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lunes, 21 de abril de 2008

Madama Butterfly en el Palau de les Arts - Más que correcta


Como ya comenté hace unos días, temía que la Madama Butterfly de Les Arts no pasase de la corrección. Al final tuve suerte y fue algo más, no mucho pero si algo más que correcta. Lo mismo se podía decir de la conocida puesta en escena de la Scala, es más que correcta, con momentos muy bellos y otros en los que quizá se podría haber buscado otra solución más innovadora, pero en general está bien. Gusta mucho a los que prefieren puestas clásicas que se ciñen al libreto y no desagrada a los que hubiesen preferido algo más rompedor. Eso sí, me parece excesiva la aparición en escena de figuras vestidas de gris que manipulan la escenografía, abren y cierran las puertas de la casa de Butterfly, etc... Entre el uniforme de monja-ninja que llevaban y su forma de caminar a lo Chiquito (cada vez que aparecían no podía dejar de pensar: "No puido, no puido...jaaarl!!!"), distraían la atención más que otra cosa.

Lorin Maazel siguió en su línea habitual, o sea, subidones de volumen cuando le parece apropiado y ralentización de los tempi en determinados pasajes a placer. Los subidones, a los que ya nos tiene acostumbrados, resultan muy expresivos en determinados pasajes, sobre todo cuando los cantantes sacan voz y consiguen sobreponerse a la orquesta. El problema llega cuando los cantantes están cantando un pasaje a media voz y Maazel decide subir el volumen orquestal y taparlos por completo. Ellos podrían hacer lo mismo y cantar más fuerte, pero la partitura les dice que no, que ese pasaje va en piano, o en mezzo forte. Respecto a la ralentización, destacable fue el coro a bocca chiusa en el que hizo sudar sangre a las pobres coristas alargando las notas todo lo que pudo. No quedó mal porque se trata de una página muy delicada que admite tal lectura, pero un poco más de brío no hubiera estado de más. Eso sí, el coro estuvo fenomenal, tanto en esta intervención como en las demás. Y la orquesta, excepto un par de fallos en los metales, siguió demostrando su excepcional estado de forma. Qué ganas tengo de que venga Mehta y la vuelva a hacer sonar como en los Wagner del año pasado.

Los cantantes estuvieron todos bien, especialmente la soprano china Hui He, con una voz potente y muy homogénea, aunque quizá falta de la inocencia necesaria para este personaje. Actoralmente estuvo muy metida en el personaje. Marina Rodríguez-Cusí como Suzuki nos dejó apabullados en el tercer acto con un registro grave potente y hermoso. Massimiliano Pisapia me gustó más que en el Boccanegra del año pasado, tiene unos agudos maravillosos, aunque le falta homogeneidad y los registros medio y grave no tienen ni la potencia ni la belleza del agudo. Aún así, supo sacar partido de su voz y cantó un dúo del primer acto de gran nivel. El resto, correcto sin más, incluído un Sharpless, Vasili Gerello, que no supo destacar a pesar de que su papel le ofrece varias oportunidades para hacerlo.