Mostrando entradas con la etiqueta Bach. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Bach. Mostrar todas las entradas

domingo, 21 de septiembre de 2008

Cambiando de instrumento

Es curioso como una misma melodía cambia, a veces hasta hacerse irreconocible, cuando cambiamos el instrumento que la interpreta. Aunque casi nunca nos quedaremos con la transcripción antes que con el original, es una buena forma de comprobar las posibilidades y las limitaciones de ciertos instrumentos, de escuchar melodías conocidas de una forma distinta y quizá de descubrir partes de esas melodías que siempre nos habían pasado desapercibidas hasta ahora. Y aunque no hagamos nada de lo anterior, por lo menos es una forma de pasar el rato, que es de lo que se trata.

William Kanensinger interpreta la marcha turca de Mozart (tercer movimiento de la Sonata para piano K331) en su transcripción para guitarra clásica:


Vídeo de hoaddy

El joven Sasha Boldachev interpreta la Introducción y variaciones sobre Norma, de Bellini, obra del harpista Elias Parish-Alvars:


Vídeo de spbharp

El famoso pianista Glenn Gould toca al piano la obertura de Los maestros cantores, de Wagner, en una transcripción propia que difiere de la que hizo el propio Wagner. Es curioso como canta, habla y disfruta como un niño mientras toca.


Vídeo de stephenykevin

La Orquesta de Philadelphia dirigida por Wolfgang Sawallisch interpreta la transcripción para orquesta que Leopold Stokowski realizó de la Toccata y fuga en Re menor de J. S. Bach, originalmente para órgano.


Vídeo de sound78rpm

Acabamos también con Bach y con el mismo instrumento con el que empezamos, la guitarra. Andrés Segovia interpreta una transcripción propia (en la que ha añadido bajos respecto al original y ha cambiado el tono de Sol a Re) del preludio de la Suite para violonchelo solo número 1.


Vídeo de phalopalo

martes, 16 de septiembre de 2008

El sonido del clavelaúd

Lo que hoy os propongo escuchar no es tanto una obra como un sonido. Me explico, sí vamos a escuchar una obra, concretamente una allemande de la Suite francesa BWV 815 de J. S. Bach interpretada por el clavecinista Robert Hill. Sin embargo, la razón principal por la que he elegido esta versión no ha sido la obra ni el intérprete, sino el instrumento. Se trata de un clavelaúd (lautenwerck en alemán), híbrido entre el clave y el laúd cuya principal diferencia con el primero radica en la utilización de cuerdas de tripa, lo que le confiere un tono cálido que acerca su sonoridad a la del segundo. No se conserva ninguno de estos instrumentos, aunque se han construído réplicas basadas en las notas de los luthiers de la época barroca. Por ejemplo, el de esta foto fue construido por el luthier húngaro Tihamer Romanek:

Sabemos que J. S. Bach era un apasionado del sonido del clavelaúd y que compuso muchas de sus obras para clave pensando en este instrumento. También sabemos, gracias al inventario de los bienes del compositor que se realizó tras su fallecimiento, que poseía dos clavelaudes, así como tres claves, un laúd y una espineta. Al menos uno de esos clavelaudes fue construido por el luthier Zacharias Hildebrand siguiendo un diseño del propio Bach.


Vídeo de earlymus

Podéis encontrar más información sobre este peculiar instrumento AQUÍ (en inglés). Si buscáis información en internet os recomiendo que lo hagáis en inglés (lute-hapsichord) o en alemán (lautenwerck). Si lo hacéis en castellano os encontraréis con que hay muchííííííísimos franceses cuyo apellido es Clavelaud.

sábado, 6 de septiembre de 2008

Recuerdos de Praga: Preludio y fuga en re mayor BWV 532 de J.S. Bach

Iglesia de San Nicolás, Praga

Hace cuatro años por estas fechas estaba yo recorriendo Budapest, Bratislava y Praga, tres de las ciudades más hermosas del mundo. En Praga además se une a la belleza plástica de sus calles el hecho de estar dominada por la música, es imposible no acabar empapado de Dvorák, Smetana y sobre todo Mozart, a quien tanto apreciaron cuando en Viena era relegado a la segunda fila. Si a lo visual y lo auditivo le sumamos la cocina checa, hipercalórica pero deliciosa y la cerveza en todas sus variedades, es difícil encontrar un lugar mejor para dar rienda suelta al goce sensorial que la capital checa. Además, para los operófilos, la ciudad cuenta con tres teatros de ópera con funciones prácticamente todos los días y entradas a precios de risa. Yo pude asistir a una Madama Butterfly en la Ópera Nacional (bastante mala, es cierto) y a unas Bodas de Figaro de un nivel óptimo en el Teatro de las Naciones, donde Mozart estrenó Don Giovanni y La clemenza di Tito. Me faltó ir al Teatro Nacional, el más espectacular de los tres, donde había en cartel una ópera de Dvorák, Katia y el diablo. La próxima vez será.

Además de las óperas, en Praga hay multitud de conciertos, muchos de ellos pensados para los turistas que por unos pocos euros (o unas pocas coronas, creo que aún no han hecho el cambio) pueden escuchar una selección breve de piezas clásicas interpretada en cualquiera de las muchas iglesias del centro histórico. En mi caso, la iglesia elegida para asisitir a una de estas sesiones fue la de San Nicolás, en plena plaza mayor, junto a la estatua de Jan Hus. Se trataba de un concierto de órgano con piezas de J.S. Bach, Mendelssohn y Dvorák, algunas de ellas cantadas por una de las mezzos del Teatro Nacional. Fue curioso porque el órgano no está a la vista (como es habitual) y la mezzo estaba junto a él, así que los asistentes nos pasamos todo el concierto mirando a la nada mientras la música retumbaba por toda la iglesia. Al final, el organista y la mezzo salieron a saludar y a demostrarnos que estaban allí, que no nos habían tomado el pelo haciéndonos escuchar una grabación, por si el sonido del órgano no lo había dejado claro.

Por aquí asomaron la cabecita los intérpretes

Dado que en todos estos meses de recorrido bloguero Johann Sebastian Bach apenas ha aparecido por aquí y eso es un error gravísimo que urge subsanar, vamos a escuchar una de las piezas que componían el concierto de la iglesia de San Nicolás: Preludio y fuga en re mayor BWV 532, en esta ocasión interpretados por Ton Koopman en el órgano Schnitger de la iglesia de San Jacobo, en Hamburgo. San Jacobo, como es sabido, fue el santo mártir que murió empanado. Esto último es mentira, pero sería un puntazo, ¿eh?

PRELUDIO:

FUGA:

Vídeos de alra1975

viernes, 15 de agosto de 2008

Eula Beal, contralto: Concert Magic


Curioseando por youtube he encontrado estos vídeos de la contralto Eula Beal, desconocida por mí hasta hoy mismo. Los cuatro pertenecen a la película de 1947 Concert Magic, una sucesión de piezas clásicas sin ningún tipo de guión en la que destaca la presencia del genial violinista Yehudi Menuhin, al que podemos ver y escuchar en el último vídeo. Investigando un poco he averiguado que Eula Beal tuvo una corta carrera como cantante operística en los EEUU que pronto abandonó para dedicarse a su familia. Desde los 50 apenas apareció como cantante invitada en algunos conciertos celebrados cerca de su lugar de residencia, en el Norte de California. Cantó también en agrupaciones corales y en celebraciones religiosas hasta su fallecimiento, el pasado 29 de julio del 2008. Sin embargo, escuchando sus intervenciones en Concert Magic no podemos más que lamentar que su carrera no fuese más larga y fructífera. Afortunadamente, nos quedan sus intervenciones en esta película para disfrutar de su canto. De las cuatro, me quedo con su Chaikovski y su aria de La Pasión según San Mateo, ambas cantadas en inglés.

ERLKÖNIG (Schubert)


NONE BUT THE LONELY HEART (Chaikovski)


AVE MARIA (Bach / Gounod)


LORD HAVE MERCY ON ME (Bach)

Vídeos de operatribute

viernes, 18 de abril de 2008

Friedrich Gulda - So what?

Estos días estoy escuchando la integral de conciertos para piano de Beethoven que grabó Friedrich Gulda con la Filarmónica de Viena dirigida por Horst Stein para Decca en 1970 y que recientemente ha reeditado Brilliant. Buscando más cosas sobre Gulda en youtube he encontrado este documental, So What?, en el que una voz en off que simula ser la del propio Gulda hace un recorrido por toda su vida (¡y qué vida la de Gulda!). Empezó como concertista, uno de los mejores del siglo XX, pero en los 50 empezó a interesarse por el jazz, una música que le parecía más viva que la clásica, atenazada por el conservadurismo de las clases altas. Más tarde, creo un personaje para que cantara sus canciones (que era él mismo con peluca), llegando a engañar a parte de la crítica. Sin abandonar nunca la música de Beethoven, Mozart y Bach, sus tres piedras de toque, experimentó con todo tipo de sonidos, incluso, ya en su vejez, con la música discotequera de Ibiza, go-gos incluídas. En el documental, Gulda justifica todas y cada una de sus aventuras musicales, si bien es inevitable pensar que con muchas de ellas sólo pretendía enfurecer a los sectores más conservadores que al final no tenían más remedio que rendirse ante él cuando se dejaba de gansadas y tocaba las obras de Mozart como nadie más podía hacerlo. Su última gran broma fue simular su propia muerte para, tres días después, anunciar que había resucitado. Un año después murió de verdad, pero antes de ello prohibió a la prensa vienesa dar noticia de su muerte, pues consideraba que ningún crítico en Viena tenía categoría suficiente para hablar sobre su vida y su carrera.

Aquí está el documental, en el que le podemos escuchar interpretando obras de Beethoven, Mozart y Bach, así como sus propias composiciones. Está subtitulado al inglés y dividido en siete partes. Se puede ir de una otra utilizando las flechas laterales que aparecen al final de cada vídeo para acceder al siguiente.




Vídeo de opus3863a