Si seguís este blog habitualmente sabréis de mi total admiración hacia la figura de Tito Schipa. Sin embargo, hasta ahora no había escuchado nunca su primera grabación, registrada en noviembre de 1913, cuando el tenor tenía 25 años. Se trata de Ah! Dispar vision, la versión italiana del aria Ah! Fuyez douce image de la ópera Manon de Massenet.
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Schipa había debutado cantando La Traviata en 1909, cuatro años antes de entrar en un estudio de grabación por primera vez, pero no fue hasta 1914, un año después de grabar este aria, que alcanzó la fama gracias a su interpretación de Mario Cavaradossi en una serie de funciones de Tosca en Nápoles.
Posteriormente, en 1934, habiendo cosechado triunfos por toda Europa (el primero fuera de Italia fue en enero de 1918, en el Teatro Real de Madrid, precisamente cantando Manon) y tras quince años de exitosa carrera en los Estados Unidos, Schipa grabó de nuevo este aria. Su voz no suena tan juvenil como veintiún años antes, pero el canto es muy superior, propio de un cantante legendario. El uso del chiaroscuro en esta grabación es simplemente magistral.
Tal día como hoy, un dos de enero de 1888, nació en Lecce, en el sur de Italia, Raffaele Attilio Amedeo Schipa, quien pasaría a la historia de la ópera con el nombre de Tito Schipa. Tito, o mejor dicho, titu, que en dialecto local significa "pequeño", era realmente su apodo desde los 12 años.
La voz de Tito Schipa era en principio poco adecuada para el canto, sin graves sonoros, incapaz de alcanzar agudos por encima del la (aunque de joven alcanzaba, no sin problemas, el si natural), incapaz de realizar las florituras que otros tenores ligeros o "di grazia" cantaban sin problemas. Sin embargo, su innata inteligencia canora le sirvió para sacar el máximo provecho de sus cualidades naturales, más de lo que ningún otro cantante haya conseguido jamás, o al menos desde que existen grabaciones. Fue en el impecable fraseo, en la línea de canto, en la capacidad para dotar al discurso musical de una gama de colores y dinámicas, siempre desde una gran musicalidad y elegancia, donde Schipa jugó su baza, consiguiendo colocarse como un ejemplo del buen canto por delante de tenores mucho más dotados. Bidu Sayao dijo que Schipa “cinceló las frases como un orfebre.” Hay quien dice que Schipa no cantaba, sino que declamaba de tal forma que hipnotizaba a su audiencia. Quizá haya algo de verdad en ello, pues en España, donde triunfó como cantante de música popular, se le conoció como "el encantador".
Precisamente por esa naturaleza tan peculiar de su canto, su estilo nos parece hoy en día mucho más moderno que el de coetáneos suyos como Caruso, quien llegó a ver a Schipa en directo en Nueva York, o Gigli. Y es que de la herencia de Schipa salen nombres como Di Stefano, Bergonzi, Pavarotti o quien se puede considerar su más fiel sucesor en el siglo XX, Alfredo Kraus. Un recomendable artículo de Rodolfo Pérez que podéis encontrar AQUÍ habla de un período de tiempo entre la muerte de Caruso en 1921 y la II Guerra Mundial en el que el referente en el mundo del canto es la delicadeza y la pureza en la línea de canto de Schipa, hasta que tenores como Mario del Monaco, Corelli o Domingo vuelven a poner de moda el estilo vociferante de Caruso.
Además de su faceta como cantante de ópera, Tito Schipa también fue una estrella de cine, como muchos otros cantantes de la época y destacó cantando y componiendo piezas de muchos otros estilos, algunas veces en español. Vamos a ver un fragmento de su película Vivere (1936) en el que canta Tu che a Dio spiegasti l'ali, de Lucia di Lammermoor (Donizetti):
Vídeo de TheGreatPerformers
Y ahora escucharemos un tango, Dímelo al oído, que grabó en Buenos Aires en 1934.
Vídeo de vivalamusicavieja
Como tenor cantó papeles para ligero y para lírico, desde el Almaviva del Barbiere hasta el Mario Cavaradossi de Tosca , muchas veces transportando las partituras para acomodarlas a sus medios vocales. Fue muy cuidadoso con la elección de su repertorio, como luego lo sería Kraus, lo que le permitió tener una carrera longeva. Sus principales creaciones fueron el Nemorino de L'elisir d'amore de Donizetti y el Werther de Massenet. Vamos a escucharle cantando Una furtiva lagrima, de la primera de estas dos óperas.
Vídeo de Onegin65
Y ahora escucharemos un fragmento de su Werther (en italiano), O natura di grazia piena.
Vídeo de kraustrujillo
Acabaremos con una curiosidad dedicada a los amigos de la sección levantisca: el pasodoble Valencia.
Pagliacci (Leoncavallo) y su inseparable compañera Cavalleria Rusticana (Mascagni) son a la ópera lo que el programa "Gente" es a la programación televisiva, dejémoslo claro desde el principio. Por mucho carácter mediterráneo y apasionado que tengamos no podemos obviar lo morboso y truculento de sus libretos ni el efectismo y la simpleza de sus partituras.
En medio de una de estas óperas, Pagliacci, nos encontramos con una pieza que nada tiene que ver con la sangrienta tónica general del resto de la obra. Estamos hablando de O Columbina, la serenata que Beppe canta representando a Arlecchino, el famoso personaje de la commedia dell'arte italiana. No es una pieza que deslumbre por su belleza, no suele cantarse en recitales ni suele aparecer en discos recopilatorios... excepto una versión. Tito Schipa, uno de los mejores cantantes de la historia, supo sacar oro de la serenata. Su juego de dinámicas, su fraseo ejemplar, su dicción, su musicalidad, su legato y, en definitiva, todo aquello que diferencia a un buen cantante de uno malo hacen de esta serenata la mejor de la fonografía para muchos, entre los que me incluyo.
Vamos a escuchar a Schipa cantando esta pieza en la grabación que realizó para el sello Victor en 1922, con la Victor Orchestra dirigida por Joseph Pasternack. Primero, escucharemos la versión restaurada que Naxos sacó recientemente a la venta:
A continuación, la misma grabación tal y como se publicó en su día, sonando en un gramófono de la época. El sonido es sorprendentemente bueno.