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miércoles, 2 de marzo de 2011

Maazel y el contrabajo más pequeño del mundo

Buscando información sobre la ópera 1984 de Lorin Maazel he dado con este vídeo, que no tiene nada que ver con tal obra sino con tal año, concretamente con el vienés concierto de año nuevo en el que Maazel, director de turno, decidió interpretar una polka de Johann Strauss él mismo con su contrabajo, si hacemos caso del locutor de TVE.


Vídeo de munrraku

viernes, 11 de junio de 2010

Salomé se estrena en Les Arts

No sé si las relaciones entre el Palau de les Arts y el Palau de la Música de Valencia se basan en el odio, en el desprecio o simplemente se ignoran mutuamente, pero hacer coincidir el estreno de Salome en les Arts con el segundo acto de Parsifal con Waltraud Meier en el Palau hizo que muchas butacas quedaran vacías en el primero de los dos eventos.

Hasta ahora nunca había asistido a un estreno, suelo preferir las últimas funciones cuando todo está más rodado, pero esta vez no tuve elección. Tenía un poco de miedo, tanto al resultado artístico como al público. He oído muchas veces que el público de los estrenos es el menos operístico, el que no sabe cuándo aplaudir y cuando no, el que va a lucir visón sin importarle lo que ocurre sobre el escenario. Algo de eso hubo ayer, al menos en el cuarto piso, donde los ruidos, las conversaciones en voz baja pero totalmente audibles y los movimientos de algunos espectadores visiblemente aburridos e incluso molestos por el espectáculo fueron más evidentes de lo habitual.

Sin embargo, mis temores respecto al poco rodaje de director, orquesta y cantantes fueron infundados, todo funcionó a la perfección. Y cuando digo a la perfección no exagero, sobre todo en la labor orquestal: la Orquestra de la Comunitat Valenciana funcionó como una máquina de precisión durante toda la obra, sin el menor desliz, tanto en los momentos de conjunto como en las intervenciones en solitario de los diversos instrumentos: el contrafagot cuando Herodes oye el aleteo del ángel de la muerte, el violonchelo mientras Salomé espera la cabeza de Jochanaan, la percusión y los metales, el omnipresente clarinete... todo funcionó perfectamente, con un sonido tan bello como suele ser habitual en esta formación cuando desde el podio se sabe sacar lo mejor de ella. Y en el podio estaba Zubin Mehta, quien ya ha demostrado sobradamente que sabe hacerlo. Su visión de esta Salomé recuerda algo a su Wagner, pues en ambos casos apuesta por dotar a la música una fluidez que no gustará a todos (a mí, personalmente, no solo me gusta, me apasiona), y lo consigue manejando con maestría el tempo y la dinámica. Sin embargo, frente al lirismo con el que sonaba su Wagner, en Strauss opta por una mayor tensión dramática, sin renunciar a los momentos más expresionistas de la partitura. Una dirección de sobresaliente.

Tampoco anduvo mal en lo vocal esta Salome, aunque lo dejaremos en un notable. Afortunadamente, la mejor cantante sobre las tablas fue la protagonista, la soprano finlandesa Camilla Nylund. Su voz es destacable por tamaño y homogeneidad y especialmente apropiada para el papel por tratarse de una voz más lírica que dramática pero capaz de superar el muro orquestal (y Mehta no se lo puso especialmente fácil) y de no desfallecer en los momentos más dramáticos de la partitura. Tiene algo de ese imposible que pidió Strauss, una joven de quince años con la voz de una Isolda, está en un término medio entre ambos extremos y se desenvuelve muy bien desde ahí. Como única pega, unos agudos algo tirantes en algún momento, nada preocupante. En lo escénico, Nylund estuvo muy implicada, aunque no acabó de convencerme su actuación ni en la rabieta que le entra cuando Jochanaan la rechaza ni en los momentos en los que debería haber desplegado su sensualidad. Aun así, teniendo en cuenta lo difícil de tan poliédrico personaje, máxime cuando el director de escena decide añadirle aún más facetas, me parece digna de aplauso.

Hanna Schwarz, veterana mezzo alemana, destaca como Herodias por el volumen de su instrumento pero apenas puede controlar la oscilación y sus agudos son siempre gritados. Dramáticamente ofrece lo mejor de sí misma y resulta muy creíble, pero lo cierto es que lo dramático no acaba de compensar lo puramente canoro.

Otro veterano, Siegfried Jerusalem, se hizo cargo de Herodes. Me sorprendió el buen estado de su voz y la comodidad con la que se movía por la zona media con sus 70 años a cuestas. Sus agudos, en cambio, estaban absolutamente metidos en la nariz, pero realmente siempre estuvieron ahí, no es nada nuevo, en todo caso ahora es más fácilmente perceptible. Creo que cuando salió a saludar hubo un ligero abucheo, no lo puedo asegurar, pero de ser así fue inmerecido: como ya he dicho, sus problemas vocales son los de siempre, los mismos que ya tenía cuando cantaba Siegfried en el Met y era ovacionado. Si a eso le unimos que su actuación fue la más convincente de cuantas vimos ayer, no entiendo el motivo de la protesta.

Una pequeña decepción supuso la actuación de Albert Dohmen, el Wotan oficial del Festival de Bayreuth en los últimos años, del que esperaba mucho más. No lo hizo mal, fraseó con gusto e intención, pero su voz sonaba opaca y tapada por la orquesta, mientras que las de sus compañeros de reparto siempre se sobreponían al muro sonoro. Uno espera que Jochanaan sea un personaje autoritario, con una voz que atruene y se imponga, pero a Dohmen le faltaba siempre un poco para conseguir impactar. Su mejor momento llegó en el pasaje más lírico, cuando le habla a Salomé de Jesús (está sobre una barca, en el mar de Galilea...).

Por último, Nikolai Schukoff muy bien como Narraboth, sobrado de voz. Como curiosidad, entre los cinco judíos había dos tenores con apellido ilustre: Niklas Björling Rygert y Eberhard Francesco Lorenz, no sé si serán familia de Jussi y Max respectivamente.

Como suelo hacer, me dejo la puesta en escena para el final. En este caso es especialmente importante por tratarse del estreno absoluto de la producción, a cargo de Francisco Negrín. Como ya hizo en su Orlando, con el que disfrutamos en la segunda temporada de Les Arts, Negrín basó la escenografía en una plataforma rotatoria, en este caso presidida por medio cilindro que por su lado cóncavo sirve para representar el interior del palacio de Herodes y por su lado convexo la terraza del mismo. Una estructura esférica en el centro del escenario hace las veces de cisterna en la que está encarcelado Jochanaan y también de luna, a la que tantas veces se hace referencia en el libreto. Lo mejor de este planteamiento está en la facilidad con la que se cambia de ambiente haciendo girar el medio cilindro o la esfera, lo que ofrece muchas posibilidades.

La estética elegida es actual, con soldados armados con fusiles y vestidos con uniformes pseudo-fascistas, un Herodes encorbatado, una Herodías cuya peluca rubio platino recordaba a más de un peinado imposible de los que se suele ver por la platea de este mismo recinto (jaja!) y unos judíos caracterizados como los ortodoxos actuales. Todo funciona muy bien, la dirección de actores es muy buena y hay ideas detrás de la propuesta.

La polémica llegó con la danza de Salomé, donde, tras un primer momento en el que todo empieza como un strip-tease de lo más convencional, aparece en escena una cámara con la que Herodes graba a Salomé (con imágenes en directo proyectándose en unas pantallas de televisión en lo que se supone que son los aposentos privados de Herodes, gran idea). Este episodio de voyeurismo va un paso más allá cuando Herodes obliga a Salomé a ver escenas de su niñez y su adolescencia, supuestamente grabadas por él a lo largo de los años. Ya entra la pederastia en escena. Finalmente, Herodes arrastra a Salomé al interior de una habitación y allí la viola. Cuando Salomé regresa a escena para pedir la cabeza de Jochanaan no lo hace desde la altivez, sino arrastrándose literalmente por el suelo y con la mirada fija en el infinito, lo que añade un plus de patetismo a la escena. Discutible todo, pero a mí me convenció. No así a un sector del público que abucheó a Negrín cuando salió a saludar. No fue un gran abucheo, pero algo hubo.

Ya sé que el abucheo forma parte de la ópera, que es una señal de que el público no traga con todo y tal y cual, pero yo me quedo con la sensación de que en Les Arts se abuchea desde una postura cerril de rechazo a lo nuevo, sea lo que sea lo nuevo, y eso no me parece nada positivo. Parte del público ayer se escandalizó en la escena de la danza, y que en pleno siglo XXI alguien se escandalice por eso no deja de resultar chocante. La puesta en escena de Negrín contiene ciertas "innovaciones" (lo pongo entre comillas porque lo de introducir voyeurismo y pederastia en Salome está más visto que el TBO), pero lo hace desde una óptica respetuosa (nada que ver con la pornografía de Bieito y compañía) y además se preocupa de que todo guarde coherencia y se vea reflejado en el comportamiento de los personajes. Al fin y al cabo, si pretendemos impactar al público de hoy como lo hizo Wilde con su obra en el siglo XIX hay que cargar las tintas. Podrá gustar o no gustar, pero no entiendo cómo se puede abuchear una propuesta así. La verdad, prefería cuando el público no abucheaba y se lo tragaba todo alegremente, la feliz ignorancia me parece preferible a la cerrazón mental.

miércoles, 30 de diciembre de 2009

Fin de año con Strauss


Acaba el 2009, empieza el 2010 y ya se sabe que lo que toca es escuchar música de los Strauss, pero como de los valses y las polkas va a ser difícil escapar, nosotros lo celebraremos escuchando a otro Strauss, Richard.

Traümerei am Kamin, en castellano "soñando junto al fuego", es un bellísimo fragmento orquestal de la ópera Intermezzo donde Strauss (Richard, que no Joseph) despliega sus dotes líricas. Lo escucharemos en la versión de la Filarmónica de Viena dirigida por André Previn.


Vídeo de drakprose

Y en medio de esta belleza despedimos el año y damos la bienvenida al siguiente. Que el año 2010 os traiga felicidad y buena música a todos.

¡FELIZ 2010!

viernes, 11 de septiembre de 2009

Di rigori armato il seno


Hace años leí en un foro una opinión que me pareció muy graciosa. Se estaba tratando el tema, peliagudo, de la posible sobrevaloración de la música de Richard Strauss por parte de muchos aficionados. Uno de los que defendían tal sobrevaloración, no recuerdo quién era (ni puedo consultarlo: el obsoleto formato que aún hoy conserva el foro en cuestión no permite que se conserven los mensajes), dijo que Strauss había escrito el aria del cantante italiano de Der Rosenkavalier como burla de la ópera italiana y sin embargo había llegado con ella a las cotas más altas de su producción. Es una opinión muy discutible, por supuesto, pero da que pensar. Sin entrar en detalles, yo sí debo decir que prefiero esta pieza, aun con su tono irónico, a otras muchas del mismo autor que el aficionado straussiano canónico seguramente situará muy por encima.

Di rigori armato il seno es una serenata para tenor en la que Strauss imita el estilo tradicional italiano. Tras una exposición en la que el tenor canta en solitario, el tema se repite, esta vez contrastando con los comentarios del barón Ochs y el notario quienes, ajenos a la música, discuten el contrato matrimonial del primero. Los gritos del barón acaban interrumpiendo abruptamente la pieza y el cantante italiano se retira del escenario para no volver a aparecer. La serenata no está exenta de dificultad, lo que hace que se suela contar con cantantes de solvencia contrastada para cantarla, a pesar de que es su única intervención en toda la ópera. En ocasiones especiales o en grabaciones de estudio suelen ser primeras figuras. Muchos cantantes ajenos al repertorio straussiano la han cantado, bien en representaciones, bien en recitales como pieza de concierto.

Escuchemos una serie de versiones de esta hermosa serenata. La primera y la última de ellas las escucharemos con su repetición, las otras en su versión abreviada. Empezamos a lo grande con Luciano Pavarotti, en directo desde el Met en 1982:


Vídeo de damekirilover

De entre las que escucharemos en su versión más breve, empezaremos con un clásico, Anton Dermota:


Vídeo de Herur22

Otro clásico, Nicolai Gedda, con la dirección de Herbert von Karajan:


Vídeo de frogpitt

Josep Carreras la grabó en 1977 con excelentes resultados:


Vídeo de mc042009

Alfredo Kraus la grabó en un disco publicado en 1994:


Vídeo de ilpiugrandetenore

De entre los cantantes más recientes, empezaremos escuchando a Marcelo Álvarez, quién la cantó en el Met en el año 2000:


Vídeo de marcelissimo

Piotr Beczala la cantó así en Salzburgo en el 2004:


Vídeo de orfnos

Y Jonas Kaufmann la cantó así este mismo año en Baden-Baden, en una función que pronto estará disponible en DVD:


Vídeo de AnatemaSuVoi

domingo, 10 de agosto de 2008

Karita Mattila


Muchos ya conocéis mi predilección por la soprano finlandesa Karita Mattila. Hoy he caído en la cuenta de que en todos estos meses de blog nunca ha aparecido por aquí, así que vamos a poner fin a esa ausencia escuchándola (y viéndola, que en su caso es casi igual de importante, dado que es una excelente actriz) en algunos de sus más destacados papeles.

Empezaremos con el papel que supuso su triunfo definitivo en el Met, donde ya había cantado con éxito desde 1990 pero sin alcanzar el grado apoteósico que sí alcanzó con esta Salomé de Strauss dirigida por nuestro futuro amigo Gergiev en el año 2004:


Vídeo de Homoclassicus

Veamos ahora un vídeo del año 1996 en el que canta otro de sus papeles más logrados, el de Elsa en Lohengrin. El director es James Conlon.


Vídeo de Operalou

Retrocedemos un poco más hasta 1994, cuando cantó estos Gurrelieder de Schoenberg dirigidos por Andrew Davis.


Vídeo de Operalou

En su repertorio abundan las óperas de Verdi y Puccini, si bien yo la prefiero en repertorio alemán y centroeuropeo. Escuchémosla ahora como Manon Lescaut en 1999.


Vídeo de Gabba02

Y ahora cantando la Amelia del Simone Boccanegra verdiano en 2002, bajo la dirección de Claudio Abbado.


Vídeo de Operalou

Y para acabar, una jovencísima Karita Mattila canta una canción del compositor finlandés Toivo Kuula: Tuijotin tulehen kauan (Estuve mirando al fuego durante mucho tiempo).


Vídeo de leloriot

sábado, 5 de julio de 2008

Angela Denoke, pasado, presente y futuro


La soprano alemana Angela Denoke acaba de pasar por Madrid, donde ha cantado el papel de Emilia Marty en Vec Makropulos, de Leos Janácek. Según dicen las críticas, tanto en prensa como en foros y blogs, ha estado espléndida. Es algo que no extraña, pues desde hace unos años la Denoke está en racha en casi todo lo que canta, lo que demuestra además lo bien que sabe elegir su repertorio, centrado en Wagner y Strauss y también en autores menos programados como Korngold, Janácek, Hindemith o Berg. Su voz es plena y sana y su canto combina la precisión técnica con una expresividad que se complementa con su excelente labor como actriz.

Una de las obras que más está cantando por toda Europa es Die Tote Stadt, de Erich Wolfgang Korngold. En el siguiente vídeo Angela Denoke y Torstern Kerl cantan la canción de Marietta, la melodía más conocida de esta obra.



Vídeo de Kryltoppa

Pinchando AQUÍ accederéis al vídeo de una entrevista en su camerino con motivo de su reciente actuación en Vec Makropulos en el Teatro Real. En el blog de Gino, Esta noche barra libre, tenéis la crónica de una de las funciones y un par de enlaces para descargar su debut en esta ópera y la versión referencial de la misma.

¿Y el futuro? Pues el futuro más inmediato pasa por Munich, donde cantará la Salomé de Strauss bajo la batuta de Kent Nagano en una producción de William Friedkin. En el siguiente vídeo vemos imágenes de esa Salomé, así como de la obra que la complementará: Das Gehege, de Wolfgang Rihm, con Gabriele Schnaut, la dedicataria de la obra.



Vídeo de Arsace86

viernes, 8 de febrero de 2008

Carlos Kleiber

Posiblemente el director más controvertido del siglo XX, Carlos Kleiber (1930-2004) fue tan famoso por sus excentricidades como por su increible talento. Su carrera fue un caso único: Su padre, el famoso director Erich Kleiber, se opuso ferozmente a que se dedicara a la dirección. Tras conseguirlo por su cuenta, rechazó desde muy joven ser director titular de las muchas prestigiosas orquestas que se lo ofrecieron, prefiriendo ser un director freelance. Trabajaba poco, una media de diez compromisos al año. Grabó aún menos, apenas trece discos oficiales, y a lo largo de toda su carrera sólo dirigió ocho óperas: La Bohéme, Otello, Carmen, Tristán e Isolda, Der Freischütz, Elektra, El caballero de la rosa y Wozzeck. Cada aparición suya (cuando aparecía, eran famosas sus rupturas de contratos) era un acontecimiento. Kleiber era un perfeccionista con una habilidad natural para entender la música y para moldear el sonido orquestal, lo que lograba tras largos ensayos, casi siempre a puerta cerrada, en los que se encargaba de pulir hasta el menor aspecto de la partitura sin dejar nada a la improvisación. Sin embargo, no era un dictador, sino que dialogaba con cada miembro de la orquesta hasta conseguir un resultado satisfactorio para todos. Dicen algunos de los músicos a los que dirigió que un ensayo con él era más instructivo que toda una carrera en el conservatorio. En youtube podéis encontrar fragmentos de un ensayo suyo con la Südfunk-Sinfonieorchester como éste de la obertura de El murciélago, de Johann Strauss II:


Vídeo de raychuan

Carlos Kleiber era uno de esos directores a los que el espectador de sus conciertos no podía dejar de mirar. Sus movimientos en el podio forman parte de la leyenda, se dejaba llevar por la música y transmitía su energía a los músicos con apenas un gesto de su mano derecha y una mirada. Una de sus excentricidades era dirigir largos pasajes con la mano izquierda en el bolsillo o apoyada en la barra trasera del podio. Hoy podemos ver también la expresión de su cara en algunos vídeos y comprobar cómo era capaz de vivir la música. Valga como ejemplo esta obertura Coriolano de Beethoven con la Bayerische Staatsorchester:


Vídeo de MahaKrisna

Una de las obras dirigidas por Kleiber que más he disfrutado ha sido el Otello de Verdi con Domingo, Freni y Cappuccilli que inauguró la temporada de la Scala de Milán en 1976. El inicio de la ópera, que veremos a continuación, tiene una fuerza tremenda. En la grabación (pirata) se puede escuchar como, tras el entreacto, un grupo de loggionisti exaltados (y sordos, supongo) recrimina a gritos a Kleiber su falta de estilo. Luego nos quieren vender la moto de que los loggionisti son los guardianes de las esencias operísticas. ¿Pero cómo alguien puede ponerle pegas a ésto?


Vídeo de wagnerianman
Para más información acerca de Carlos Kleiber, os recomiendo este artículo de Pablo Ransanz Martínez en Filomúsica.

lunes, 31 de diciembre de 2007

Marcha Radetzky

Si habéis disfrutado de una buena fiesta de Nochevieja, posiblemente cuando mañana televisen el concierto de Año Nuevo estaréis durmiendo la mona, que es lo que toca, así que os dejo aquí un vídeo de la marcha Radetzky de Strauss perteneciente al concierto del 2002 con Seiji Ozawa. Me voy ahora mismo a iniciar los preparativos, así que no nos leeremos hasta el año que viene.



Vídeo de stillkent

¡FELIZ 2008 A TODOS!