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domingo, 15 de marzo de 2009

Cosí fan tutte en el Palau de les Arts: Entre la corrección y el tedio

Según comentaban quienes han podido escucharla, lo mejor de estas funciones de Così fan tutte en el Palau de les Arts de Valencia está siendo la veterana Barbara Frittoli, lo único destacable entre la monotonía de unos cantantes y una direcció musical que se mueve entre la corrección y el tedio. Pues bien, como nuestra querida y admirada Helga tuvo a bien, una vez ya se habían adquirido los abonos, anunciar que los días 11 y 14 de marzo Barabara Frittoli sería sustituida por Alexandra Deshorties, me quedaré sin poder escuchar lo mejor del Così. Gracias Helga, cómo nos cuidas.

No voy a extenderme mucho con los cantentes, no hay mucho que decir. Tanto Nino Surguladze (Dorabella) como Joan Martín-Royo (Guglielmo) cantaron todas sus notas sin brillar en ningún momento, sin sacar de la partitura el encanto que esta encierra. Ambos poseen voces ricas y carnosas, pero estilísticamente están muy alejados del canto mozartiano.

Alexandra Deshorties (Fiordiligi) tiene una voz potente pero carece de la deseada homogeneidad entre registros. Sus graves fueron claramente insuficientes y su registro agudo estaba más gritado que cantado. Todos estos defectos quedaron patentes en un Come scoglio para olvidar, donde además se le atragantaron las agilidades. Una vez superado este tour de force, se sumió en la monotonía imperante, camuflando sus defectos pero sin mostrar sus virtudes, caso de tenerlas. Obviamente, conociendo la querencia por las voces grandes de gran parte del público, fue la más aplaudida de entre los cantantes.

Joel Prieto junto a Plácido Domingo

Lo más destacable de la noche fue Joel Prieto (Ferrando). El ganador del concurso Operalia 2008, a quien ya escuchamos recientemente en L'Arbore di Diana, debutaba el papel de Ferrando en estas funciones y lo hacía de forma notable, mejorando con mucho su rendimiento respecto a la ópera de Martín y Soler. Su interpretación de Un'aura amorosa estuvo muy en estilo y sirvió para despertar a un público adormecido por las lecturas planas de sus compañeros de reparto.

Tanto Eleonora Buratto (Despina), con una voz pequeña pero suficiente como Natale De Carolis (Don Alfonso) cumplieron con solvencia en sus papeles, sin destacar en lo bueno ni en lo malo. La verdad es que esperaba algo mejor de un bajo tan experimentado como De Carolis, pero tampoco se le puede echar nada en cara.

El coro estuvo correcto en sus breves intervenciones, perjudicado por su situación en la escena, y la orquesta sonó apagada debido a una dirección excesivamente plana por parte del checo Tomás Netopil, que no supo dotar a la lectura orquestal de la gracia que otros directores han logrado extraer de la partitura ni hizo sonar a la orquesta con el brillo que sabemos que puede alcanzar.


La puesta en escena creada para el Festival de Glyndebourne por Nicholas Hytner y dirigida en esta ocasión por Bruno Ravella es de corte clásico con guiños minimalistas, muy del estilo de lo que estamos acostumbrados a ver por el Palau de les Arts con mayor o menor fortuna. Como ya pasó en Esponsales en el monasterio, también procedente de Glyndebourne, la diferencia de tamaño entre los escenarios de uno y otro teatro hace que la escena quede como un pegote en medio de las tablas del Palau, con los laterales y la parte superior tapados y desaprovechados. Como suele pasar en las producciones clásicas, el vestuario de época está muy logrado. La iluminación también fue destacable, contrastando el vivo azul del cielo con la claridad de la escenografía y el vestuario. Sin embargo, desde los pisos superiores vimos como el último cuadro quedaba parcialmente tapado por la aparición de un horrible toldo de color granate (que además dio problemas al ser colocado). Exceptuando el detalle del toldo, una buena producción, estéticamente muy acertada, que deja cantar a gusto a los cantantes pero que no aporta nada nuevo a la obra. Tampoco es que tenga por qué hacerlo.

domingo, 2 de noviembre de 2008

Cambios en la temporada del Palau de les Arts

Los gestores del Palau de les Arts vuelven a tomar el pelo a su público.

Nuevo look, la misma ineficacia

No sorprenderá a nadie, acostumbrados como estamos a que nos den gato por liebre con todo el descaro del mundo. En el libro que se repartió entre los asistentes al Parsifal del viernes pasado con información sobre la temporada 2008/2009 hay cambios respecto a los repartos que se anunciaron a principio de temporada. Cambios, en algunos casos, importantes y totalmente injustos para con los que compramos nuestros abonos o nuestras entradas antes de que se anunciasen.

El primer cambio, que no viene en el libro pero que ya se ha hecho público, es el del barítono Carlos Álvarez, que será sustituido en Luisa Miller por Andrzej Dobber (más información en el blog de maac). En este caso no creo que se pueda culpar a la gestión del Palau, pues Carlos Álvarez ya canceló por enfermedad sus compromisos con el Real de Madrid en el reciente Ballo y se comenta que podría cancelar también el Simone Boccanegra que tiene programado en el Liceu.

En el Faust de Gounod que se ofrecerá en febrero nos encontramos con que el papel de Valentin, inicialmente cantado sólo por Gabriele Viviani, recaerá en Mario Cassi en las funciones de los días 8, 11 y 17. Bueno, como no conozco a ninguno no sé si esta alternancia será para bien o para mal, pero mal vamos cuando se anunció un cantante y al final son dos.

Pues sí, muy mal vamos, porque en Così fan tutte estaba anunciada Barbara Frittoli como Fiordiligi en todas las funciones y al final tres de ellas, los días 11, 14 y 17 de marzo, las cantará Alexandra Deshorties. ¿Y los que compramos nuestra entrada creyendo que veríamos a la Frittoli? Porque una cosa es que un cantante tenga que ser sustituido por enfermedad, algo comprensible, y otra que se anuncie un nombre que al final resulta que sólo va a cantar unas funciones y esto se diga cuando las entradas ya llevan varias semanas a la venta. Si esto no es una estafa no sé qué lo será.

Alexandra Deshorties contemplando con arrobo el contrato que le ofrece Helga Schmidt.

Alexandra Deshorties es una joven soprano franco-canadiense, habitual en el Met, dicen que por ser una protegida de Levine. En ESTE artículo en inglés podemos leer que un espectador fue desalojado del Met por el personal de seguridad después de haberla abucheado durante un Rapto del Serrallo. AQUÍ podemos ver un fragmento de su actuación como Donna Anna en el Festival de Aix-en-Provence del 2002 (a partir del minuto 0:43).

Pero aún hay más. En la Turandot con la que se cerrará la temporada estaban anunciados los dos protagonistas de las funciones del pasado Festival del Mediterráneo, es decir, Maria Guleghina y Marco Berti. Pues bien, ahora nos encontramos con que Guleghina se turnará con Elisabete Matos, que cantará los días 22, 25 y 29 de abril. Pero peor aún es lo de Berti, que ha desaparecido del programa. En su lugar, Jon Villars y Jeong Wong Lee cantarán el papel de Calaf. Ni siquiera anuncian qué funciones cantará cada uno de ellos.

Aquí tenemos a Elisabete Matos cantando In questa reggia de Turandot. No es lo mismo que Guleghina, no es lo mismo.


Vídeo de berganzita

Los abonados del turno C, los mismos que pagamos para ver a Katarina Dalayman y acabamos sufriendo a Judith Németh (y esto, siendo buenos, aún podía colarse como sustitución in extremis por enfermedad) nos encontramos ahora con que hemos pagado por Frittoli y nos van a dar Deshorties, hemos pagado por Guleghina y nos van a dar Matos, hemos pagado por Berti y no sabemos ni siquiera si nos van a dar Villars o Lee. Y aquí no hay excusa que valga, esto es una tomadura de pelo de tomo y lomo. Que no es lo mismo, que es injusto que sin razón ninguna nos den gato por liebre, que no se puede cobrar lo mismo a quien va a escuchar a una cantante de primera división que a quien va a escuchar una de segunda o de tercera. Muy mal, doña Helga, muy mal.