lunes, 24 de noviembre de 2008

Marcelo Álvarez salva la Luisa Miller de Les Arts


A priori parecía que en esta Luisa Miller iba a haber más cosas positivas que negativas. Tenía mis dudas sobre la idoneidad de Alexia Voulgaridou para el papel principal, como ya manifesté, pero creía que iba a estar bien acompañada por un buen barítono y un buen bajo, además del cantante estrella, en este caso el tenor Marcelo Álvarez. Sin embargo, empezó el primer acto y mi gozo en un pozo.

George Gagnidze (Miller) y Orlin Anastassov (Walter), ambos poseedores de voces de gran tamaño pero de canto monolítico y poco expresivo, cantaron sus arias del primer acto de forma deficiente, sobre todo el bajo. Anastassov mejoró algo en el segundo acto, y Gagnidze lo hizo en el tercero, pero aún así ninguno me causó la misma buena impresión que recordaba de sus anteriores visitas al palau. Completó las voces graves otro cantante de las mismas características que los anteriores, Rafal Siwek, con un Wurm que evitaba lo caricaturesco pero al que le faltaba algo de chispa.

Si los cantantes que hemos mencionado no destacaron pero tampoco molestaron demasiado, no puedo decir lo mismo de Alexia Voulgaridou. Su voz es verdiana por timbre y por volumen, pero sólo con eso no basta. Falló en la coloratura del primer acto, adelgazando la voz de forma extraña hasta hacerla inaudible en algunas notas. Falló en el fraseo, haciendo pausas donde debería haber frases ligadas y olvidándose por completo de cualquier recurso expresivo. Falló también en los momentos dramáticos, llegando a rascar un agudo que no debería haberle supuesto ningún problema al intentar darle a su voz un tono desgarrado. Y en los momentos en los que no falló en nada de lo anterior, no supo salir de una gris monotonía, quizá exceptuando el tercer acto en el que el huracán Álvarez pareció arrastrala y le contagió algo de vida, paradójicamente en el momento de su muerte.

Pero no todo fue negativo. Maria José Montiel estuvo muy bien en el corto papel de Federica, la orquesta y el coro tan bien como suelen estar (excepto en un par de descoordinaciones en el primer acto, supongo que debido al hecho de que no era Maazel quien dirigía, sino Kynan Johns, aunque es Maazel quien ha dirigido los ensayos y las primeras tres funciones) y, sobre todo, Marcelo Álvarez ha estado fantástico. Una voz grande y sana, con un timbre agradable, un canto seguro y lleno de matices, con un uso de los reguladores y un ataque con golpes de glotis en los momentos más dramáticos que recuerda a los grandes cantantes del pasado, como hemos venido comentando estos días. La diferencia de nivel entre Álvarez y el resto del reparto era abismal. Creo que ningún cantante de los que han pasado por Les Arts ha sido tan aplaudido al acabar un aria como Marcelo Álvarez tras bordar Quando le sere al placido. Un pedazo de tenor.


La puesta en escena de Lamberto Puggelli, procedente del Teatro Massimo di Palermo, está basada en cuadros de autores flamencos. Luisa Miller aparece vestida como "La joven de la perla" de Vermeer y el conde Walter como uno de los personajes de "La ronda de noche" de Rembrandt. En el escenario se proyectan diversos cuadros que cambian dependiendo de lo dramático del momento o de los personajes en escena. La verdad es que estéticamente la cosa funciona, pero no me explico cuál será la relación entre Luisa Miller y la pintura flamenca. Claro, que uno ve en el programa de mano la portada del DVD de la Luisa Miller del Met con Plácido Domingo y Renata Scotto vestidos de jovencitos tiroleses y se queda con los cuadros de Vermeer y Rembrandt. Otra cosa que no me explico es por qué en algunos momentos aparecen unos dobles de los personajes que repiten lo que estos hacen en otro plano pero sin aportar nada a la narración.

4 comentarios:

maac dijo...

Si no llega a ser por Álvarez, menuda castaña.

Titus dijo...

Un cantante de Champions League y el resto de segunda B. Y una de tercera regional. Bueno, a Montiel la dejamos en puestos de UEFA, pero su papel es tan breve que apenas le luce.

Golaud dijo...

A mí la voz Anastassov no me pareció tan grande, aunque se le escuchaba bien. Cantaba con más templanza que Gagnidze, pero ambos resultaron igual de matadores.

Lo dicho, Titus, ¡un placer haberte saludado!.

Titus dijo...

Golaud, es cierto que la voz de Anastassov no es tan grande como la de Gagnidze, aunque pequeña tampoco es. Su principal problema es que es muy lírica para ser un bajo, carece de los graves rotundos que serían deseables. Bueno, eso y que no dió ni una, porque con ese mismo material se pueden hacer cosas mejores, él mismo lo hizo en el Don Carlo del año pasado.

Lástima que no pudiese ir a la comida, habríamos tenido más tiempo para hablar. En fin, espero que vuelvas más veces y que coincidamos, a ser posible en funciones más redondas. Qué pena que no vinieras cuando el Parsifal, te habría encantado.