jueves, 30 de octubre de 2008

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I've been tagged!

The rules

  1. Link to your tagger and list these rules on your blog. Mei, owner of the blog GTL Torn T was my tagger.
  2. Share 7 facts about yourself on your blog - some random, some weird.
  3. Tag 7 people at the end of your post by leaving their names as well as links to their blog.
  4. Let them know they have been tagged by leaving a comment on their blog.
  5. If you don’t have 7 blog friends, or if someone else already took dibs, then tag some unsuspecting strangers.
The facts
  1. I used to wear long hair and play lead guitar in a rock band.
  2. Before 2003 I had never listened to opera and only rarely to classical music.
  3. I've worked as a librarian, a shop assistant, a recepcionist working the night shift, a journalist and a teacher.
  4. I almost died at the stalls of the Liceu in Barcelona trying not to cough during a performance of Haendel's Ariodante.
  5. I have an autograph of Chiquito de la Calzada.
  6. I once created a monster and then ran away in panic.
  7. I have a cat who has proved several times to like Wagner's operas.
The ones I tag
  1. Ran Kirlian, owner of the blog Metaverb and creator of Chulobueno.
  2. V, owner of the blog Vivimos en Castellón ¡Qué desesperación!
  3. Baltolkien, from Gaceta Digital
  4. Alfredo, owner of the blog La plaza del diamante
  5. Bartolo, owner of the blog La gazzetta belcantista
  6. Zerlina, owner of the blog Zerlinetta
  7. Apertil, owner of the blog Con voce in l'opera

miércoles, 29 de octubre de 2008

Klingsor y Hagen, los malos de la película


La última de las analogías entre personajes de Parsifal y la obra anterior de Wagner que apuntaba Andras Batta en su libro Ópera es la de Klingsor y Hagen. Uno y otro son los malvados de sus respectivas óperas. Ambos utilizan el engaño para acabar con los héroes y tanto uno como otro se valen de un personaje femenino, Gutrune y Kundry, para seducir a sus oponentes, si bien con distinta suerte. Mientras que Hagen consigue matar a Sigfrido, atravesándolo con su lanza, Klingsor falla y su reino de engaño se derrumba al final del segundo acto.

Hagen, hijo del malvado Alberich, lleva el mal en su interior desde su nacimiento. Klingsor, en cambio, se transformó en malvado al errar siguiendo el camino del bien. Incapaz de alcanzar la pureza y la castidad requerida a los caballeros del Grial, Klingsor se castró, pero Titurel rechazó sus métodos y lo expulsó. Klingsor hizo de la venganza su principal objetivo y valiéndose de su magia negra, robó la lanza, una de las reliquias de los caballeros, hiriendo con ella a Amfortas y condenando así a la Orden del Grial a la decadencia. Sólo Parsifal es lo suficientemente puro para vencer los engaños de Klingsor y recuperar la lanza.

La principal diferencia entre el final optimista de Parsifal y el pesimista del Anillo reside en el hecho de que Klingsor muere y con él desaparece toda su influencia negativa, mientras que Hagen, a pesar de morir, deja una huella tan profunda que el mundo ya nunca vuelve a ser el mismo.

Escuchemos el inicio del II acto de Parsifal, única aparición de Klingsor en la ópera a excepción de los tres versos que canta antes de morir, en la versión de estudio que grabó Rafael Kubelik en 1980. Franz Mazura es Klingsor e Yvonne Minton es Kundry.



Y ahora escuchemos la vigilia de Hagen en la voz de Eric Halfvarson.


Vídeo de Leuenzahn

En el artículo que le dediqué hace poco a Matti Salminen podemos escuchar su magistral interpretación de este mismo fragmento.

lunes, 27 de octubre de 2008

Amfortas y Tristán, los héroes caídos


La analogía entre Amfortas y Tristán es posiblemente la más evidente entre todas las que apunta Andras Batta, y también la única que fue señalada abiertamente por el propio Richard Wagner. Como ya apuntaba Zerlina en un comentario, Wagner pensó en un primer momento en mezclar las historias de Parsifal y Tristán, haciendo que el casto puro visitase a Tristán en sus años de peregrinaje tras obtener la lanza de Klingsor, sanando su herida como posteriormente iba a hacer con la de Amfortas. En 1859, cuando compuso el tercer acto de Tristán e Isolda, Wagner escribió:

La herida recibida y de la cual no podía morir Tristán , es idéntica [...] a la de Amfortas en la "novela del Grial". [...] Bien mirado, Amfortas es el centro y el objeto principal. [...] Él es mi Tristán del tercer acto. [...] Con la herida de lanza y también otra, en el corazón, el pobre no siente en medio de sus terribles dolores ningún otro anhelo que no sea el de la muerte.

Tanto Tristán como Amfortas son héroes caídos por la fuerza de un amor mágico al que no han podido resistir. Sus heridas abiertas representan el constante anhelo que no puede ser saciado. Finalmente, sólo Amfortas obtuvo la redención de manos de Parsifal, el único capaz de resisitir la tentación que le hizo sucumbir, empuñando la misma lanza que le causó la herida.

Escuchemos la última escena de Parsifal, desde la entrada de los caballeros del Grial, con un doliente Amfortas (Bernd Weikl) que se niega a oficiar la ceremonia y busca la liberación en la muerte y finalizando con su redención gracias a la intervención de Parsifal (Siegfried Jerusalem). Dirige Horst Stein.




Vídeos de heildirgunther

Podemos comparar el lamento y la redención de Amfortas con la muerte de Tristán, interpretado aquí por Ramón Vinay bajo la batuta de Leonard Bernstein.


Vídeo de Onegin65

sábado, 25 de octubre de 2008

Parsifal y Sigfrido, las dos caras del héroe


Seguimos con los paralelismos entre Parsifal y otras obras de Richard Wagner que ya comentamos en la entrada anterior. Esta vez nos centraremos en el protagonista, Parsifal, a quien Andras Batta compara con el joven Sigfrido, si bien uno es un héroe místico que acaba redimiendo al resto de personajes y el otro es un héroe trágico cuya muerte es la antesala del fin del mundo. Ambos han crecido en el bosque, aislados de la sociedad, aunque los motivos por los que esto ha sido así son radicalmente opuestos. Mientras que Sigfrido está destinado a grandes hazañas, Parsifal fue alejado de un mundo belicoso por su madre, Herzeleida, quien quería evitar que fuese a la guerra como había hecho Gamuret, su esposo y padre del niño. Ambos jóvenes sienten de forma natural la propensión hacia la aventura, y aquí podemos establecer una serie de paralelismos. Ambos hacen su entrada en sus respectivas óperas como cazadores, Sigfrido montado a lomos de un oso que acaba de capturar y Parsifal abatiendo a un cisne que sobrevolaba el lago vecino a Montsalvat. Tanto Sigfrido como Parsifal fabrican sus propias armas, la espada en el caso del primero y el arco en el caso del segundo, si bien aquí es donde se produce la principal diferencia entre ambos, pues para Sigfrido la forja de la espada es el inicio de su gloria pero también de su perdición, mientras que para Parsifal no es la creación del arco sino su destrucción tras escuchar los reproches de Gurnemanz la que inicia su transformación en héroe místico. Otro paralelismo entre ambos es que su historia cambia a partir de un beso (con Brunhilda y Kundry respectivamente), aunque el significado de ese beso también muestra la divergencia entre ambos personajes, pues Sigfrido se deja llevar por la pasión mientras que Parsifal rechaza la tentación y elige el camino de la pureza que le permite recuperar la lanza robada por Klingsor. Además del beso, en ambos casos los héroes reciben información sobre su origen, sobre la historia de sus padres, por lo que podemos decir que sólo después del beso los héroes están completos y que, por tanto, el beso marca la separación entre la juventud y la madurez.

Ciñéndonos a lo estrictamente musical, podemos comparar los motivos de Parsifal y de Sigfrido. En la entrada de Parsifal tras haber disparado al cisne, las trompas interpretan el motivo de Parsifal. Copio desde Archivo Richard Wagner la descripción de Hans von Wolzogen:

Los escuderos repiten dulcemente en cuarteto las admirables palabras de la frase de promesa, pero antes de que lleguen al final, un sonido sibilante como el de un dardo en su vuelo corta la música. Es el principio del motivo de Parsifal. Prodúcese entonces la emoción más viva. El motivo del Cisne, de Lohengrin, semejante á un rozar de alas trémulas de espanto, lanza de cerca y de lejos confusos gritos de terror. En el preciso instante en que la confusión llega á su colmo, aparece Parsifal con su júbilo ó grito. “Verdaderamente he herido á lo que vuela, sobre el ala.” Y su motivo original se desenvuelve por la primera vez, completo, henchido de heroico júbilo.

Escuchemos ahora la entrada de Parsifal (Levine, Bayreuth 1985):



Podemos compararla con el motivo de Sigfrido sonando en la trompa como en el segundo acto:


Vídeo de khayes667

También podemos compararla con la entrada de Sigfrido a lomos del oso en el primer acto (Böhm, Bayreuth 1971):



Como apuntaba Wolzogen, en la entrada de Parsifal aparece un motivo traído directamente desde Lohengrin, el motivo del cisne, consistente en dos acordes, La mayor y Fa bemol. Escuchemos Nun sei bedankt, mein lieber Schwann!, de Lohengrin (Sawallisch, Bayreuth 1962), donde podremos escuchar esos acordes en la orquesta. El motivo del cisne esta emparentado con el del Grial, otro nexo entre ambas obras.



jueves, 23 de octubre de 2008

Parsifal, continuación y conclusión de la obra de Wagner



Anoche, tras reescuchar el Parsifal que se retransmitió este verano desde Bayreuth, estaba leyendo lo que se dice sobre esta obra en el libro Ópera, de András Batta y me topé con una idea que me pareció muy interesante y que paso a citar literalmente:

Después del final pesimista de El ocaso de los dioses, que desembocaba en una catástrofe para la humanidad, Wagner quiso representar en el escenario con un dramatismo igual de intenso la posibilidad de la redención. En este sentido, Parsifal fue una continuación y una conclusión de su obra [...] Parsifal es una visión optimista del Tristán y de El anillo del nibelungo. Los hilos que la unen con otros dramas musicales a veces son obvios y a veces quedan ocultos. Algunos motivos aislados, pero también la atmósfera en su conjunto, señalan hacia Lohengrin (mundo del Grial, el "motivo del cisne"), el tema del Grial y el tema del papa (de la "narración romana" de Tannhäuser) están también emparentados. Detrás de los protagonistas de Parsifal hay otros personajes: detrás de Kundry, Venus; detrás de Parsifal, el joven Sigfrido; detrás de Klingsor, Hagen. Los conocedores de las obras de Wagner descubren en el beso de Kundry el beso con el que Sigfrido despierta a Brunilda de su sueño. Amfortas, sangrante y preso del dolor, nos recuerda al Tristán moribundo.


Otro paralelismo que apunta Batta en su libro es el de Kundry, castigada por haberse burlado de Cristo, con el judío errante y por tanto, con el holandés errante. Ambos personajes sufren un castigo eterno y buscan la liberación en la muerte, que sólo alcanzan a través de un proceso de redención.


Centrémonos para el ejemplo musical en este personaje, Kundry. Escucharemos el dúo Kundry-Parsifal en las voces de Violeta Urmana y Plácido Domingo, tal y como lo cantaron en el 2005 en el Liceu, bajo la dirección de S. Weigle.






Vídeos de alinde555

Y a continuación escucharemos a Tatiana Troyanos en el Met en 1983 como la Venus de Tannhäuser, con Richard Casilly en el papel titular. Dirige James Levine.


Vídeo de Onegin65

martes, 21 de octubre de 2008

In your wildest dreams


The Reverend Horton Heat es el nombre de un grupo de música psychobilly, es decir, rockabilly pasado de vueltas. Es también el nombre artístico de su cantante, guitarrista y compositor, cuyo nombre real es Jim Heath. Sólo tengo un disco suyo, un recopilatorio que compré hace años por casualidad y desde entonces he escuchado bastante, aunque nunca me ha dado ganas de preocuparme en encontrar más cosas de ellos. En dicho recopilatorio hay guitarreo al más puro estilo "melenas al viento", blues rural cargado de ironía, rock and roll heredado directamente de Chuck Berry y una balada, una sola, pero qué pedazo de balada. Aquí la tenéis, In your wildest dreams.



Vídeo de jhurley0311

Aquí podéis escuchar más canciones de The Reverend Horton Heat.

sábado, 18 de octubre de 2008

Die Forelle


Ayer ví en televisión una cosa curiosa, algo que está al alcance de cualquiera pero que nunca me había planteado hacer. Tras emitir el lied Die Forelle (la trucha), de Franz Schubert, interpretado por una soprano más bien sosainas cuyo nombre no recuerdo, los de Unitel clásica programaron el quinteto homónimo del mismo autor, cuyo cuarto movimiento consiste en una serie de variaciones sobre el tema del lied. Ya digo, algo muy simple, una relación de ideas de lo más evidente, pero lo cierto es que nunca antes había escuchado el lied y el quinteto seguidos. Por si alguno de vosotros tampoco había pensado nunca en hacerlo, os dejo aquí dos vídeos para que lo probéis. Primero escucharemos al tenor británico Ian Bostridge cantando el lied con el acompañamiento pianístico de Julius Drake. A continuación, el cuarto movimiento del quinteto interpretado por Julian Rachlin y Mischa Maisky entre otros. En youtube podéis encontrar el quinteto completo.




Vídeo de smoothiw




Vídeo de Iapurnu