lunes, 13 de octubre de 2008

The Death of Klinghoffer, de John Adams


Hoy se estrena en el Met de Nueva York la ópera de John Adams Doctor Atomic, cuyo tema es la fabricación de la primera bomba atómica. La producción corre a cargo de la directora de cine y teatro Penny Woolcock. Pero no es esta obra la que nos ocupa hoy, sino la primera colaboración entre Adams y Woolcock, la versión fílmica de la ópera The Death of Klinghoffer realizada en 2003.

Adams eligió como tema para esta ópera el secuestro del crucero italiano Achille Lauro por parte de un comando terrorista palestino en 1985. Los terroristas amenazaron con ejecutar a los pasajeros israelíes, americanos y británicos del barco si no se atendían sus reivindicaciones y de hecho llegaron a asesinar a uno de los pasajeros, un judío norteamericano llamado Leon Klinghoffer que estaba de vacaciones junto a su mujer. A pesar de ser una ópera, Adams se inspiró en las pasiones de J. S. Bach. Igual que en las obras del maestro alemán, los personajes tienen largos monólogos que son posteriormente comentados por el coro, siendo este estático y ajeno a la acción.

El estilo de Adams suele definirse como minimalista, si bien la simple escucha de su música hace patentes las diferencias entre esta y la de Philip Glass o Steve Reich. Podríamos decir que Adams usa la repitición sistemática como un recurso más dentro de un estilo que también deja la puerta abierta al cromatismo, a los sonidos electrónicos y a la música pop, formando siempre un conjunto muy accesible y de fácil escucha. Es quizá ése también su principal problema, coge un poco de cada estilo sin decantarse por ninguno y el resultado es comprensible para todos pero no llega a la genialidad en ningún aspecto. O al menos eso es lo que aprecio yo de sus obras, para gustos, colores. A juzgar por el éxito de sus obras, debe haber mucha gente que tendrá opiniones más positivas.

The Death of Klinghoffer se estrenó en el teatro de La Monnaie de Bruselas en 1991 con un libreto de Alice Goodman y una producción de Peter Sellars, colaborador habitual de Adams. El estreno, en plena guerra del golfo (la primera, la de Bush padre) fue muy polémico, pues se acusó al autor de mostrarse condescendiente hacia el terrorismo. Es cierto que Adams trata en todo momento de permanecer objetivo, dando en todo momento el mismo protagonismo a los secuestradores que a las víctimas, aunque la objetividad, como todos sabemos, no deja de ser un ideal. La obra empieza con un coro de exiliados palestinos que lamentan la ocupación de sus casas por parte de los israelíes, al que sigue un coro de exiliados israelíes que lamentan su persecución por parte de los nazis en Europa. Este esquema se repetirá a lo largo de la obra, cada intervención de un secuestrador será seguida por la de uno de los secuestrados. Veamos ahora los vídeos de los dos coros arriba mencionados.




Vídeos de dbryandolman

Más que a la igualdad de tiempo dedicada a secuestradores y secuestrados, creo que lo que enojó a quienes protestaron el estreno de la obra, sobre todo cuando se llevó a San Francisco, fue la presentación de los secuestradores como seres humanos que actúan de tal forma por diversos motivos, como se entiende de sus monólogos, y no como fanáticos que asesinan sin más. Y, sin querer entrar en detalles sobre lo adecuado o no de esta visión, sí es cierto que aquí Adams cometió un error, pues presenta a los terroristas como integristas islámicos cuando en realidad el grupo que organizó el secuestro del Achille Lauro era una facción laica del Frente para la Liberación de Palestina, un caótico entramado de organizaciones diversas que ni siquiera reivindicó el secuestro.

El boicot y los piquetes de la Jewish League of Information causaron la cancelación de las representaciones de la obra en los Estados Unidos. Su reposición en ese país, sobre todo después del clima causado por los atentados del 11-S, parece inviable. Sin embargo, el público de todo el mundo puede conocer la obra gracias a la versión fílmica realizada por Penny Woolcock en 2003 y comercializada en DVD por Decca. A esta versión, ligeramente mutilada respecto al original, pertenecen los vídeos que hemos visto. Dadas las pocas posibilidades de ver la obra en el teatro que tendremos, es una gran ocasión para conocerla. Es más, sin haber visto ninguna representación de la obra creo que no es ninguna barbaridad pensar que el formato cinematográfico se adapta mejor a una obra que tiene más de pasión o de oratorio que de ópera, ya que el esquema basado en monólogos y coros puede pecar de estatismo si no va acompañado de imágenes que muchas veces representan flashbacks o momentos de belleza casi onírica, como la escena en la que el cadaver de Klinghoffer flota en el mar.

Os dejo con dos de los mejores momentos de la obra. Primero veremos la segunda intervención de Marilyn Klinghoffer, a cargo de la contralto Yvonne Howard. Una vez el secuestro ha terminado, el capitán informa a Marilyn de la muerte de su marido y ésta le recrimina haberse mostrado amistoso con los secuestradores.


Vídeo de dbryandolman

Y por último el que quizá sea el pasaje más famoso, el coro nocturno que cierra el primer acto. El vídeo no pertenece a la película.


Vídeo de musicvideoing

4 comentarios:

Joaquim dijo...

Descubrí esta opera en el blog de Mei.
Yo no soy dado a minimalismos. Las células musicales me taladran el cerebro y me crispan.
Con Adams esto no me sucede. No sé exactamente el motivo. Tu dices que es más asequible, por no terminar de decantarse por un estilo concreto. Quizás tengas razón, pero si el resultado es llegar al final de la obra, sin haber tenido ganas de asesinar a media plantilla de la orquesta, me parece que con Adams yo cumplo.
Me gustaría ver una obra de las suyas en nuestros escenarios, pero me parece que "el més calent és a l'aigüera"

Titus dijo...

No es tanto que sea más accesible por no inscribirse plenamente en ningún estilo como que pone como premisa a sus préstamos estilísticos la fácil accesibilidad. Esto no es necesariamente negativo, la música de Verdi o de Chaikovski también es muy accesible y no por ello deja de gustarme, pero sí es cierto que en el caso de Adams parece (a mí, claro) como que se queda en un término medio que ni molesta ni apasiona. Aún así, esta obra en conjunto sí me gusta y hay fragmentos de ella (como el coro de palestinos o el nocturno) que me parecen muy logrados. En otros casos la cosa no cuaja de esta forma, creo que su obra "I was looking at the ceiling and then I saw the sky" es lo peor que he escuchado jamás.

pilar dijo...

muy interesante, muy bien explicado, gracias por ponerme al día,Titus (aunque sea del 2003), para mí es al día.

Barbebleue dijo...

Podríamos hablar de un eclecticismo musical con ínfulas populares, que van desde Cage hasta el pop-rock. Simple y efectivo, al contrario que Zappa.

En esta obra creo que el gran acierto es el uso emotivo del coro que convierte la falta de acción en una reflexión íntima, en la mejor tradición bachiana.