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martes, 4 de septiembre de 2012

Empezando el curso con las pilas cargadas.

Empezamos el curso, que para los docentes es como empezar el año, y lo hacemos a lo grande. Pero a lo grande, grande de verdad, al menos en cuestión de voces. Nada más y nada menos que con la voz de Mario del Monaco, una de esas voces que te cargan las pilas para enfrentarte con ganas a todo lo que te queda por delante.

Durante este verano, en el que he publicado apenas un par de entradas (¿vacaciones? no: pereza) tuvimos la oportunidad de escuchar varias versiones del maravilloso dúo de la ópera Les Troyens de Berlioz. Y digo "tuvimos" porque creo que sólo lo hicimos maac y yo. Si no, diría "tuve".

El caso es que una de las versiones que escuchamos procedía de una grabación en directo en La Scala, en 1960, con Del Monaco como Eneas y Giulietta Simionato como Dido. La ópera está recortadísima y traducida al italiano, pero si queremos saber qué tal se desenvolvían estos dos monstruos de la ópera con la partitura de Berlioz, no tenemos otra opción. Y si, comentando el dúo, ya dije que Mario del Monaco hacía una creación del personaje sólo apta para fans, lo que vamos a escuchar ahora aún lo es más.

Inutiles regrets, el aria de Eneas (O rimpiantio mia van, en italiano) le viene que ni pintada a su voz en cuanto a tesitura, y en las partes más impetuosas da el pego, pero reconozcamos que el estilo ni lo huele. Ninguna novedad, Mario del Monaco era más bien de oler poco los estilos, con algunas (notabilísimas) excepciones. ¿Y sabéis qué? Que me da igual. Si queréis escuchar versiones coherentes, en estilo y cantadas impecablemente ahí están Guy Chauvet haciendo lo que puede con esa voz, Jon Vickers, tres cuartos de los mismo, Nicolai Gedda intentando hacernos creer que por sus venas corría sangre y no horchata... Y Georges Thill, del que no digo nada porque roza la perfección, si no cae de lleno en ella. Todos ellos lo hacen mejor que Mario del Monaco, y también otros tenores que me dejo en el tintero. Pero ninguno acaba con un si bemol tan brutal como él, y eso a algunos animales de bellota como el que suscribe nos carga la pilas. Y a juzgar por los aplausos, el teatro ese día estaba lleno de animales de bellota.

Pues eso, lo dicho, sólo apto para fans. Ya habrá tiempo más adelante para ponernos finos y escuchar interpretaciones delicadas, cantantes que penetran en la psicología de los personajes, matizados fraseos y cuidadas inflexiones. Hoy toca conectar con nuestro lado más cerril de tifoso de loggione. Y si alguien carece de este lado, vayan para él mis condolencias.


Vídeo de addiobelpassato

viernes, 20 de julio de 2012

Nuit d'ivresse et d'extase infinie!

 Énée et Didon, de Pierre Narcisse GUÉRIN, 1815, Museo del Louvre, París

Hoy me apetecía escuchar Nuit d'ivresse, el  bellísimo dúo de amor del cuarto acto de Les Troyens, de Hector Berlioz. Como no me decidía por ninguna versión en concreto, he optado por buscar unas cuantas en youtube. ¿Me ayudáis a elegir?

DIDON, ÉNÉE
Nuit d’ivresse et d’extase infinie!
Blonde Phœbé, grands astres de sa cour,
Versez sur nous votre lueur bénie;
Fleurs des cieux, souriez à l’immortel amour!
DIDON
Par une telle nuit, le front ceint de cytise,
Votre mère Vénus suivit le bel Anchise
Aux bosquets de l’Ida.
ÉNÉE
Par une telle nuit, fou d’amour et de joie
Troïlus vint attendre aux pieds des murs de Troie
La belle Cressida.
DIDON, ÉNÉE
Nuit d’ivresse et d’extase infinie!
Blonde Phœbé, grands astres de sa cour,
Versez sur nous votre lueur bénie;
Fleurs des cieux, souriez à l’immortel amour!
ÉNÉE
Par une telle nuit la pudique Diane
Laissa tomber enfin son voile diaphane
Aux yeux d’Endymion.
DIDON
Par une telle nuit le fils de Cythérée
Accueillit froidement la tendresse enivrée
De la reine Didon!
ÉNÉE
Et dans la même nuit hélas! l’injuste reine,
Accusant son amant, obtint de lui sans peine
Le plus tendre pardon.
DIDON, ÉNÉE
Ô nuit d’ivresse et d’extase infinie!
Blonde Phœbé, grands astres de sa cour,
Versez sur nous votre lueur bénie;
Fleurs des cieux, souriez à l’immortel amour!

Marisa Ferrer y Jean Giraudeau

Vídeo de AlmaWinemiller

Giulietta Simionato y Mario del Monaco (en italiano)

Vídeo de Addiobelpassato

Shirley Verrett y Nicolai Gedda

Vídeo de operalover9001

Régine Crespin y Guy Chauvet

Vídeo de AlmaWinemiller

Janet Baker y Jon Vickers

Vídeo de dimitrovajunkie

Tatiana Troyanos y Plácido Domingo

Vídeo de mrigadava

Roberto Alagna y Angela Gheorghiu

Vídeo de ceb2633

Susan Graham y Gregory Kunde

Vídeo de ruizdechavez


lunes, 13 de septiembre de 2010

Io tornerò


Escribo esta entrada sólo para deciros que estoy muy liado y voy a estarlo más durante los próximos días y que posiblemente no pueda conectarme a internet hasta dentro de una temporada, por lo que no podré actualizar el blog ni escribir comentarios en los blogs amigos. Espero que esta situación un poco caótica acabe pronto para poder así retomar el ritmo habitual de entradas, pero mientras tanto, os dejo con una de mis debilidades, el tenor Mario del Monaco, cantando el aria Ch'ella mi creda de la ópera La Fanciulla del West de Puccini y enloqueciendo a la audiencia. A diferencia de lo que canta Del Monaco, yo sí que "tornerò".



Vídeo de valentinmonaco

lunes, 12 de julio de 2010

Vittoria! Vittooooooooriiiiiiiiiaaaaaaaaaaa!!


Desde hace días tengo pensado dedicar una entrada a Franz Berwald, un compositor sueco que me gusta mucho y que merecería ser más conocido de lo que es, pero hoy no está el día como para ponerse a escuchar sinfonías decimonónicas, por muy buenas que estas sean, pues inmersos como estamos en plena resaca mundialística, algo hay que hacer para celebrar el título de campeones del mundo, que hasta hace poco parecía ciencia ficción y que ayer se convirtió en realidad. Berwald lleva siglos esperando ocupar el lugar que le corresponde, podrá esperar un poco más.

He estado pensando qué le podría venir bien a este momento de júbilo y lo primero que se me ha ocurrido es el famoso fragmento del segundo acto de Tosca, de Puccini, en el que Cavaradossi canta Vittoria! Vittoria!, algo que tradicionalmente han aprovechado los poseedores de voces importantes para lucirse, provocando el delirio del público y las críticas de quienes no conciben que en la ópera, o al menos en esta ópera, puedan intercalarse estas exhibiciones, rompiendo el discurso dramático. Reconozco que con la cabeza fría, este segundo grupo tiene razón, pero me conozco y sé que si alguna vez pudiese llegar a escuchar un alarde como los que se solía marcar el más exhibicionista de los tenores, Franco Corelli (con permiso de Bonisolli, que juega en una división inferior) , me iba a dejar las manos aplaudiendo.

Hablando de Corelli, es curioso este vídeo en el que se pueden observar las diferentes reacciones del público del Covent Garden y el de Parma ante una misma sobrada:


Vídeo de Serggio123

¿Es la reacción del público italiano más propia de tifosi futbolísticos que de melómanos? ¿Corre horchata por las venas del público inglés? ¿Ambas cosas? Probablemente ambas cosas, pero la verdad es que si a la ópera le quitamos ese punto de exhibición circense que tiene, el resultado ganará corrección y seriedad pero perderá algo de magia, esa magia que hace al público operístico más apasionado, más activo, más dinámico que el público de música sinfónica.

Bueno, a lo que íbamos: vamos a dejarnos llevar por nuestro lado más italiano, de tifosi operísticos, y vamos a disfrutar con las exhibiciones de algunos de los mejores tenores que han interpretado el papel de Mario Cavaradossi a lo largo del siglo XX.

1. Beniamino Gigli, 1938 (con Maria Caniglia como Tosca y Armando Borgioli como Scarpia)
2. Jussi Bjoerling, 1957 (con Zinka Milanov y Leonard Warren)
3. Franco Corelli, 1957 (con Zinka Milanov y Giangiacomo Guelfi)
4. Mario del Monaco, 1959 (conRenata Tebaldi y George London)
5. Giuseppe di Stefano, 1962 (con Leontyne Price y Giuseppe Taddei)
6. Renato Cioni, 1964 (con Maria Callas y Tito Gobbi)
7. Jose Carreras, 1976 (con Montserrat Caballe y Ingvar Wixell)
8. Placido Domingo, 1981 (con Renata Scotto y Renato Bruson)
9. Luciano Pavarotti, 1985 (con Ghena Dimitrova y Ingvar Wixell)
10. Giacomo Aragall, 1986 (con Kiri te Kanawa y Leo Nucci)
11. Giorgio Lamberti, 1990 (con Nelly Miricioiu y Silvano Carroli)
12. Roberto Alagna, 2001 (con Angela Gheorghiu y Ruggero Raimondi)


Vídeo de baritonoguapo

lunes, 26 de abril de 2010

La vida breve y Cavalleria rusticana en Les Arts: Maazel a lo grande


Tras la irregular Traviata de la semana pasada tenía puestas todas mi esperanza en la última función del programa doble formado por La vida breve y Cavalleria rusticana. Según decían las crónicas más fiables, Maazel hacía uno de esos ejercicios de estilo que tanto disfrutamos los habituales del Palau de les Arts. El resultado fue, tal y como esperaba, un éxito abrumador y una de esas funciones que no se olvidan fácilmente.

La dirección de Lorin Maazel destacó por sus tempi lentos pero siempre cargados de tensión, como es habitual en él. Si en La vida breve la lentitud nunca llegó al extremo de desnaturalizar la partitura, consiguiendo una lectura referencial en lo orquestal, en Cavalleria traspasó ampliamente el límite, presentando determinados fragmentos como una disección en la que cada una de las partes parecía más importante que el conjunto de las mismas. Entiendo que una dirección tan peculiar no puede ser del gusto de todos y me parecen justificadas todas las críticas a la exasperante lentitud de la batuta que he leído en diversos medios, pero personalmente nunca había disfrutado tanto con esta obra y quién sabe si lo volveré a hacer. Afortunadamente para mí, y esto es algo muy subjetivo, entre los fragmentos más desnaturalizados estuvieron las intervenciones de Alfio, que siempre me han parecido flojísimas y que en la prácticamente irreconocible lectura de Maazel mejoraban notablemente. Otros fragmentos, como el famoso intermezzo, nos hicieron rozar el cielo y desear que no acabasen nunca. En resumen, ayer escuchamos La vida breve de Falla y Cavalleria Rusticana de Maazel, inspirada en la obra original de Mascagni.


La Orquestra de la Comunitat Valenciana volvió a demostrar que hoy por hoy es una de las mejores orquestas de foso en el mundo y que su comunión con el maestro Maazel es absoluta, siguiéndole admirablemente en cada uno de sus excesos. Lo mismo puede decirse del Cor de la Generalitat Valenciana dirigido por Francesc Perales, que destacó en todas y cada una de sus intervenciones, aunque se vio seriamente perjudicado por la escenografía del primer acto de La vida breve y sus internos apenas resultaron audibles.

Dado el elvado número de cantantes que aparecen en ambas obras, comentaré sólo a los más relevantes. La de ayer fue la única función de La vida breve que no contaba con la presencia de Cristina Gallardo-Domâs. En su lugar, María Rodríguez cantó una notable Salud, muy metida en el papel y con buenos medios y graves, aunque su registro agudo sonó en exceso estridente y destemplado. Jorge de León lució su caudal de voz en el breve papel de Paco. Muy bien estuvo la joven mezzo María Luisa Corbacho como la Abuela en La vida breve y también como Mamma Lucia en Cavalleria rusticana, sirviendo ambos personajes de nexo entre ambas obras.


Pasando a la obra de Mascagni, me gustó mucho Anna Smirnova como Santuzza, con unos graves propios de la mezzo que es (aunque en el programa de mano se la etiquete como soprano), a pesar de sus agudos indefectiblemente gritados. Pero en Cavalleria gritar de vez en cuando no queda del todo mal, y Smirnova además lo compensó con una gran implicación dramática. Aleksandrs Antonenko, Turiddu, posee un instrumento importante, con la típica emisión entubada propia de los cantantes eslavos, pero su canto careció por completo de matices e idiomatismo. Hubo un momento en el que fue incapaz de seguir el ritmo parsimonioso de la batuta y acabó su frase antes de lo que debía. No puedo decir que se acelerase, sino que cantó muy lento algo que debía haber cantado lentísimo. Y es que ayer Maazel puso en un aprieto a todos los participantes en esta Cavalleria, obligándoles a mantener notas hasta correr el riesgo de perder el hilo y no recordar de qué nota vienen ni a qué nota van. Por esa misma razón me gustó el Alfio de Gevorg Hakobyan, que salió triunfante de la mayor ralentización de la noche, la del aria Il cavallo scalpita.

La puesta en escena de Giancarlo del Monaco para La vida breve, dominada por un asfixiante color rojo en la iluminación, los paneles y el vestuario, me pareció todo un acierto, con el único inconveniente, ya comentado, de que el coro apenas es perceptible en el primer acto por verse obligado a cantar desde muy atrás y tapado por unos paneles. Quizá el problema se podría haber resuelto reforzando el coro. En cualquier caso, tras un inicio lastrado por este defecto y quizá demasiado austero, el resto de la obra transcurre adecuadamente, con la dosis justa de folclorismo para no caer en la Andalucía de postal y con efectos muy logrados, como el juego de sombras, el ballet y la sustitución del cantaor por una cantaora (Esperanza Fernández) que aparece como el alter ego de Salud.

En Cavalleria rusticana volví a ver la puesta en escena que ya conocía de su estreno en Madrid y si en aquella ocasión me pareció un horror, ayer, ya curado de espanto, simplemente me pareció mala pero no me molestó a la hora de disfrutar de la obra. Estéticamente el juego de fondo blanco y vestuario negro es atractivo, pero ahí acaba lo positivo en este montaje. Sigo preguntándome el por qué de la cantera de mármol y qué pinta esa procesión con penitentes flagelándose en plena Pascua (¿cómo celebrarán en Sicilia el Viernes Santo?). Recuerdo que Giancarlo del Monaco dijo que pretendía emular el escenario de las tragedias griegas, pero Cavalleria tiene de tragedia griega más bien poco por no decir nada.

miércoles, 14 de abril de 2010

Detrás del telón

Acabo de encontrar en youtube un vídeo colgado ayer mismo en el que se nos muestra el trabajo de los tramoyistas cambiando la escena en el Andrea Chénier que ofreció recientemente el Teatro Real de Madrid. Las fotografías a cámara rápida son de Javier del Real y el vídeo es de Alfredo del Castillo. Aunque en el vídeo el cambio de escena aparece resumido en dos minutos y pico, realmente el proceso se llevó a cabo en 45 minutos.


Vídeo de lucanux

El director de escena del Andrea Chénier en cuestión fue Giancarlo del Monaco, hijo de Mario del Monaco, uno de los Chéniers referenciales, lo que nos lleva, con gran placer por mi parte y espero que por la vuestra, a disfrutar con su Un dì all'azzurro spazio. Recordemos que del Monaco pudo estudiar el papel directamente con su autor, Umberto Giordano, quien afectuosamente se refería al tenor florentino como "il mio Chénier".


Vídeo de Oneguin65

sábado, 11 de julio de 2009

Cielo e mar por Mario del Monaco y una reflexión


A veces, leyendo las diversas opiniones que los aficionados dejan en blogs, foros y similares, me da por preguntarme hasta qué punto estamos influidos por las corrientes de opinión mayoritarias o por las opiniones autorizadas, que a veces diríanse incuestionables, de ilustres expertos en la materia. Por supuesto, me incluyo entre los influenciados por estas corrientes, pero me gustaría saber hasta qué punto las opiniones ajenas nos influyen a la hora de emitir juicios pretendidamente personales acerca de lo que escuchamos.

Hoy mismo, curioseando por youtube, he acabado escuchando el Cielo e mar (La Gioconda, Ponchielli) de Mario del Monaco, un tenor que como ya sabéis me es especialmente grato. Como suele pasar, el vídeo venía acompañado por comentarios de toda índole. Entre ellos había uno que, aunque pretendía ser laudatorio, sacaba a relucir el viejo tópico acerca del florentino: que si no sabía matizar, que si todo lo cantaba en forte... Pero lo mejor es que la réplica a tal comentario, que en mi opinión basta para desmontar sus argumentos, simplemente decía "1:56". Y efectivamente, si escuchamos el minuto citado en el vídeo podremos comprobar que Del Monaco no sólo sabía matizar (de hecho, ya hay matices en los minutos previos al 1:56, empezando por el primer "Cielo e mar"), sino que además sabía apianar, y apianar un agudo como el suyo no debía ser fácil. ¿Acaso el autor del primer comentario no había escuchado el aria antes de comentarla? ¿O estaba tan influido por la idea generalizada de que Mario del Monaco es incapaz de matizar que no se dio cuenta de los matices a pesar de lo evidentes que resultan? Y eso me lleva a preguntarme si no nos pasará a todos lo mismo, si no estaremos a veces ejerciendo de portavoces de ideas ajenas cuando creemos estar expresando la nuestra.

Os dejo con el Cielo e mar de Mario del Monaco y os invito a comentar tanto el vídeo como esta reflexión de todo a cien a la que me ha llevado el insomnio. Qué lo disfrutéis.


Vídeo de MARISOLDELMONACO

jueves, 19 de marzo de 2009

Una espada


UNA ESPADA

Una espada,
Una espada de hierro forjada en el frío del alba.
Una espada con runas
Que nadie podrá desoír ni descifrar del todo,
Una espada del Báltico que será cantada en Nortumbria,
Una espada que los poetas
Igualarán al hielo y al fuego,
Una espada que un rey dará a otro rey
Y este rey a un sueño,
Una espada que será leal
Hasta una hora que ya sabe el Destino,
Una espada que iluminará la batalla.

Una espada para la mano
Que regirá la hermosa batalla, el tejido de hombres,
Una espada para la mano
Que enrojecerá los dientes del lobo
Y el despiadado pico del cuervo,
Una espada para la mano
Que prodigará el oro rojo,
Una espada para la mano
Que dará muerte a la serpiente en su lecho de oro,
Una espada para la mano
Que ganará un reino y perderá un reino,
Una espada para la mano
Que derribará la selva de lanzas.
Una espada para la mano de Beowulf.

(Jorge Luis Borges)


Vídeo de PlanyTV

miércoles, 16 de abril de 2008

Addio fiorito asil


El próximo domingo me toca Madama Butterfly en el Palau de les Arts y aunque para mí cualquier ocasión de sentarme en mi butaca del cuarto piso es buena, la verdad es que de todas las óperas que me entraban en el abono ésta es la que menos me apetece. Para empezar, no es una obra que me vuelva loco, hay otras óperas de Puccini que me parecen muy superiores. Aún así, cuando los intérpretes son de calidad (y la discografía está llena de ejemplos) sí me parece muy disfrutable. Éste es el principal problema de la función del domingo, que todo hace pensar que no vamos a salir de una aburrida corrección, al estilo de la Carmen inaugural, que puede que sirva para contentar a los amantes de la obra (son legión) pero no a los que no acabamos de encontrarnos a gusto con ella. El año pasado lamenté mucho no poder ver una Bohéme que todos calificaron de floja por culpa del accidente de la plataforma, sin embargo esta Butterfly, que puede que no sea tan floja, me apetece menos.

Para abrir el apetito ante el culebrón musical que nos aguarda, y ya que maac se ha encargado de ofrecernos una amplia gama de Butterflies en su blog, vamos a escuchar unos cuantos Pinkertons cantando uno de los fragmentos más conocidos de la obra, sin llegar al nivel de popularización y banalización del Un bel di vedremo. Me refiero a Addio, fiorito asil, en el que Pinkerton recuerda los días pasados con Cio Cio San y lamenta haberla engañado como lo hizo. Empecemos con el tenor Peter Dvorsky, aunque sólo sea como excusa para ver la escenografía de la Scala, que es la misma que se está pudiendo ver actualmente en Les Arts.



Vídeo de Scarpios

Una versión que me encanta, la de Giuseppe di Stefano en su grabación con Victoria de los Ángeles.




Vídeo de CantStandYaConstanza

Un tenor legendario con una voz privilegiada, Giacomo Lauri Volpi.




Vídeo de geologicalmap

Plácido Domingo, al que alguien convenció para que la cantara peinado como Don Pantunflo, el padre de Zipi y Zape.



Vídeo de rmm413b

Y por último, no podía faltar el gran Mario del Monaco, esta vez acompañado por su señora dirigiendo la orquesta (o al menos eso dicen en los comentarios de youtube) en un recital, donde obviamente busca más el lucimiento vocal que la profundidad dramática.



Vídeo de Tenor65

viernes, 28 de marzo de 2008

Mattinata: Desvelamos los nombres

Ante todo, felicidades a maac por haber sido el único que se ha atrevido a desvelar el enigma. Los ha acertado todos excepto uno, Vic Damone, que a decir verdad ni yo sabía quién era, así que no se lo tendré en cuenta y lo proclamaré igualmente campeón del concurso matinal. La recompensa, en breve. También quiero agradecer el esfuerzo a los que habéis dejado comentarios: Golaud, Ximo y Teresa (y Papagena, aunque al final no haya comentado las versiones). La verdad es que me esperaba más comentarios, pero parece ser que hay lectores del blog que no se animan a participar. Venga va, que aquí no nos comemos a nadie, que tampoco cuesta tanto elegir un par de versiones favoritas.

Veamos ahora los nombres de los tenores, crooners e inclasificables que cantaban las diferentes versiones de Mattinata:

Mattinata 1: Alfredo Kraus, que en esta versión no parece acabar de cogerle el punto a la canción. Tiene mejores versiones, cierto, pero aún así la competencia es muy dura. Se queda sin comentarios favorables el tenor canario.

Mattinata 2: Beniamino Gigli, el que para muchos es el mejor tenor de la historia, nos da aquí una lección de canto, de estilo y de buen gusto. Ha recibido comentarios positivos de Golaud, maac y Ximo con toda justicia.

Mattinata 3: Andrea Boccelli, pseudo-tenor. Si realmente estuviese capacitado para cantar, canciones como esta serían su oportunidad para demostrar que, aunque no pueda representar óperas completas en escena, sí puede cantar arias, lieder o canciones de compositores clásicos con dignidad. Pero la primera escucha de la canción nos deja claro que nos encontramos ante un camelo. Ha recibido unanimidad de votos negativos, no podía ser de otra forma.

Mattinata 4: Luciano Pavarotti, entre los favoritos de Golaud y de maac, y también entre los míos.

Mattinata 5: Plácido Domingo, sorprendentemente se queda sin votos. Digo sorprendentemente por ser quien es, la versión es bastante del montón y el acompañamiento orquestal es pachanguero a más no poder.

Mattinata 6: Dean Martin nos canta esta peculiar versión en inglés, You're breaking my heart, al más puro estilo crooner. Está entre las elegidas de Ximo. Muy bonita, pero me quedo con la otra versión similar.

Mattinata 7: Fritz Wunderlich, cuya pronunciación espantosa hace que se nos atragante a todos. De no ser por la pronunciación, como dice maac, sería una versión referencial. Y es que Wunderlich no sabría italiano, pero cantar sí sabía, y mucho.

Mattinata 8: Mario Lanza, en una versión muy digna. La oportunidad que mencionaba con Boccelli de ponerse al nivel de los tenores operísticos en este repertorio más fácil está aquí totalmente aprovechada.

Mattinata 9: Mario del Monaco, derrocha vozarrón y fiato pero falla en el estilo. Aún así, me esperaba algo peor, más fiero, más Otello.

Mattinata 10: Vic Damone, un crooner italo americano desconocido para mí hasta ahora, canta la misma versión en inglés que hemos escuchado a Dean Martin. Para mi gusto y para el de Teresa, mejor que éste último.

Mattinata 11: Enrico Caruso, dedicatario de la canción, canta estupendamente la primera grabación de esta pieza con el propio Leoncavallo al piano. Un pedazo de historia de la música y una fantástica interpretación, elegida por Golaud, maac y Ximo entre sus preferidas.

Mattinata 12: Al Bano, sin Romina Power. Un espanto, no hay otra definición. Unanimemente seleccionada entre las infumables.

Mattinata 13: Jaume Aragall, cuenta con el apoyo de Teresa y el visto bueno de maac. A mí la verdad es que no me acaba de convencer, y eso que Aragall es una debilidad para mí.

Mattinata 14: Josep Carreras, en una peculiar versión con castañuelas escogida por Ximo y Teresa. Belleza tímbrica y fraseo apasionado, una gran interpretación.

jueves, 27 de diciembre de 2007

Il favoloso Mario del Monaco

Los seguidores del inmenso Mario del Monaco estamos de enhorabuena. DECCA, que fue su discográfica durante toda su vida, acaba de lanzar un estuche con tres discos y un libro interior dedicado a la figura de este cantante y yo tengo la suerte de contar ya con un ejemplar. El primero de los tres discos está dedicado a Verdi. Se abre con extractos de su primer Otello de estudio, grabado con Alberto Erede en el 54, aunque para el Niun mi tema se ha elegido la grabación con Karajan en el 61, en la que tenía el papel mucho más interiorizado. En ese mismo disco encontramos ejemplos de los que fueron sus grandes papeles verdianos en su madurez (Alvaro en la Forza, Macduff en Macbeth, Ernani...) así como una muestra de como se desenvolvía en papeles más líricos como el Alfredo de La Traviata o el Duca de Rigoletto, papeles que cantó con frecuencia en los primeros años de su carrera (recordemos que debutó en 1940) y que posteriormente abandonó para dedicarse a un repertorio más pesado que se adaptaba mejor a sus características vocales. El segundo disco está dedicado a Puccini y al verismo, con fragmentos de óperas de Boito, Ponchielli, Mascagni, Leoncavallo, Giordano, Cilea y Zandonai. Es en este repertorio donde Mario del Monaco se encuentra más cómodo, ofreciendonos momentos de una intensidad estremecedora. El tercer disco del pack contiene grabaciones que nunca fueron publicadas (destacan dos fragmentos de una Norma de estudio de 1958 con Giulietta Simionatto como Adalgisa en los que del Monaco está fantástico), rarezas como el aria de Le Cid de Massenet en francés o In Fernem Land de Lohengrin en alemán y curiosidades (¡Tonight, de West Side Story con Mantovani y su orquesta!).

El libro que acompaña estas grabaciones consta de dos partes: Una voz inmortal, escrita por Elisabetta Romagnolo, en la que se nos ofrece un resumen de la carrera del gran Mario y Mi Otello, extractos de una entrevista concedida a Mario Morini en 1966 en la que el propio del Monaco explica cómo se enfrentó por primera vez al reto de cantar Otello, cómo lo preparó y de qué manera varió su interpretación del moro con los años. Todo esto se completa con cientos de fotografías en las que vemos al cantante con su familia, en el teatro, en compañía de otros cantantes legendarios (Tebaldi, Simionatto, Merrill, Protti, Bastianini...). También aparecen algunos documentos curiosos, como el telegrama que le mandó Wieland Wagner para preguntarle si era capaz de cantar Lohengrin en alemán y si estaba disponible para el siguiente festival de Bayreuth.


Me he dejado lo mejor para el final. En el disco dedicado a Verdi, aparte de los extractos de sus Otellos de estudio ya comentados, tenemos cuatro extractos de su debut en el papel del moro que tuvo lugar en el Teatro Colón de Buenos Aires el 21 de julio de 1950, cuando el tenor tenía 35 años. Según cuenta el propio Mario del Monaco, cantar Otello era su máxima aspiración desde que inició su carrera, pero el papel le inspiraba un temor reverencial. No es para menos, además de lo durísimo que es el papel de por sí, un autentico rompe-gargantas que hacía que casi todos los tenores que se aventuraban a cantarlo lo hicieran al final de sus carreras, cuando ya no tenían nada que perder, estaba la sombra del primer Otello, Francesco Tamagno, una figura elevada a la altura de mito con la que la comparación era inevitable. Decían los que le habían escuchado que durante los arranques de furia de Otello en escena su voz era tan atronadora que llegaba a apagar las lámparas del teatro. No fueron pocos los cantantes que, teniendo la vocalidad adecuada para enfrentarse al papel, tuvieron miedo de la comparación y nunca llegaron a cantarlo. Mario del Monaco sí se enfrentó al reto (en un estado de pánico absoluto y tras haber intentado convencer al director, Antonino Votto, para que le permitiera abandonar, según cuenta él mismo). Escuchemos el resultado, empezando por su primera intervención en la ópera, el Esultate! que se convertiría en marca de la casa a lo largo de su carrera y donde, a pesar de la mala calidad de sonido, se puede apreciar sus características más importantes, el squillo o timbre broncíneo de sus agudos y su inacabable fiato, que le permite mantener las notas y atacar las siguientes sin señal de ahogamiento.


Click para escuchar "Esultate-88"

Seguimos con un Ora e per sempre addio cantado muy a la verista, con fiereza quizá excesiva en los acentos pero que consigue arrancar los aplausos del público.

Click para escuchar "Ora-e-per-sempre-addio"

Si en el fragmento anterior el público aplaudía el apasionamiento de Mario del Monaco, en este fragmento vamos a comprobar cómo es capaz de llevarlos al delirio. Dio! Mi potevi scagliar empieza con del Monaco intentando lo imposible, controlar una voz de caudal tan inmenso como es la suya, empresa de la que sale victorioso, si bien no faltan los arranques de pasión en determinados momentos, siempre colocados con la minuciosidad de quien era un perfeccionista obsesivo, capaz de pasarse días ensayando una misma frase hasta que conseguía darle la entonación adecuada. Mario del Monaco demuestra en este fragmento que era un gran actor además de un gran cantante, con una pronunciación perfecta del italiano y una gran capacidad expresiva. Al final, cuando libera toda su potencia vocal en O, gioia! uno no puede dejar de pensar que si las lámparas del teatro no hubiesen sido eléctricas, seguro que las habría apagado como hacía Tamagno. Tras ésto, la reacción del público no podía ser otra.

Click para escuchar "Dio-Mi-potevi-scagliar"

Llegamos al final de la ópera, Niun mi tema, el fragmento donde más se nota la influencia de Tamagno y de la tradición previa a del Monaco. Es inevitable comparar esta versión con otras posteriores en las que Mario del Monaco aporta un punto de vista mucho más personal, consiguiendo un resultado mucho más emotivo y menos truculento, sin los gritos y lamentos que usa en el momento de su muerte.

Click para escuchar "Niun-mi-tema-88"