lunes, 17 de marzo de 2008

Joseph Schmidt, el tenor del pueblo


Ya hacía tiempo que quería dedicar una entrada al tenor Joseph Schmidt (1904-1942), poseedor de una voz extraordinaria y una historia de lo más curiosa. Schmidt nació en el seno de una familia judía de Davidende, ciudad que entonces pertenecía al Imperio Austro-húngaro pero que poco después pasó a ser parte de Rumanía y actualmente pertenece a Ucrania. Aunque su pasaporte era rumano, Schmidt siempre dijo que su auténtica nacionalidad era judío. Su idioma materno era el yiddish, aunque también hablaba hebreo, rumano, alemán, francés e inglés.

Desde pequeño, Joseph Scmidt mostró una gran aptitud para el canto, primero como miembro del coro en la sinagoga de Czernowitz y más tarde como cantor. A los veinte años decidió marchar a Berlín para estudiar canto y allí empezó su exitosa carrera como tenor de ópera. El suyo fue un caso muy curioso, pues su carrera no se desarrolló sobre las tablas, sino en los estudios de radio. Su corta estatura, menos de 1'50, le impedía representar papeles en los escenarios, nadie estaba dispuesto a contratar a un Manrico o a un Tamino que le llegase a la cintura a Leonora o Pamina. Para su fortuna, el inicio de su carrera coincidió con la popularización de la radio, donde la estatura era indiferente. Su voz de tenor lírico con gran facilidad para los agudos sonaba especialmente bien al ser captada por los micrófonos, al parecer mejor que la de otros cantantes con voces más bellas al natural, misterios de la tecnología. Entre 1929 y 1933, Schmidt cantó en más de 37 óperas para Radio Berlín, lo que le convirtió en un ídolo en el ámbito germánico, llegando a ser conocido como "el tenor del pueblo". Hay que destacar su gran versatilidad, pues su repertorio abarcaba desde papeles tan ligeros como el Almaviva del Barbiere hasta otros de mayor peso, como el Eleazar de La Juive, pasando por Manrico, Rodolfo, Vasco da Gama...

Gracias a su éxito radiofónico, Schmidt pudo debutar en el teatro con La Bohéme en 1939 y grabar varias películas. Una de ellas, titulada Una canción da la vuelta al mundo, fue pensada especialmente para él. En ella interpreta a un tenor que no puede empezar una carrera en los escenarios debido a su corta estaura y acaba triunfando en la radio, lo mismo que le pasó a él. Su popularidad creció aún más gracias a estas películas, pero su éxito no fue bien visto por el nazismo, en el poder desde 1933. Pronto se le prohibió actuar en Alemania y Austria, pero siguió cantando en Bélgica, Holanda y Francia con regularidad, aparte de recorrer toda Europa y EEUU en varias giras.

El estallido de la II Guerra Mundial le sorprendió en Francia. Tras un intento fallido de escapar a EEUU, acabó en el campo de refugiados suizo de Gyrenbad. Su debilitada salud no pudo soportar los rigores del internamiento y murió en 1942, a los 38 años.

Aquí podemos ver a Joseph Schmidt cantando Una furtiva lagrima, de L'elissir d'amore de Donizetti.



Vídeo de Pawelp

Veamos ahora un fragmento de la película Una canción da la vuelta al mundo en el que Schmidt canta un aria de L'Africaine de Meyerbeer, eso sí, en alemán.



Vídeo de jozefsterkens

4 comentarios:

maac dijo...

Qué pedazo tenor para lo pequeño que era.

Golaud dijo...

Es curioso, porque hoy mismo leía en una revista musical la relación de Schmidt con los micrófonos. El comentario hacía mención a que la voz del tenor ganaba mucho más en el estudio que en el teatro - no se hablaba de altura- donde, según las crónicas de la época, no se le escuchaba bien, la voz no "corría" tanto. En fin, escuchando el color viril de la voz y la brillantez de los agudos, no lo hubiera pensado. En las grabaciones se le disfruta muchísimo.

Y qué rabia, oye, que el alemán lo interrumpa en el aria de L'Africaine, jeje.

Anónimo dijo...

le cambio mi estatura por su voz!!
enrique

Titus dijo...

Hola Enrique, bienvenido a mi blog. ¿A quién no le gustaría tener una voz como la de Schmidt? Un fuera de serie. No te pierdas el doble disco que le ha dedicado Naxos, imprescindible.