sábado, 7 de febrero de 2009

Dolc'è pur d'amor l'affanno

El contratenor Andreas Scholl interpreta la cantata para alto y bajo contínuo Dolc'è pur d'amor l'affanno HWV109 de G. F. Haendel, con texto de Paolo Antonio Rolli. Haendel compuso esta cantata en Londres en 1717, el mismo año en el que se estrenó su famosa Música Acuática.


Vídeo de Onegin65

6 comentarios:

teresa dijo...

Cada vegada m'agrada més el barroc, no sé si ho podria dir de tot globalment com a génere, però si les coses que vaig escoltant. I no sabria explicar el motiu, simplement és una música que m'entra endins i em toca. El Scholl, desprès del Daniels, son els que més m'agraden...i porto uns dies, des que vaig veure la Poppea al Liceu, mirant youtubes de barroc de manera quasi compulsiva. Es magnífica, la sensació de que et queden coses molt interessants per descobrir!

Barbebleue dijo...

Un poco arcaizante para la época, pero ese período de entreguerras ha sido tan fértil como el tardobarroco ;-)

Precioso, Titus. Me llega cuando estoy comenzando un nuevo periplo por las óperas haendelianas ¡vaya tela!

Titus dijo...

Teresa, i el que ens queda per descobrir. Jo sóc molt haendelià i aquesta cantata, per exemple, la vaig escoltar ahir per primera vegada i per això vaig decidir compartir-la. La producció de Haendel és tan gran i de tal qualitat que un no acaba mai de descobrir meravelles.

Barbe, es cierto que es arcaizante, pero lo es de una forma deliciosa. Como delicioso será el periplo que vas a empezar, el único peligro al que te puedes enfrentar es el síndrome de Stendhal. Algún día seguiré tus pasos, aún me queda mucho camino por recorrer.

Barbebleue dijo...

Titus, lo de arcaizante lo decía por el año de composición que le has colocado. Ironía, otra más...

Titus dijo...

Ups, cierto, corregido está. Y yo que creía que te había equivocado tú con lo de entreguerras y el tardobarroco y lo habías puesto al revés, cuando quien se había equivocado era yo. Lo cierto es que, aún con la fecha corregida, el estilo sigue siendo arcaizante comparado con el de los oratorios y las óperas que Haendel compondría en su recién inaugurada etapa londinense. O sea, que sonó la flauta por casualidad.

maria teresa dijo...

A mi con el barroco me pasa como con los pimientos de Padrón (que unos pican y otros non), pues algunas cosas me encantan (como ésta) y otras me aburren (como otras).
Andreas Scholl es un gran cantante, a pesar de que a mi la tesitura de contratenor me cuesta...y Haendel es una pura maravilla.