martes, 29 de julio de 2008

Milagro gruberoviano en Hänsel und Gretel


Hace poco, Maac nos hablaba en su blog de que los milagros existen y la prueba era la fantástica grabación de Hänsel und Gretel, de Humperdinck, con Karajan, Grümmer y Schwarzkopf. Hoy ha ocurrido otro milagro, a pequeña escala, gracias a esta ópera. El milagro sólo afecta a los que, como yo, teníamos algún mecanismo en el cerebro que hacía clic cada vez que escuchábamos a Edita Gruberova (si encima la veíamos, más que clic era ya catacroc) y nos impedía disfrutar con su canto. Pues bien, esta noche, haciendo zapping he acabado encontrando una versión mitad teatral y mitad fílmica de Hänsel und Gretel (algo parecido al Rigoletto o la Cenerentola de Ponnelle, con los cantantes haciendo playback), con un reparto más que atractivo: Georg Solti dirigiendo a la Filarmónica de Viena, los famosos Niños Cantores (véalos antes de que crezcan, que decían Les Luthiers) y como solistas Brigitte Fassbaender y Edita Gruberova como los niños, Helga Dernesch y Hermann Prey como los padres y ni más ni menos que Sena Jurinac en el papel de la bruja. Del milagro me dí cuenta nada más empezar la primera escena. Estaba escuchando a la Gruberova... ¡y me estaba gustando! Pero aún hay más, la estaba viendo poner esas caras que pone ella... ¡y me daba igual! Es cierto que durante la ópera hay momentos en los que, viéndola, uno se pone de parte de la bruja, pero vocalmente me ha conquistado, está fantástica. Veamos esa primera escena:


Vídeo de LaViolettaValery

No es la versión milagrosa de Karajan pero no está nada mal, ¿no? Y hacia el final, con la impresionante bruja de Sena Jurinac, es aún mejor.

Por cierto, ¿no estaría bien hacer un montaje con el Casta Diva de la Grube como sonido y la imagen del minuto 6:19 del vídeo anterior repitiéndose una y otra vez, una y otra vez...? MWAHAHAHAHAHA!!!

domingo, 27 de julio de 2008

Il dissoluto punito, de Ramón Carnicer

No sé si por una relación de ideas ante las crónicas que he leído estos días del Don Giovanni del Liceu o por pura casualidad, hace poco decidí darle una oportunidad a un DVD que había comprado unos meses atrás y que aún no había tenido tiempo de ver. Me refiero a Il dissoluto punito, ossia Don Giovanni Tenorio, de Ramón Carnicer, una grabación de una de las funciones que tuvieron lugar en La Coruña en junio del 2006. Lo compré por dos razones, curiosidad y precio, pues tuve suerte y lo encontré muy rebajado. También me llamó la atención la puesta en escena, o lo que se intuía de ella por las fotos que venían en la contraportada del estuche, me resultó muy atractiva visualmente y decidí que estaría bien verlo.

La ópera de Carnicer se mueve entre las citas del Don Giovanni de Mozart, conocido por el autor pero no por el público español (se estrenó en España con posterioridad a este Dissoluto) y el lenguaje de inspiración rossiniana habitual en este compositor. El libretto, de autor desconocido, copia fragmentos del de Da Ponte, como el aria del catálogo, aunque hay diferencias: desaparecen Zerlina y Masetto, el comendador muere al final del primer acto, y el personaje de Don Giovanni es más humano, se llega a enamorar de Donna Anna y siente miedo en la escena del cementerio. He encontrado un artículo bastante ilustrativo que comenta el CD que se editó a partir de estas mismas funciones y que podéis ver AQUÍ.

Mientras veía el DVD no podía dejar de comparar la magnífica puesta en escena de Damiano Michieletto con lo que hizo Bieito para el Don Giovanni de Mozart en el Liceu, son dos caras de una misma moneda. Frente al abigarramiento de Bieto, la sobriedad de Michieletto; frente a la visceralidad, la contención; frente al feísmo, una estética cuidadísima en la que sólo hay tres colores, rojo, blanco y negro.

Todas las escenas tienen lugar en una cocina de un blanco aséptico, en la que un coro de cocineros prepara el banquete para la boda de Don Ottavio y Donna Anna. Con muy pocos elementos en juego, la escenografía se presta a mutar dependiendo de lo que se esté cantando en ese momento, sin ir nunca en contra del libreto sino más bien complementándolo y sirviendo de apoyo a la música.

Algo que me resultó muy curioso fue la presencia de escenas de contenido sexual (un desnudo, un grupo de figurantes, sirvientes de Don Giovanni, contoneándose lascivamente, la escena de la violación de Donna Anna...) sin llegar nunca a resultar desagradables, como siempre resulta el sexo en las puestas en escena de Bieito. Al final del segundo acto, la escena de la cena (cacofónica frase) a la que Don Giovanni invita al comendador, es sustituida por una especie de orgía en la que las sirvientes de Don Giovanni son los platos, algo que aporta una nueva dimensión al diálogo entre el burlador y su criado pero que en nigún momento desvirtua la obra, sino todo lo contrario.

Lamento no poder ofreceros ningún fragmento de esta obra. Eso sí, os recomiendo su adquisición, ya sea en cualquier tienda o mediante métodos más económicos y que están a tan solo un mail de distancia.

jueves, 24 de julio de 2008

Anna Netrebko canta I Capuleti ed I Montecchi

Seguimos con rusos, esta vez con una grabación pirata de la que creo que ha sido la última ópera que ha cantando la soprano Anna Netrebko antes del parón al que se ha visto forzada por su embarazo. Se trata de I Capuleti ed i Montecchi, de Bellini. Las representaciones tuvieron lugar el pasado junio en la Opéra Bastille de París y el director fue Evelino Pidò. Aquí tenemos a Netrebko cantando el aria de Giulietta del segundo acto.



Vídeo de QUETZALCOM

Junto a Netrebko estaba, en el papel de Romeo, la mezzo Joyce DiDonato, quien canta actualmente el papel de Idamante en el Idomeneo del Teatro Real. En el siguiente vídeo, procedente de un ensayo, podemos verlas a ambas. Es la primera vez que escucho una Giulietta con el timbre más oscuro que Romeo. Me pasa como con el Elissir de Merritt y Bruscantini, a veces cuesta distinguir cuál de los dos está interpretando a Dulcamara.


Vídeo de coloraturafan

martes, 22 de julio de 2008

Valery Gergiev, lo que nos espera


Hace poco, con motivo del rumor que nos hizo temer que Jesús López Cobos sucediera a Lorin Maazel en el podio del Palau de les Arts, escuchamos una escena de la coronación de Boris Godunov dirigida por el temible zamorano y la comparamos con otra dirigida por Alexander Vedernikov (ver AQUÍ). Seguimos sin saber quién acabará siendo el nuevo director titular, pues Helga Schmidt dice que su intención es que vuelva a haber uno dentro de tres temporadas. Lo que sí sabemos es que la temporada 2009-2010 se la repartirán Zubin Mehta, que ha acordado ampliar su presencia y no limitarse sólo al Festival del Mediterrani y Valery Gergiev. ¿Vendrá Gergiev sólo para esa temporada o será una presencia habitual? ¿Será él quien suceda a Maazel o sólo volverá como director invitado una vez se haya nombrado a un titular? Aún es muy pronto para decirlo, pero de momento parece que hay motivos para respirar tranquilos, la amenaza de la dirección gris y mortecina se desvanece. Eso sí, el volumen brutal de Maazel perdurará, a Gergiev también le va la caña.

Para hacernos una idea de lo que nos espera y siguiendo con la comparación antes mencionada, vamos a escuchar a Valery Gergiev dirigiendo a la orquesta y el coro del Teatro Mariinsky en la escena de la coronación de Boris Godunov. Como en los dos vídeos anteriores, se trata de la orquestación original de 1872, realizada por el propio Músorgski. En el papel de Boris, Nikolai Putilin.


Vídeo de RADAMES1983

domingo, 20 de julio de 2008

Menuhin interpreta el Concierto para violín nº1 de Bruch

Max Bruch (1838-1929) es un compositor interesante pero poco difundido, sólo una de sus obras ha conseguido pasar a la posteridad al mismo nivel que las obras de autores más conocidos. Me refiero a su Concierto para violín nº1 en sol menor, op.26 (1866), uno de los más populares conciertos románticos. Heredero directo del concierto para violín de Mendelssohn, del que copia la unión entre movimientos y la superación del modelo de exposición orquestal y variación del solista, Bruch va un paso más allá eliminando la posibilidad de incluir una cadenza de lucimiento (sólo las hay, muy cortas, en el primer movimiento). Para muchos críticos, el concierto romántico alcanzó aquí su cumbre.

Escucharemos la versión del gran violinista Yehudi Menuhin, dirigida por Ferenc Fricsay.

Primer movimiento - Vorspiel: Allegro moderato


Segundo movimiento - Adagio


Tercer movimiento - Finale: Allegro Energico

Vídeos de Tbromley

viernes, 18 de julio de 2008

Una curiosidad: Di Stefano canta Otello

Giuseppe di Stefano, el tenor recientemente fallecido, cantó un fallido Otello a finales de los años 60, cuando ya no era ni una sombra de lo que había sido en su juventud. Nunca tuvo la voz adecuada para cantar un papel tan dramático, pero ya sabemos que Pippo se atrevía con todo. Aún así, con Otello se atrevió cuando ya no tenía nada que perder, pues ya lo había perdido todo.

Previamente, en 1956 (o 1957, según la fuente que se consulte) grabó para EMI una serie de fragmentos de diversas óperas entre los que estaba el dúo Gia nella notte densa. Para aquel entonces su voz estaba deteriorada, pero aún se podía distinguir la belleza tímbrica que la había hecho famosa diez años antes, además de sus rasgos característicos: la dicción inmaculada y el fraseo apasionado. Como Desdemona le acompaña la soprano Rosanna Carteri, una especialista en el papel.



Vídeo de Onegin65

martes, 15 de julio de 2008

Tom Waits hace magia en Barcelona

La gira Glitter and Doom de Tom Waits tiene dos atractivos fundamentales, el primero que no sigue a la presentación de un nuevo disco, lo que le permite moverse libremente por todo su repertorio para elegir las canciones y además, dado lo vasto de tal repertorio, cambiar sus elecciones de un concierto a otro. El segundo atractivo, el definitivo, es que por primera vez visita nuestro país, por lo que sus conciertos han hecho que sus seguidores tiremos de tren y de billetera, dado el precio de la entrada y vayamos a verle pensando "ahora o nunca". Y puede que no sea así, puede que regrese, pero mejor no arriesgarse.

Dos notas previas al concierto del lunes 14 de julio: Uno, fue graciosísimo ver la cantidad de gente disfrazada de Tom Waits que había. Posiblemente ellos no se consideraban imitadores sino gente con estilo, pero ese estilo es de Tom Waits, no suyo. En la cola del bus nocturno con el que íbamos a cruzar Barcelona tras el concierto estábamos situados entre una fotocopia viviente de la portada de The Heart of Saturday Night, con su gorra y su barba de chivo y un extraño ser que, intentando peinarse a lo Waits había conseguido parecerse a Kramer, el de la serie Seinfeld. Dos, las medidas de seguridad fueron excesivas, que una cosa es asegurarse de que no hay reventa y otra tener que entrar con el DNI en la boca y ser sorprendido en mitad del concierto por una linterna apuntándote a los ojos porque a alguien en una butaca cercana le han sorprendido haciendo fotos al escenario con su móvil. Ah, y al salir cinco minutos exactos para pedir una cerveza y a bebérsela a la calle, que hay que cerrar.

A lo que íbamos, al concierto. Lo primero y principal, Tom Waits es una de las personas más carismáticas del mundo. Sin necesidad de abrir la boca y sin moverse de una pequeña tarima circular, sólo con sus gestos, sus bailes y su gigantesca sombra proyectada en el fondo del escenario es capaz de hacer enloquecer al público. Cuando abre la boca y deja salir esa voz a mitad camino entre Louis Armstrong y el lobo feroz es ya el delirio. El público estaba entregado de antemano, es lo que pasa cuando visitas un país por primera vez cuando ya llevas treinta y cinco años de carrera a tus espaldas y te has convertido en un mito, que donde el profano ve a un señor que canta, el seguidor devoto ve magia.

Lo siguiente a resaltar es su banda, capaz de pasar de lo áspero y agresivo a lo tierno y melancólico sin perder nunca la originalidad del sonido Waits, caótico y a la vez sencillo, cacofónico y a la vez delicioso. Sólo lamenté la ausencia de Marc Ribot, el guitarrista habitual de Waits desde Rain Dogs. Omar Torrez es un gran guitarrista, pero le falta la originalidad de Ribot, menos dado a solos virtuosísticos pero capaz de reinventar con éxito en directo melodías tan asentadas en la memoria del público como la intro de Jockey Full of Bourbon, que Torrez tocó practicamente tal y como suena en el disco.

El concierto empezó, tras la ovación de un público entregado y devoto al ídolo Waits, con una mezcla entre Lucinda y Ain't Goin' Down to the Well, ambas canciones sacadas de Orphans, concretamente del disco Brawlers. Siguió con un repaso a sus últimos discos, especialmente Real Gone, haciendo escapadas ocasionales hasta Rain Dogs, Frank's Wild Years y, sorpresa, The Black Rider: Down to the Hole, Clap Hands, Lucky Day, Rain Dogs (mezclada de forma sorprendente con la instrumental Russian Dance), All The World is Green y unas vigorosas versiones de Lie To Me, Sins of My Father, Metropolitan Glide y Make It Rain, con la que cerró el concierto tras una lluvia de purpurina dorada sobre su bombín. La versión más sorprendente fue la de Hang Down Your Head, con unos rasgueos de guitarra cercanos al reggae. La más energética y posiblemente la mejor del concierto, Hoist That Rag, a la que sus hijos Casey y Sullivan imprimieron un ritmo salvaje desde la percusión.


Vídeo de wallywalt

Hacia la mitad del concierto, Waits paró la máquina y se sentó al piano. Acompañado sólo por el contrabajo, llegó el momento de temas íntimos como You Can Never Hold Back Spring, On the Nickel y la que para mí es la canción más bonita de todos los tiempos: Johnsburg, Illinois. Este paréntesis en el que Waits aprovechó para hablar de las curiosas leyes en Rusia, del oído absoluto de Mozart y de cualquier otro tema igualmente coherente, terminó con el público acompañándole (tímidamente, es cierto) en la maravillosa Innocent When You Dream.


Vídeo de wallywalt

Al final hubo tres bises: November, Come On Up to the House y Day After Tomorrow. Me sorprendió que apenas tocase canciones de Swordfishtrombones y de Mule Variations, dos de mis discos preferidos. Sí lo hizo en San Sebastián dos días antes, luego supongo que dependerá de como tenga el día.

En definitiva, valió la pena el desembolso y el desplazamiento. Uno puede ir a más conciertos, pero pocas veces con esta sensación de haber presenciado un acontecimiento histórico que tiene tanto de musical como de mágico o religioso, tal era el fervor de los presentes hacia Tom Waits. Y no exageraban.

Los vídeos fueron grabados el pasado 26 de junio en St. Louis, antes de que la gira Glitter and Doom cruzase el Atlántico.