domingo, 30 de noviembre de 2008

Anna Netrebko canta D'Oreste, d'Ajace (Idomeneo)

Hace tiempo que quiero traer este vídeo por aquí, pero siempre que tenía ocasión de hacerlo me encontraba que Anna Netrebko aparecía en otros blogs y me lo guardaba para más adelante tratando de evitar la saturación. Ahora parece que, tras el lanzamiento de su último disco y su anuncio de que podría instalarse en España para criar a su hijo (al que ha puesto un nombre digno de la mismísima Sarah Palin: Tiago Arua se llama la criatura), llevamos unos días sin noticias suyas y es el momento idóneo para recordar una magnífica actuación en el Festival de Salzburgo del 2006 cantando la difícil aria D'Oreste, d'Ajace de la ópera Idomeneo de Mozart. Dirige la orquesta Daniel Harding, quien pudo haber sido el futuro director musical del Teatro Real de haber triunfado la opción Lissner.


Vídeo de mwwway

viernes, 28 de noviembre de 2008

Callas y Gigli en directo: San Remo 1954


Si quisiésemos elegir al mejor tenor y la mejor soprano de la historia de la fonografía (algo imposible, debido a la subjetividad de los criterios, pero habitual en revistas y foros operísticos), muchos darían su voto a Beniamino Gigli y Maria Callas. No sé si serán los mejores o no, pero ciertamente ninguna lista sería creíble si no los incluyera en las primeras posiciones.

Beniamino Gigli y Maria Callas representan dos épocas diferentes del canto italiano, separadas por la II Guerra Mundial. Gigli fue un continuador del estilo de Enrico Caruso, mientras que Callas representó una revolución en lo interpretativo que cambió el modo de entender la ópera de las generaciones que la siguieron. Hubo, sin embargo, un punto de encuentro entre esos dos grandes artistas, un concierto conjunto que tuvo lugar en San Remo el 27 de diciembre de 1954. Cierto es que para aquel entonces Gigli ya no estaba en su mejor momento, recordemos que había debutado en 1914 y llevaba ya 40 años de carrera a sus espaldas, además de tener una salud muy deteriorada. Este fue, de hecho, su último concierto en Italia, poco antes de su retiro definitivo tras una gira internacional. Aún así sus prestaciones son excelentes, pero la edad no perdona y no resiste la comparación con sus propias grabaciones anteriores. Callas, en cambio, está en gran forma y aborda sin problemas las agilidades de las arias escogidas. El programa del concierto fue el siguiente:

01 Meyerbeer - L'Africana - O Paradiso (Gigli)
02 Mozart - Il Ratto Dal Serraglio - Tutte le torture (Callas)
03 Massenet - Werther - Ah! Non mi ridestar (Gigli)
04 Meyerbeer - Dinorah - Ahime! che notte oscura.. Ombra leggiera (Callas)
05 Cilea - L'Arlesiana - E la solita storia (Gigli)
06 Charpentier - Louise - Depuis le jour (Callas)
07 Giodano - Andrea Chenier - Un di all' azzurro spazio (Gigli)
08 Rossini - Arminda - D' amore al dolce impero (Callas)


Escuchando el concierto uno se pregunta por qué no cantaron a dúo, perdiendo una oportunidad única para escuchar a estos dos gigantes uniendo sus voces. Al parecer, los organizadores del concierto intentaron que lo hiciesen, ofreciéndoles las partituras de los dúos de Cavalleria Rusticana, Tosca y Andrea Chénier, pero Gigli se negó en redondo. Por una parte, era consciente de que sus estilos eran divergentes y nada bueno podía salir de su unión. Por otra parte, según se comenta, estaba molesto por unas declaraciones de Callas a la prensa en las que criticaba su estilo. Testigos del concierto afirman que hubo cordialidad entre ellos, besos, abrazos y una cena conjunta al acabar, como se ve en la foto, pero no hubo dúos.

El concierto no deja de ser algo anecdótico en las carreras de ambos, que nos han dejado muchos documentos sonoros de mejor calidad, pero ningún aficionado dejará de sentirse atraído por estos dos nombres, así que vamos a saciar nuestra curiosidad con un par de fragmentos. Empezaremos con el aria con la que Gigli abría la velada, O Paradiso, de L'Africana de Meyerbeer.

Pincha aquí para escuchar 'O Paradiso - Gigli-1954'

A continuación, una aproximación de Maria Callas al repertorio francés, Depuis le jour, de la ópera Louise de Charpentier.


Vídeo de DaveDeCathay

Podéis descargaros el concierto entero en el blog SIC TRANSIT OPERA MUNDI.


martes, 25 de noviembre de 2008

Ah! Lève-toi, soleil!


La semana pasada, tras escuchar el aria Ah! Lève-toi, soleil!, de la ópera Roméo et Juliette de Gounod como uno de los bises en el concierto de Juan Diego Flórez, comentaba con algunos asistentes la posible idoneidad de voces más líricas para esta pieza. Vamos a escuchar las versiones de cuatro tenores diferentes, todos ellos jóvenes y en activo, y así que cada cual decida qué tipo de voz le gusta más.

L'amour! l'amour!
Qui, son ardeur a troublé tout mon être

Mais quelle soudaine clarté
Resplendit à cette fenêtre?
C'est là que dans la nuit rayonne sa beauté!

Ah! lève-toi, soleil! Fais pâlir les étoiles
Qui, dans l'azur sans voiles,
Brillent au firmament,
Ah! léve-toi! parais! parais!
Astre pur et charmant!
Elle rêve! elle dénoue
Une boucle de cheveux
Qui vient caresser sa joue.
Amour! Amour! porte-lui mes vœux!
Elle parle! Quelle est belle!
Ah! Je n'ai nien entendu!
Mais ses yeux parlent pour elle,
Et mon cœur a répondu!
Ah! léve-toi, soleil! Fais pâlir les étoiles, etc.

...Viens! parais!


JUAN DIEGO FLÓREZ

Vídeo de ClassicalRelated

ROBERTO ALAGNA

Vídeo de Alice Bathory00

MARCELO ÁLVAREZ

Vídeo de marcelissimo

ROLANDO VILLAZÓN

Vídeo de coloraturafan


lunes, 24 de noviembre de 2008

Marcelo Álvarez salva la Luisa Miller de Les Arts


A priori parecía que en esta Luisa Miller iba a haber más cosas positivas que negativas. Tenía mis dudas sobre la idoneidad de Alexia Voulgaridou para el papel principal, como ya manifesté, pero creía que iba a estar bien acompañada por un buen barítono y un buen bajo, además del cantante estrella, en este caso el tenor Marcelo Álvarez. Sin embargo, empezó el primer acto y mi gozo en un pozo.

George Gagnidze (Miller) y Orlin Anastassov (Walter), ambos poseedores de voces de gran tamaño pero de canto monolítico y poco expresivo, cantaron sus arias del primer acto de forma deficiente, sobre todo el bajo. Anastassov mejoró algo en el segundo acto, y Gagnidze lo hizo en el tercero, pero aún así ninguno me causó la misma buena impresión que recordaba de sus anteriores visitas al palau. Completó las voces graves otro cantante de las mismas características que los anteriores, Rafal Siwek, con un Wurm que evitaba lo caricaturesco pero al que le faltaba algo de chispa.

Si los cantantes que hemos mencionado no destacaron pero tampoco molestaron demasiado, no puedo decir lo mismo de Alexia Voulgaridou. Su voz es verdiana por timbre y por volumen, pero sólo con eso no basta. Falló en la coloratura del primer acto, adelgazando la voz de forma extraña hasta hacerla inaudible en algunas notas. Falló en el fraseo, haciendo pausas donde debería haber frases ligadas y olvidándose por completo de cualquier recurso expresivo. Falló también en los momentos dramáticos, llegando a rascar un agudo que no debería haberle supuesto ningún problema al intentar darle a su voz un tono desgarrado. Y en los momentos en los que no falló en nada de lo anterior, no supo salir de una gris monotonía, quizá exceptuando el tercer acto en el que el huracán Álvarez pareció arrastrala y le contagió algo de vida, paradójicamente en el momento de su muerte.

Pero no todo fue negativo. Maria José Montiel estuvo muy bien en el corto papel de Federica, la orquesta y el coro tan bien como suelen estar (excepto en un par de descoordinaciones en el primer acto, supongo que debido al hecho de que no era Maazel quien dirigía, sino Kynan Johns, aunque es Maazel quien ha dirigido los ensayos y las primeras tres funciones) y, sobre todo, Marcelo Álvarez ha estado fantástico. Una voz grande y sana, con un timbre agradable, un canto seguro y lleno de matices, con un uso de los reguladores y un ataque con golpes de glotis en los momentos más dramáticos que recuerda a los grandes cantantes del pasado, como hemos venido comentando estos días. La diferencia de nivel entre Álvarez y el resto del reparto era abismal. Creo que ningún cantante de los que han pasado por Les Arts ha sido tan aplaudido al acabar un aria como Marcelo Álvarez tras bordar Quando le sere al placido. Un pedazo de tenor.


La puesta en escena de Lamberto Puggelli, procedente del Teatro Massimo di Palermo, está basada en cuadros de autores flamencos. Luisa Miller aparece vestida como "La joven de la perla" de Vermeer y el conde Walter como uno de los personajes de "La ronda de noche" de Rembrandt. En el escenario se proyectan diversos cuadros que cambian dependiendo de lo dramático del momento o de los personajes en escena. La verdad es que estéticamente la cosa funciona, pero no me explico cuál será la relación entre Luisa Miller y la pintura flamenca. Claro, que uno ve en el programa de mano la portada del DVD de la Luisa Miller del Met con Plácido Domingo y Renata Scotto vestidos de jovencitos tiroleses y se queda con los cuadros de Vermeer y Rembrandt. Otra cosa que no me explico es por qué en algunos momentos aparecen unos dobles de los personajes que repiten lo que estos hacen en otro plano pero sin aportar nada a la narración.

sábado, 22 de noviembre de 2008

Jussi Björling canta la cavatina de Vladimir

Representación de El Príncipe Igor en el Teatro Mariinsky de San Petersburgo

Recientemente leíamos en una entrevista a Helga Schmidt (comentada por maac en su blog) que no quería aburrir al público del Palau de les Arts con óperas pesadas como El príncipe Igor de Borodin. A mí se me rompió una fibrita cuando leí eso. No es que tuviese muchas esperanzas de que tal ópera se fuese a representar en Valencia, pero ahora ya no me queda ninguna. Y es una lástima, porque habiendo anunciado que Gergiev colaborará con el Palau en el futuro, la ocasión para acercar el repertorio decimonónico ruso en toda su espectacularidad al público valenciano es inmejorable.

Nos perderemos las famosas danzas polovtsianas y varios números memorables, como esta cavatina de Vladimir que escucharemos (en sueco) en la voz de Jussi Björling.


Vídeo de macciboma

viernes, 21 de noviembre de 2008

Leonard Cohen: The Captain


Ya sabéis lo mucho que me gusta Leonard Cohen. No hace mucho que apareció por aquí, pero hoy he vuelto a escuchar una canción de la que ya casi ni me acordaba y que en su día era una de mis favoritas y no me he podido resistir a compartirla. Estoy hablando de The Captain, incluida en el impresindible álbum Various Positions. Musicalmente no es nada del otro jueves, pero la letra es una maravilla.


Vídeo de JacquesBrel11

"The Captain"

Now the Captain called me to his bed
He fumbled for my hand
"Take these silver bars," he said
"I'm giving you command."
"Command of what, there's no one here
There's only you and me --
All the rest are dead or in retreat
Or with the enemy."

"Complain, complain, that's all you've done
Ever since we lost
If it's not the Crucifixion
Then it's the Holocaust."
"May Christ have mercy on your soul
For making such a joke
Amid these hearts that burn like coal
And the flesh that rose like smoke."

"I know that you have suffered, lad,
But suffer this awhile:
Whatever makes a soldier sad
Will make a killer smile."
"I'm leaving, Captain, I must go
There's blood upon your hand
But tell me, Captain, if you know
Of a decent place to stand."

"There is no decent place to stand
In a massacre;
But if a woman take your hand
Go and stand with her."
"I left a wife in Tennessee
And a baby in Saigon --
I risked my life, but not to hear
Some country-western song."

"Ah but if you cannot raise your love
To a very high degree,
Then you're just the man I've been thinking of --
So come and stand with me."
"Your standing days are done," I cried,
"You'll rally me no more.
I don't even know what side
We fought on, or what for."

"I'm on the side that's always lost
Against the side of Heaven
I'm on the side of Snake-eyes tossed
Against the side of Seven.
And I've read the Bill of Human Rights
And some of it was true
But there wasn't any burden left
So I'm laying it on you."

Now the Captain he was dying
But the Captain wasn't hurt
The silver bars were in my hand
I pinned them to my shirt.

miércoles, 19 de noviembre de 2008

Flórez triunfa pese al auditorio


Con "standing ovation", bravos a mansalva y largos minutos de aplausos ha acabado el concierto de Juan Diego Flórez en el auditorio del Palau de les Arts. Bien está lo que bien acaba, que diría Brotons, y en eso Flórez ha sido un maestro, pues ha ido de menos a más desde una primera parte en la que no acababa de despegar hasta un final apoteósico con los tres bises elegidos.

El recital empezó con la Orquestra de la Comunitat Valenciana interpretando la Sinfonia de I Capuletti e i Montecchi, dirigidos por Christopher Franklin. Desde el primer momento quedó claro que con este director la orquesta no iba a rendir como con su director titular. La cuerda sigue siendo algo fuera de serie, el sonido sigue siendo tan brillante como siempre, pero faltaba esa fuerza a la que nos hemos malacostumbrado. Esto fue una pega en las sinfonías que interpretaron entre aria y aria (además de la ya citada tocaron las de Il turco in Italia, Guillaume Tell, La favorite y La figlia del regimento), pero en cuanto Flórez salió al escenario y empezó a cantar È serbato a questo acciaro, quedó claro por qué Christopher Franklin ha sido el elegido para acompañarle en esta gira. Y es que supo frenar en todo momento a la orquesta, impidiendo que tapasen al tenor y sirviéndole siempre el tempo adecuado para que pudiese lucirse en todas sus arias.

Sobre Juan Diego Flórez se ha dicho tanto que sería absurdo por mi parte extenderme en su descripción. Sólo diré que se vió perjudicado por el tamaño y la acústica del auditorio, sobre todo en la primera parte del recital. È serbato a questo acciaro, que Franklin dirigió con un tempo muy pausado, no dejó de ser un ejercicio de estilo resuelto correctamente, con clase pero sin vida. La voz aún estaba fría y no acababa de llegar al fondo de la sala. Yo ya sabía que la voz de Flórez era pequeña, pero la verdad es que no me la esperaba así, había que hacer un esfuerzo para escucharla. Algo parecido pasó con su segunda aria, Tu seconda il mio disegno. Llegaba la prueba de fuego con el aria y la cabaletta de Arnold de Guillaume Tell y la cosa se ponía interesante. ¿Podría cantarlas de forma correcta, a pesar de ser el de Arnold un papel más adecuado para voces de más empaque? Pues bien, la respuesta es que sí, que puede cantarlas y muy bien siempre que se den las condiciones idóneas, es decir, siempre que no haya un coro que le tape y que el director esté dispuesto a sujetar las riendas de la orquesta como lo hizo Franklin para que la voz del peruano pueda brillar. Su asile héréditaire fue impecable y su voz corría mejor que antes, no sé si porque se había calentado o porque la había estado reservando, o puede que por ambas cosas, pero tanto sus agudos como su zona media fueron claramente audibles en todo momento, no tanto sus graves aunque se defendió como pudo.

Tras la pausa, la serenata de El guitarrico y las granaínas de Emigrantes, ambas cantadas con estilo y buen gusto. Tras este calentamiento, La maîtresse du roi, donde volvió a lucir sus dotes fraseadoras y su legato y Amici miei, che allegro giorno!, en italiano, no sé por qué, para contentar a los amantes de los does. En esta segunda parte estuvo mejor que en la primera, pero aún quedaban los bises para poder lucirse, y bien que supo aprovecharlos.

Para empezar, Una furtiva lacrima, con las variaciones que ya conocíamos de su disco Bel Canto Spectacular, que si no me falla la memoria son las mismas que hace Alagna en el famoso DVD con su señora. Muy bien cantada, sí señor. Le sigue Ah, lève-toi, soleil, que para mi gusto necesita de una voz más lírica pero que aún así canta estupendamente. Y finalmente, La donna é mobile, en lo que será lo más parecido a verle como Duca que vamos a tener este año por estos lares. En los tres bises estuvo espectacular, su voz se proyectaba cada vez mejor y él parecía estar cada vez más a gusto en el escenario, algo que el público agradeció con su aclamación.

Al final, mi conclusión personal es que hemos podido escuchar a un gran tenor en un concierto muy bueno, que podría haber sido memorable de haberse celebrado en un teatro más pequeño y con mejor acústica. ¿Tiene una voz pequeña? Sí, sin duda, y es un handicap, pero está bien proyectada y acaba sonando a un volumen aceptable. ¿Es frío? No, en eso sí que no estoy de acuerdo. Es elegante, contenido y con una técnica y un control del fiato fuera de serie, pero nunca frío, y ahí está su furtiva lacrima para demostrarlo. ¿Ha hecho bien cancelando el Rigoletto del Real? Para mí sí, hay muchos otros tenores que pueden cantar ese papel y con mucho más volumen. Habiendo repertorio donde es el rey indiscutible, no tiene por qué meterse en camisa de once varas, al menos no en un teatro de esas dimensiones.