miércoles, 12 de noviembre de 2008

La despedida de Carlo Bergonzi


Ahora que estamos pendientes de la Luisa Miller de Les Arts me ha venido a la memoria una actuación que recuerdo como muy emotiva y que supongo que ya todos conoceréis, aunque no está de más rememorarla. Me refiero a la intervención de Carlo Bergonzi en la gala de homenaje a James Levine por sus 25 años al frente de la orquesta del Met que se celebró en 1996. Bergonzi, ya retirado y con 72 años a cuestas, sale al escenario entre aplausos y vítores e interpreta Quando le sere al placido. Repito, 72 años, y eso se nota, pero aún así, el público le aclama al final del aria. Y no es para menos, esa fue la última ocasión en la que cantó un aria de Verdi en un concierto, si olvidamos su fallido intento de cantar Otello unos años después, que tuvo que abandonar a medias por enfermedad. Estos aplausos son, pues, los de despedida al tenor que mejor ha cantado Verdi en la segunda mitad del siglo XX. Su actuación y el final de la gala, con el discurso de Birgit Nilsson, ya demasiado mayor para cantar pero aún capaz de lanzar un par de Hojotohos!, son los momentos más emocionantes de esta gala en la que intervinieron 58 cantantes.


Vídeo de Tenortone21

Para escuchar una interpretación de este aria con un Bergonzi ya mayor pero en mejor forma, aquí le tenemos quince años antes, en 1981.


Vídeo de Onegin65

lunes, 10 de noviembre de 2008

Alexia Voulgaridou: ¿A la tercera va la vencida?


Seguimos repasando a los cantantes que nos revisitan en la Luisa Miller que hoy mismo se estrena en el Palau de les Arts. Esta vez le toca el turno a la soprano griega Alexia Voulgaridou, que cantará por tercera ocasión en Les Arts, tras su Micaela en Carmen y su Liú en Turandot, ambas en la pasada temporada.

Su actuación en Carmen pasó sin pena ni gloria, fue una actuación correcta pero fría enmarcada en una obra que destacó como lo peor de toda la temporada. Ni sus compañeros de reparto, ni la dirección de Maazel, ni la espantosa puesta en escena de Saura ayudaron, desde luego. Aún así, y sabiendo que sería la Liú de Turandot al final de la temporada, tenía mis esperanzas puestas en que una vez todos los factores adversos que lastraron esta Carmen desaparecieran, su rendimiento también mejoraría.

Pues no, siguió en sus trece, correcta pero fría. Y una Liú fría, por muy correcta que sea, es una Liú fallida. Leyendo los comentarios de varios asistentes a estas funciones de Turandot en diversos blogs y foros me fijé en que básicamente había dos opiniones: por un lado, estábamos los que nos dejamos llevar al huerto por el volumen brutal y el apasionamiento de Guleghina, a los que Voulgaridou nos pareció una sosainas. Por otro lado estaban los que criticaron la actuación de Guleghina, considerándola excesiva, demasiado gritona y con una afinación dudosa. Éstos últimos destacaban siempre a Voulgaridou como la mejor de la función, ante el pasmo de los que nos aburrimos con ella. Aunque una captura en vídeo nunca es fiel a lo que se vive en un teatro, vamos a escuchar su Signore ascolta en una de estas funciones de Turandot y que cada cual saque sus propias conclusiones.



Voulgaridou acaba de debutar en la Royal Opera House Covent Garden cantando Mimí de La Bohéme, uno de los papeles que interpreta con más frecuencia y que podemos escucharle en el siguiente vídeo, procedente del festival de Bregenz del 2002.



Hoy se produce su debut en el papel de Luisa Miller, veremos qué dicen de ella las críticas en los próximos días. Esta es su oportunidad para demostrarnos a quienes dijimos que era una cantante fría y monótona que estábamos equivocados. El papel de Luisa Miller le va a dar más oportunidades para ello que los que nos ha interpretado hasta ahora. Y si no, siempre habrá quien disfrute con su frialdad e insulsa corrección. Como decía Guerrita, "hay gente pa tó".

Para hacernos una idea de su estilo verdiano, escuchémosla cantando el final del Requiem bajo la batuta de Riccardo Muti. No es lo mismo que una ópera, pero poco le falta.


Vídeos de orfnos

domingo, 9 de noviembre de 2008

Orlin Anastassov, nuestro próximo conte Walter

Ya acabaron las funciones de Parsifal en el Palau de les Arts y empezamos a prepararnos para Luisa Miller. En el reparto nos encontramos con dos conocidos del público valenciano: Alexia Voulgaridou, de la que hablaremos en otra entrada y Orlin Anastassov. Otro conocido habría sido el barítono Carlos Álvarez, pero anunció su baja hace un tiempo y será sustituido por Andrzej Dobber en las tres primeras funciones y por George Gagnidze en las tres últimas. En realidad a este último también le conocemos, pues cantó el breve papel de Paolo Albiani, bastante bien, según creo recordar, en el Simone Boccanegra que contó con Álvarez en el rol titular.

Vamos a centrarnos en Orlin Anastassov, bajo búlgaro nacido en 1976, que ya estuvo presente en la temporada inaugural del teatro, precisamente en la misma ópera que mencionábamos más arriba, Simone Boccanegra, donde interpretó a Jacopo Fiesco. Lo recuerdo como un buen cantante, con una voz muy bonita, un timbre muy claro para tratarse de un bajo y unos registros medio y agudo más solventes que el grave, del que no anda sobrado. Me gustó su voz, pero no su actuación, que me dejó frío, sin conseguir transmitir nada de la intensa carga emocional del personaje.

Volvió en la segunda temporada para cantar el Filippo II de Don Carlo, y aquí sí que me convenció. No tiene la voz de bajo profundo que solemos asociar con este personaje ni la edad para hacer de padre de Don Carlo, pero su gesto señorial, su línea de canto de gran nobleza y su presencia sobre el escenario le dieron la credibilidad necesaria y cuando llegó su gran momento con Ella giammai m'amò sí transmitió la tristeza del monarca en su soledad. Para mí fue lo mejor de aquella función, junto con la dirección de Maazel. Segun recuerdo, los asistentes a funciones previas no estuvieron tan contentos con su actuación, no sé si será porque no estuvo al mismo nivel o porque simplemente sus gustos no coinciden con el mío.

Escuchémosle cantando el aria de Zaccaria de Nabucco en el teatro Carlo Felice de Génova en 2004.


Vídeo de fitz65

Pasemos a escuchar su Vecchia zimarra, senti de La Bohème tal y como la cantó en Orange en 2005.


Vídeo de Gabba02


Y acabamos con la muerte de Boris Godunov. En el momento de la grabación, Orlin Anastassov tenía 27 años.


Vídeo de opereato

jueves, 6 de noviembre de 2008

Arvo Pärt: De Profundis


Arvo Pärt es un compositor estonio cuyo estilo podemos definir como "minimalismo sacro", emparentándolo así con Henryk Gorecki y John Tavener.

Tras una primera etapa neoclásica y una evolución hacia el dodecafonismo que le llevó a granjearse la enemistad de los prebostes culturales de la URSS, Pärt entró en una crisis creativa y personal de la que salió sumergiéndose en la música antigua, en la polifonía, en el canto gregoriano y en la religión, abrazando la fe ortodoxa. Este cambio se vio reflejado en su música, que pasó a ser, según sus propias palabras, "tintineante", es decir, que se forma en torno a armonías simples que recuerdan el tañir de las campanas y que entroncan con las mismas raíces de la música occidental.

Escuchemos una breve maravilla: De Profundis, para coro, percusión y órgano, interpretado por The Hilliard Ensemble.


Vídeo de Int13h

martes, 4 de noviembre de 2008

Avance: Repartos de los dos ciclos del Anillo en el Palau de les Arts


El Palau de les Arts ha dado a conocer ya un avance de los que pueden ser los repartos del Götterdämmerung y los dos ciclos del Anillo completos que conformarán el II Festival del Mediterráneo en mayo y junio del 2009. Es sólo un avance y conociendo la gestión del Palau como la conocemos hemos de esperar que se produzcan cambios, pero al menos servirá para hacernos una idea. Paso a copiar los repartos (sin valquirias, nornas ni hijas del Rhin):

DAS RHEINGOLD

Wotan: Juha Uusitalo
Donner: Markus Brück
Froh: Germán Villar
Loge: John Daszak
Fasolt: Matti Salminen
Fafner: Stephen Milling
Alberich: Franz-Joseph Kapellmann
Mime: Niklas Björling Rygert
Fricka: Anna Larsson
Freia: Sabine von Walther
Erda: Daniela Denschlag


DIE WALKÜRE

Siegmund: Torsten Kerl / Plácido Domingo
Hunding: Matti Salminen / Stephen Milling
Wotan: Juha Uusitalo
Sieglinde: Barbara Haveman / Gabriele Fontana
Brünnhilde: Jennifer Wilson
Fricka: Anna Larsson


SIEGFRIED

Siegfried: Lance Ryan
Brünnhilde: Jennifer Wilson
Wanderer: Juha Uusitalo
Mime: Gerhard Siegel
Alberich: Franz-Joseph Kapellmann
Erda: Daniela Denschlag
Fafner: Matti Salminen / Stephen Milling
Waldvogel: Marina Zyatkova


GÖTTERDÄMMERUNG

Siegfried: Lance Ryan
Gunter: Markus Brück
Alberich: Franz-Joseph Kapellmann
Hagen: Matti Salminen
Brünnhilde: Jennifer Wilson
Gutrune: Bernardette Flaitz
Waltraute: Catherine Wyn-Rogers

En todas las funciones la dirección musical será la de Zubin Mehta y la dirección de escena correrá a cargo de La Fura dels Baus, comandada por Carlus Padrissa.

Los cambios más destacables respecto a las tres entregas de años anteriores serán los de la pareja de welsungos de Die Walküre, que en 2007 fueron encarnados por Peter Seiffert y Petra Maria Schnitzer y ahora lo serán por Torsten Kerl y Plácido Domingo como Siegmund y Barbara Haveman y Gabriele Fontana como Sieglinde, así como el Siegfried de Lance Ryan que relevará a Leonid Zakhozhaev, quien a su vez entró en el reparto a última hora como sustituto del inicialmente previsto Ian Storey.

Repetirán sus papeles, lo cual me llena de satisfacción, Matti Salminen, Stephen Milling, Juha Uusitalo, Jennifer Wilson y John Daszak entre otros. Pero centrémonos en los cambios.

Plácido Domingo es ya un clásico en el papel de Siegmund, que ha cantado regularmente desde que lo debutara en 1992. Precisamente a su debut, junto a la Sieglinde de Waltraud Meier, pertenece el siguiente vídeo.


Vídeo de wansob

Torsten Kerl, el otro Siegmund, cuenta con las ventajas lógicas de su juventud y su conocimiento del idioma. Yo, ya lo dije este verano, si puedo asistir a alguna de estas funciones intentaré que sea a la suya, no porque no me guste el Siegmund de Domingo, sino porque tengo mucho interés en escuchar a un tenor que ya me dejó boquiabierto cuando lo escuché en el Liceu cantando Die Tote Stadt hace unos años. Escuchémos el Siegmund de Kerl:


Vídeo de opernring8

Nuestro teórico futuro Siegfried será Lance Ryan, un joven tenor que debutó en 2005 y ya canta papeles como Calaf, Otello y Siegfried. Esperemos que su voz sea capaz de enfrentarse a la orquesta en la escena de la fragua y así Mehta no tenga que echar mano del freno como hizo hace poco para no sepultar al insuficiente Leonid Zakhozhaev.


Vídeo de Sieglinde01

Barbara Haveman, que aquí canta Tu che la vanità de Don Carlo (Verdi) será Sieglinde en uno de los dos ciclos. También cantará la Amelia de Simone Boccanegra en el segundo reparto de las próximas funciones del Liceu.


Vídeo de oefffening


La otra Sieglinde será Gabriele Fontana, a quien podemos ver aquí enfrentándose a Joyce DiDonato en la Maria Stuarda de Donizetti.


Vídeo de coloraturafan

domingo, 2 de noviembre de 2008

Cambios en la temporada del Palau de les Arts

Los gestores del Palau de les Arts vuelven a tomar el pelo a su público.

Nuevo look, la misma ineficacia

No sorprenderá a nadie, acostumbrados como estamos a que nos den gato por liebre con todo el descaro del mundo. En el libro que se repartió entre los asistentes al Parsifal del viernes pasado con información sobre la temporada 2008/2009 hay cambios respecto a los repartos que se anunciaron a principio de temporada. Cambios, en algunos casos, importantes y totalmente injustos para con los que compramos nuestros abonos o nuestras entradas antes de que se anunciasen.

El primer cambio, que no viene en el libro pero que ya se ha hecho público, es el del barítono Carlos Álvarez, que será sustituido en Luisa Miller por Andrzej Dobber (más información en el blog de maac). En este caso no creo que se pueda culpar a la gestión del Palau, pues Carlos Álvarez ya canceló por enfermedad sus compromisos con el Real de Madrid en el reciente Ballo y se comenta que podría cancelar también el Simone Boccanegra que tiene programado en el Liceu.

En el Faust de Gounod que se ofrecerá en febrero nos encontramos con que el papel de Valentin, inicialmente cantado sólo por Gabriele Viviani, recaerá en Mario Cassi en las funciones de los días 8, 11 y 17. Bueno, como no conozco a ninguno no sé si esta alternancia será para bien o para mal, pero mal vamos cuando se anunció un cantante y al final son dos.

Pues sí, muy mal vamos, porque en Così fan tutte estaba anunciada Barbara Frittoli como Fiordiligi en todas las funciones y al final tres de ellas, los días 11, 14 y 17 de marzo, las cantará Alexandra Deshorties. ¿Y los que compramos nuestra entrada creyendo que veríamos a la Frittoli? Porque una cosa es que un cantante tenga que ser sustituido por enfermedad, algo comprensible, y otra que se anuncie un nombre que al final resulta que sólo va a cantar unas funciones y esto se diga cuando las entradas ya llevan varias semanas a la venta. Si esto no es una estafa no sé qué lo será.

Alexandra Deshorties contemplando con arrobo el contrato que le ofrece Helga Schmidt.

Alexandra Deshorties es una joven soprano franco-canadiense, habitual en el Met, dicen que por ser una protegida de Levine. En ESTE artículo en inglés podemos leer que un espectador fue desalojado del Met por el personal de seguridad después de haberla abucheado durante un Rapto del Serrallo. AQUÍ podemos ver un fragmento de su actuación como Donna Anna en el Festival de Aix-en-Provence del 2002 (a partir del minuto 0:43).

Pero aún hay más. En la Turandot con la que se cerrará la temporada estaban anunciados los dos protagonistas de las funciones del pasado Festival del Mediterráneo, es decir, Maria Guleghina y Marco Berti. Pues bien, ahora nos encontramos con que Guleghina se turnará con Elisabete Matos, que cantará los días 22, 25 y 29 de abril. Pero peor aún es lo de Berti, que ha desaparecido del programa. En su lugar, Jon Villars y Jeong Wong Lee cantarán el papel de Calaf. Ni siquiera anuncian qué funciones cantará cada uno de ellos.

Aquí tenemos a Elisabete Matos cantando In questa reggia de Turandot. No es lo mismo que Guleghina, no es lo mismo.


Vídeo de berganzita

Los abonados del turno C, los mismos que pagamos para ver a Katarina Dalayman y acabamos sufriendo a Judith Németh (y esto, siendo buenos, aún podía colarse como sustitución in extremis por enfermedad) nos encontramos ahora con que hemos pagado por Frittoli y nos van a dar Deshorties, hemos pagado por Guleghina y nos van a dar Matos, hemos pagado por Berti y no sabemos ni siquiera si nos van a dar Villars o Lee. Y aquí no hay excusa que valga, esto es una tomadura de pelo de tomo y lomo. Que no es lo mismo, que es injusto que sin razón ninguna nos den gato por liebre, que no se puede cobrar lo mismo a quien va a escuchar a una cantante de primera división que a quien va a escuchar una de segunda o de tercera. Muy mal, doña Helga, muy mal.

sábado, 1 de noviembre de 2008

The Parsifal that came from outer space


Uno había leído tantas cosas sobre esta producción de Parsifal, casi todas tan negativas, que iba temiéndose lo peor. Y al final resulta que no sólo no está tan mal, sino que, exceptuando la mamarrachada del final, está muy bien, incluso en algunos aspectos se sitúa entre lo mejor que nos ha ofrecido el Palau de les Arts en su corta historia.

El principal de estos aspectos es la dirección de Lorin Maazel y el sonido que saca de la Orquestra de la Comunitat Valenciana. Ya comenté cuando Mehta nos trajo las tres primeras entregas del Ring que era un lujo poder escuchar su peculiar visión lírica de la música de Wagner (especialmente en el Oro y la Walkiria, donde estuvo mejor que en Sigfrido), pero a la vez era una lástima que estuviésemos perdiéndonos el Wagner de Lorin Maazel, que al menos en disco es espectacular. La oportunidad de escuchar al maestro Maazel en este repertorio ha llegado con esta obra cumbre del repertorio wagneriano, que nunca antes había dirigido y que, quizá por eso, nos ha brindado su mejor dirección en estos tres años. Puede que sea porque es su primera aproximación a la obra, por respeto, por falta de confianza, quién sabe, pero Maazel no dejó ni uno de los ensayos a su segundo de a bordo, se implicó como no había hecho con ninguna otra obra y nos dejó una dirección donde nos ofrecía todas las cualidades positivas a las que ya nos había acostumbrado, con un sonido orquestal de ensueño y algunos momentos puntuales (transformación del primer acto, encantamiento del viernes santo) realmente hermosos. Además no jugó con los tempi y las dinámicas de forma tan caprichosa como nos tiene acostumbrados. Optó, como era previsible, por unos tempi lentos pero cargados de intensidad, como ya hizo Gatti este verano en Bayreuth, aunque en el segundo acto se puso las pilas y aceleró el paso. Wagner se puede interpretar desde otra óptica diferente, pero no mejor de lo que lo hizo Maazel ayer.

Si la orquesta destacó ayer excepcionalmente dentro del altísimo nivel en el que suelen estar, el Cor de la Generalitat Valenciana tuvo, sobre todo en el primer acto, momentos en los que parecía no estar a gusto. No sé si se deberá a que la puesta en escena obliga al coro femenino y al infantil (Escolania de la Mare de Déu dels Desamparats) a permanecer fuera del escenario, pero, sin dejar de estar bien, no lo estuvieron tanto como en otras ocasiones, Y es una lástima, porque Parsifal es una obra donde tienen la oportunidad de lucirse en el cierre del primer y el tercer acto. Aún así, por incómodos que estuviesen, no dejan de ser un excelente coro. Además, hubo otros momentos, como la escena de las muchachas flor, donde sí cantaron con su nivel de excelencia habitual.

Vocalmente este Parsifal estuvo muy bien servido, con una notable excepción en el papel de Kundry. Christopher Ventris es el Parsifal de la actualidad, con permiso de Plácido Domingo, que aún canta el papel aunque con menor frecuencia. Todos conocemos ya sus cualidades, una voz robusta y bella, con gran volumen, y una capacidad interpretativa destacable. Baste decir que ayer estuvo especialmente bien, sobre todo en el segundo acto, que es donde tiene su prueba de fuego.

También estuvo muy bien el bajo danés Stephen Milling, a quien ya conocíamos por haber interpretado estupendamente el papel de Fafner en el Oro y Sigfrido. Dominando una voz imponente para plegarla a la expresividad requerida por la partitura, Milling nos ofreció momentos de gran belleza y se ganó a pulso ser el cantante más destacado y más aplaudido de la función. Un bajo que está llamado a hacer grandes cosas y que será, por vocalidad y por estilo, el sucesor de Matti Salminen.

Otro bajo con una actuación destacable, aunque breve, fue Alexánder Tsymbalyuk (el Timur de la reciente Turandot) en el papel de Titurel. Debido a las carácterísticas del teatro, con un foso entre la última fila de los cuatro pisos y la pared trasera, su voz se proyectó desde abajo hacia arriba, rebotando en la pared trasera y proyectándose hacia delante. El efecto fue tal que los que estábamos en la última fila del cuarto piso nos giramos para ver si lo teníamos detrás, cuando en relidad lo teníamos cuatro pisos por debajo. Se comenta que su voz pudo estar amplificada, pero desde mi posición casi puedo asegurar que no fue así, sino que se aprovechó la peculiar construcción del Palau. Una voz importante, en todo caso.

En el papel de Amfortas, Evgueni Nikitin optó por una interpretación en la que buscaba más la belleza vocal que el patetismo. Ciertamente posee una voz bonita y de gran volumen, pero no es así como debe sonar Amfortas. No había dolor en su voz, no había desgarro, no transmitía toda la carga dramática que debía transmitir. Eso sí, vocalmente no se le pueden poner pegas.

Serguéi Leiferkus, un Klingsor en la más pura tradición caricaturesca de Franz Mazura, estuvo muy bien tanto en lo interpretativo como en lo vocal.

Me dejo lo peor para el final. Judit Németh fue una Kundry chillona, con agudos destemplados y con graves inaudibles. Estuvo a mucha distancia del resto del reparto, sin llegar a empañar la función pero sí destacando como lo más negativo. Sigo lamentando mi suerte por haber tenido que asistir a la única función donde no canta Violeta Urmana, que según me comentaron ayer en el primer entreacto, está cantando la mejor Kundry de su carrera, que es casi como decir la mejor Kundry a la que se puede aspirar hoy en día. Y pensar que en principio estaba programada Katarina Dalayman...

Y ahora, la polémica. Werner Herzog ha recibido críticas devastadoras tras esta producción de Parsifal, bastante inmerecidas según mi opinión. La puesta en escena se encuadra en el estilo neososo al que ya estamos acostumbrados en el Palau. En este caso, podíamos definirlo como una variante galáctica del neososismo. Neososo, aunque bonito, era el montaje de Fidelio con el que el Palau echó a andar. Neososos fueron los montajes de La Bruja, Simone Boccanegra, Carmen (este, además, fue un horror), Don Carlo y puede que alguno más que ahora no me viene a la memoria. Lo neososo no es ni bueno ni malo por sí solo, sólo es aburrido, monótono, pero al menos deja cantar a gusto y no distrae la atención del espectador con tonterías.

En este caso, hubo algunas pegas pues algunos elementos rozaban lo ridículo: la antenita giratoria del primer acto, los apliques halógenos del radiotelescopio que preside el Templo del Grial, el copón que no pega con el resto de la escenografía, toda la escena de las muchachas flor (aquí muchachas anémona) que parece sacada de La Sirenita y sobre todo el horroroso final, con la proyección de un Palau de les Arts transformado en platillo volante que surca el espacio. Si algún teatro compra esta producción supongo que se eliminará esta última parte y se dejará sólamente el cielo estrellado, con lo cual el final pasará de ser una mamarrachada a una escena de gran belleza plástica.

Pero no todo fue malo. La transformación del bosque en el Templo del Grial me gustó, la aparición de Klingsor en una plataforma elevada y su búsqueda de Pársifal con un foco que recorría todo el teatro fueron un acierto, el momento en el que Parsifal atrapa la lanza está muy bien resuelto y lo mejor, la iluminación es excelente, recordando por momentos al nuevo Bayreuth de Wieland Wagner.

En general, y exceptuando el final, una puesta en escena correcta, que no entrará en los libros de historia de la ópera pero que tampoco se merece la mayoría de comentarios negativos que está recibiendo. Eso sí, el final es vergonzoso e indigno de un artista como Herzog.

Se me olvidaba comentar que ayer hubo llenazo de habituales de los blogs en el Palau de les Arts, con la visita de Joaquim y Colbran que se unieron al grupo habital de valencianos en pleno. Con gente así da gusto ir a la ópera o a donde haga falta.