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martes, 11 de enero de 2011

Duelo de contratenores: Ombra cara


Entre las novedades discográficas del pasado año 2010 hubo dos discos que tienen bastantes cosas en común: Handel Mezzo-soprano arias, de Max Emanuel Cencic y Ombra cara, de Bejun Mehta. Ambos artistas son dos contratenores de nueva hornada, en ambos casos con una técnica admirable, y ambos discos están íntegramente dedicados a composiciones de G. F. Haendel. Por si fuera poco, los dos cuentan con el acompañamiento inmejorable de directores y agrupaciones especialistas en el repertorio: Diego Fasolis con I Barocchisti en el caso de Cencic, René Jacobs con la Freiburger Barockorchester para Mehta. Y ya puestos a sacar parecidos, ambos contratenores fueron destacados niños-sopranos, como podemos comprobar en estos vídeos en los que ambos cantan piezas de Haendel:


Vídeo de fengbo1984


Vídeo de CubbyNH

El disco de Cencic juega con la polémica desde su mismo título, pues tal y como parece indicar, el contratenor croata se ha apropiado de algunas piezas que Haendel compuso para ser cantadas por mujeres en travesti y no por castrati. Son sólo cuatro piezas de las doce que contiene el disco, pero sirvieron para darle una publicidad que no le vino nada mal y para que más de uno se rasgara las vestiduras. Dejando a un lado la anécdota, es un disco muy recomendable en el que Cencic destaca especialmente en los difíciles pasajes de agilidad, resueltos con gran pericia técnica. Podemos comprobarlo en este vídeo en el que vemos la grabación de una de las arias recogidas en el álbum, Lunga serie d'alti eroi, extraída de la cantata Parnasso in festa.


Vídeo de FILBACH

El lanzamiento de Ombra cara no ha resultado tan polémico y por tanto no ha recibido tanta publicidad, aunque el producto la merece. En su primer recital como contratenor (grabó uno como niño-soprano), Mehta se ciñe en la elección del repertorio a arias compuestas para el famoso castrato Francesco Bernardi, Senesino, aunque realmente aparecen unas pocas arias que fueron compuestas para otros castrati, como la que escucharemos seguidamente. Mehta también posee una sólida técnica que le permite enfrentarse a las partes más demandantes (atentos a la larga messa di voce en la palabra "amor" en el vídeo) pero además es un intérprete muy inteligente que sabe sacar lo mejor de cada aria, profundizando psicológicamente y haciendo gala de un registro grave del que no todos los contratenores pueden presumir. Vamos a ver un vídeo, también perteneciente a la grabación del álbum, en el que canta el aria Sento la gioia, de la ópera Amadigi di Gaula.


Vídeo de harmoniamundivideo

Y ahora, la confrontación directa: Sólo una de las arias elegidas por Cencic y Mehta para sus respectivos discos coincide. Se trata del lamento Ombra cara di mia sposa, de la ópera Radamisto. Vamos a escuchar ambas versiones y que cada cual se quede con la que prefiera.

MAX EMANUEL CENCIC:

Vídeo de ilcodega

BEJUN MEHTA:

martes, 2 de diciembre de 2008

Orfeo de Monteverdi - Así empezó todo


Ya sé que la ópera no empezó con el Orfeo de Claudio Monteverdi, pero aunque no fue la primera ópera que se compuso, sí fue la primera obra maestra, la primera que llevó el concepto de "ópera" un paso más allá del simple teatro cantado. Mañana en el auditorio de Castellón tendremos ocasión de asistir a una representación en concierto con la Capella de Ministrers y Carles Magraner, así que vamos a ir abriendo boca con una selección de vídeos:

Empezamos con la toccata interpretada por Le Concert des Nations y la Capella Reial de Catalunya bajo la dirección de Jordi Savall. Su famosísima entrada atravesando la platea del Liceu es algo que vale la pena ver. La preciosista producción de Gilbert Deflo también es destacable. Luego viene el precio que hay que pagar por algo así: Montserrat Figueras, señora de Savall, cantando el ritornello Dal mio Permesso amato.



Vídeo de Bacholoji

De la misma función (Liceu, 2002), escuchamos a Furio Zanassi y Arianna Savall (todo queda en casa, por si no había quedado claro) cantando Rosa del ciel.


Vídeo de Tannhauser08

Cambiamos de producción y nos vamos al Teatro Ponchielli de Cremona, donde en mayo del pasado 2007 se representó un Orfeo dirigido por Andrea Marcon con Vittorio Prato en el papel principal. Le escucharemos cantando Vi ricorda o bosch'ombrosi.


Vídeo de lordsir84

Escuchamos ahora O tu ch'innanzi morte con Mario Luperi en el papel de Caronte. Mario Luperi es, como se puede comprobar, un auténtico bajo profundo. Lo podemos encontrar también en el papel de Sparafucile en el famoso Rigoletto de la Arena de Verona con Nucci, Machado y Mula.


Vídeo de BariTenoreDram

Continuamos con el cuarto acto prácticamente completo en una producción histórica y espectacular, la de Jean Pierre Ponnelle, dirigida por Nikolaus Harnoncourt, disponible en DVD. Como nota curiosa, en el papel de Spirto I (el esqueleto que aparece en el minuto 0:45) tenemos a quien posteriormente sería un gran tenor mozartiano: Francisco Araiza.


Vídeo de ruizdechavez

Y para acabar con la entrada y con la obra, Simon Keenlyside como Orfeo y Mauro Utzeri como Apollo bajo la dirección de René Jacobs (La Monnaie, 1998).


Vídeo de Votregali

sábado, 21 de junio de 2008

Giulio Cesare: vino, vio y venció.

Muchas veces uno lee por ahí que la ópera barroca es aburrida y que es mejor representarla en versión concierto porque apenas se presta a la dramaturgia. El primer argumento, no nos andemos con tonterías, es falso. Habrá quien se aburrirá porque tiene que haber gente para todo, pero la ópera barroca no es objetivamente aburrida, o por lo menos no más que cualquier otra corriente musical. El segundo argumento también es falso y eso se pudo comprobar ayer en una gran velada musical que hubiese sido apoteósica de haberse representado en un teatro pero que quedó en cierta medida lastrada por la falta de dramaturgia.

No hubo ayer escenografía, ni vestuario, pero sí hubo actuación. Lawrence Zazzo (Giulio Cesare) se movió por todo el escenario, gesticuló, corrió, abrazó a Cleopatra, le ofreció una diadema que sólo existía en su imaginación y en el libreto. La primera vez que pude verlo ya noté que le costaba mucho permanecer quieto y cantar sin actuar, y eso que entonces cantaba el Mesías y poca actuación puede haber en esa obra. Ayer volví a comprobar que está mucho más cómodo actuando que cantando sin más. Pero no penséis los que no pudisteis venir que Zazzo es un caso de hiperactividad a lo Villazón, nada más lejos de la realidad. No resultó histriónico ni se movió más de lo natural, simplemente actuó como si de una ópera representada se tratara, lo que fue de agradecer porque al fin y al cabo, por mucha versión concierto que fuese, lo que estábamos escuchando era una ópera. Vocalmente me gustó mucho, sin tener el instrumento privilegiado y la inteligencia musical de un Jaroussky es capaz de mantener una línea de canto muy natural y de alcanzar unos sonidos de gran belleza. Hubo un momento, durante un recitativo, en el que mantuvo un pianissimo durante varios segundos (con la complicidad del director, obviamente) y me dejó con la boca abierta, es uno de los sonidos más bellos que he escuchado en mi vida. Desgraciadamente, uno de sus principales momentos de lucimiento, el aria Va tacito, se vió perjudicada por las desafinaciones en la trompa, aunque el da capo fue perfecto, pero pudo resarcirse cantando un Se in fiorito ameno prato de antología.

Sandrine Piau (Cleopatra) no estaba muy por la labor de actuar, pero sí por la de cantar estupendamente. Aunque empezó con corrección pero algo falta de chispa, acabó conquistando al público en una emocionante Se pietà di me non senti. Sólo por escucharla en esa aria ya valió la pena asistir al concierto de ayer.

El resto de los cantantes estuvieron correctos, pero poco más. No me acabaron de convencer las dos mezzos suecas Kristina Hammarström (Cornelia) y Malena Ernman (Sesto), ni el bajo-barítono Nicolas Rivenq (Aquilla).

Lo mejor fue, como esperaba, la Orquesta Barroca de Friburgo y su director René Jacobs. Sólo la conjunción entre un director tan expresivo y una orquesta que es como una maquina de precisión puede contar con una gama tan amplia de dinámicas y matices. En manos de Jacobs, una partitura que se ha interpretado miles de veces cobra un nuevo sentido, es capaz de hacer que hasta las piezas más conocidas de la obra suenen de una forma nueva y diferente. Con Jacobs, incluso los recitativos más rutinarios adquieren un brillo especial, lo que hace que el espectador esté enganchado al conjunto de la obra más que a arias sueltas. Un director como la copa de un pino que parece tener una querencia especial por el Auditorio de Castellón, lo que es un motivo de alegría para mí.

sábado, 22 de diciembre de 2007

La banda sonora de mis navidades

Desde hace un par de años, en navidad mi banda sonora es el Mesías de G.F. Haendel, concretamente la versión de René Jacobs. En diciembre del 2005 asistí a una representación de este oratorio con Jacobs dirigiendo a la Orquesta Barroca de Friburgo, el coro del Claire College y un reparto de campanillas: Kerstin Avemo, Patricia Bardon, Lawrence Zazzo, Kobie van Rensburg y Neal Davies. Aquella fue una de las mejores experiencias musicales de mi vida, aún recuerdo cómo Van Rensburg cantaba el mejor Ev'ry Valley que yo jamás haya escuchado a apenas unos metros de mí (tenía butaca de primera fila). Un año más tarde, también en diciembre, caía por fin en mis manos la grabación que los mismos director, orquesta, coro y solistas habían realizado para Harmonia Mundi (y que pongo a disposición de quien esté interesado, ahí está mi correo para peticiones). Este año quiero compartir con vosotros el fragmento que tanto me gustó cuando lo escuché en vivo: Kobie van Rensburg canta Comfort Ye / Ev'ry Valley.

¡Feliz navidad a todos!