martes, 16 de diciembre de 2008

Vainement, ma bien-aimée


La semana pasada escuché por casualidad el aria Vainement, ma bien-aimée en la voz de Alfredo Kraus y no pude quitármela de la cabeza durante varios días. Os traigo hoy cuatro versiones, a ver si a vosotros os pasa lo mismo.

Le Roi d'Ys, la ópera de Édouard Lalo a la que pertenece el aria, narra la historia de amor entre Rozenn, hija del rey de la ciudad de Ys (una ciudad que, según el folklore bretón, fue tragada por las aguas) y Mylio, general de las tropas reales. Como en todas las óperas, hay alguien que se opone a su amor, en este caso se trata de Margared, hermana de Rozenn, también enamorada de Mylio. En la noche previa a su boda con Rozenn, y ante la imposibilidad de verla antes de la ceremonia, Mylio canta esta bonita aubade:

Puisqu'on ne peut fléchir ces jalouses gardiennes,
Ah! laissez­moi
Conter mes peines
Et mon émoi.

Vainement, ma bien­aimée!
On croit me désespérer;
Près de ta porte fermée
Je veux encore demeurer.
Les soleils pourront s'étendre.
Les nuits remplacer les jours.
Sans t'accuser et sans me plaindre
Là, je resterai toujours.
Je le sais, ton âme est douce,
Et l'heure bientôt viendra
Où la main qui me repousse
Vers la meinne se tendra.
Ne sois pas trop tardive
A te laisser attendrir,
Si Rozeen bientôt n'arrive,
Je vaix, hélas! mourir.

En el aria hay un par de ataques al agudo que se deben dar, según la tradición del canto francés, haciendo uso de la voz mixta, en la que se integra el registro de pecho con el de cabeza. Es éste un recurso que se ha ido perdiendo y que muchos aficionados consideran hoy poco menos que una trampa, cuando realmente es una técnica tan válida como cualquier otra, difícil de dominar (su mal uso resulta horrísono) y totalmente adecuada en este repertorio.

Precisamente por la belleza que consigue usando esta técnica, por su dicción francesa y por su delicadeza mi versión preferida es la de Henri Legay, un tenor al que se suele criticar en exceso por su rendimiento como Des Grieux en la famosa Manon de Monteux con Victoria de los Ángeles, pero que era capaz de cantar así de bien.


Vídeo de castodivo

Un auténtico maestro en el uso de la voz mixta fue Beniamino Gigli, cuyos agudos resultan más homogéneos que los de Legay. Sin embargo, el fraseo y la dicción francesa son mucho más naturales en la versión anterior.


Vídeo de reduxmusic

En la misma línea de Gigli, tenemos a un tenor que se encuentra mucho más a gusto en el repertorio francés como es Alain Vanzo, experto en el uso del falsettone, quien ataca el primer agudo de forma más agresiva mientras que en el segundo muestra una suavidad extraordinaria.



Alfredo Kraus, en cambio, opta por atacar los agudos a plena voz, como era su costumbre, haciendo uso de un portamento colocado con gran musicalidad pero más acorde con el estilo italiano que con el francés.


Vídeo de emiliobcn50

5 comentarios:

teresa dijo...

En una primera escucha (haré otra) me quedo con LEGAY, me parece de una gran finura y expresividad, aunque orquesta y coros me parecen demasiado acaramelados. La canción es realmente reciosa, entiendo que no te la puedas sacar de la cabeza...yo llevo cuatro dias con otra metida...creo que hasta sueño con ella.

maria teresa dijo...

Me quedo con Legay por el simple hecho de que se ajusta más a lo que se supone que debe ser la canción, pero confieso que la versión de Kraus me ha gustado mucho. Gracias, porque no la conocía y con las versiones que has puesto queda muy claro lo que es la voz mixta, que al señor Gigli le sale absolutamente natural, ¿no?

Titus dijo...

Bueno, María Teresa, el canto operístico es por naturaleza artificial, dado que la impostación de la voz y el control del diafragma son mecanismos complejos que no se usan cotidianamente. Pero sí es cierto que Gigli usaba la voz mixta de forma extensiva, no como un recurso puntual, y lo hacía con una gran naturalidad, lo que lo convirtió en un cantante único. Te copio del imprescindible libro "Voces" de Gonzalo Badenes:

"Lauri-Volpi dejó escrito que la voz de Gigli era blanca, pero que ejercitada con el falsetón reforzado, adquirió una segunda naturaleza donde la nasalidad aterciopelaba el centro, enriquecía el agudo y confería a aquel instrumento (de naturaleza escindido, por color y emisión) una rara homogeneidad de timbre y de producción del sonido. En realidad, Gigli (como todos los tenores de su generación) aspiraba a convertirse en un nuevo Caruso y su prurito por ensanchar el sonido (haciéndolo baritonal, oscuro, como era el del napolitano) vino a compensar su tendencia sopranística juvenil y ello redundó en la creación de una voz única, de emisión fácil, calidad brillante en todos los registros y rara intensidad emotiva."

Perdón por la parrafada, es que Gigli es una de mis debilidades.

maria teresa dijo...

Que va, que va! Muchas gracias, me encanta porque aprendo cosas nuevas, es que me queda mucho por aprender, será por mi juventud,ja,ja,ja!!!

glòria dijo...

Me quedo con Kraus cuya voz siempre es un placer para mis sentidos.
Efectivamente, la canción es preciosa.