
Llego tarde para el domingo de resurrección y también para el día en el que se cumplieron 250 años del fallecimiento de
G. F. Haendel, el pasado 14 de abril, pero desgraciadamente mi ritmo y el del universo raramente van acompasados. En cualquier caso, hoy quiero informaros de la reciente salida al mercado de una nueva grabación del oratorio romano
La Resurrezione HWV47 a cargo del conjunto
Contrasto Armonico, dirigidos por
Marco Vitale. Hace poco más de un año
dediqué una entrada al debut discográfico de este joven conjunto con
Aci, Galatea e Polifemo, del mismo autor. Ahora vuelven a la carga con una obra de más empaque, otra vez en el sello
Brilliant, lo que garantiza un precio irrisorio.
Haendel compuso este oratorio durante su estancia en Roma para que fuese estrenado en el palacio del Cardenal Ruspoli, su mecenas y el de otros grandes músicos de la época. Como muchos ya sabréis, sobre todo si habéis escuchado esa joya que es el disco Opera Proibita de Cecilia Bartoli, donde aparecen dos fragmentos de esta obra, en aquella época la ópera estaba prohibida en Roma, por lo que su lugar fue ocupado por el oratorio. También se prohibió la participación de mujeres en las representaciones, y de hecho el cardenal Ruspoli fue advertido por el Papa a causa de este oratorio, pues en su estreno participó la soprano Margherita Durastanti, que tuvo que ser sustituida por un castrato en la segunda representación. También estaba prohibido tocar instrumentos de viento de lengüeta doble en las iglesias, aunque la nobleza romana no encontró ningún problema en traer oboístas de Venecia o Milán para las representaciones que tenían lugar en sus palacios, compensando así la falta de instrumentistas nativos. Quienes sí encontraban un problema eran los compositores, pues los músicos en Roma solían afinar muy por debajo de lo que era costumbre en el resto de la península (por si alguien gusta del detalle, en Roma el la se afinaba a 385 Hz, mientras que fuera de Roma se afinaba a 430 Hz, según el libreto del CD). Por esa razón, Haendel escribió las líneas de los oboes para que tocasen siempre un tono por debajo de los violines, compensando así la diferencia en la afinación. Explico todo esto porque ésta es la primera grabación de esta obra en la que los instrumentistas respetan la afinación para la que fue compuesta y por lo tanto suena ligeramente más grave que cualquier otra grabación hasta la fecha.
Al igual que me pasó hace un año con Aci, Galatea e Polifemo, debo decir que me ha maravillado el sonido de la orquesta dirigida por Marco Vitale. Sin embargo, los cantantes siguen siendo el punto débil de la grabación, quedando por debajo de otras versiones en otros sellos y lastrando el conjunto. Klaartje van Veldhoven (Angelo) es la más destacada, aunque sus agudos tienden a ser fijos y se clavan en el cerebro del oyente en alguna ocasión. Aún así, en general es un disco muy disfrutable y que bien vale lo poco que cuesta.
Escuchemos los dos primeros cortes del disco, la Sonata, donde podréis comprobar lo bien que suena la orquesta Contrasto Armonico y el aria Disserratevi, oh porte d'Averno!, donde Klaartje van Veldhoven se enfrenta a una paradójicamente endiablada coloratura. Fijaos en el efecto que consigue con sus agudos fijos cuando mantiene la misma nota que los oboes y parece fundirse con ellos.
A petición de Maac he subido el aria de San Giovanni
Ecco il sol, interpretada por el tenor Marcel Beekman.