Ayer tuve por fin ocasión de ver la versión medio fílmica y medio teatral de La Cenerentola rossiniana que dirigió Jean-Pierre Ponnelle en 1981. A buenas horas, diréis los que la conocéis desde hace tiempo. Pues sí, había visto fragmentos que me habían gustado mucho y tenía ganas de verla entera, pero hasta ayer no se había dado la ocasión. Dejando a un lado lo musical, que es extraordinario, con un Claudio Abbado sentando cátedra y unos protagonistas (Frederica Von Stade y Francisco Araiza) en su mejor momento de forma, vamos a centrarnos en la puesta en escena, en la actuación, en la gestualidad y vamos a acabar rindiéndonos ante ese gran director de escena que fue Jean-Pierre Ponnelle.El método utilizado para esta película fue grabar primero las voces en estudio para que después, en el escenario del Teatro alla Scala, los cantantes pudiesen hacer play-back y centrarse en la actuación. En principio, es un método que no me parece preferible a grabar una función en vivo, pues se pierde la emoción del directo, pero es cierto que permite jugar más con las cámaras y con los decorados. No fue la única vez que Ponnelle utilizó este método, también están por ahí su Rigoletto, su Madama Butterfly, su Barbiere y otras, pero ninguna de ellas me parece preferible a una grabación tomada del vivo excepto esta Cenerentola y, en todo caso, su trilogía monteverdiana con Harnoncourt.
Veamos un fragmento en el que podremos apreciar el manejo del movimiento y la gestualidad del coro, algo que tanto se echa en falta en muchas producciones actuales, y la capacidad de Ponnelle de conjugar las acciones de los cantantes y la música con resultados divertidísimos. Me refiero a la entrada del criado Dandini (Claudio Desderi) en casa de Don Magnifico haciéndose pasar por el príncipe. Como el vídeo no es insertable, podéis verlo directamente en youtube pinchando AQUÍ.
Pasemos a ver un fragmento correspondiente a una digresión respecto al libreto que se permite Ponnelle. No estoy en contra de las digresiones siempre y cuando haya un motivo para llevarlas a cabo, como es el caso. Aquí Ponnelle pone el aria de Alidoro (Paul Plishka), en la que el sabio hace el papel de hada madrina y cambia el destino de la Cenerentola, en boca de una figura que se presenta como casi divina. No es para menos, pues se trata del mismísimo creador de la obra, Gioacchino Rossini, que aparece además tal y como se le representó en la estatua que se puede contemplar en el propio Teatro alla Scala.
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Acabemos con la pieza más lograda desde el punto de vista estético, el sexteto Questo è un nodo avvilupato, donde Ponnelle utiliza las siluetas a contraluz, tan típicas del siglo XVIII en el que sitúa la acción.
Vídeo de gabrilu06