la cantata de Tosca, sino que también se la ve. Sin embargo, la idea de que un mecanismo transforme la mesa de Scarpia en la entrada de las mazmorras donde torturan a Cavaradossi parecía sacada de una película de Fu Manchú. En el tercer acto, vuelven las paredes curvas del primero, esta vez representando la azotea del Castel Sant'Angelo, aunque esta vez la aparición de la estátua del ángel que da nombre al edificio evita, lógicamente, que la escena quede desangelada.


Una peculiaridad de esta puesta en escena es la proyección de unas imágenes en las que vemos a Tosca lanzándose al vacío tanto al principio como al final de la obra. Al principio no aportan demasiado, quizá su principal función sea prepararnos para que no nos resulten chocantes cuando las volvamos a ver al final. Como cierre de la obra sí cumplen una función clara, pues evitan que veamos a la soprano simulando un suicidio que en muchas producciones resulta poco creíble. Es, junto con la cantata del segundo acto, la única buena idea de una producción correcta pero demasiado pobretona, que salvo por dos o tres detalles parece más propia de una modesta compañía del este de gira por teatros de provincias.

Pero vayamos a lo más importante, lo musical. Zubin Mehta volvió a meterse al público valenciano en el bolsillo con una dirección que empezó bien, aunque algo pesada y demasiado estridente y fue mejorando, aligerándose y ganando matices hasta un maravilloso tercer acto. Tanto la escena del amanecer, con la cancioncilla del pastor, como la introducción del adiós a la vida fueron los mayores momentos de lucimiento orquestal. El Cor de la Generalitat Valenciana y la Escolania de la Mare de Déu dels Desemparats impresionaron en la escena del Te Deum por volumen y calidad, como supo reconocer el público con sus aplausos.

De los tres principales solistas hay que destacar a Bryn Terfel, pletórico de voz y dominador del que posiblemente sea su papel más destacado (algo raro, tratándose como se trata de un bajo-barítono de voz pesada al que el rol, en teoría, debería quedarle demasiado ligero). Sabía que no es un cantante que se caracterice por sus sutilezas, pero lo cierto es que lo compensa con su gran magnetismo personal y su capacidad actoral. Es uno de esos casos raros de cantantes que llenan el escenario con su carisma y saben llevarse los papeles a su terreno, haciendo que la impresión general sea muy positiva.


Marcelo Álvarez, en cambio, no tuvo un buen día. Dicen quienes asisiteron a las dos funciones anteriores que en ambas estuvo mucho mejor de voz. Y es que ayer, aunque cantó con gusto y mostró su amplia gama de recursos canoros, la voz no le respondió, quedándosele atrás y sonando sin el brillo y el volumen habituales. Su Recondita armonia pasó sin pena ni gloria, como el resto de su intervención en el primer acto, en el que intentó pianissimi muy bien traidos pero apenas audibles. En el segundo acto mejoró e incluso se lanzó con unos vittoria más propios del spinto que no es que del lírico que sí es. En el tercer acto llegó lo mejor de su actuación con su adiós a la vida y su O dolci mani, cantado con gran delicadeza y, esta vez sí, de forma audible. Una lástima que la voz no le respondiera porque el buen canto sí estaba allí.

Oksana Dyka, que nos sorprendió con una gran Butterfly la temporada pasada, estuvo ayer a un nivel muy inferior. Su voz destacaba por su volumen y por un agudo seguro y potente (no así el grave, notablemente más débil), pero su canto fue algo vulgar, carente de variedad y de matices, algo que unido a su dicción le restaba credibilidad en un papel que no puede resolverse de forma satisfactoria sólo a base de agudos y de caudal sonoro. Su Vissi d'arte resultó frío y plano, aunque no todos debieron pensar así ya que se llevó su buena ración de aplausos.

Los comprimarios estuvieron todas muy bien servidos, incluso el pastorcillo del niño soprano Salvador Belda, por mucho que a mí no me simpaticen los niños soprano en las óperas. En general, y a pesar de lo floja que estuvo Dyka, del mal día de Álvarez y de la pobre puesta en escena, fue una buena tarde de ópera y el público salió encantado del teatro.