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miércoles, 7 de marzo de 2012

Arias para Helga


Según se está comentando últimamente (podéis leerlo en el Blog de Atticus), el cese de Helga Schmidt como Directora Artística e Intendente del Palau de les Arts de Valencia es inminente. Mientras se hace público, aquí tenemos una selección  de arias dedicada a ella, todas cantadas por cantantes prestigiosas y en activo, que nos servirán para ir ambientando la espera. Disfrutadlas.


Vídeo de ArwenUndomiel7


Vídeo de capitalchina


Vídeo de carosaxone


Vídeo de Arashi110


Onegin65


Vídeo de GrandTier

sábado, 28 de enero de 2012

Don Giovanni sin chispa en Les Arts

Los aficionados a la ópera somos un público peculiar si nos comparamos con quienes prefieren la música instrumental o los conciertos en los que no está presente el aspecto teatral, tanto en lo escénico como en lo argumental y en lo musical, que sí está presente en las obras pensadas para la escena. Comparativamente somos más apasionados, más vehementes, buscamos que surja esa chispa que nos inflame el espíritu y no nos conformamos con la simple corrección, antes disfrutamos con una interpretación imperfecta pero que en algún momento llegue a conectar con nosotros en un plano más emocional que intelectual. Pues bien, nada de eso sucedió ayer en el estreno de Don Giovanni, con una excepción puntual.

Los encargados de que no surgiera la chispa en ningún momento fueron, principalmente, un Zubin Mehta que se mueve entre el pentagrama mozartiano como un esquimal en el Sahara y un Jonathan Miller cuya labor se resume en una sola palabra: nada. Los cantantes, con la excepción del Don Ottavio de Korchak, tampoco ayudaron a levantar la función.

Zubin Mehta es un director extraordinario, qué duda cabe, y ayer dio prueba de ello consiguiendo sacar unas sonoridiades bellísimas de la orquesta y diseccionando la partitura como sólo un maestro puede hacerlo. Pero la música de Mozart es mucho más: es ritmo, es brío, es ligereza, es alegría, es ganas de vivir. Zubin Mehta no transmitió nada de eso. Además, su falta de visión de conjunto hizo que se echase en falta cierta coherencia entre números, pues la mayoría sonaron demasiado lentos (lo cual es una opción respetable, admirable incluso en manos de directores como Maazel), pero algunos no lo sonaron tanto e incluso otros sufrían de una excesiva aceleración sin que quedara claro por qué. Los cantantes sufrieron estos tempi caprichosos y se produjeron un buen número de desajustes entre el foso y las voces.


Jonathan Miller, por su parte, nos demostró que a veces menos es más: su versión de hace seis años, reducida a causa de un accidente que inutilizó gran parte del escenario, resultó más efectiva de lo que ha demostrado ser al completo. Tres paredes negras, dos bancos de madera en los extremos del escenario, donde contínuamente se sientan los cantantes (lo cual es una falta de respeto al público de los laterales, con visión parcial), un nulo trabajo de iluminación y una inexistente dirección de actores son los elementos que forman esta puesta en escena que hace parecer a la Carmen de Saura buena en comparación. Lo que en 2006 nos pareció una solución de emergencia resultó ser todo lo que había. O sea, nada. Muy merecidamente, Jonathan Miller recibió abucheos por parte de un público que, al menos en parte, demostró no ir sólo a la ópera a lucir visones, como él mismo dijo, sino también a abuchear a farsantes sin talento cuando tiene la oportunidad.

En cuanto a los cantantes, tanto el Don Giovanni de Nicola Ulivieri como el Leporello de David Bizic fueron correctos pero aburridos. Ninguno de los dos destacó por su fraseo, por sus dotes como actor o por poseer una voz extraordinaria. En todo caso, Bizic me pareció algo más interesante, pero entre un Mehta lentísimo y un Miller que le obligó a cantar el aria del catálogo sentado y casi sin poder moverse le impidieron brillar en su momento de mayor lucimiento, el aria del catálogo, que se convirtió en un catálogo de desajustes y entradas a destiempo. Sabemos, porque hace una semana pudimos verle en un vídeo de youtube, que es capaz de mucho más. Sobre Ulivieri, aburridísimo como actor (¿culpa suya o de Miller?) y poco interesante como voz, sólo diré que gracias a él ahora aprecio mucho más el trabajo de Erwin Schrott como Don Giovanni hace seis años.

Zerlina y Masetto fueron interpreados por Rosa Feola y Simon Lim respectivamente. Bien ambos, correctos ambos (mejor ella), pero sigue sin saltar la chispa, seguimos sin salir del gris monótono.
Saldremos, pero para peor, con la Donna Elvira de Sonia Ganassi, una cantante que ha hecho cosas interesantes en el pasado pero que ayer nos mostró una voz deteriorada y un fiato corto que le impedía mantener la línea de canto. Graves forzados y desimpostados (y por tanto, apenas audibles), agudos estridentes, cambios de color en la voz... Mejor, en mi opinión, fue la Donna Anna de la rusa Anna Samuil, aunque creo que muchos no compartirán este punto de vista, a juzgar por los comentarios que se oían durante el entreacto. Su voz no es especialmente grande ni especialmente bonita, pero resulta suficiente en ambos aspectos, algo que no afea un vibrato bastante notorio. Por arriba resulta algo estridente, como Ganassi, y en las agilidades no va muy sobrada, pero acaba sacando el papel adelante y lo hace con algo más de incisividad que todos los comentados anteriormente.


Finalmente, hubos dos cantantes que sí me convencieron del todo: Alexánder Tsymbalyuk, cuyo vozarrón de auténtico bajo ya había sonado anteriormente en Les Arts, causando siempre una buena impresión, y Dmitri Korchak, un tenor que me ha gustado siempre que lo he escuchado y que ayer cantó un Dalla sua pace magnífico, delicado, dominando las medias voces y sacando partido de su belleza tímbrica. Aquí sí, por fin, saltó la chispa, y sólo por eso y porque la música de Mozart es tan sublime que salva cualquier dificultad, valió la pena asistir anoche a este Don Giovanni.

Mención especial para el breve texto incluido en el programa de mano (ya era hora de que se incluyera algo que no fuera la sinopsis de la ópera y las biografías de los cantantes) en el que Helga Schmidt nos informa de que en el Palau de les Arts son ajenos a la "moda" (sic) de añadir florituras y adornos a las interpretaciones de Mozart y pretenden "mantener la pureza de la música de Mozart, respetando escrupulosamente la partitura". Dice que su intención es seguir la línea de maestros mozartianos como Furtwängler, Böhm y Karajan, lo que es una forma de decir que se pasan a Gardiner, Harnoncourt y Jacobs, entre otros, por el arco del triunfo. A mí me gusta mucho el Mozart de estos tres últimos, tanto que hasta soporto las voces imposibles que suele buscarse Jacobs para elaborar sus repartos, así que esta vuelta al pasado de doña Helga no me convence pero tampoco me extraña, teniendo en cuenta sus últimas declaraciones en las que defiende volver al repertorio más trillado para sortear la crisis. Lo que sí me sorprende es que intente vendernos ese retorno al Mozart decimonónico vienés como una lectura depurada y respetuosa de la partitura, cuando lo cierto es que para ser de verdad respetuoso al cien por cien haría falta contar con instrumentos originales y ofrecer una de las dos versiones de la partitura que se estrenaron en tiempos de Mozart, la de Praga (sin las arias Dalla sua pace y Mi tradì quell'alma ingrata) o la de Viena (sin Il mio tesoro y con el añadido del dúo entre Leporello y Zerlina Per queste tue manine). Jacobs, sin ir más lejos, ofrece la versión de Praga en sus grabaciones en CD y DVD. No es que me parezca mal fundirlas, es más, me parece muy bien porque prefiero tener las dos arias de Don Ottavio y prescindir del dúo Per queste tue manine, pero entonces la tan cacareada pureza y el respeto a la partitura ya no existen, diga Helga lo que diga, y lo que se interpreta es una versión manipulada del original mozartiano.

martes, 24 de enero de 2012

Preparando el Don Giovanni de Les Arts


El próximo viernes 27 se estrena en el Palau de Les Arts una nueva producción de la ópera Don Giovanni de W. A. Mozart. Bueno, nueva o no tan nueva, ya que esta misma producción de Jonathan Miller se debió ofrecer en la primer temporada del teatro valenciano (2006) pero, debido a una avería en la plataforma móvil del escenario, lo que se ofreció fue una versión mutilada y sin decorados. El precio de las entradas, en cambio, no sufrió ningún tipo de mutilación, mira qué cosas. Quien sí que debe haber sufrido una mutilación en el cerebro es Jonathan Miller, porque si no no se explica uno como es capaz de decir las tonterías que dice en esta entrevista.

Con el fin de ir preparándonos para lo que nos espera voy a recuperar una antigua costumbre de este blog y a enlazar una serie de vídeos en los que escucharemos a los que van a ser los intérpretes de este Don Giovanni.

Empezamos con el director, Zubin Mehta. Desde que protagonizó el estreno del Palau de les Arts dirigiendo la ópera Fidelio de Beethoven, esta es su segunda aparición fuera del Festival del Mediterràni que tiene lugar al final de cada temporada.  Sabemos de sobra cuál es el estilo de dirección de Mehta, y también sabemos que es un director bastante polivalente, pero ¿cómo sonará su Mozart? Pues, a juzgar por el siguiente vídeo, sonará rápido y en fortissimo. Ningún problema por mi parte si suena rápido, que conste; el Mozart pesante y romanticón nunca ha sido de mi agrado. Escuchamos el finale del primer acto de Don Giovanni con  Zubin Mehta dirigiendo a la orquesta de la Ópera Estatal de Viena con motivo del 50 aniversario de su reapertura. Los cantantes son Thomas Hampson (Don Giovanni); Ferruccio Furlanetto (Leporello); Edita Gruberova (Donna Anna); Soile Isokoski (Donna Elvira); Michael Schade (Don Ottavio); Ildiko Raimondi (Zerlina) y Boaz Daniel (Masetto).


Vídeo de RestlessRusalka

El elegido para el papel protagonista es Nicola Ulivieri, un bajo barítono italiano en activo desde 1993 que ha basado su carrera hasta el momento en Mozart y Rossini. Parece más barítono que bajo, algo que en este papel me parece positivo y que le asemeja al Don Giovanni que tuvimos en el 2006, un por entonces poco conocido Erwin Schrott que realizó una muy buena interpretación, aunque en algunos momentos estuvo algo pasado de rosca. Escuchemos a Nicola Ulivieri cantando el dúo La ci darem la mano junto a la Zerlina de Chelsey Schill.


Vídeo de silola7

Como Leporello tenemos al joven barítono serbio David Bizic, cuya carrera, tras unos años cantando en teatros menores, está empezando a despegar. Sus compromisos para esta temporada incluyen, además de la de Les Arts, visitas a la ROH,  Opéra Bastille y Deutsche Oper entre otros teatros. Le escuchamos cantando el aria del catálogo.


Vídeo de drvarska

Anna Samuil, soprano rusa cuyo trabajo más conocido hasta la fecha es la Tatiana del Eugene Onegin dirigido por Barenboim (editado en DVD) será nuestra Donna Anna. Hace unos años, maac nos habló de ella en su blog. Vamos a escucharla cantando el rondó Non mi dir, bell'idol mio junto al Don Ottavio de Michael Schade.


Vídeo de Duci3834

En el papel de Donna Elvira se turnarán dos mezzos. La primera, a la que podremos escuchar el día del estreno, es la conocida belcantista Sonia Ganassi, a quien escucharemos cantando el aria Quant'è grato all'alma mia, de la ópera Elisabetta, Regina d'Inghilterra de Rossini, en la que el oyente avispado descubrirá un parecido nada disimulado durante unos compases con la celebérrima Una voce poco fa del Barbiere.


Vídeo de DieVogelQDU

La segunda Donna Elvira será la australiana Caitlin Hulcup, habitual de la Ópera Estatal de Viena, a quien escucharemos cantando el aria Amid A Thousand Racking Woes, de la ópera Artaxerxes de Thomas Arne (el autor de Rule, Britannia!).


Vídeo de PalmideArtaserse

Nuestro Don Ottavio será el tenor ruso Dmitri Korchak, a quién lamento no haber podido escuchar en la reciente Cenerentola. Tengo muchas ganas de ver qué tal lo hace cantando este papel, algo ingrato en lo argumental pero con dos arias preciosas. Escuchémosle cantando Dalla sua pace en un recital de hace poco más de un año.


Vídeo de cygankvao

Completarán el reparto la Zerlina de Rosa Feola, de la que se puede escuchar alguna cosa (poca) en youtube, el Commendatore de Alexánder Tsymbalyuk y el Masetto de Simon Lim, ya conocidos en Les Arts.

martes, 6 de julio de 2010

Cesare Siepi, in memoriam

Ayer falleció a los 87 años de edad uno de los mejores bajos de la historia de la fonografía, en muchos papeles creo que se puede afirmar que fue el mejor. Estoy hablando del gran Cesare Siepi, el sucesor de Ezio Pinza como estandarte de la escuela italiana de bajos tras la II Guerra Mundial. Desgraciadamente, el testigo no ha pasado a otra generación y si bien hoy en día aún podemos escuchar bajos de gran calibre cantando en alemán, las óperas italianas siguen esperando un bajo que les haga justicia.

Cesare Siepi nació en Milán en 1923 y empezó a cantar en un grupo madrigalístico hasta que entró brevemente en el conservatorio milanés. A lo largo de su carrera afirmó en varias ocasiones que era prácticamente un autodidacta. Debutó en 1941 cantando el Sparafucile de Rigoletto, pero su oposición al régimen fascista italiano hizo que tuviese que huir a Suiza y no fue hasta terminada la guerra que su carrera despegó, triunfando en los principales teatros italianos con los grandes papeles para bajo del repertorio verdiano, así como con obras como Mefistofele de Boito, La Bohème de Puccini o I Puritani de Bellini.

En 1950 fue contratado para el estreno de la era de Rudolf Bing en el Met de Nueva York, donde cantó el papel de Filippo II en Don Carlo de Verdi. Permaneció como principal bajo de la casa hasta 1974, debutando en papeles tan dispares como Boris Godunov (cantado en inglés) o Gurnemanz.

Completó su carrera, que acabó a finales de los ochenta, con recitales y participando en diversos musicales, siendo protagonista de Bravo Giovanni y Carmelina, que al parecer no tuvieron mucho éxito. Afortunadamente para todos, dejó su voz cálida, oscura, homogénea y de agudos brillantes en numerosas grabaciones que nos permitirán recordar cómo sonó el último gran bajo italiano para así reconocer al siguiente cuando llegue, esperemos que no tarde mucho.

Vamos a escuchar a Cesare Siepi cantando O tu Palermo!, de la ópera I vespri siciliani de Verdi en una aparición televisiva en 1957. El sonido no es demasiado bueno, pero lo suficiente para darse cuenta de que estamos ante una voz privilegiada y ante un artista de categoría.


Vídeo de operabeauty

El papel que más veces llevó a escena Cesare Siepi fue el Don Giovanni mozartiano, convirtiéndose en el más importante de sus intérpretes en su generación. Durante muchos años se cosideró referencial su grabación de esta obra con la dirección de Wilhelm Furtwängler y aunque hoy esta interpretación tan romántica de tal partitura está superada, sigue siendo una grabación a tener en cuenta, sobre todo gracias a su protagonista. Escuchémosle cantando Finch'an dal vino bajo la ralentizada batuta de Furtwängler en la mítica producción del Festival de Salzburgo.


Vídeo de Selkaen

Para deleitarnos escuchando sus poderosos graves, os propongo esta excelente interpretación del aria Seigneur, rampart et seul soutien de la ópera Les Huguenots de Meyerbeer.


vídeo de classicvinylbiz

Y para acabar, le escuchamos cantando Some Enchanted Evening, del musical South Pacific de Rodgers y Hammerstein.


Vídeo de MusashiTzu

sábado, 3 de julio de 2010

Ramón Vargas canta Elisir e Idomeneo

La próxima temporada del Palau de les Arts de Valencia viene marcada por la crisis, tanto en los títulos pretendidamente populares (habría mucho que debatir al respecto) como en los repartos, llenos de nombres de cantantes jóvenes y desconocidos. Las únicas excepciones las encontramos en la Aida con la que se inaugura la temporada, donde tampoco es que el reparto sea para lanzar cohetes, pero al menos uno sabe lo que le espera y en las dos últimas óperas, L'elisir d'amore y Mefistofele, en las que contaremos con la presencia (siempre que no acabe cayendo del cartel, recordad que hablamos de Les Arts) del tenor mexicano Ramón Vargas.

La carrera de Ramón Vargas se ha desarrollado desde hace años dentro de unos parámetros de calidad muy elevados, pero misteriosamente siempre ha estado ensombrecido por otros tenores que han gozado de una mayor repercusión sin que pueda decirse objetivamente que le superen por voz ni mucho menos por técnica, algo que han demostrado en algunos casos las vertiginosas caídas al abismo que han sufrido, tan rápidas como fulgurantes fueron sus ascensiones. No hay más que ver la escasa aparición del nombre de Vargas en CDs y DVDs para comprobar que las grandes firmas nunca han apoyado a este cantante como se merece. Sin embargo, es un viejo conocido del público de teatros tan prestigiosos como la Scala, el Met o la ROH, donde lleva dos décadas obteniendo grandes éxitos y cantando un repertorio amplio pero siempre adecuado a su voz de lírico.

Vamos a escucharle primero cantando Una furtiva lagrima de L'elisir d'amore (Donizetti) para hacernos una idea de cómo va a ser su primera aparición en el escenario valenciano.


Vídeo de Onegin65

Y ahora vamos a escucharle cantando Fuor del mar de Idomeneo (Mozart), simplemente porque lo hace estupendamente.


Vídeo de sutherliano

sábado, 5 de diciembre de 2009

Entrada robot: Sinfonía 40 de Mozart




Hola humanos.

Soy un robot programado por Titus antes de irse de vacaciones. Si todo ha salido según lo previsto, en este momento Titus está escuchando esto:


Vídeo de osmontes

miércoles, 29 de julio de 2009

Se all'impero, amici Dei

Hace unos años, cuando empecé a interesarme por la ópera, tenía la sensación de estar metiéndome en un mundo que me superaba por completo, lleno de conceptos que se me escapaban. En la adquisición de los parámetros mínimos que me sirvieron de guía en este complicado entorno tuvo un papel muy importante internet, concretamente los foros, entonces aún no había blogs. Tras meses leyendo un foro por fin me atreví a escribir para exponer una duda, aunque ya ni recuerdo lo que pregunté. Menciono esto porque fue entonces cuando me ví en la obligación de escoger un nick y elegí Tito, que poco después cambié por Titus, que suena más imperial y no lleva a confusión con el dictador yugoslavo.

¿Por qué Titus? Como he dicho, estaba empezando a escuchar ópera y, todavía sin un criterio formado, escuchaba cualquier cosa que cayese en mis manos. En un período relativamente corto de tiempo la casualidad hizo que escuchase dos versiones de La Clemenza di Tito, una ópera mozartiana relativamente poco frecuente y que muchos consideran aburrida y anacrónica. A mí en las dos ocasiones me pareció que estaba cargada de belleza y de elegancia, así que empecé a encariñarme con ella, con esa simpatía que sentimos hacia los más débiles. Pensé entonces que ir en contra de la opinión generalizada era el primer síntoma de que me estaba forjando mi propia opinión, así que si debía elegir un nick sería ese.

Jonas Kaufmann (Tito) y Vesselina Kasarova (Annio), Zurich 2005

Mozart siempre componía sus óperas teniendo en cuenta las características vocales de los cantantes que las iban a estrenar. El papel de Tito en La Clemenza fue compuesto para Antonio Baglioni, para quien ya había compuesto el papel de Don Ottavio en Don Giovanni. Según podemos deducir de sus arias en ambas óperas y según nos cuentan las crónicas de la época, se trataba de un tenor corto de agudos pero con un fiato portentoso y facilidad para la coloratura. Las dos arias en las que Mozart exprimió al máximo las cualidades de Baglioni fueron Il mio tesoro en Don Giovanni y la que hoy nos ocupa, Se all'impero, amici Dei, de La Clemenza di Tito.

Vamos a escuchar esta complicadísima aria en la voz de varios tenores, todos ellos en activo, aunque no todos mantengan el rol en su repertorio. Algunos sufren muchísimo en la coloratura, otros tienen una voz demasiado endeble para representar a un emperador, otros, como Bruce Ford, tienen la voz y la técnica adecuadas pero han tenido épocas mejores. Hay dos versiones que se me hacen muy cuesta arriba. Quizá la sorpresa agradable sea la última de las opciones, Peter Seiffert, actualmente metido a heldentenor, que la cantaba así de bien en 1992. Tomadlo con calma y que lo disfrutéis.

Mark Padmore

Vídeo de hillevifan

Bruce Ford

Vídeo de SDCmorg

Jonas Kaufmann

Vídeo de rexeterna

Michael Schade

Vídeo de SDCmorg

Rainer Trost

Vídeo de hillevifan

Giuseppe Filianoti

Vídeo de CucciolonaAmorosa

Peter Seiffert

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jueves, 2 de julio de 2009

Ivar F. Andresen, la voz del siglo (XX)


Los que no hemos tenido la suerte de acudir al reciente Götterdämmerung que cerraba el II Festival del Mediterrani en el Palau de les Arts nos hemos intentado consolar escuchando diversas versiones de tal obra, o al menos de algunos fragmentos, y para ello hemos utilizado esa mina de diamantes que es el youtube. Me encanta ir saltando de vídeo en vídeo, empezando por lo que me apetece escuchar en ese momento y acabando donde el azar quiera llevarme. De esa forma conocí aquella versión de la marcha fúnebre de Sigfrido dirigida por Klaus Tennstedt que escuchamos hace un par de meses y que tanto nos gustó, y también así me he cruzado hoy con Ivar F. Andresen, un bajo de principios de siglo al que no conocía de nada (gran error por mi parte, pues aparece en grabaciones tan célebres como el Tristan de Toscanini) y que me ha dejado impresionado como Hagen con una llamada a las armas tremenda. No puedo insertar el vídeo en cuestión, pero podéis escucharlo directamente en youtube pinchando AQUÍ.

Investigando un poco he sabido que Ivar Frithiof Andresen (1896-1940) fue conocido en su época como "la voz del siglo", destacó especialmente como bajo wagneriano (aunque también cantó Mozart y Verdi con frecuencia) y fue el primer cantante de nacionalidad noruega en pisar las tablas del Metropolitan de Nueva York. Falleció a una temprana edad, aunque por fortuna se conservan bastantes registros de su voz. Al parecer, fue catalogado al principio de su carrera como bajo-barítono, algo que puede parecer chocante si escuchamos su peculiar timbre oscuro y su facilidad para emitir notas graves, como podemos comprobar en su grabación del aria O Isis und Osiris, de Die Zauberflöte (W. A. Mozart).


Vídeo de sarastrone

Otro vídeo en el que podemos comprobar sus excelentes cualidades vocales y su amplia paleta de colores es este en el que canta la canción tradicional Per Svinaherde (Canción del porquero).


Vídeo de retrotor

Nos vamos a despedir con dos arias traducidas al alemán, una desde el francés, perteneciente a la ópera La Juive, de Halévy y la otra procedente de Macbeth, de Verdi. En ambos casos, su maestría nos obliga a dejar a un lado los prejuicios lingüísticos para entregarnos al puro placer auditivo.




Vídeos de sarastrone


PS: Como curiosidad, en Noruega se le recuerda principalmente porque su rostro todavía aparece en la caja de las populares pastillas para la tos IFA (sus iniciales), junto a una cita en la que recomienda su consumo a "cantantes, oradores, fumadores y deportistas".

jueves, 4 de junio de 2009

John McCormack, el gran tenor irlandés


Uno se entera de cada cosa... Estoy estudiando estos días literatura inglesa e irlandesa del siglo XX y consultando en un libro la biografía de James Joyce me entero de que antes de empezar a escribir, en una época en la que se encontraba en la pobreza (nada extraño en la Irlanda de la época), probó fortuna como cantante de ópera, pues al parecer podeía una bonita voz de tenor y había aprendido a cantar bastante bien tras años de educación en colegios religiosos en los que la música formaba parte de la liturgia. Conoció entonces a otro joven tenor irlandés que estaba dando los primeros pasos de una prometedora carrera y ambos ensayaron juntos en diversas ocasiones. Este joven tenor, gracias a cuyo consejo Joyce se presentó al concurso Feis Ceoil de 1904 y ganó una medalla de bronce, era ni más ni menos que John McCormack.

John McCormack ( 1884-1945) fue uno de los primeros tenores en beneficiarse de las grabaciones fonográficas, junto con Enrico Caruso. Cuentan que una vez se encontraron en un teatro y McCormack al ver al italiano gritó "¡Paso al mejor tenor del mundo!" a lo que Caruso contestó "¿Acaso se ha retirado John McCormack?". Ambos representaban dos estilos diferentes de canto operístico. Caruso renovó la forma de cantar, aplicando una acentuación verista y una carga dramática al repertorio anterior al verismo que causó furor en la época y que marcó el devenir del estilo de canto, pues este estilo encuentra en tenores como Giuseppe di Stefano, Mario del Monaco, Franco Corelli o Plácido Domingo sus sucesores. McCormack, en cambio, es fiel al estilo anterior a Caruso, preocupándose por una línea de canto depurada sin importarle la intención dramática y evitando a toda costa recursos truculentos como los sollozos o la acentuación exagerada. Desde el punto de vista actual, no faltará quien piense que su canto ha quedado algo obsoleto por su falta de dramatismo. De hecho, cuando le decían que era el mejor tenor lírico del mundo, el propio John McCormack solía añadir "y el peor actor". Sin embargo, y ahora viene lo bueno, es posible apreciar en sus grabaciones grandes virtudes. Para empezar, su voz estaba perfectamente colocada de natura, algo que maravilló a sus maestros de canto, y por lo tanto sonaba liberada y limpia. Teniendo esto resuelto, su labor como estudiante de canto se centró en el control del fiato, cualidad sobre la cual cimentó su carrera. Además de todo esto, su dicción era muy buena y su timbre, aunque hoy en día puede no parecer excesivamente atractivo, gustaba mucho en su época. Vamos a escuchar su grabación del aria Il mio tesoro, de la ópera Don Giovanni (W. A. Mozart), efectuada en 1916. Aún hoy, con tantas versiones como se han grabado, hay quien la considera insuperada.



Vídeo de primobaritono

John McCormack cantó mucha ópera en grandes teatros como el Metropolitan y Covent Garden, incluso formó parte como tenor estrella de la compañía de Nellie Melba, pero donde se sentía más cómodo era en sus innumerables recitales, pues en ellos no tenía que actuar y además podía cantar su repertorio favorito, canciones y baladas, tanto compuestas para él como tradicionales irlandesas. Era famosa su pose, inmóvil en medio del escenario, con la cabeza echada hacia atrás y un pequeño libro negro en las manos en el que tenía apuntadas las letras de las canciones. Veámosle ahora cantando I hear you calling me, de Hedford y Marshall, un tema que hizo muy popular y que solía cantar en todos sus recitales.


Vídeo de TheGreatPerformers

Pero aunque él prefería las canciones, no puedo evitar despedirme con un aria operística, su magnífica interpretación de Spirto gentil, de La favorita (G. Donizetti), en la que queda patente su absoluto control del fiato y su capacidad para apianar y sombrear su voz.


Vídeo de patriot4913

martes, 7 de abril de 2009

El Miserere de Allegri, la obra que convirtió a Mozart en un ladrón

Como es sabido, Wolfgang Amadeus Mozart pasó su adolescencia viajando por toda Europa junto a su padre, llevando a cabo el equivalente a una moderna gira de conciertos. Con doce años, de camino a Nápoles, los Mozart se detuvieron en Roma coincidiendo con la Semana Santa. Era costumbre en la época interpretar el Miserere de Gregorio Allegri en la Capilla Sixtina, en presencia del Papa, durante el Oficio de Tinieblas el Miércoles Santo y el Viernes Santo. Tal interpretación se hacía a la luz de trece velas que representaban a Jesús y los doce apóstoles y que se iban apagando una a una hasta acabar en completa oscuridad. Era tal el efecto que se conseguía con la unión de la música y la liturgia que el Papa Urbano VIII, quien había encargado la obra a Allegri, prohibió su transcripción y su ejecución fuera del Vaticano bajo pena de excomunión. La iglesia, como vemos, siempre ha sido muy dada a preservar sus misterios.

Pero ¿quién fue Gregorio Allegri? Nacido y muerto en Roma (1582-1652), Allegri fue un sacerdote que dedicó su vida a la música sacra, primero como niño cantor y tras su cambio de voz (de soprano a tenor) como miembro de diversos coros, entre ellos el de la Capilla Papal, del que formó parte hasta su fallecimiento. Además de su faceta como cantante fue un destacado compositor, tanto de obras de estilo barroco temprano como de música polifónica en la más pura tradición renacentista, en la que se inscribe su Miserere. Allegri había estudiado música con Giovanni Maria Nanini, íntimo amigo de Palestrina, por lo que hay un nexo de unión entre las obras de uno y otro.

El Miserere de Allegri está compuesto para dos coros que cantan a cappella. Uno de ellos, de cuatro voces, canta una versión simple del tema original y el otro, de cinco voces, situado a distancia del primero, le responde con una versión más elaborada del mismo tema.

Retomemos el hilo de la historia. Mozart y su padre asisitieron la madrugada del Miércoles Santo de 1769 a la interpretación del Miserere de Allegri en la Capilla Sixtina, atraídos por la inacesibilidad y la consiguiente fama de una música de la que todos hablaban pero que muy pocos habían escuchado. Al acabar el oficio regresaron a su alojamiento y el jóven genio transcribió de memoria los doce minutos de música polifónica al papel pautado, violando así la prohibición papal. Ojo al dato, que diría Supergarcía: doce minutos de música polifónica transcritos de memoria tras una única escucha. Para asegurarse de que la transcripción era absolutamente fiel al original, padre e hijo volvieron a la Capilla Sixtina el siguiente Viernes Santo con la copia escondida en el sombrero de Wolfgang y realizaron unas cuantas correcciones menores.

¿Es esta historia real o es una leyenda? Pues todo indica que es real, a juzgar por la carta, que aún se conserva, enviada por el padre de Mozart a su mujer desde Roma en aquellas fechas:

[...] ¡Tenemos el Miserere! Wolfgang lo ha transcrito y te lo enviaríamos a Salzburgo junto a esta carta si no fuera necesario que estuviéramos nosotros allí para interpretarlo. Porque la manera de cantarlo contribuye, en mayor medida aún que la propia composición, al efecto que produce en el auditorio [...].

Los Mozart continuaron con sus viajes por Europa y en uno de ellos se cruzaron con el historiador británico Dr. Charles Burney, a quien dieron una copia de la partitura para que la publicara en Londres. La reacción del Papa Clemente XIV cuando se enteró del robo efectuado por el niño prodigio no fue la excomunión, como hubiese sido de esperar, sino llamarle a Roma para alabar su maestría musical y concederle la orden de la Espuela de Oro. El Papa Clemente hizo honor a su nombre. Me gustaría saber qué habría pasado de haber existido la SGAE por aquel entonces, seguro que la historia habría acabado con Mozart excomulgado y pudriéndose en una celda del Vaticano.

Supongo que si habéis llegado hasta aquí estaréis deseando escuchar el Miserere de Allegri. Pues bien, aquí tenéis esta obra que fue secreta hasta que Mozart se encargó de que dejara de serlo, interpretada por el coro del New College de Oxford.

domingo, 15 de marzo de 2009

Cosí fan tutte en el Palau de les Arts: Entre la corrección y el tedio

Según comentaban quienes han podido escucharla, lo mejor de estas funciones de Così fan tutte en el Palau de les Arts de Valencia está siendo la veterana Barbara Frittoli, lo único destacable entre la monotonía de unos cantantes y una direcció musical que se mueve entre la corrección y el tedio. Pues bien, como nuestra querida y admirada Helga tuvo a bien, una vez ya se habían adquirido los abonos, anunciar que los días 11 y 14 de marzo Barabara Frittoli sería sustituida por Alexandra Deshorties, me quedaré sin poder escuchar lo mejor del Così. Gracias Helga, cómo nos cuidas.

No voy a extenderme mucho con los cantentes, no hay mucho que decir. Tanto Nino Surguladze (Dorabella) como Joan Martín-Royo (Guglielmo) cantaron todas sus notas sin brillar en ningún momento, sin sacar de la partitura el encanto que esta encierra. Ambos poseen voces ricas y carnosas, pero estilísticamente están muy alejados del canto mozartiano.

Alexandra Deshorties (Fiordiligi) tiene una voz potente pero carece de la deseada homogeneidad entre registros. Sus graves fueron claramente insuficientes y su registro agudo estaba más gritado que cantado. Todos estos defectos quedaron patentes en un Come scoglio para olvidar, donde además se le atragantaron las agilidades. Una vez superado este tour de force, se sumió en la monotonía imperante, camuflando sus defectos pero sin mostrar sus virtudes, caso de tenerlas. Obviamente, conociendo la querencia por las voces grandes de gran parte del público, fue la más aplaudida de entre los cantantes.

Joel Prieto junto a Plácido Domingo

Lo más destacable de la noche fue Joel Prieto (Ferrando). El ganador del concurso Operalia 2008, a quien ya escuchamos recientemente en L'Arbore di Diana, debutaba el papel de Ferrando en estas funciones y lo hacía de forma notable, mejorando con mucho su rendimiento respecto a la ópera de Martín y Soler. Su interpretación de Un'aura amorosa estuvo muy en estilo y sirvió para despertar a un público adormecido por las lecturas planas de sus compañeros de reparto.

Tanto Eleonora Buratto (Despina), con una voz pequeña pero suficiente como Natale De Carolis (Don Alfonso) cumplieron con solvencia en sus papeles, sin destacar en lo bueno ni en lo malo. La verdad es que esperaba algo mejor de un bajo tan experimentado como De Carolis, pero tampoco se le puede echar nada en cara.

El coro estuvo correcto en sus breves intervenciones, perjudicado por su situación en la escena, y la orquesta sonó apagada debido a una dirección excesivamente plana por parte del checo Tomás Netopil, que no supo dotar a la lectura orquestal de la gracia que otros directores han logrado extraer de la partitura ni hizo sonar a la orquesta con el brillo que sabemos que puede alcanzar.


La puesta en escena creada para el Festival de Glyndebourne por Nicholas Hytner y dirigida en esta ocasión por Bruno Ravella es de corte clásico con guiños minimalistas, muy del estilo de lo que estamos acostumbrados a ver por el Palau de les Arts con mayor o menor fortuna. Como ya pasó en Esponsales en el monasterio, también procedente de Glyndebourne, la diferencia de tamaño entre los escenarios de uno y otro teatro hace que la escena quede como un pegote en medio de las tablas del Palau, con los laterales y la parte superior tapados y desaprovechados. Como suele pasar en las producciones clásicas, el vestuario de época está muy logrado. La iluminación también fue destacable, contrastando el vivo azul del cielo con la claridad de la escenografía y el vestuario. Sin embargo, desde los pisos superiores vimos como el último cuadro quedaba parcialmente tapado por la aparición de un horrible toldo de color granate (que además dio problemas al ser colocado). Exceptuando el detalle del toldo, una buena producción, estéticamente muy acertada, que deja cantar a gusto a los cantantes pero que no aporta nada nuevo a la obra. Tampoco es que tenga por qué hacerlo.

martes, 3 de marzo de 2009

El Così fan tutte de Glyndebourne


Esta misma semana empiezan en el Palau de les Arts las representaciones de Così fan tutte, la última colaboración de Mozart y el libretista Lorenzo Da Ponte. La puesta en escena que veremos en estas funciones será la del Festival de Glyndebourne, creada por Nicholas Hytner en el año 2006. Se trata de una puesta en escena tradicional en su concepción, como queda patente en el vestuario y los decorados, que se inclina hacia los espacios diáfanos y evita caer en el abigarramiento al que nos tienen acostumbrados muchos directores de escena de corte clásico como Franco Zeffirelli, Hugo de Ana o Giancarlo del Monaco (cuando no se le va la pelota, como en Cav/Pag en el Real). Las críticas recibidas tras su estreno en Glyndebourne fueron mayoritariamente buenas, ya veremos qué opina el público del Palau de les Arts.

Vamos a ver unos cuantos vídeos del Così fan tutte del Festival de Glyndebourne en el 2006. El reparto es el siguiente: Luca Pisaroni (Guglielmo), Miah Persson (Fiordiligi), Topi Lehtipuu (Ferrando), Anke Vondung (Dorabella), Ainhoa Garmendia (Despina), Nicolas Rivenq (Don Alfonso). El director es Ivan Fischer.

Soave sia il vento


Un'aura amorosa


Prenderò quel brunettino


E nel tuo, nel mio bicchiero

Vídeos de FuzzyCerts

jueves, 18 de diciembre de 2008

Gracias a todos


Gracias a todos los que entráis en este blog porque sin vosotros no existiría El imperio de los sinsentidos. Gracias a los que dejáis comentarios porque vuestra opinión ha convertido mi pequeño imperio solitario en un lugar de encuentro entre amigos. Gracias a los que no dejáis comentarios porque sé que estáis ahí y que a veces incluso os interesan las opiniones de este humilde aficionado. Gracias a todos porque habéis conseguido que este blog que nació porque tenía cosas que compartir y no sabía donde hacerlo, haya cumplido UN AÑO hoy, 18 de diciembre del 2008. Un año de óperas, de conciertos, de Velvet Underground, de idas y venidas al Palau de les Arts, de cabreos con Helga, de Tom Waits en directo, de seguir hablando con algunos de vosotros de lo que más nos gusta, de empezar a hablar con otros a quienes no conocía y a quienes ha sido un placer conocer... En fin, gracias por seguir ahí, por aguantar los rollos que os suelto y por animarme a que los siga soltando. Y para daros las gracias como os merecéis, Montserrat Caballé nos va a cantar Nehmt meinen Dank (Aceptad mi agradecimiento), de W. A. Mozart.


Vídeo de Onegin65

¿Os preguntáis qué tiene que ver la imagen con el texto? Pues está claro, son Las Gracias.

domingo, 30 de noviembre de 2008

Anna Netrebko canta D'Oreste, d'Ajace (Idomeneo)

Hace tiempo que quiero traer este vídeo por aquí, pero siempre que tenía ocasión de hacerlo me encontraba que Anna Netrebko aparecía en otros blogs y me lo guardaba para más adelante tratando de evitar la saturación. Ahora parece que, tras el lanzamiento de su último disco y su anuncio de que podría instalarse en España para criar a su hijo (al que ha puesto un nombre digno de la mismísima Sarah Palin: Tiago Arua se llama la criatura), llevamos unos días sin noticias suyas y es el momento idóneo para recordar una magnífica actuación en el Festival de Salzburgo del 2006 cantando la difícil aria D'Oreste, d'Ajace de la ópera Idomeneo de Mozart. Dirige la orquesta Daniel Harding, quien pudo haber sido el futuro director musical del Teatro Real de haber triunfado la opción Lissner.


Vídeo de mwwway

domingo, 21 de septiembre de 2008

Cambiando de instrumento

Es curioso como una misma melodía cambia, a veces hasta hacerse irreconocible, cuando cambiamos el instrumento que la interpreta. Aunque casi nunca nos quedaremos con la transcripción antes que con el original, es una buena forma de comprobar las posibilidades y las limitaciones de ciertos instrumentos, de escuchar melodías conocidas de una forma distinta y quizá de descubrir partes de esas melodías que siempre nos habían pasado desapercibidas hasta ahora. Y aunque no hagamos nada de lo anterior, por lo menos es una forma de pasar el rato, que es de lo que se trata.

William Kanensinger interpreta la marcha turca de Mozart (tercer movimiento de la Sonata para piano K331) en su transcripción para guitarra clásica:


Vídeo de hoaddy

El joven Sasha Boldachev interpreta la Introducción y variaciones sobre Norma, de Bellini, obra del harpista Elias Parish-Alvars:


Vídeo de spbharp

El famoso pianista Glenn Gould toca al piano la obertura de Los maestros cantores, de Wagner, en una transcripción propia que difiere de la que hizo el propio Wagner. Es curioso como canta, habla y disfruta como un niño mientras toca.


Vídeo de stephenykevin

La Orquesta de Philadelphia dirigida por Wolfgang Sawallisch interpreta la transcripción para orquesta que Leopold Stokowski realizó de la Toccata y fuga en Re menor de J. S. Bach, originalmente para órgano.


Vídeo de sound78rpm

Acabamos también con Bach y con el mismo instrumento con el que empezamos, la guitarra. Andrés Segovia interpreta una transcripción propia (en la que ha añadido bajos respecto al original y ha cambiado el tono de Sol a Re) del preludio de la Suite para violonchelo solo número 1.


Vídeo de phalopalo

jueves, 11 de septiembre de 2008

Soave sia il vento, música de despedida


Vídeo de lochness11

Soave sia il vento

tranquilla sia l'onda
ed ogni elemento
benigno risponda
ai nostri desir

Que es la forma mas hermosa de despedirse que jamás se ha escuchado. Cantan Elizabeth Schwarzkopf, Nan Merriman y Sesto Bruscantini, dirige Karajan. Otra cosa buena de este terzetto es que los que se supone que se van en realidad no se van, se quedan.


martes, 9 de septiembre de 2008

Mozart: Sonata para piano nº9 en La menor, K310


Seguimos dándole a los teclados, en este caso al del piano. Hace poco compré por el módico precio de 18,76 euros la integral de sonatas para piano de W. A. Mozart interpretada por María Joao Pires. No se trata de la versión que grabó en 1991 para Deutsche Grammophon (esa vale más de 100 euros), sino de una versión anterior, grabada en 1974, cuando la pianista lisboeta tenía 30 años y publicada ahora bajo licencia por el sello holandés Brilliant, que gracias a su política de grandes versiones a precios bajos se ha convertido en mi preferido.

Llevo unos días escuchando sonata tras sonata y disfrutando como un enano. Algunas las conocía, otras las estoy descubriendo ahora. Entre las primeras hay una que no por conocida deja de parecerme emocionante cada vez que la escucho: la Sonata nº 9 en La menor, K 310 (considerada la nº8 por algunos autores, lo que crea un pequeño caos a la hora de buscar referencias en la web). Mozart compuso esta sonata en 1778, a los 22 años, influenciado por un acontecimiento trágico, la inesperada muerte de su madre mientras él estaba en París dando una serie de conciertos. Al componer esta pieza abandonó el estilo clásico y galante del resto de las sonatas para dar paso a un dramatismo que nos puede parecer un claro precursor del movimiento romántico. La intención de la obra ya no es deleitar nuestros oídos con su belleza, sino transmitirnos los sentimientos del autor en un momento tan doloroso.

Para descargar la Sonata nº9 en la versión de Maria Joao Pires (1974), pichar AQUÍ.

El primer movimiento, Allegro maestoso, repleto de disonancias, se mueve desde el sombrío tono menor hacia la tonalidad mayor del segundo tema, siempre con una tensión casi palpable, para volver a la tonalidad menor original en la recapitulación. La tensión se ve incrementada durante el desarrollo de los temas por los cambios de dinámica de fortissimo a pianissimo. Escuchemos este movimiento en la versión de Alexei Lubimov, interpretada en un fortepiano construido a imitación de los de la época del autor.


Vídeo de ClarkVega

El segundo movimiento, marcado como Andante cantabile con espressione, comienza con una sección que recuerda a un aria y pasa de forma abrupta a por una sección intermedia de gran dramatismo en tono menor. Los sentimientos de alivio y superación que parecía transmitir la primera parte se ven súbitamente aniquilados por las disonancias punzantes y el ritmo embravecido que les suceden. Finalmente, con el regreso al primer tema, tras una serie de modulaciones, parece que el dolor queda finalmente oculto por la recuperada paz espiritual, quedando tan sólo la melancolía. Escucharemos este seguno movimiento interpretado por Sviatoslav Richter en una grabación en directo de 1959.


Vídeo de truecrypt

La pieza se cierra con el tercer movimiento, Presto, escrito en modo menor. Tras el cierre del segundo movimiento con una aceptación del dolor, Mozart podría haber dado paso a la esperanza o, al menos, a la consolación en este tercer movimiento. En lugar de eso, nos sumerge en una música de carácter rítmico que "parece estar persiguiendo un fantasma", según dice el folleto de la versión Pires que tengo delate. Al revés de lo que pasaba en el segundo movimiento, aquí la sección central parece intentar escapar de la tristeza y se entrevé algo de optimismo, pero inmediatamente regresa el primer tema hasta llegar a un violento fin en tono menor. La versión que vamos a escuchar es la del gran pianista Dinu Lipatti.


Vídeo de marcbarbu

miércoles, 3 de septiembre de 2008

Matti Salminen, el maestro


Si el otro día escuchábamos al alumno (Uusitalo), ahora le toca el turno al maestro. Matti Salminen (1945, Turku, Finlandia), es uno de los mejores bajos que uno puede escuchar en un teatro de ópera, con un voz profunda de gran belleza y un volumen inmenso. Me refiero a la voz, pero también podría referirme a su volumen corporal, no hay más que verle. Especializado en el repertorio wagneriano, ha destacado en sus interpretciones de Fafner, Fasolt, Hunding, Hagen, Titurel, Gurnemanz y el rey Marke entre otras, además de abordar óperas de otros autores como Verdi, Mozart, Músorgski y sus compatriotas Sallinen y Rautavaara.


Los valencianos hemos tenido la suerte de disfrutar de su arte en Fidelio, Das Rheingold y Die Walküre, todas en la primera temporada de Les Arts. El año pasado estaba anunciado como Fafner en Siegfried, pero acabó cayendo del cartel y aunque Stephen Milling demostró estar a su altura, uno siempre lamenta perder una oportunidad de escuchar a Salminen. Es, hasta ahora, el único cantante al que he braveado a voz en grito.

Vamos a escuchar su interpretación de la vigilia de Hagen, de Götterdämmerung, en la producción del Met dirigida por Levine.




Vídeo de TheGreatPerformers

Y ahora como Sarastro cantando O Isis und Osiris en la mozartiana Die Zauberflöte.



Vídeo de margaloca

Acabamos con un vídeo que ya tiene unos añitos, 23 para ser exactos. Salminen canta la muerte de Boris Godunov, de Músorgski, bajo la dirección de Zubin Mehta.




Vídeo de Gabba02

viernes, 18 de abril de 2008

Friedrich Gulda - So what?

Estos días estoy escuchando la integral de conciertos para piano de Beethoven que grabó Friedrich Gulda con la Filarmónica de Viena dirigida por Horst Stein para Decca en 1970 y que recientemente ha reeditado Brilliant. Buscando más cosas sobre Gulda en youtube he encontrado este documental, So What?, en el que una voz en off que simula ser la del propio Gulda hace un recorrido por toda su vida (¡y qué vida la de Gulda!). Empezó como concertista, uno de los mejores del siglo XX, pero en los 50 empezó a interesarse por el jazz, una música que le parecía más viva que la clásica, atenazada por el conservadurismo de las clases altas. Más tarde, creo un personaje para que cantara sus canciones (que era él mismo con peluca), llegando a engañar a parte de la crítica. Sin abandonar nunca la música de Beethoven, Mozart y Bach, sus tres piedras de toque, experimentó con todo tipo de sonidos, incluso, ya en su vejez, con la música discotequera de Ibiza, go-gos incluídas. En el documental, Gulda justifica todas y cada una de sus aventuras musicales, si bien es inevitable pensar que con muchas de ellas sólo pretendía enfurecer a los sectores más conservadores que al final no tenían más remedio que rendirse ante él cuando se dejaba de gansadas y tocaba las obras de Mozart como nadie más podía hacerlo. Su última gran broma fue simular su propia muerte para, tres días después, anunciar que había resucitado. Un año después murió de verdad, pero antes de ello prohibió a la prensa vienesa dar noticia de su muerte, pues consideraba que ningún crítico en Viena tenía categoría suficiente para hablar sobre su vida y su carrera.

Aquí está el documental, en el que le podemos escuchar interpretando obras de Beethoven, Mozart y Bach, así como sus propias composiciones. Está subtitulado al inglés y dividido en siete partes. Se puede ir de una otra utilizando las flechas laterales que aparecen al final de cada vídeo para acceder al siguiente.




Vídeo de opus3863a