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jueves, 12 de agosto de 2010

Brilla, brilla, estrella mía


Gori, gori, moya zvezda (brilla, brilla, estrella mía) es una canción rusa compuesta en 1847 por Piotr Bulajov con letra de Valdimir Chuyevski. Durante muchos años pasó desapercibida hasta que durante la I Guerra Mundial un nuevo arreglo a cargo del cantante Valdimir Sabinin la convirtió en un éxito. Tras esto, volvió a caer en el olvido durante un tiempo hasta que el tenor Georgi Vinogradov (de quien ya hablamos en otro post) la volvió a grabar y a colocar en lo más alto. Posteriormente apareció en la película norteamericana Guerra y Paz. Desde entonces forma parte del repertorio de muchos cantantes rusos y se pueden encontrar diversas versiones. Nosotros vamos a escuchar a un tenor (el ya mencionado Vinogradov) y a un barítono, Dmitri Hvorostovsky.


riverhouse2007


Vídeo de MusashiTzu

sábado, 19 de junio de 2010

Carmen vuelve a Les Arts, esta vez para bien

Ayer volvió Carmen al Palau de les Arts tras una primera visita (noviembre de 2007) en la que un reparto flojo, una dirección fallida por parte de Lorin Maazel y una puesta en escena lamentable de Carlos Saura la convirtieron en uno de los mayores fracasos artísticos de la corta historia del teatro valenciano. Afortunadamente, para el regreso de la gitana se contaba con un reparto de lujo y un director más apropiado a esta partitura. La puesta en escena fue la misma, con ligeras variaciones, pero siguió siendo lamentable. Al igual que se hizo el año pasado con Die Walküre, la función de ayer se retransmitió en directo a 46 ciudades de 16 países, entre ellas la propia Valencia.

Zubin Mehta es un director que disfruta con las partituras ágiles, chispeantes, y en Carmen tiene mil y un momentos en los que la música le permite sacar lo mejor de la orquesta. Adolece, en cambio, de una falta de profundidad psicológica cuando la música demanda patetismo, algo especialmente notable en el tema del destino, por el que pasa de puntillas. Nada sorprendente, ya sabemos todos como se las gasta Mehta y ayer cumplió con lo que se esperaba. A mí me suele gustar y así lo hizo ayer. No lo cambiaría por otro director más comprometido con el dramatismo que a cambio no consiguiese sacar ese sonido deslumbrante de la orquesta en las escenas que se prestan a ello.
Muy bien la orquesta, a pesar de ligeras desafinaciones puntuales en los vientos durante el primer acto, y bien el coro, derrochando potencia cuando Mehta así lo requería. No tan bien la Escolania de la Mare de Déu dels Desamparats.

Nuestra Carmen fue una de las mejores mezzos del panorama actual, la letona Elina Garanca. ¿Qué decir de su voz? Un prodigio por su timbre bellísimo, su extensión y su volumen. Es un placer escuchar sus subidas al agudo, en las que da la impresión que la voz se agranda y gana cuerpo cuanto más sube. Si a todas estas cualidades les sumamos una facilidad insultante para el canto y una elegancia innata en el fraseo, uno diría que nos encontramos ante la mezzo perfecta. Pero no todo en Carmen es canto, el papel de la gitana demanda un plus de interpretación, de sentimiento, que lo convierte en uno de los más difíciles de asumir de todo el repertorio, y ese fue el punto débil de la Carmen de Garanca. Tampoco la ayudó la nula dirección de actores de Saura, quien se limitó a decorar la escena sin prestar atención a los personajes. El amigo Colbran, presente ayer en Les Arts, me hizo notar en un entreacto que Garanca estaba repitiendo los gestos que hizo en la Carmen del Met, ante la falta de propuestas del cineasta español. Con todo, debo decir que quizá una mayor implicación dramática en un papel tan alejado de la idiosincrasia de la mezzo letona resultaria poco creíble y desde ese punto de vista es justo decir que Garanca hace bien ofreciéndonos su particular visión de Carmen, puede que algo fría pero indudablemente bien cantada y muy, muy disfrutable.

Marcelo Álvarez se enfrenta a un reto cada vez que canta Don José, ya que su voz de lírico, muy apropiada para los dos primeros actos, se encuentra al límite de sus posibilidades en los dos últimos. Ya hace tiempo que canta este papel y sabemos que supera el reto, pero aún así uno no puede evitar preguntarse en cada ocasión si lo logrará. Mehta estuvo ayer condescendiente y le ayudó tanto a él como a Garanca (algo que no está haciendo en una partitura inmisericorde como es la de Salomé, por cierto), y Álvarez pudo brillar en los momentos más líricos, como la emotiva aria de la flor que cantó con muy buen gusto. Sin embargo, no me gustó tanto su interpretación veristoide en los dos últimos actos, llena de excesos gestuales y gritos propios de los tenores dramáticos de hace cincuenta años, ahora ya en desuso, y que nada tienen que ver con el excelente tenor lírico que escuchamos en la primera mitad de la obra. Una vez más, si Saura hubiese hecho su trabajo y le hubiese indicado como debe afrontar el papel, podría haber mejorado mucho. Pero con excesos y todo, su Don José fue todo un lujo. Ya sé que muchos tenéis otro nombre en la cabeza, pero para mí el de Álvarez es el mejor Don José al que se puede aspirar hoy por hoy.

Una agradable sorpresa supuso la Micaela de otra letona, la soprano Marina Rebeka. Una voz grande con la típica oscuridad tímbrica de las voces eslavas, con agudos carnosos y seguros. El papel de Micaela sólo le da una oportunidad para lucirse y la supo aprovechar. Es inevitable pensar que el reciente fiasco de La Traviata en Les Arts habría sido muy distinto si en vez de contar con la deficiente soprano rusa Hibla Gerzmava hubiese sido Rebeka la protagonista, tal y como se anunció durante toda la temporada.

El difícil papel de Escamillo fue interpretado por Alexánder Vinogradov, quien no estuvo al nivel del resto del reparto. Voz opaca y gutural, engolada y con cambios de color inadmisibles. Al menos tiene volumen, pero poco más. Hace tres años este papel lo cantó Carlos Álvarez y ayer se le echó en falta. Al igual que le pasó entonces a Álvarez, al pobre Vinogradov le toca hacer unos pases con el capote durante su aria, consiguiendo uno de los momentos más ridículos de la ya de por sí ridícula escena.

En los papeles de menos peso, me gustaron Fabio Previtale y Vicenç Esteve como Dancaïre y Remendado, me parecieron correctos Nicolas Testé y Mario Cassi como Zúñiga y Morales y no me gustaron Silvia Vázquez y Adriana Zabala como Frasquita y Mercedes.

La puesta en escena de Carlos Saura, un bodrio ya conocido en Les Arts, consiste en poner unos cuantos paneles (sí, los omnipresentes paneles blancos de sus películas) repartidos por el escenario, introducir un par de números de baile que no vienen mucho a cuento y dejar que los cantantes y el coro se muevan a su bola por el escenario. Afortunadamente, el cartón piedra que se usó hace unos años para el tercer acto ha sido eliminado y se ha sustituido por... ¡más paneles! Estamos ante la negación de la puesta en escena. No hay dirección de actores, no hay movimiento de masas más allá de "ahora salís" y "ahora entráis", no hay ningún intento de penetrar en la psicología de los personajes. No hay nada que no hubiese podido hacer un decorador de interiores, y aún así, desde el punto de vista estrictamente decorativo, el resultado sigue siendo pobre. El vestuario es lo más salvable, aunque no deja de ser el típico desfile de trajes de gitana que ya hemos visto mil veces. Sigo sin entender por qué los soldados van vestidos como si estuviesen el la II Guerra Mundial. La iluminación, en cambio, es ridículamente obvia y pueril, abusando del recurso de iluminar en rojo las escenas de pasión y dramatismo. Podría decirse que la puesta en escena no aporta nada pero tampoco interfiere, pero es que no es así, porque escenas tan ridículas como el apretujamiento del coro en el primer acto en la boca del escenario o el desfile de los toreros en el cuarto acto interfieren en el disfrute de la obra. En conjunto, una tomadura de pelo que demuestra que Saura podrá saber mucho de cine pero de teatro no tiene ni idea y de ópera menos. Se llevó su buena ración de abucheos y en este caso, a diferencia de la reciente Salomé, fueron totalmente merecidos.

Podéis ver un fragmento de un ensayo AQUÍ.

domingo, 20 de septiembre de 2009

Georgi Vinogradov, la voz que cantaba a los soldados


Tengo un disco, uno de mis favoritos, editado por Pearl llamado Tenors of the Bolshoi en el que se recopilan diversas arias y canciones cantadas por cuatro grandes tenores que desarrollaron sus carreras en la extinta URSS y que estuvieron en activo durante la II Guerra Mundial. Los cuatro tenores en cuestión son Ivan Kozlovski, Georgi Vinogradov, Sergei Lemeshev y Georgi Nelepp. Tres de ellos caben perfectamente en la categoría que da nombre al disco, tenores del Bolshoi, pues fue en el teatro moscovita donde triunfaron durante décadas. Sin embargo, hay uno, Georgi Vinogradov, que no encaja bien, pues nunca formó parte de ningún reparto en el Bolshoi. De hecho, nunca formó parte de ningún reparto en ningún teatro, sus incursiones operísticas fueron siempre en estudios radiofónicos. Al parecer, su voz era ideal para ser captada por micrófono (algo que, debido a la precaria tecnología, no ocurría con todas las voces) pero muchos de quienes lo oyeron cantar en vivo expresaron sus dudas de que pudiese superar el muro orquestal en un teatro. Recordemos que ya vimos un caso de tenor que triunfó en la radio y no sobre las tablas cuando hablamos de Joseph Schmidt.

Georgi Pavlovich Vinogradov, nacido en Kazán en 1908 y formado en el coro de la iglesia y posteriormente en el conservatorio (aunque como viloinista, no como cantante) empezó a cantar en recitales como amateur mientras estudiaba en la Academia Militar de Comunicaciones. No debió irle mal, pues pronto fue llamado para cantar en la radio y dejó la Academia en 1936, seis meses antes de graduarse, para dedicarse de lleno al canto. Tras grabar varios discos de música ligera y convertirse en un cantante de éxito, Vinogradov fue llamado a filas en 1941, en plena II Guerra Mundial. Sólo llevó uniforme los primeros días, pues pronto se le destinó a la unidad del ejército encargada de entretener y animar a las tropas en el frente. Vinogradov, junto con otros solistas y la orquesta de su unidad, permanecieron en Leningrado durante el larguísimo asedio alemán, actuando en más de cien ocasiones .

En 1951, tras haber sido durante una década considerado la voz de Rusia y haber obtenido multitud de éxitos al frente del Ensemble Alexandrov y del Coro del Ejército Rojo, Vinogradov cayó en desgracia con las autoridades soviéticas y su carrera acabó fulminantemente. Diferentes versiones nos hablan de una pelea de taberna con unos oficiales polacos como origen de su desgracia o simplemente de que su éxito empezó a desbordar lo que las autoridades consideraban inofensivo y decidieron atajar el problema de raíz. Sea una cosa o la otra, lo cierto es que Vinogradov nunca volvió a cantar, a pesar de estar en plena posesión de sus facultades canoras. Falleció en 1980, tras tres décadas de silencio.

Por encima de sus interpretaciones operísticas, Vinogradov era conocido durante la II Guerra Mundial por las canciones que interpretaba para las tropas, muchas compuestas para la ocasión, como la que vamos a escuchar a continuación. Solovi (ruiseñores) se hizo muy famosa entre las tropas rusas durante la contienda. En la canción se pide a los ruiseñores que permanezcan callados para dejar dormir a los soldados en la víspera de la batalla. Aunque existen versiones grabadas con posterioridad con mejor calidad de sonido he elegido esta, cantada a dúo por Georgi Vinogradov y el barítono Vladimir Bunchikov, por ser la versión que se radiaba durante la guerra.


Vídeo de SmilingPessimist

Más conocida es la canción En el bosque, junto al frente, un clásico de los coros rusos.


Vídeo de seigneursaladin88

Pasando ya a la ópera, vamos a escuchar la magnífica interpretación que hace Vinogradov del aria de Gritzko de la obra La feria de Soróchinsk de Músorgski.


Vídeo de musique0308

Escuchemos ahora un aria de la ópera El demonio de Antón Rubinstein.


Vídeo de musique0308

Y acabamos con la piedra de toque de los tenores rusos, el aria de Lensky de la ópera Eugen Onegin de Chaikovski.


Vídeo de musique0308