martes, 15 de julio de 2008

Tom Waits hace magia en Barcelona

La gira Glitter and Doom de Tom Waits tiene dos atractivos fundamentales, el primero que no sigue a la presentación de un nuevo disco, lo que le permite moverse libremente por todo su repertorio para elegir las canciones y además, dado lo vasto de tal repertorio, cambiar sus elecciones de un concierto a otro. El segundo atractivo, el definitivo, es que por primera vez visita nuestro país, por lo que sus conciertos han hecho que sus seguidores tiremos de tren y de billetera, dado el precio de la entrada y vayamos a verle pensando "ahora o nunca". Y puede que no sea así, puede que regrese, pero mejor no arriesgarse.

Dos notas previas al concierto del lunes 14 de julio: Uno, fue graciosísimo ver la cantidad de gente disfrazada de Tom Waits que había. Posiblemente ellos no se consideraban imitadores sino gente con estilo, pero ese estilo es de Tom Waits, no suyo. En la cola del bus nocturno con el que íbamos a cruzar Barcelona tras el concierto estábamos situados entre una fotocopia viviente de la portada de The Heart of Saturday Night, con su gorra y su barba de chivo y un extraño ser que, intentando peinarse a lo Waits había conseguido parecerse a Kramer, el de la serie Seinfeld. Dos, las medidas de seguridad fueron excesivas, que una cosa es asegurarse de que no hay reventa y otra tener que entrar con el DNI en la boca y ser sorprendido en mitad del concierto por una linterna apuntándote a los ojos porque a alguien en una butaca cercana le han sorprendido haciendo fotos al escenario con su móvil. Ah, y al salir cinco minutos exactos para pedir una cerveza y a bebérsela a la calle, que hay que cerrar.

A lo que íbamos, al concierto. Lo primero y principal, Tom Waits es una de las personas más carismáticas del mundo. Sin necesidad de abrir la boca y sin moverse de una pequeña tarima circular, sólo con sus gestos, sus bailes y su gigantesca sombra proyectada en el fondo del escenario es capaz de hacer enloquecer al público. Cuando abre la boca y deja salir esa voz a mitad camino entre Louis Armstrong y el lobo feroz es ya el delirio. El público estaba entregado de antemano, es lo que pasa cuando visitas un país por primera vez cuando ya llevas treinta y cinco años de carrera a tus espaldas y te has convertido en un mito, que donde el profano ve a un señor que canta, el seguidor devoto ve magia.

Lo siguiente a resaltar es su banda, capaz de pasar de lo áspero y agresivo a lo tierno y melancólico sin perder nunca la originalidad del sonido Waits, caótico y a la vez sencillo, cacofónico y a la vez delicioso. Sólo lamenté la ausencia de Marc Ribot, el guitarrista habitual de Waits desde Rain Dogs. Omar Torrez es un gran guitarrista, pero le falta la originalidad de Ribot, menos dado a solos virtuosísticos pero capaz de reinventar con éxito en directo melodías tan asentadas en la memoria del público como la intro de Jockey Full of Bourbon, que Torrez tocó practicamente tal y como suena en el disco.

El concierto empezó, tras la ovación de un público entregado y devoto al ídolo Waits, con una mezcla entre Lucinda y Ain't Goin' Down to the Well, ambas canciones sacadas de Orphans, concretamente del disco Brawlers. Siguió con un repaso a sus últimos discos, especialmente Real Gone, haciendo escapadas ocasionales hasta Rain Dogs, Frank's Wild Years y, sorpresa, The Black Rider: Down to the Hole, Clap Hands, Lucky Day, Rain Dogs (mezclada de forma sorprendente con la instrumental Russian Dance), All The World is Green y unas vigorosas versiones de Lie To Me, Sins of My Father, Metropolitan Glide y Make It Rain, con la que cerró el concierto tras una lluvia de purpurina dorada sobre su bombín. La versión más sorprendente fue la de Hang Down Your Head, con unos rasgueos de guitarra cercanos al reggae. La más energética y posiblemente la mejor del concierto, Hoist That Rag, a la que sus hijos Casey y Sullivan imprimieron un ritmo salvaje desde la percusión.


Vídeo de wallywalt

Hacia la mitad del concierto, Waits paró la máquina y se sentó al piano. Acompañado sólo por el contrabajo, llegó el momento de temas íntimos como You Can Never Hold Back Spring, On the Nickel y la que para mí es la canción más bonita de todos los tiempos: Johnsburg, Illinois. Este paréntesis en el que Waits aprovechó para hablar de las curiosas leyes en Rusia, del oído absoluto de Mozart y de cualquier otro tema igualmente coherente, terminó con el público acompañándole (tímidamente, es cierto) en la maravillosa Innocent When You Dream.


Vídeo de wallywalt

Al final hubo tres bises: November, Come On Up to the House y Day After Tomorrow. Me sorprendió que apenas tocase canciones de Swordfishtrombones y de Mule Variations, dos de mis discos preferidos. Sí lo hizo en San Sebastián dos días antes, luego supongo que dependerá de como tenga el día.

En definitiva, valió la pena el desembolso y el desplazamiento. Uno puede ir a más conciertos, pero pocas veces con esta sensación de haber presenciado un acontecimiento histórico que tiene tanto de musical como de mágico o religioso, tal era el fervor de los presentes hacia Tom Waits. Y no exageraban.

Los vídeos fueron grabados el pasado 26 de junio en St. Louis, antes de que la gira Glitter and Doom cruzase el Atlántico.

6 comentarios:

Aloma dijo...

Queridísimo Imperator:

Me ha gustado el reportaje del concierto.

Respecto a la voz de Tom, me ha hecho gracia cómo la has descrito. Bien, yo pienso que no debe ser fácil para sus técnicos de sonido ajustar tanto aparato electrónico a su voz rota. Por cierto, hay que ver cuánta maquinaria llevan.

Los seguratas de la organización además preocuparse por evitar que la gente montara algún desaguisado, invitaban a que los asistentes protestaran por el trato borreguil a los que les sometían o por las constantes llamadas de atención, mayoritariamente innecesarias.

Y con esto me despido, hasta otra próxima entrada.

Desde Themyscira, un saludo.

Kenderina dijo...

Me alegro que lo disfrutaras, Andres :)

Barbebleue dijo...

Como bien dices, muchas veces la originalidad es la antesala de la genialidad. Waits nunca ha renunciado a ambas, pese a haberle supuesto ser un "outsider", papel que sin duda le encanta. Y al final todos celebramos que la calidad se imponga.
¡Felicidades por la magia!

Mr.Ripley dijo...

Estupenda crónica, me alegro que lo disfrutases!

Ran Kirlian dijo...

Deseoso estaba de leer esta crónica tras encargarse Aloma de ponerme los dientes largos. Me alegro de que molara tanto, aunque tenía toda la pinta de ser un tiro fijo.

Papagena dijo...

Qué raro que lo pasaras tan bien :-P

Me alegro mucho ;-)