miércoles, 31 de diciembre de 2008

Un finale y una obertura


Acaba el 2008, que para mí ha sido el año del blog. Aunque lo empecé a finales del 2007, ha sido durante este año que El imperio de los sinsentidos ha ido adquiriendo su personalidad y ha ido convirtiéndose en lo que es ahora. También ha sido durante este año que muchos de los que estáis leyendo estas líneas lo habéis conocido y gracias a eso yo os he conocido a vosotros, y eso ciertamente ha sido lo más positivo que este blog ha podido aportarme.

Vamos a cerrar el año como corresponde a un blog en el que la ópera es el eje fundamental, con un finale, uno de mis preferidos, el de Das Rheingold, de Richard Wagner, en una versión histórica: la del anillo del centenario, con dirección musical de Pierre Boulez y escénica de Patrice Chéreau. Escuchar esto en el Palau de les Arts hace un par de años y ver la espectacular entrada de los dioses en el Walhalla tal y como lo concibió La Fura dels Baus ha sido una de las experiencias musicales más intensas de mi vida.


Vídeo de Trisolde

Y por supuesto, empezaremos el 2009 con una obertura. Tras la trascendencia de Wagner, pasaremos a la ligereza de la obertura de Candide, de Leonard Bernstein, que nos hará empezar el año con buen humor.


Vídeo de GeneralIDAS

¡FELIZ AÑO 2009!

martes, 30 de diciembre de 2008

Garanca canta Chapí

Habrá que empezar a ponerse zarzueleros, que dentro de nada tenemos El rey que rabió en Les Arts. Qué pereza, ¿verdad? Venga, vamos a escuchar a Elina Garanca cantando las carceleras de Las hijas de Zebedeo, también de Chapí, a ver si así nos vamos animando. La acompaña la Orquesta del Concertgebouw dirigida por Mariss Jansons.


Vídeo de kovezett

domingo, 28 de diciembre de 2008

Domingo traerá The Fly al Palau de les Arts

ATENCIÓN:
ESTA ENTRADA ES UNA INOCENTADA
No creer si no es 28 de diciembre

Así quedaría Domingo si interpretara The Fly.
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El tenor Plácido Domingo, quien dirigió el estreno absoluto de la ópera The Fly (La mosca) este verano en el Théâtre du Châtelet de París, ha confirmado que dicha ópera estará presente en la temporada 2010-2011 del teatro valenciano.

The Fly, con música de Howard Shore (autor de la banda sonora de El Señor de los Anillos) y libreto de David Henry Hwang, está basada en la película homónima del director canadiense David Cronenberg, quien se encargó de la dirección de escena en el estreno parisino el pasado mes de julio. Esta misma producción, a cargo de la Ópera de Los Angeles, será la que visitará el Palau de les Arts, según declaraciones de Domingo.


Pero lo realmente sorprendente viene ahora. A la pregunta sobre el reparto programado para dicha ópera, Domingo contesta: "Intentaremos traer el mismo reparto que estrenó la obra en París, un grupo de cantantes jóvenes pero muy solventes a los que conozco muy bien, pues suelo contar con ellos en las temporádas de la Ópera de Los Ángeles, de la que soy Director General desde el 2000. Sin embargo, es previsible que haya cambios, pues hay cantantes que tienen sus agendas muy ocupadas. Yo mismo podría dejar la dirección en otras manos e interpretar el papel principal." Ante la sorpresa del entrevistador, Domingo dice: "Mi intención es dirigir la obra, como ya hice en París, pero si Daniel Okulitch (el barítono que cantó el papel de Seth Brundle en el estreno) no está disponible, es probable que sea yo mismo quien interprete ese papel. Será todo un reto, no tanto por la tesitura de barítono como por las diversas acrobacias que hay que ejecutar una vez ha tenido lugar la transformación del científico en mosca. Aún así, mi primera intención es la de dirigir la obra." Preguntado acerca de su faceta como director, Plácido Domingo deja caer otra perla: "Es una faceta que quiero potenciar. Aún me siento con fuerzas suficientes para cantar, pero creo que mi futuro pasa cada vez más por la dirección de orquesta. Creo que puedo aportar mucho en este mundo, debido a mi experiencia como cantante. Pocos directores han estado tanto en el podio como sobre las tablas, y eso se nota. Espero recibir cada vez más ofertas para dirigir óperas, y quizás pueda ayudar a rellenar el hueco que va a dejar el maestro Maazel en Valencia".

Para ver más información sobre The Fly, pinchar AQUÍ.

Para leer la entrevista completa a Plácido Domingo, pinchar AQUÍ.

viernes, 26 de diciembre de 2008

L'escalier du diable, de György Ligeti


Le prometí a Pilar que en cuanto pudiera volvería a traer por aquí algo de música contemporánea y hoy puedo, así que voy a hacerlo. La pieza que he elegido es uno de los Études pour piano del compositor rumano György Ligeti, concretamente el número 13, titulado L'escalier du diable. En un foro de pianistas en el que me he metido buscando información sobre la pieza he encontrado una opinión sobre el autor que me ha gustado, y es la siguiente: Ligeti es un genio moderno, como lo fue Beethoven, porque se cuela entre los huecos del tiempo, creando música que dura eternamente.


La interpretación corre a cargo de Greg Anderson. No os dejéis asustar por el principio del vídeo.


Vídeo de gnanderson

martes, 23 de diciembre de 2008

Mi felicitación navideña

Natividad, de Josefa de Óbidos (1630-1684)

Estamos en época de villancicos, lo cual es un horror, pero no siempre lo fue. Por ejemplo, en el siglo XVIII, el cubano Esteban Salas y Montes de Oca, uno de los mayores compositores de Latinoamérica y el primer músico cubano cuya obra se conserva en nuestros días, componía villancicos como este Qué niño tan bello que vamos a escuchar en la interpretación del Coro Exaudi de Cuba dirigido por María Felicia Pérez.

¡FELIZ NAVIDAD A TODOS!


¡Qué niño tan bello, qué esposo tan fiel,
qué madre tan virgen, ay Dios y qué tres!
¡Oh, cuanto tesoro se encierra en Bethlem!

Es tal su esplendor, que estudian en él
blancura el jazmín, púrpura el clavel.
¡Oh, cuanto tesoro se encierra en Bethlem!

Es tal la pureza del esposo fiel
que de la mayor, compañero fue.
¡Oh, cuanto tesoro se encierra en Bethlem!

De su digna esposa la alta candidez a Dios,
con ser Dios, le pareció bien.
¡Oh, cuanto tesoro se encierra en Bethlem!

A los tres señores prestemos pues
el alma y la vida con sumo placer.
¡Oh, cuanto tesoro se encierra en Bethlem!

El niño es divino, la madre sin par
y el esposo santo varón sin igual.
¡Oh cuanto de bueno encierra el portal!



Si os sale sonido pitufil, probad a pinchar AQUÍ para escuchar el villancico.

lunes, 22 de diciembre de 2008

L'arbore di Diana en Les Arts

Hoy he entrado por primera vez en el Teatre Martín i Soler, la sala del Palau de les Arts destinada a óperas de cámara y que hasta ahora sólo había acogido conciertos. Es una sala pequeña y con buena acústica, con visibilidad total desde todas las localidades y con una pendiente tan pronunciada y un foso tan pequeño que uno tiene la sensación de estar prácticamente encima de los cantantes, sobre todo cuando está acostumbrado a ver las óperas en la sala principal desde la última fila del cuarto piso.

Creo que también ha sido la primera vez que asisto a una representación sin haber escuchado ni una sola nota de la ópera en cuestión, y no es que no lo haya intentado, pero no he podido conseguir una grabación de ningún modo. Y es una injusticia, porque el público ha disfrutado mucho con la obra, por lo que me alegro de que haya planes para emitirla por Canal Nou y editarla en DVD. Tenía miedo, recuerdo que Il burbero di buon cuore, del mismo autor, fue apaleada por la crítica, que la consideró mayoritariamente un ladrillo, cuando se programó en el Teatro Real de Madrid. Sin embargo L'arbore di Diana me ha parecido una obra que realmente merece la pena, que entretiene a pesar de lo enrevesado del argumento (muy similar al de La flauta mágica, por cierto) y que contiene números muy logrados. Las comparaciones con Mozart, tratándose de Martín i Soler y de un libreto de Lorenzo da Ponte, son inevitables, y aunque es evidente que el genio musical de Mozart es inigualable, lo cierto es que Martín i Soler no le va muy por detrás en esta obra.

Antes que nada, mencionaré la puesta en escena de Daniel Slater, que con muy pocos medios consigue excelentes resultados. Una escalera de caracol por la que sube y baja el dios Amore, unos ventanales con persianas que se abren y cierran en determinados momentos, dos sofás (por llamarlos de alguna forma) que entran y salen de escena y tres puertas, esos son todos los ingredientes de esta producción, y bien usados dan para mucho.

La Orquestra de la Comunitat Valenciana, hoy reducida a su mínima expresión, estuvo dirigida por Rubén Dubrovsky. Es dificil valorar su labor cuando no se conoce la obra, pero en general me pareció una dirección correcta y sobria, lo que para algunos será elegante y para otros plano. Yo me cuento entre los primeros.

Vocalmente destacan la soprano y la mezzo que encarnan a la diosa Diana y al dios Amor, Ofelia Sala y Marina Comparato respectivamente. Ofelia Sala tuvo que enfrentarse al aria más difícil de toda la obra, Sento che Dea son io, con saltos interválicos y complicada coloratura de la que no salió del todo airosa. Es cierto que en ese aria dió lo mejor de sí misma, pero también es cierto que la coloratura no fue siempre limpia y que hubo algunas desafinaciones. Eso sí, habría que ver cuántas sopranos pueden hacerle justicia a tan enrevesada partitura. Una vez superada esta prueba, el resto de la obra no supuso ningún problema para ella y pudimos disfrutar de un final del primer acto y de todo un segundo acto muy bien cantados. Sin embargo, me gustó más Marina Comparato como Amore. Su voz es ancha, con más volumen y con un timbre muy atractivo, homogéneo en todos los registros. Su papel no es tan exigente como el de Diana en lo canoro pero sí en lo interpretativo, pues es quien lleva en todo momento el peso de la acción, y escénicamente Marina Comparato estuvo espléndida. Silvia Vázquez, Sandra Ferrández y Cristina Faus, muy bien como Britomarte, Clizia y Cloe respectivamente, papeles breves pero importantes para el desarrollo de la acción.

Entre los hombres, Christian Senn, a quien conocíamos por su Zoroastro en el Orlando de Haendel, se ha encontrado mucho más cómodo en una tesitura baritonal como es la de Doristo, un precursor del Papageno mozartiano. De los dos tenores, me quedo con el ruso Dmitri Korchak (Endimione) por la belleza de su voz y su elegancia en el fraseo. El ganador del concurso Operalia de este año, Joel Prieto (Silvio), sin hacerlo mal en ningún momento, perdía en la comparación, pero más por méritos de Korchak que por deméritos propios.

sábado, 20 de diciembre de 2008

Kiri Te Kanawa en Castellón


Quien tuvo, retuvo. Eso es lo que piensa uno para consolarse cuando por el Auditorio de Castellón aparece una vieja gloria del canto operístico y se saca la entrada, más por mitomanía que porque crea que va a presenciar un buen concierto. Así, hace unos años asistí al concierto de Teresa Berganza, cuyas virtudes hoy por hoy apenas logran camuflar sus defectos, los lógicos en alguien de su edad. Ese mismo año también Raina Kabaivanska nos mostró lo que queda de una voz que en su día fue una joya y hoy apenas es un recuerdo. Sin embargo, Kiri Te Kanawa no ha venido a que contemplemos las ruinas de su voz, sino a hacernos disfrutar con lo que aún queda en pie, que no es poco. Le acompañó al piano Julian Reynolds.

El concierto empezó con tres arias barrocas (Caldo sangue de Scarlatti, Lascia ch'io pianga de Haendel, Io son quel gelsomino de Vivaldi), sabiamente elegidas por adaptarse bien a los medios vocales de la neozelandesa. Quizá por ser el inicio del concierto, quizá por tratarse de un estilo que no le es del todo cómodo, fue en estas arias donde su voz sonó más ajada. Sin embargo, los dos siguientes bloques, dedicados a lieder de Strauss y a una selección de Les nuits d'eté de Berlioz, fueron antológicos. A destacar un extático Morgen en el que su voz brilló con su famoso resplandor plateado y Le spectre de la rose, con un tono lánguido que es idóneo para el lucimiento de la artista.

Tras la pausa, un bloque dedicado a Puccini, otro a los Chants d'Auvergne de Canteloube y para cerrar el concierto al gusto anglosajón, dos canciones navideñas (White Christmas y I'll be home for Christmas) y el Pie Iesu del Requiem de Andrew Lloyd Webber. En los dos primeros bloques estuvo muy bien, aunque sin llegar nunca al momento mágico que habíamos alcanzado con Strauss, y el tercer bloque fue algo totalmente anticlimático, sobre todo el Pie Iesu, una pieza que no hay por donde cogerla.

En los bises contentó a todos, primero con un O mio babbino caro previsible y bastante rutinario pero que fue acogido con delirio por gran parte del público y por último con Io son l'umille ancella, que sirvió para despertar a los que llevábamos adormeciéndonos desde que acabara con la música de Canteloube. Sólo lamento que no cantase nada de Mozart, el compositor que mejor le sienta a su voz y a su estilo junto con Strauss.