Énée et Didon, de Pierre Narcisse GUÉRIN, 1815, Museo del Louvre, París
Hoy me apetecía escuchar Nuit d'ivresse, el bellísimo dúo de amor del cuarto acto de Les Troyens, de Hector Berlioz. Como no me decidía por ninguna versión en concreto, he optado por buscar unas cuantas en youtube. ¿Me ayudáis a elegir?
DIDON, ÉNÉE
Nuit d’ivresse et d’extase infinie!
Blonde Phœbé, grands astres de sa cour,
Versez sur nous votre lueur bénie;
Fleurs des cieux, souriez à l’immortel amour!
DIDON
Par une telle nuit, le front ceint de cytise,
Votre mère Vénus suivit le bel Anchise
Aux bosquets de l’Ida.
ÉNÉE
Par une telle nuit, fou d’amour et de joie
Troïlus vint attendre aux pieds des murs de Troie
La belle Cressida.
DIDON, ÉNÉE
Nuit d’ivresse et d’extase infinie!
Blonde Phœbé, grands astres de sa cour,
Versez sur nous votre lueur bénie;
Fleurs des cieux, souriez à l’immortel amour!
ÉNÉE
Par une telle nuit la pudique Diane
Laissa tomber enfin son voile diaphane
Aux yeux d’Endymion.
DIDON
Par une telle nuit le fils de Cythérée
Accueillit froidement la tendresse enivrée
De la reine Didon!
ÉNÉE
Et dans la même nuit hélas! l’injuste reine,
Accusant son amant, obtint de lui sans peine
Le plus tendre pardon.
DIDON, ÉNÉE
Ô nuit d’ivresse et d’extase infinie!
Blonde Phœbé, grands astres de sa cour,
Versez sur nous votre lueur bénie;
Fleurs des cieux, souriez à l’immortel amour!
Marisa Ferrer y Jean Giraudeau
Vídeo de AlmaWinemiller
Giulietta Simionato y Mario del Monaco (en italiano)
Ha fallecido, a punto de cumplir los 100 años de edad, una de las mejores cantantes de la historia, al menos desde que tenemos registros sonoros: la grandísima mezzo Giulietta Simionato. Vaya este breve repaso de su carrera en su memoria.
Nacida el 12 de mayo de 1910 en Forli, Giulietta Simionato debutó con 20 años de edad en Rovigo, donde vivía. Sus méritos como cantante le valieron su entrada en la Scala de Milán, donde se juzgó que su material era correcto pero no así su formación, por lo que permaneció 9 años estudiando y cantando sólamente papeles menores. El resultado de este largo periodo de estudio fue una de las técnicas más solidas que pueda uno escuchar (Lauri-Volpi, tan quisiquilloso como era con la técnica ajena, dijo que su emisión era perfecta, sin artificios ni reforzamientos, completamente apoyada sul fiato), así como una capacidad dramática excelente. Ya perfeccionado su canto, su carrera despegó y fue llevada con una gran inteligencia, adoptando nuevos papeles a medida que su voz se ensanchaba y se movía desde la mezzo-soprano ligera de sus orígenes hasta la cuasi-contralto de sus últimos años en activo. Se retiró en 1966, en plena posesión de sus habilidades canoras, aunque permaneció unida al mundo del canto como profesora y jurado en diversos concursos hasta hace bien poco. En sus treinta años de carrera tan solo canceló en tres ocasiones, lo que dice tanto de su profesionalidad como de sus excepcionales cualidades físicas.
Entre sus papeles legendarios están Azucena, Adalgisa y Amneris, que cantó junto a la Callas en México en 1950 y en los cuales es referencia obligada. También cantó con gran éxito papeles rossinianos como los de Il Barbiere o La Cenerentola, donde no llegó al nivel de mezzos más modernas como Berganza o Horne, más hábiles en las agilidades, pero como dejó dicho Gonzalo Badenes en su libro Voces, del que estoy sacando muchos de los datos aquí citados "...si vemos su Rossini a la luz de lo que se hacía en los años treinta, cuarenta o cincuenta, llegaremos a la conclusión de que la Simionato ofreció el mejor Rossini posible para su tiempo". Otras de sus grandes creaciones fueron su Giovanna Seymour en Anna Bolena (junto a Callas y Gencer), su Valentina de Gli Ugonotti, Leonora en La Favorita, Eboli en Don Carlo, Santuzza en Cavalleria rusticana y una larga lista en la que podríamos incluir practicamente la totalidad de sus interpretaciones.
Vamos a escuchar su papel estrella, aquel en el que permanece inigualada después de casi cincuenta años desde que lo abandonó: Azucena de Il Trovatore. El vídeo pertenece a una función ofrecida en la Royal Opera House en 1964, dos años antes de su retirada. El tenor es Bruno Prevedi y el director Carlo Maria Giulini.
Vídeo de felipecunha
En este vídeo, del mismo año, la vemos como Amneris en Aida junto al Radames de Jon Vickers.
Vídeo de baritonoguapo
La escuchamos ahora cantando Mira o Norma junto a Maria Callas en Mexico, 1950, bajo la dirección de Guido Picco. El sonido no es muy bueno, pero aun así vale la pena escucharlo. Si algún día inventan la máquina del tiempo, mi primer viaje será a esta función.
Vídeo de LittlePasserotto
Y por último, la escucharemos cantando Pensa alla patria, de la ópera L'Italiana in Algeri de Rossini.
La cuarta función de Lucia di Lammermoor llegaba al Palau de les Arts precedida por las excelentes críticas que merecieron las tres funciones anteriores. No sé si la de ayer fue mejor o peor que las que la precedieron, pero desde luego no decepcionó a ninguno de los presentes. Este está siendo el primer título estrictamente belcantista que se representa en la sala principal del Palau de les Arts. Alguien debería avisar a quienes criticaron la ausencia de belcanto en las primeras temporadas del teatro, pues la afluencia de público no está siendo superior a la de otros títulos supuestamente impopulares (siempre según la peculiar vara de medir de quienes clamaban contra unas temporadas "demasiado germanófilas").
Empezaremos hablando de una puesta en escena, obra de Graham Vick, neutra, correcta y tan conocida ya que poco se puede decir sobre ella. Vestuario de época, paneles móviles, un árbol de cartón piedra y una luna sobredimensionada, nada que destacar ni que criticar.
En lo musical, tenía curiosidad por escuchar la dirección de Karel Mark Chichon, cuya contratación algunos han considerado el pago necesario para poder contar con la Carmen de su esposa, Elina Garanca, en el próximo Festival del Mediterrani. Pues bien, es innegable que Chichon sabe lo que es el belcantismo y cómo debe sonar una orquesta en Donizetti, esto es, siempre por debajo de los cantantes, nunca tapando sus voces, ni siquiera compartiendo el protagonismo. La orquesta, como es habitual, sonó estupendamente, pero con un volumen mucho más moderado de lo habitual. Mención especial merecen los solistas de arpa y flauta. Sin embargo, se echó en falta más variedad en el manejo de la dinámica, lo que provocó cierta linealidad, evidente sobre todo en el sexteto y en la escena final de Edgardo, fragmentos muy conocidos que hemos escuchado en mil versiones y sabemos que pueden y suelen sonar con más vida.
También el coro cantó en todas sus intervenciones tan maravillosamente como suelen hacerlo.
Ya que Chichon tuvo el acierto de ceder el protagonismo a los cantantes, es evidente que en ellos recae el mérito del gran éxito obtenido ayer. Nadie destacó en lo negativo, pues el nivel medio fue bueno en los papeles de menor importancia como Arturo (Angelo Antonio Poli), Alisa (Natalia Lunar) y Normanno (Enrico Cosutta).
Diógenes Randes, de quien sólo había escuchado sus Wagners en Bayreuth por la radio, me convenció como Raimondo, plegando su cálida voz, más de barítono que de bajo, a las exigencias de la partitura. También Vladimir Stoyanov estuvo correcto como Enrico, aunque tanto él como Randes, cantando bien como cantaron, juegan en una categoría inferior a la de los dos protagonistas.
Francesco Meli fue como Edgardo, para mi gusto, el mejor cantante de cuantos se subieron ayer al escenario de Les Arts. Con una voz agradable pero no especialmente destacable frente a las de otros representantes de su cuerda, es en su habilidad para el fraseo y en su inteligencia a la hora de gestionar los recursos de que dispone donde este joven tenor guarda sus bazas. Aún recuerdo su Don Ottavio en el Don Giovanni del pasado 2007 como un prodigio de delicadeza, con un dalla sua pace cantado en un elegante falsete al más puro estilo de la vieja escuela. Ayer combinó el falsete con el que coronó Verrano a te su ll'aure con los ataques a plena voz (espectacular su agudo en el dúo con Enrico del tercer acto), siempre con gran musicalidad y con un excelente y variado fraseo. Arrancó merecidísimos bravos del público al final de su estremecedora aria, a pesar de un agudo un tanto inseguro.
La otra gran triunfadora fue Nino Machaidze en el papel principal. La soprano georgiana está convirtiéndose en un nombre destacado en la lírica actual a pasos agigantados, lo cual está plenamente justificado gracias a funciones como la de ayer. Tanto vocal como dramáticamente, Machaidze estuvo muy bien. Bella voz, técnica resuelta, agilidades nítidas y agudos escrupulosamente afinados, nada se puede echar en falta en su actuación. Su escena de la locura fue muy efectiva, cargando de intención todas su frases, incluso en el dúo apócrifo con la flauta que tanto rechazo causa entre los puristas del belcanto pero que a mí, particularmente, me gusta. Desgraciadamente no dio los sobreagudos, también apócrifos y que tampoco gustan a los puristas, pero que habrían puesto la guinda a su actuación.
No sé cuál será la media de edad de todo el reparto, pero no creo que sea muy superior a los treinta años. Gran noticia para quienes se preocupan por el futuro de la ópera: hay cantantes, y en algunos casos muy buenos. Ahora sólo falta que ocupen el lugar que les corresponde y que muchas veces está ocupado por camelos mediáticos, cuando no fenómenos de feria vocales.
La resaca del paso de Les Troyens por el escenario del Palau de les Arts y por los blogs amigos me ha dejado bailando en la memoria los nombres de grandes cantantes que se enfrentaron con la dificil prueba de cantar cualquiera de los papeles principales de esta ópera. Entre todos ellos hay uno que destaca por haberse enfrentado con el papel más complejo de todos, el de Enée, y haberse convertido en su intérprete oficial durante años. Me estoy refiriendo a Jon Vickers, al que vamos a dedicar hoy una entrada.
Jonathan Stewart Vickers nació en Prince Albert, Canadá, en 1926. En su juventud, tras tratar de estudiar medicina y no ser aceptado en la universidad, decidió dedicarse al canto. Había estudiado en el conservatorio de Toronto y cantado en oficios religiosos, por lo que le fue fácil conseguir una plaza en un coro y pronto lanzarse como solista en la Ópera de Toronto, en la que debutó en 1952. Su primer papel, quién lo diría, fue el Duque de Mantua. Previamente había cantado opereta y oratorios.
Cinco años después, en 1957, Vickers debuta en el Covent Garden como el Riccardo de Un ballo in maschera, causando tan grata impresión que permanece en el teatro londinense hasta 1969. Durante esos años se forja la leyenda de Jon Vickers, un tenor capaz de asumir papeles tan variopintos y de tal dificultad como Radamés, Don Carlo, Florestán, Samson (Haendel y Saint-Saëns) y Siegmund, con el cual debutó en Bayreuth en 1958. También fue un asiduo de las óperas de Viena, París, la Scala de Milán y los principales teatros de Norteamérica, sobre todo el Metropolitan de Nueva York. De entre sus interpretaciones legendarias, destacan las dos veces que acompañó a Maria Callas como Giasone en la Medea de Cherubini, en Dallas (1958) y Londres (1959) y que le valieron para convertirse desde entonces en la referencia en tal papel. Escuchemos el dúo Son vane, qui minacce, perteneciente a la función del 3 de junio de 1959 en el Covent Garden.
Vídeo de AntonioMSFilipe
A los papeles ya mencionados, entre ellos el Enée de Les Troyens, fueron sumándose muchos otros: Pollione, Canio, Otello, Hermann de La dama de picas, Laça de Jenufa, Vasek de La novia vendida, Don Alvaro... pero si hay un papel donde Vickers dejó huella, donde supo poner todo su arte al servicio de la música y exprimir todo el jugo que contiene el personaje, ese es el rol titular de la ópera Peter Grimes, de Benjamin Britten. Tengamos en cuenta el mérito que tiene apropiarse de un rol que fue compuesto expresamente para un tenor en concreto, Peter Pears, y más aún hacerlo cuando la interpretación de Pears seguía en la memoria del público. Escuchemos (y veamos, que en este caso es casi tan importante) el Peter Grimes de un maduro Vickers en 1981.
Vídeo de Oneguin65
Sobre la voz de Jon Vickers nos dejó escrito Gonzalo Badenes en su libro Voces: "[...] en una primera escucha alarma y desconcierta. El aficionado que sólo conozca a Vickers por las grabaciones de sus últimos años, sentirá un impulso de rechazo hacia ese graznido faríngeo-nasal que caracteriza sus agudos en Otello, Tristan o Fidelio, en las versiones que grabó con Karajan para EMI." El ínclito Rodolfo Celletti describió así su voz: "Timbre árido, pobre de metal, carente de brillo en el agudo". Sin embargo, el propio Celleti no duda en reconocer que Vickers es el único tenor que respeta escrupulosamente las indicaciones de Verdi en la partitura de Otello, especialmente en el comienzo del Dio, mi potevi scagliar, donde se debe cantar "con voce soffocata". Vamos a comprobar tanto lo ingrato de su voz como lo correcto de su lectura en este Dio, mi potevi scagliar de 1978. Temas aparte serían su pronunciación y los sonidos afalsetados, especialmente llamativo el del minuto 2:20.
Vídeo de Onegin65
Badenes dice que la razón de que tengamos esa idea acerca de la voz de Vickers es que la celebridad discográfica, que es la que queda para la posteridad, le llegó tarde. Sin embargo, aún es posible encontrar al primer Vickers, con una voz mucho más agradecida, agudo fácil, excelente fraseo y una extraordinaria capacidad para recoger su caudalosa voz en grabaciones como su Don Carlo del 58 en el Covent Garden, su Parsifal dirigido por Knappertsbusch en Bayreuth de 1964 o su Aida con Solti. Como documento curioso, vamos a escuchar a un joven Vickers cantando con un instrumento en su plenitud el final de Il Trovatore junto a la soprano Edith della Pergola. No es una voz bellísima, pero lo cierto es que está mucho mejor que la que podemos escuchar en cualquiera de los otros vídeos.
Vídeo de Pawelp
Curiosamente, Jon Vickers, quien fue para muchos el mejor heldentenor wagneriano desde Lauritz Melchior, sólo cantó uno de los tres papeles que Wagner escribió para este tipo de vocalidad: Tristan. La razón por la que se negó a cantar Siegfried y Tannhäuser (llegando a abandonar una producción de esta última ópera en Covent Garden tras haberla aceptado inicialmente) fue su fundamentalismo cristiano. Vickers no tenía ningún problema en interpretar villanos o anti-héroes (Pollione, Giasone, Grimes...), pero se negaba a cantar aquellos personajes que, según su visión, eran exaltados por su mal comportaniento. Él mismo dijo que podía rechazar tales papeles con la cabeza bien alta porque, después de haberse atrevido con otros papeles de igual dificultad, nadie iba a pensar que tenía miedo de enfrentarse a ellos. Y es cierto, nadie lo piensa, pero es una lástima que sus creencias se interpusiesen en su carrera y nos privasen de unas interpretaciones que, en el caso de haber tenido lugar, podrían ser hoy tan legendarias como su Tristan. En este caso, siempre desde mi óptica y siendo consciente de que lo que digo puede resultar polémico, la persona no estuvo a la altura del artista.
Escuchemos el dúo del segundo acto de Tristan und Isolde con Jon Vickers y Birgit Nilsson en el festival de Orange en 1973, con la dirección de Karl Böhm.
Vídeo de Onegin65
Me dejo para el final dos interpretaciones de Jon Vickers que considero referenciales. La primera es su Don José en la Carmen de Bizet. Vamos a escuchar su aria de la flor en la versión fílmica que grabó junto a la Carmen de Grace Bumbry y la dirección de Herbert von Karajan. Ya está presente su timbre agrio, sin embargo la delicadeza conseguida con tan ajado instrumento y la sabiduría con la que cincela cada frase la ponen en el primer lugar en mi lista personal.
Vídeo de 3tristan
La otra interpretación legendaria de la que hablaba es su Florestan de Fidelio. Escuchemos su aria In des lebens, interpretada con todo el sentimiento que era capaz de transmitir tan gran cantante.
Vídeo de dorje1975
Y como esto tiene que acabar alguna vez, porque además de un blog uno tiene otras cosas que hacer, entre ellas corregir miles de exámenes, nos dejamos en el tintero cibernético interpretaciones míticas como su Siegmund con Leonie Rysanek, su Pollione en Orange con la Norma de Montserrat Caballé, su Enée (del que ya habló hace poco Joaquim en su blog In Fernem Land) y otras muchas que podéis encontrar en youtube fácilmente. Espero que os haya gustado este recordatorio de uno de los cantantes más importantes del siglo XX.