El otro día escuchamos a la pareja de oro del canto wagneriano, vamos ahora a escuchar a la de plata. Aunque claro, en esto de los metales impera el subjetivismo, habrá quien invertiría el orden, o incluso quien tendrá rankings en los que no entrarán ninguna de estas dos parejas, pero la opinión mayoritaria es que tras Flagstad y Melchior, la segunda gran pareja de Tristán e Isolda o de Siegfried y Brünhilde es la formada por Birgit Nilsson y Wolfgang Windgassen, a quienes podemos escuchar juntos en los anillos de Böhm y Solti y en otras obras wagnerianas y straussianas. Precisamente al Götterdämmerung de Solti para Decca, cuya escena de la inmolación escuchamos recientemente, pertenece el audio que suena mientras Nilsson y Windgassen hacen playback en el siguiente vídeo. Atención a los peinados y los trajes, no tienen desperdicio.
Y ahora vamos a escuchar a Birgit Nilsson de nuevo cantando la escena de la inmolación de Brünnhilde, esta vez en una toma del vivo bajo la dirección de Sir Charles Mackerras.
Resulta paradójico que justo ahora, cuando por diversas circunstancias (con las cuales no os voy a aburrir, que no cunda el pánico) tengo menos tiempo que nunca y apenas puedo sentarme delante del ordenador cinco minutos para mirar mi correo electrónico y poco más, lleve todo el día con esta maldita canción en la cabeza. La pongo aquí a ver si así me la quito de encima en una especie de exorcismo telemático multimedia:
Vídeo de cabs55
Lo misterioso es cómo ha llegado esta canción a mi cabeza. No la he escuchado desde hace tiempo, no la han puesto por la radio, nadie me ha hablado de ella... Simplemente, ha aparecido allí por generación espontánea y se ha quedado a pasar el rato. Creo que el secreto de su permanencia está en su machacona y efectiva simplicidad. Pues nada, disfrutemos de ella ya que no hay más remedio, y ya de paso escuchemos también Paint it black, mi canción favorita de los Rolling Stones.
No se puede repasar el Götterdämmerung wagneriano sin hacer mención especial a estos dos monstruos, Lauritz Melchior y Kirsten Flagstad, dos gigantes de la ópera que encontraron en la música de Wagner el mejor medio para hacernos llegar su arte. Un danés y una noruega que coincidieron en el Metropolitan de Nueva York entre los años 1935 y 1939, formando la que para muchos es la mejor pareja wagneriana de la historia. Ambos contaban con un material vocal privilegiado que sabían usar con maestría, no hay más que escuchar el vídeo colgado a continuación para darse cuenta. Desgraciadamente para sus seguidores, el Met era demasiado pequeño para dos divos como ellos y a principios de los años cuarenta Flagstad acabó regresando a Europa (en plena II Guerra Mundial) tras discutir con Mechior y con la dirección del teatro. Ya no regresaría hasta principios de los 50, cuando su carrera estaba a punto de tocar su fin.
Uno de los motivos que causaron la discusión entre el Met y Flagstad fue su voluntad de imponer a Edwin McArthur, su acompañante habitual, frente a Erich Leinsdorf como director de la orquesta del Met en repertorio alemán. ¿Pero cómo dirigía el tal McArthur? Pues vamos a comprobarlo escuchando este dúo del prólogo de Götterdämmerung en el que Edwin McArthur dirige la Orquesta de la Ópera de San Francisco. Melchior y Flagstad están en su mejor momento, en el año 1939. Que lo disfrutéis.
Los escitas fueron un antiguo pueblo de raíz indoeuropea originario de la cuenca del Volga, conocidos por su fiereza en el combate y su habilidad ecuestre.
Pancrace Royer (1705-1755) fue un compositor y clavecinista francés de origen italiano que desempeñó cargos musicales de importancia durante el reinado de Luis XV y compuso varias óperas, así como piezas para clavecín, entre ellas una Marche des Scythes de ritmo frenético.
Skip Sempé es un virtuoso clavecinista estadounidense, fundador de la agrupación Capriccio Stravagante, a quien vamos a escuchar enfrentándose con la demandante Marche des Scythes de Pancrace Royer.
Seguimos nuestro repaso al Götterdämmerung de Richard Wagner con la marcha fúnebre de Siegfried, una pequeña obra sinfónica intergrada en la ópera pero que puede y suele interpretarse de forma autónoma sin resentirse ni perder su carga trágica. Escuchando diversas versiones me he encontrado con esta, cuya existencia desconocía y que me ha dejado impactado por la tensión que consigue sostener el director Klaus Tennstedt y por sus momentos de exaltación, quizá demasiado estruendosos pero innegablemente efectivos. Un gran director al que tengo muy poco escuchado, algo que habrá que tratar de solucionar sabiendo que era capaz de conseguir este sonido. Lo escuchamos dirigiendo la London Philarmonic Orchestra.
Ahora que ha acabado la temporada de ópera en el Palau de les Arts es hora de empezar a prepararse para el festín wagneriano en el que se ha convertido el II Festival del Mediterrani, rarísimo nombre con el que nos referimos a la aparición anual de Zubin Mehta por tierras valencianas. Este año la novedad llega con Götterdämmerung, El ocaso de los dioses, de la que se ofrecerán cuatro funciones, dos de ellas integradas en ciclos completos de todo el anillo. El sueño de todo wagneriano, vamos. Yo hoy estoy positivo, supongo que será por temas futboleros, así que no voy a lamentarme por no poder asisitir a los ciclos, sino que voy a alegrarme de poder asisitir a una función de Götterdämmerung y así poder completar el ciclo que inicié hace tres años. No es lo mismo que hacerlo en una semana, pero tampoco está nada mal. Y lo que me voy a ahorrar en entradas, que no es moco de pavo.
Vamos a ver una escena que supongo que todos los wagnerianos ya conocerán pero que me apetece recordar para empezar a repasar esta obra tan dramática y tan apocalíptica con buen humor. Como ya sabéis, la primera grabación en estudio del ciclo completo de Der Ring des Nibelungen la llevó a cabo Sir Georg Solti con la Filarmónica de Viena entre los años 1958 y 1965. Durante años se consideró que estas grabaciones eran el ciclo definitivo. Últimamente es cada vez más común leer críticas hacia la dirección de Solti o el desempeño de los cantantes, algunos de ellos ya se encontraban en declive cuando entraron en el estudio. Yo debo reconocer que conecto especialmente bien con Solti en casi cualquier repertorio, aunque estoy bastante de acuerdo en cuanto a los cantantes, no hay más que escuchar, por ejemplo, al gran Hans Hotter en grabaciones anteriores para darse cuenta de que su mejor momento ya había pasado. Aún así, sigue siendo un lujo contar con él en este anillo.
La anécdota que quería traer al blog se produjo cuando, tras años de trabajo y de grabaciones, por fin se estaba grabando la última escena del Götterdämmerung, la inmolación de Brünnhilde. Si conocéis la obra sabréis que en su última gran escena Brünnhilde llama a su caballo, Grane, se monta en él y juntos se arrojan sobre la pira funeraria de Siegfried. Pues esto fue lo que pasó cuando Birgit Nilsson, la legendaria Brünnhilde del ciclo de Solti, llamó a Grane.
Vídeo de chessoperaspirit
Dos horas después, por fin pudieron grabar la última escena, que sonó así de bien.