Recientemente leíamos en una entrevista a Helga Schmidt (comentada por maac en su blog) que no quería aburrir al público del Palau de les Arts con óperas pesadas como El príncipe Igor de Borodin. A mí se me rompió una fibrita cuando leí eso. No es que tuviese muchas esperanzas de que tal ópera se fuese a representar en Valencia, pero ahora ya no me queda ninguna. Y es una lástima, porque habiendo anunciado que Gergiev colaborará con el Palau en el futuro, la ocasión para acercar el repertorio decimonónico ruso en toda su espectacularidad al público valenciano es inmejorable.
Nos perderemos las famosas danzas polovtsianas y varios números memorables, como esta cavatina de Vladimir que escucharemos (en sueco) en la voz de Jussi Björling.
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