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domingo, 5 de junio de 2011

Tosca en el Palau de les Arts

Tosca es una de esas óperas que llenan cualquier teatro a poco que se ofrezca con un mínimo de garantías, por lo que era de esperar que el Palau de les Arts se hiciera con una puesta en escena propia (compartida con otros teatros) que le permita reponerla con frecuencia y hacer caja, como ya ha hecho con Turandot y la tetralogía wagneriana, incluso con Fidelio, que no es un título tan llamativo para el gran público. Ya sabemos que en tiempos de crisis, la política de Doña Helga va a ser ir a lo seguro, programar obras muy populares y repetir las que salen más baratas, aquellas cuya puesta en escena es propiedad del teatro. Esta Tosca pasa a engrosar este grupo, y lo hace con honores, ya que el baratismo impregna la escena en su totalidad, desplazando al ya tradicional por estos lares minimalismo neo-soso y sustituyendo las pretensiones arty de éste por puro funcionalismo.

Jean-Louis Grinda, el encargado de esta producción, apenas se ha tomado licencias con el libreto, lo que hoy por hoy resulta casi sorprendente, y se ha limitado a intentar ser fiel a la obra con los mínimos elementos imprescindibles. El primer acto resulta demasiado desangelado, apenas dos paredes curvas y unos pocos reclinatorios para representar una iglesia inexistente, con una capilla subterránea. Mejor pensado está el segundo acto, con un juego de transparencias gracias al cual el gran mapa de Roma que preside el despacho de Scarpia hace las funciones de ventana por la que no sólo se escucha la cantata de Tosca, sino que también se la ve. Sin embargo, la idea de que un mecanismo transforme la mesa de Scarpia en la entrada de las mazmorras donde torturan a Cavaradossi parecía sacada de una película de Fu Manchú. En el tercer acto, vuelven las paredes curvas del primero, esta vez representando la azotea del Castel Sant'Angelo, aunque esta vez la aparición de la estátua del ángel que da nombre al edificio evita, lógicamente, que la escena quede desangelada.


Una peculiaridad de esta puesta en escena es la proyección de unas imágenes en las que vemos a Tosca lanzándose al vacío tanto al principio como al final de la obra. Al principio no aportan demasiado, quizá su principal función sea prepararnos para que no nos resulten chocantes cuando las volvamos a ver al final. Como cierre de la obra sí cumplen una función clara, pues evitan que veamos a la soprano simulando un suicidio que en muchas producciones resulta poco creíble. Es, junto con la cantata del segundo acto, la única buena idea de una producción correcta pero demasiado pobretona, que salvo por dos o tres detalles parece más propia de una modesta compañía del este de gira por teatros de provincias.

Pero vayamos a lo más importante, lo musical. Zubin Mehta volvió a meterse al público valenciano en el bolsillo con una dirección que empezó bien, aunque algo pesada y demasiado estridente y fue mejorando, aligerándose y ganando matices hasta un maravilloso tercer acto. Tanto la escena del amanecer, con la cancioncilla del pastor, como la introducción del adiós a la vida fueron los mayores momentos de lucimiento orquestal. El Cor de la Generalitat Valenciana y la Escolania de la Mare de Déu dels Desemparats impresionaron en la escena del Te Deum por volumen y calidad, como supo reconocer el público con sus aplausos.

De los tres principales solistas hay que destacar a Bryn Terfel, pletórico de voz y dominador del que posiblemente sea su papel más destacado (algo raro, tratándose como se trata de un bajo-barítono de voz pesada al que el rol, en teoría, debería quedarle demasiado ligero). Sabía que no es un cantante que se caracterice por sus sutilezas, pero lo cierto es que lo compensa con su gran magnetismo personal y su capacidad actoral. Es uno de esos casos raros de cantantes que llenan el escenario con su carisma y saben llevarse los papeles a su terreno, haciendo que la impresión general sea muy positiva.


Marcelo Álvarez, en cambio, no tuvo un buen día. Dicen quienes asisiteron a las dos funciones anteriores que en ambas estuvo mucho mejor de voz. Y es que ayer, aunque cantó con gusto y mostró su amplia gama de recursos canoros, la voz no le respondió, quedándosele atrás y sonando sin el brillo y el volumen habituales. Su Recondita armonia pasó sin pena ni gloria, como el resto de su intervención en el primer acto, en el que intentó pianissimi muy bien traidos pero apenas audibles. En el segundo acto mejoró e incluso se lanzó con unos vittoria más propios del spinto que no es que del lírico que sí es. En el tercer acto llegó lo mejor de su actuación con su adiós a la vida y su O dolci mani, cantado con gran delicadeza y, esta vez sí, de forma audible. Una lástima que la voz no le respondiera porque el buen canto sí estaba allí.

Oksana Dyka, que nos sorprendió con una gran Butterfly la temporada pasada, estuvo ayer a un nivel muy inferior. Su voz destacaba por su volumen y por un agudo seguro y potente (no así el grave, notablemente más débil), pero su canto fue algo vulgar, carente de variedad y de matices, algo que unido a su dicción le restaba credibilidad en un papel que no puede resolverse de forma satisfactoria sólo a base de agudos y de caudal sonoro. Su Vissi d'arte resultó frío y plano, aunque no todos debieron pensar así ya que se llevó su buena ración de aplausos.

Los comprimarios estuvieron todas muy bien servidos, incluso el pastorcillo del niño soprano Salvador Belda, por mucho que a mí no me simpaticen los niños soprano en las óperas. En general, y a pesar de lo floja que estuvo Dyka, del mal día de Álvarez y de la pobre puesta en escena, fue una buena tarde de ópera y el público salió encantado del teatro.

sábado, 13 de septiembre de 2008

Oedipus Rex en DVD


Aprovechando que ciertos grandes almacenes han rebajado a la mitad parte de sus DVDs musicales, recientemente adquirí una versión escenificada del oratorio dramático Oedipus Rex, de Igor Stravinski con libreto de Jean Cocteau. Estaba dudando entre este DVD y la Salomé con Malfitano, Terfel y Silja, pero había algo en esa Salomé que me hacía desconfiar. Además, Oedipus Rex es una obra que me atrajo especialmente desde que la conocí en un CD de Naxos y era la primera vez que la veía en DVD, así que acabé decantándome por ella.

Stravinski estaba en su período neoclásico cuando compuso esta obra, lo que le hizo sentirse atraído por el dama de Sófocles como temática para un breve oratorio (u ópera-oratorio, la verdad es que es difícil de clasificar). Su primera intención fue traducir el libreto de Cocteau al griego clásico, aunque finalmente optó por traducirlo al latín por tratarse de una lengua "que no ha muerto, sino que se ha convertido en piedra", según sus propias palabras.

El reparto es bueno: Dirección de Seiji Ozawa, Philip Langridge como Edipo (demasiado afectado para mi gusto, pero correcto al fin y al cabo), Bryn Terfel como Creonte y sobre todo, la espectacular Yocasta de Jessye Norman. Además, la dirección y la escenografía corren a cargo de Julie Taymor, la directora de la película Titus (nada que ver con mi nick, no confundamos a Tito Andrónico con Tito Flavio Sabino Vespasiano), lo que me produjo mucha curiosidad, pues cuando vi dicho film todo en él me hacía pensar en las enormes posibilidades que tendrían las ideas de la directora aplicadas a las puestas en escena operísticas.

En realidad el proceso es el inverso, pues esta puesta en escena es anterior a la película, si bien no había aparecido en DVD hasta hace poco. La producción se presentó en el festival de Saito Kinen (Japón) en el año 1992, siete años antes del estreno de Titus. Taymor mezcla la estética del teatro japonés con elementos tomados de esculturas de la cultura cicládica de forma que ambos elementos quedan fundidos de forma coherente, lo cual es todo un mérito. El efecto que se consigue es imponente, como podremos comprobar viendo el coro inicial de la obra y la primera intervención de Edipo en el siguiente vídeo:


Vídeo de johnnyramm

Pero si hay un fragmento que destaque del resto en esta obra es el aria (digamos aria por decir algo, que por muy neoclásico que sea el estilo sigue siendo muy libre) de Yocasta, Nonn' erubescite, reges cantada por Jessye Norman.


Vídeo de texmex0303

La obra dura 58 minutos, pero viene acompañada por extras como una extensa colección de fotos de los ensayos y un documental de 59 minutos (sólo en inglés) sobre la producción que incluye entrevistas con Taymor, Norman y Ozawa. En resumen, un DVD más que recomendable.