miércoles, 30 de mayo de 2012
Rompiendo cadenas con Beethoven
Hace poco, los amigos José Luis y Kalamar tuvieron a bien acordarse de este blog a la hora de concederle el premio Liebster blog. Dicho premio funciona como una cadena, cada uno de los premiados debe a su vez premiar a otros cinco blogs. Un premio siempre es algo agradable, pero el tema de las cadenas es algo que ya probé una vez y no me atrae, así que decidí no seguirla. Sin embargo, los blogueros del vecindario internáutico-musical han tenido la feliz idea de acompañar sus entradas con un vídeo musical que ilustrase algún aspecto relativo a los premios en cuestión, y eso sí que no voy a dejar de hacerlo. Por eso vamos a dejar que sea Christa Ludwig quien rompa la cadena, en su caso la que retenía a James King en este Fidelio de 1963 dirigido por Arthur Rother. Espero que Kalamar, José Luis y todos los demás disfrutéis con este coro final de la maravillosa ópera de Beethoven, que es una auténtica inyección de ganas de vivir.
Vídeo de 1964fidelio
sábado, 8 de octubre de 2011
Klemperer, Mendelssohn y Beethoven
Vídeo de otterhouse
jueves, 23 de junio de 2011
Jonas Kaufmann canta Fidelio en Les Arts

La función de ayer me dejó mejor sabor de boca que la que ya comenté hace dos semanas porque a una orquesta y un coro excelentes se unió una ligera mejoría en la actuación de Yevgueni Nikitin como Pizarro y una más notable en Jennifer Wilson como Leonore/Fidelio. Aunque sigo creyendo que este papel no es adecuado para las características de la soprano norteamericana y que haría bien si lo eliminara de su repertorio, he de decir que ayer estuvo mucho mejor que el pasado día 11 y que, a pesar de que siguió sufriendo con las agilidades y llegando apurada a los agudos, consiguió salvarlos sin caer en el grito como desgraciadamente hizo entonces.
Zubin Mehta dirigió tan bien como en mi anterior visita a Les Arts, y la orquesta y el coro volvieron a demostrar su excelencia, especialmente al final de la ópera, donde ambas formaciones tienen ocasión de lucirse con una espectacular obertura Leonora III y con el coro final.
Pero si había ayer algo que llamase la atención en el reparto era la aparición, sólamente para esta función, del tenor más mediático de la actualidad, Jonas Kaufmann, que se encargó del difícil pero breve papel de Florestan. A pesar de la poca publicidad que se hizo de su presencia, lo cual resulta sorprendente, gran parte del público de ayer (que no llenó el teatro, aunque faltó poco) venía de otras ciudades sólo para ver a la estrella alemana. Algunos, incluso, para escucharlo. Bueno, esto último es una maldad, pero es que yo soy así, malvado. Mwahahaha!!!
Todo hacía presagiar un éxito: Kaufmann venía de triunfar con un excelente Siegmund en el Met, canta una obra que conoce a la perfección y con la que ya ha obtenido grandes éxitos, en alemán (lo cual es importante no sólo por la dicción y la prosodia propias de un nativo, sino también porque su particular emisión suena más natural cuando canta en su propia lengua que cuando lo hace en francés o italiano). Además, se trata de un cantante que suele ser bastante regular, para lo bueno y para lo malo, así que todos estábamos convencidos de que la cosa iría bien y así fue. Pero independientemente de la crónica de un éxito anunciado, muchos teníamos curiosidad por escuchar en vivo esa voz tan peculiar, o mejor dicho, esa voz emitida de forma tan peculiar, para ver si la cosa funcionaba o no. Vamos a tratar de analizar sus características, siempre desde la profunda ignorancia y el atrevimiento que caracteriza estos apuntes.
Para empezar, ayer Kaufmann estuvo muy bien. Su voz es más grande de lo que pensaba, pero también más opaca, lo que le resta presencia en los números de conjunto. Mientras que cuando cantaba solo su voz llenaba el teatro, si lo hacía junto a Wilson o Nikitin había que hacer un esfuerzo para distinguirla. Su zona alta siempre me ha parecido lo mejor de este tenor y así fue, no sólo porque es la única que está liberada y tiene cierto squillo, sino porque además la alcanza con aparente facilidad y eficiencia. Por contra, su zona media suena gutural, lo que da a su voz ese tono oscuro que tanto gusta a algunos pero que a mi se me atraganta, no sólo porque lo encuentro poco tenoril, sino porque además suena a oscurecimiento artificial. Pues bien, en vivo la sensación de artificialidad disminuye notablemente y aunque la emisión sigue siendo extraña, el centro parece más integrado con el agudo. El timbre resulta más aterciopelado que en las grabaciones, donde muchas veces se da un sonido que algunos llaman "viril" y otros "orco de Mordor", y aunque no es de una belleza arrebatadora, tampoco está desprovisto de atractivo. Estaríamos pues ante un cantante al que no le sienta bien el micrófono, que pone al descubierto irregularidades que quedan camufladas en el teatro. Un caso raro, pues la mayoría de cantantes actuales suelen quedar muy resultones en estudio pero pocas veces dan la talla en directo.
Más allá del análisis de su voz, una de las principales características de su canto es su cuidado de los matices, las dinámicas y la línea de canto. No defraudó en esta faceta, donde hay que destacar, además, su dominio del legato, su fraseo incisivo y su adecuación estilítica, también en lo actoral, donde se implicó mucho. Sólo hubo un exceso, para mi gusto, y este fue el inicio de su escena del segundo acto con la palabra Gott! iniciada en pianissimo y progresando hasta el forte. Aparte de un efecto de dudoso gusto, el sonido en pianissimo fue ciertamente feo y débil, totalmente descolgado del resto del aria, que cantó estupendamente.
Por último, una vez escuchados dos de los tenores que cantan el papel de Florestan en esta producción (falta Lance Ryan, al que no podré escuchar), debo decir que si tuviese que elegir, a pesar de estar ambos muy bien, me quedaría con Peter Seiffert. Otra opinión, probablemente, tendría si ambos hubieran venido a cantar el Siegmund de Die Walküre, pues la juventud y la resistencia de Kaufmann le harían ganar muchos enteros frente al veterano Seiffert, pero hoy por hoy, el maillot amarillo de los Florestanes lo sigue vistiendo Seiffert. Afortunadamente, no hay por qué elegir y podemos escuchar a ambos, incluso a Ryan, al que deseo lo mejor en su próxima actuación.
domingo, 12 de junio de 2011
Fidelio vuelve a Les Arts



sábado, 28 de noviembre de 2009
Oda a la alegría en "mi", por Beaker

Vídeo de FineyLee
Vídeo de teacherstubescience
Se lo dedico a Mi, por razones más que evidentes.
martes, 24 de noviembre de 2009
Jon Vickers, un gran artista sin una gran voz

Vídeo de AntonioMSFilipe
Vídeo de Oneguin65
Vídeo de Onegin65
Vídeo de Pawelp
Vídeo de Onegin65
Vídeo de 3tristan
Vídeo de dorje1975
viernes, 18 de abril de 2008
Friedrich Gulda - So what?
Estos días estoy escuchando la integral de conciertos para piano de Beethoven que grabó Friedrich Gulda con la Filarmónica de Viena dirigida por Horst Stein para Decca en 1970 y que recientemente ha reeditado Brilliant. Buscando más cosas sobre Gulda en youtube he encontrado este documental, So What?, en el que una voz en off que simula ser la del propio Gulda hace un recorrido por toda su vida (¡y qué vida la de Gulda!). Empezó como concertista, uno de los mejores del siglo XX, pero en los 50 empezó a interesarse por el jazz, una música que le parecía más viva que la clásica, atenazada por el conservadurismo de las clases altas. Más tarde, creo un personaje para que cantara sus canciones (que era él mismo con peluca), llegando a engañar a parte de la crítica. Sin abandonar nunca la música de Beethoven, Mozart y Bach, sus tres piedras de toque, experimentó con todo tipo de sonidos, incluso, ya en su vejez, con la música discotequera de Ibiza, go-gos incluídas. En el documental, Gulda justifica todas y cada una de sus aventuras musicales, si bien es inevitable pensar que con muchas de ellas sólo pretendía enfurecer a los sectores más conservadores que al final no tenían más remedio que rendirse ante él cuando se dejaba de gansadas y tocaba las obras de Mozart como nadie más podía hacerlo. Su última gran broma fue simular su propia muerte para, tres días después, anunciar que había resucitado. Un año después murió de verdad, pero antes de ello prohibió a la prensa vienesa dar noticia de su muerte, pues consideraba que ningún crítico en Viena tenía categoría suficiente para hablar sobre su vida y su carrera.Aquí está el documental, en el que le podemos escuchar interpretando obras de Beethoven, Mozart y Bach, así como sus propias composiciones. Está subtitulado al inglés y dividido en siete partes. Se puede ir de una otra utilizando las flechas laterales que aparecen al final de cada vídeo para acceder al siguiente.
Vídeo de opus3863a
viernes, 8 de febrero de 2008
Carlos Kleiber
Posiblemente el director más controvertido del siglo XX, Carlos Kleiber (1930-2004) fue tan famoso por sus excentricidades como por su increible talento. Su carrera fue un caso único: Su padre, el famoso director Erich Kleiber, se opuso ferozmente a que se dedicara a la dirección. Tras conseguirlo por su cuenta, rechazó desde muy joven ser director titular de las muchas prestigiosas orquestas que se lo ofrecieron, prefiriendo ser un director freelance. Trabajaba poco, una media de diez compromisos al año. Grabó aún menos, apenas trece discos oficiales, y a lo largo de toda su carrera sólo dirigió ocho óperas: La Bohéme, Otello, Carmen, Tristán e Isolda, Der Freischütz, Elektra, El caballero de la rosa y Wozzeck. Cada aparición suya (cuando aparecía, eran famosas sus rupturas de contratos) era un acontecimiento. Kleiber era un perfeccionista con una habilidad natural para entender la música y para moldear el sonido orquestal, lo que lograba tras largos ensayos, casi siempre a puerta cerrada, en los que se encargaba de pulir hasta el menor aspecto de la partitura sin dejar nada a la improvisación. Sin embargo, no era un dictador, sino que dialogaba con cada miembro de la orquesta hasta conseguir un resultado satisfactorio para todos. Dicen algunos de los músicos a los que dirigió que un ensayo con él era más instructivo que toda una carrera en el conservatorio. En youtube podéis encontrar fragmentos de un ensayo suyo con la Südfunk-Sinfonieorchester como éste de la obertura de El murciélago, de Johann Strauss II:Vídeo de raychuan
Carlos Kleiber era uno de esos directores a los que el espectador de sus conciertos no podía dejar de mirar. Sus movimientos en el podio forman parte de la leyenda, se dejaba llevar por la música y transmitía su energía a los músicos con apenas un gesto de su mano derecha y una mirada. Una de sus excentricidades era dirigir largos pasajes con la mano izquierda en el bolsillo o apoyada en la barra trasera del podio. Hoy podemos ver también la expresión de su cara en algunos vídeos y comprobar cómo era capaz de vivir la música. Valga como ejemplo esta obertura Coriolano de Beethoven con la Bayerische Staatsorchester:
Vídeo de MahaKrisna
Una de las obras dirigidas por Kleiber que más he disfrutado ha sido el Otello de Verdi con Domingo, Freni y Cappuccilli que inauguró la temporada de la Scala de Milán en 1976. El inicio de la ópera, que veremos a continuación, tiene una fuerza tremenda. En la grabación (pirata) se puede escuchar como, tras el entreacto, un grupo de loggionisti exaltados (y sordos, supongo) recrimina a gritos a Kleiber su falta de estilo. Luego nos quieren vender la moto de que los loggionisti son los guardianes de las esencias operísticas. ¿Pero cómo alguien puede ponerle pegas a ésto?
Vídeo de wagnerianman
Para más información acerca de Carlos Kleiber, os recomiendo este artículo de Pablo Ransanz Martínez en Filomúsica.
viernes, 4 de enero de 2008
El Fidelio de les Arts en la TV
Los que asistimos a aquellas funciones guardamos un gran recuerdo de ellas por diversas razones. Era el primer paso de un proyecto que nos ilusionaba, a pesar de los muchos errores en su construcción y gestión. Era, además, un primer paso a lo grande, con un grandísimo director como Zubin Mehta en el podio y un elenco de cantantes de altísima calidad: Meier, Salminen, Seiffert... A todo esto hay que añadir que fue el debut de la Orquestra de la Comunitat Valenciana, acerca de cuya calidad había muchas dudas. También se habló mucho sobre si el Cor de la Generalitat sabría cantar sobre un escenario, acostumbrados como estaban a los conciertos en los que no hay que actuar. Pues bien, fue una gozada en su día, y lo ha vuelto a ser hoy, ver como la orquesta y el coro estaban al nivel de los solistas. La interpretación de la obertura Leonora III en el segundo acto levantó literalmente a la gente de sus butacas, fue un momento muy emocionante, así como un inolvidable coro de prisioneros durante el primer acto.
Estaré ojo avizor para ver si el mismo canal emite el Oro y la Valquiria con escenografía de la Fura, tengo ganas de ver si la grabación de estas óperas ha salido tan bien como la del Fidelio.
Os dejo un vídeo del aria de Don Pizarro que mencionaba antes: Ha! welch ein Augenblick, por Walter Berry. ¿Se puede cantar esta pieza mejor?
Vídeo de Gabba02
martes, 18 de diciembre de 2007
Queda inaugurado este blog
Vídeo de hamjii

